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Siglo XIX > 1850-1859 > 1850

Describe con entusiasmo la nueva Villa de Crespo.
Oaxaca, abril 24 de 1850.

Excelentísimo señor ministro de Relaciones Interiores y Exteriores (José María Lacunza)

Excmo. señor:

Habiendo regresado a esta capital dejando instalada la Villa de Crespo, me he encargado en la fecha del gobierno del Estado y tengo el honor de ofrecerme nuevamente a su disposición.

Me es grato participar a V. E., que a mi tránsito para la citada Villa por el nuevo camino que se dirige a ella, he tenido el placer de encontrarlo en más de la tercera parte abierto para carruajes, teniendo que admirar la constancia de los pueblos que han trabajado en esta hermosa obra y la perfección y solidez que se le ha dado, aun en lugares difíciles y peñascosos.

El resto del camino, hasta el paraje del Guajolote, está abierto con amplitud de cuatro a cinco varas; de ese punto hasta la raya del partido de Pochutla, se continúa trabajando para darle de pronto la misma extensión, a pesar de que la que tiene deja paso amplio y seguro a las bestias de carga; de este lugar sigue por media legua el camino carretero y después de dos a cinco varas hasta llegar a la Villa de Crespo, de manera que toda la línea es transitable hoy con seguridad y sin riesgo por atajos, y dentro de algún tiempo lo será por carruajes, así como ya lo es en más de la tercera parte, según acabo de expresarlo.

La nueva Villa de Crespo, situada frente a la bahía de puerto de Huatulco, cuenta ya en 105 habitantes y 35 casas, de las que cuatro se han destinado para la aduana marítima del puerto.

Las más se han formado en el plano que sigue a la bahía y algunas sobre las colinas de la izquierda que la rodean.

Este lugar inhabitado por más de 200 años, en montado y sin agua potable, ha sido calificado con equívoco de malsano; pero ahora que de nuevo se ha poblado, que se ha desembarazado del espeso bosque que lo cubría, llegando casi a la orilla de la bahía, y que por medio de pozos se ha provisto de agua potable, no sólo se goza de una temperatura templada, uniforme y agradable, que desde las nueve del día se refresca más con la brisa sureste que lo baña, sino que los insectos propios de las costas, casi han desaparecido, al menos en la estación presente, y en los días que permanecí en el puerto no advertí que los hubiera con la abundancia que en otros lugares.

La fiebre, el escorbuto, las calenturas intermitentes y otras enfermedades que suelen ser comunes en lugares semejantes, no se sufren en la Villa con exceso, y de la segunda que menciono no se ha dado un solo caso.

Esta benignidad del clima acaso depende en gran parte de la igualdad del temperamento y de que el viento sureste es el dominante.

Por tales motivos entiendo que sin razón se ha creído que es mortífero, cuando no es fácil, sino con graves excesos, como sucede en todas partes, que la salud se quebrante.

El único mal que se nota en el lugar es un pequeño lagartero que se ha formado en el costado izquierdo del plano, que en su total longitud tendrá de 200 a 250 varas; en su mayor latitud cinco y de profundidad dos.

Las aguas represas y los mariscos que viven en ellas, y los restos de los que mueren, producen un miasma fétido que debe ser nocivo; pero para excusar sus consecuencias y dar más hermosura al plano, dispuse que inmediatamente se comenzara a cegar y que las aguas que se deslizan por las colinas, se les diera una corriente segura por la derecha del plano, para que en lo sucesivo no vuelva a formarse ese depósito de aguas.

A más de esta providencia, la municipalidad de la Villa, que se instaló el día 12 del corriente, conforme a las leyes del Estado, continuará dictando las que fueren conducentes a la salubridad y ornato público, como especialmente se lo he recomendado, asegurando a V. E. que con estas medidas se disfrutará en aquélla de buena salud y de todas las comodidades posibles.

Como para atender a las necesidades sociales de la población y ocurrir a las religiosas de la misma, era conveniente cuidar de la educación de la juventud y de la pronta administración de los Santos Sacramentos, he establecido en la Villa una escuela de primeras letras y se ha encomendado la cura de almas a un capellán que reside siempre en ella; de modo que la naciente colonia cuenta con todos los elementos necesarios a su propiedad, y yo con la satisfacción de haberla instalado, aumentando al Estado un pueblo más y proporcionando en él a los buques que arriben al puerto, recursos y auxilios prontos y convenientes sin que tengan que estacionarse por mucho tiempo, como sucedió en otra vez, por haberse formado la extinguida población de San Rafael del Puerto a tres leguas de distancia de la bahía.

Todo lo que comunico a V. E. para su inteligencia y la del Excelentísimo señor presidente de la República, a quien le suplico otorgue cuanta protección le fuere posible a esta colonia, que con el curso de los días debe prosperar, derramando al Estado beneficios deque participarán los demás que forman la Unión Federal.

Sírvase V. E. aceptar las protestas de mi distinguido aprecio y atenta consideración.

Dios y Libertad.

Oaxaca, abril 24 de 1850.

Benito Juárez

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.