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Siglo XIX > 1850-1859 > 1850

Contraproyecto del señor plenipotenciario mexicano Gómez Pedraza.
Abril 27 de 1850.

Los Estados Unidos de América y la República de México, convencidos de las ventajas que debe proporcionar a ambas naciones la construcción, por medio de una compañía, de un tránsito por el Istmo de Tehuantepec, con el fin de facilitar la comunicación entre los océanos Pacífico y Atlántico; han creído proteger dicha comunicación y, con tal designio, el Presidente de los Estados Unidos de América ha conferido plenos poderes al señor Robert Letcher, acreditado como enviado extraordinario de los Estados Unidos cerca del gobierno mexicano, y el Presidente de la República Mexicana ha autorizado ampliamente al señor Manuel Gómez Pedraza, y dichos plenipotenciarios después de hacer canjeado sus respectivos poderes, que fueron hallados en buena y debida forma, han convenido en los artículos siguientes:

Artículo 1°.– El sujeto a quien el gobierno de México haya concedido el privilegio de construir una vía de comunicación por tierra o agua, entre el Atlántico y el Pacífico, atravesando el Istmo de Tehuantepec, o el individuo o individuos a quienes en lo futuro pueda otorgar privilegio, por no conservarse legalmente el concedido, serán protegidos por ambos gobiernos en sus personas y propiedades.

Artículo 2°.– Dicha protección será impartida constantemente por el gobierno de México, ya mientras duren los trabajos de construcción, ya después de concluidos, ínterin subsista el privilegio; pero los Estados Unidos del Norte no procederán a cumplir dicha obligación sino en el caso de ser requeridos para ello por el gobierno mexicano y en el modo y términos que por dicho gobierno mexicano se les pida, sin que esta cláusula pueda interpretarse de manera que les sea lícito prestar auxilio que suponga el uso de la fuerza, o facultad de ninguna especie, antes de ser requeridos; ni muchos menos contra autoridades mexicanas, pues que al gobierno de México toca exclusivamente remover cualesquiera obstáculos que ocurran de tal naturaleza.

Artículo 3°.– Para hacer más segura e indefectible la protección de que habla el artículo anterior, a las propiedades de los accionistas y a las personas empleadas en la construcción, queda convenido que en el evento imprevisto de invasión extranjera, o de una revolución interior, que imposibiliten la comunicación al gobierno de México para hacer el requerimiento al gobierno de los Estados Unidos, éste procederá, en caso de interrupción in fraganti, a tomar por sí las disposiciones conducentes o hacer efectiva la protección ofrecida, mientras cesan los embarazos que puedan impedir la comunicación al gobierno mexicano con el de Washington; pero, repuesta dicha comunicación, queda en todo su vigor el artículo 2°.

Artículo 4°.– Al entrar en este convenio los Estados Unidos del Norte, declaran solemnemente no tener la menor intención de adquirir derechos de dominio o propiedad de ninguna clase sobre el Istmo de Tehuantepec, o sobre cualquiera otra parte del territorio mexicano y, antes bien, los dos gobiernos celebran alianza para sostener y defender, en caso necesario, la soberanía y dominio perpetuo de la República Mexicana sobre la vía proyectada de comunicación, y 10 leguas por cada uno de sus costados.

Artículo 5°.– Los derechos de tránsito que se impusieren a los pasajeros que atraviesen la susodicha vía de comunicación, siendo ciudadanos y oficiales de los Estados Unidos del Norte, serán los mismos que se impongan a los ciudadanos mexicanos o a los oficiales del gobierno de México.

Los impuestos que se señalan a los efectos o mercancías que naveguen en buques americanos, serán iguales a los que se impusieren a los efectos o mercancías que naveguen a buques mexicanos; y en caso de aumento o disminución de dichas cuotas, ambas cosas se harán extensivas a los efectos o mercancías que naveguen bajo del pabellón de ambas naciones.

Artículo 6°.– Queda convenido que las concesiones de que habla el anterior artículo, podrá el gobierno mexicano otorgarlas a los individuos y al comercio de las demás naciones cuando lo juzgue conveniente.

Artículo 7°.– Cualquiera disputa que se ofrezca entre los empresarios y el gobierno de México, se decidirá por un árbitro nombrado por cada parte, y en caso de discordia, por un tercero nombrado por ambos; las apelaciones y demás recursos que puedan intentarse, se dirigirán a la Suprema Corte de Justicia de México, arreglándose a las Ordenanzas de Minería si la decisión de ese tribunal diere por resultado la pérdida del privilegio, la propiedad de las concesiones en la obra, se venderá en pública subasta al mejor postor, dándose aviso al público del tiempo y lugar en que haya de verificarse el remate, con 70 días de anticipación por lo menos.

Artículo 8°.– Ningún gobierno ni corporación extranjera podrá comprar la propiedad mencionada en el artículo anterior. El derecho de comprar recaerá a favor de una o más personas, que se comprometerán a continuar la empresa hasta su conclusión, bajo los términos convenidos entre el gobierno mexicano y los accionistas, cuyos derechos hayan cesado, o según las nuevas condiciones que estipulare el gobierno de México.

Artículo 9°.– Ambos gobiernos se comprometen a hacer cuanto esté de su parte para mantener la neutralidad del paso, y 10 leguas de cada lado, como territorio de México, no sólo en tiempo de paz sino en el de guerra, aunque la guerra sea con alguna de las dos naciones o entre ellas mismas, entendiéndose que el paso será libre y seguro en tiempo de paz para toda clase de transporte de efectos y mercancías, armas o municiones; mas, en tiempo de guerra, sólo lo será para mercancías o efectos que no sean contrabando de guerra, pues éstos no podrán pasar por él.

Artículo 10°.– Esta convención será ratificada por el Presidente de los Estados Unidos del Norte, previo el consentimiento de su Senado, y por el Presidente los Estados Unidos de México, previa la aprobación de su Congreso, y las ratificaciones serán canjeadas en Washington dentro de seis meses, contados desde el día dicho, o antes si fuere posible; quedando convenido que ninguna de las dos partes será obligada a someter las anteriores estipulaciones a sus respectivos gobiernos, hasta que se haya hecho un arreglo con el actual tenedor del privilegio, o –si este privilegio no se conservare legalmente– con otros empresarios a quienes el gobierno de México se lo conceda, conforme al artículo 1°; pero, a 20 días de celebrado dicho arreglo y pasada una copia de él al plenipotenciario de lo Estados Unidos del Norte, se presentará esta convención a la ratificación de ambos Gobiernos.

Abril 27 de 1850.

Manuel Gómez Pedraza

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.