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Siglo XIX > 1850-1859 > 1852

Discurso pronunciado por Juárez, gobernador del estado, al abrir el congreso sus segundas sesiones extraordinarias.
Febrero 1 de 1852.

Señores diputados y senadores:

Dentro de muy breves días deben cesar en sus funciones los ministros de la Corte de Justicia nombrados en febrero de 1847, y es necesario que el Cuerpo Legislativo los remplace oportunamente para que la justicia siga administrada por magistrados propietarios con la eficacia que lo ha sido hasta aquí.

Es también necesario que a los diputados al X Congreso del Estado, se les señale la indemnización que parezca justa y conveniente, para que, prescindiendo de las respectivas profesiones que les proporcionan la subsistencia de sus familias, puedan consagrarse exclusivamente al servicio público en la representación del Estado.

La esposa e hijos de un oficial de guardia nacional, que pereció en manos de los sediciosos de Juchitán, en defensa de las leyes, reclaman un auxilio del Soberano, para aligerar el peso de las penalidades que los agobian.

Una mirada de compasión para esos desgraciados será un tributo a la justicia y una prueba irrefragable de que el Estado cuida de enjugar las lágrimas de las familias de sus buenos y leales servidores.

En fin, hay un número considerable de jóvenes, que habiendo terminado su carrera en el estudio y práctica de la jurisprudencia, no pueden recibir el título de profesores, porque les faltan algunos de los requisitos, no de los más esenciales.

La rigurosa observancia de la ley obligaría a esos jóvenes a adoptar otra carrera o a ser miembros inútiles de la sociedad, después de haber empleado sus más floridos años en el estudio.

Esta consideración ha movido al gobierno a someter a la deliberación de las cámaras la solicitud de los interesados, que pretenden una gracia del legislador.

Tales son, señores, los objetos principales que obligaron al gobierno, obrando de acuerdo con su consejo, para convocaros a sesiones extraordinarias.

Habéis sido llamados para expeditar la marcha de la administración pública y para examinar las solicitudes de aquellos que, invocando la equidad o la generosidad del Cuerpo Legislativo, demandan una gracia.

No venís aquí, señores, como otras veces, para dictar medidas del momento que alejen algún peligro inminente o destruyan alguna revolución que tenga en conflagración a la sociedad.

Gracias a la Providencia Divina, la paz se consolida cada día entre los oaxaqueños, y me cabe el placer de manifestaros que en ningún punto del Estado sufre trastorno la tranquilidad pública.

Dedicaos, pues, señores, en el seno de la paz, a cumplir con vuestra sagrada misión y haced al Estado el bien que fundadamente espera de vuestra sabiduría y patriotismo.

Febrero 1 de 1852.

[Benito Juárez]

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.