Buscar en  
  Página principal

  Conquista

  Independencia

  Revolución

  Siglo XXI

  Siglo XX

  Siglo XIX

      1890-1899

      1880-1889

      1870-1879

      1860-1869

      1850-1859

          1859

          1858

          1857

          1856

          1855

          1854

          1853

          1852

          1851

          1850

      1840-1849

      1830-1839

      1820-1829

      1810-1819

      1800-1809

  Siglo XVIII

  Siglo XVII

  Siglo XVI

  Siglo XV

Siglo XIX > 1850-1859 > 1853

El departamento de Estado ratifica instrucciones a Gadsden.
Washington, diciembre 22 de 1853.

Sr. James Gadsden
Ministro de Estados Unidos en México

Señor:

En varios despachos ha expresado usted el deseo de recibir nuevas instrucciones en relación con el Tratado a concertarse con México para el arreglo de las dificultades y cuestiones en discusión entre aquél y Estados Unidos.

En el mes de octubre salió de ésta para la ciudad de México, el señor C. L. Ward, en calidad de agente autorizado de este gobierno, llevando instrucciones verbales para trasmitir a usted sobre los asuntos cuya opinión había solicitado a su gobierno.

Se le encargó pusiera en su conocimiento los puntos de vista de este gobierno referentes al arreglo del problema fronterizo, a cambios de límites y a todas las reclamaciones que los ciudadanos mexicanos hacen a Estados Unidos apoyados en el Tratado de Guadalupe Hidalgo, por una parte y, por la otra todas las reclamaciones de Estados Unidos contra México y sus ciudadanos, derivadas del mismo Tratado.

Las sumas de dinero que usted estaba autorizado a ofrecer por los cambios sugeridos en la línea fronteriza eran para cubrir estas reclamaciones de México y sus ciudadanos contra Estados Unidos y las de éste y sus ciudadanos, de acuerdo con el Tratado y sólo debían finiquitarse las concernientes al Tratado.

Existían razones valederas para no entorpecer las negociaciones con otras reclamaciones; la principal es que podrían estorbar y hacer dilatar un arreglo.

Este gobierno solventaría el pago de las reclamaciones para, mediante algún Tratado, exonerar de ellas a México y, en ese caso, sería conveniente disminuir de la cantidad aprobada para una nueva y mejor línea fronteriza, una suma aproximada a la que razonablemente pueden aspirar recibir los reclamantes.

Algunas de estas reclamaciones tienen un carácter muy impreciso, por ejemplo la de los propietarios de la concesión Garay.

Negándoles México, como lo hace, todo derecho a percibir ninguna compensación, no estará dispuesto a deducir una suma considerable que debe ser pagada por un nuevo territorio que pudiera ceder con el objeto de marcar un mejor límite fronterizo.

Al no atender a esta reclamación, Estados Unidos expondrá a este gobierno a una demanda por una suma muy elevada por parte de los apoderados de dicha concesión.

Sin existir acuerdo alguno con estos demandantes sobre lo que ellos aceptarían, este gobierno no está dispuesto a asumir el pago mientras no tenga la seguridad de poder obtener el equivalente de México y, si se insiste en una concesión similar, se hará fracasar la negociación.

Las otras reclamaciones, distintas de las que surgieron del Tratado de 2 de febrero de 1848, no son lo suficientemente conocidas como para que este gobierno considere prudente aceptarlas o arriesgar el éxito de la negociación reservando una cantidad que cubra la obligación.

Por estas razones se ha pensado que es mejor no entorpecer las negociaciones relacionadas con una nueva línea fronteriza por la aceptación o el supuesto de otras reclamaciones que no sean las que se derivan de los diferentes artículos del Tratado mencionado.

Queda bien entendido el contenido de su carta confidencial, fecha 20 del presente; el señor Ward lo ha conminado a incluir en las negociaciones sobre límites, el asunto tan debatido de la concesión Garay.

Por las razones expuestas se envió al señor Ward no para complicar las negociaciones, sino para informar a usted.

Se redactó y se puso en sus manos lo que debía trasmitirle, pero no debió llevar ese escrito a México.

En el estado actual de las negociaciones, considero impropio o peligroso extraer de ese escrito lo que se relaciona con las negociaciones para incluirlo en cualquier Tratado que usted pueda concertar.

En el nuevo Tratado figurará un artículo eximiendo a México de todos los daños y perjuicios que Estados Unidos reclama para sí o en nombre de sus ciudadanos, derivados de alguno de los artículos del Tratado de Guadalupe Hidalgo.

En relación con la última de las diversas líneas indicadas, la única que, según usted informa en su último despacho, no tiene ninguna esperanza de lograr, el señor Ward recibió instrucciones de comunicarle lo siguiente:

Aunque sólo se ha hecho un reconocimiento parcial existe una pequeña duda sobre si una línea en el paralelo 720 de latitud daría a Estados Unidos una buena ruta para un ferrocarril del río Grande al Golfo, pero ni una línea desde Frontera o en el paralelo 32° sería un buen límite y si no puede obtenerse ninguno mejor, es importante que con ello se exima a Estados Unidos de las estipulaciones establecidas en el artículo 11° del Tratado de límites existente.

Por la eximición de todas las reclamaciones por daños y perjuicios establecidos en dicho Tratado y la eximición del artículo 11° y un límite desde Frontera en el paralelo 320 de latitud, el ministro de Estados Unidos está autorizado a pagar 15’000,000 de dólares.

La suma mencionada es el máximo que está autorizado a ofrecer el ministro de Estados Unidos.

Si es posible, debe conseguir cada una de las líneas indicadas por una cantidad menor.

Se le ha conferido la necesaria autoridad discrecional para modificar, hasta cierto grado, cada una de estas líneas, sin perder de vista el fin que persigue Estados Unidos al negociar un nuevo límite.

Una de las modificaciones posibles la constituye la desviación del meridiano 111 de longitud, con el objeto de pasar por la ruta más corta a la boca del Gila.

Con la línea propuesta se garantizaría un límite deshabitado pero daría un trazo difícil y nos privaría de una parte del Golfo de California.

Cualquier cambio importante involucra la conveniencia de variar el monto de la remuneración.

Esto queda a su discreción, dependiendo, como debe ser, de las ofertas antes especificadas.

Su punto de vista, en relación con el proceder del Presidente de Estados Unidos referente a lo que se llama la concesión Sloo, es correcta.

No ha decidido someter al Senado el convenio hecho por su inmediato predecesor el señor Conkling, y no creo que se haga.

Usted insinúa en su comunicación que sería posible obtener una cantidad considerable de dinero, que el Presidente podría emplear con objeto de facilitar una negociación difícil, pero no es así.

El fondo secreto, bajo control del Presidente, es pequeño.

La cantidad destinada anualmente no excede de los 40,000 dólares y la asignación para el presente año fiscal ha sido gastada en parte.

Si el Presidente hiciera una solicitud para un gran aumento inmediato, sería necesario explicar al Congreso su empleo detallado.

El asunto iría necesariamente a ambas Cámaras y sería objeto de una gran controversia.

Sería imposible conservar secreto el fin a que se intenta aplicarlo.

Por lo tanto, no puedo prometer que de este modo pueda hacerse algo para facilitar su negociación actual.

Soy de usted, etc.

William L. Marcy
Secretario de Estado

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.