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Siglo XIX > 1850-1859 > 1851

Pensión a los magistrados y jueces, en actual servicio, que se inutilicen.
Oaxaca, julio 5 de 1851.

(Al Soberano Congreso del Estado de Oaxaca)

Señor:

En las diversas Exposiciones que he presentado a Vuestra Honorabilidad, se nota el empeño que se toma por las autoridades para que la justicia se administre con la prontitud e imparcialidad que corresponde.

A este empeño es debido el que se vean sometidos a un juicio y castigados oportunamente los jueces superiores e inferiores, luego que por malicia, ineptitud o abandono tienen la desgracia de faltar a sus sagradas obligaciones.

Así es como se ha conseguido restablecer el imperio de la justicia entre nosotros; pero si bien es verdad que vuestra honorabilidad en sus medidas legislativas, respecto del ramo de justicia, y el gobierno en la ejecución de ellas, deben ser inexorables para perseguir a los jueces prevaricadores y viciosos, también lo es que debe dispensarse toda clase de consideraciones a los que por su constante dedicación al despacho y por su honradez probada, se sacrifican en la carrera de la judicatura.

Verdad es que el estado de nuestras rentas no permite aumentar las dotaciones de nuestros magistrados y jueces, de manera que pueden economizar parte de sus vencimientos para auxiliarse en su vejez o para dejar a sus familias algún pequeño recurso que las libre de la mendicidad; mas ya que esto no pueda hacerse por ahora, creo que se puede, sin grande sacrificio del erario, prestarse algún auxilio a los jueces y magistrados que por su avanzada edad o por cualquier otro accidente independiente de su voluntad se inutilicen en actual servicio público; atendiéndose para ello el número de años que hayan servido y la honradez y actividad con que haya desempeñado su encargo.

Una parte, aunque pequeña, que se les señale del sueldo que disfrutaban al tiempo de su inutilización, les servirá de auxilio y de una prueba de la consideración que el Estado dispensa a sus buenos y leales servidores.

Yo no dudo de que Vuestra Honorabilidad tome en consideración esta exposición; pero como la medida que se dicte debe surtir sus efectos para lo futuro, me parece oportuno recabar de Vuestra Honorabilidad una resolución excepcional para un hecho ya consumado.

Don Francisco Palacios, que servía al juzgado de Teposcolula, se vio en la necesidad de renunciarlo, porque la enfermedad de la vista que se contrajo por su asidua y larga dedicación al despacho de la judicatura, se le agravó y lo imposibilitó para el trabajo; dando además una prueba de honradez y patriotismo, porque en vez de solicitar licencia con sueldo o retener el juzgado como pudo hacerlo, se desprendió de él absolutamente luego que se consideró inútil para su despacho.

De aquí es que, después de muchos años de servir con suma laboriosidad y honradez en el ramo de justicia, hoy se encuentra en su avanzada edad agobiado por la enfermedad y por la miseria.

Justo es, pues, que a ese buen servidor del Estado se le ministre algún auxilio en los pocos años que le quedan de vida, y por tanto no debe extrañarse que agregue un artículo, relativo a este individuo, al proyecto que tengo el honor de someter a vuestra deliberación:

Artículo 1º.- En lo sucesivo todo magistrado, juez o asesor, que de pública notoriedad se inutilizare en actual servicio de su destino, disfrutará de una cuarta parte, de una tercera, de una mitad, de dos terceras partes o de tres curtas partes del sueldo que disfrutaba en la fecha de su inutilización, según el número de años que haya servido y la honradez con que se haya conducido en el despacho.

Si ha servido dos años disfrutaré de una cuarta parte; si 4, de una tercera parte; si 8, de una mitad; si 12, de dos terceras partes: y si 15 o más, de tres cuartas partes.

Artículo 2º.- El Gobierno señalará estas pensiones previa la formación de un expediente en que se haga constar plenamente la inutilización del interesado, y las demás circunstancias que se expresan en el artículo 1º anterior.

Artículo 3º.- Por la muerte del empleado, su viuda seguirá disfrutando de esta pensión; pero si muriere o contrajera nuevas nupcias, la disfrutarán los hijos mientras no tomen estado.

Artículo 4º.- La pensión que se señala en los artículos anteriores cesará siempre que el empleado que la haya obtenido sanare de la enfermedad que lo inutilizó para el servicio.

Artículo 5º.- Se concede al ex juez don Francisco Palacios una pensión de 40 pesos, que disfrutará durante su vida.

Oaxaca, julio 5 de 1851.

Benito Juárez

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.