1849
Nuevo Proyecto de Tratado del señor Robert P. Letcher, ministro de Estados Unidos.
Apróx. abril de 1849.


Los Estados Unidos de América y la República de México

Artículo 1°.– Las personas a quienes el gobierno mexicano haya concedido, o en lo futuro conceda, el privilegio de construir un camino, ferrocarril a canal, atravesando el Istmo de Tehuantepec y las personas que éstas empleen, serán protegidas en sus derechos, personas y propiedades, desde el principio hasta el cumplimiento de la obra.

Artículo 2°.– Para este intento, cualesquiera de las partes contratantes tendrá libertad, sometiéndose a las restricciones y limitaciones después expresadas, de emplear la fuerza militar naval que considere necesaria; la cual será hospitalariamente recibida en los puertos del Istmo, a se les permitirá ocupar la línea de la obra, la parte de ella que fuere indispensable.

México, por su parte, se compromete a facilitar las fuerzas necesarias para la protección de la obra, desde su principio, durante su progreso, y hasta su final completamente.

Los Estados Unidos, por su parte, se comprometen, en el caso que sea absolutamente necesario y no de otra manera y siendo debidamente requeridos por el gobierno de México o por cualquiera otro conducto competentemente autorizado por México, a prestar inmediatamente la ayuda que se le pida.

Artículo 3°.– Para hacer más segura y cierta La protección ofrecida en el anterior artículo a las propiedades de los concesionarios y a las personas empleadas en la construcción de la obra, queda convenido que, en caso de invasión extranjera, de revolución interior o de cualquiera otra causa por la cual le sea impracticable al gobierno mexicano hacer el requerimiento para obtener la ayuda de los Estados Unidos, éstos podrán, por sí, dar la necesaria para proteger a la obra.

Pero una vez removidos los embarazos que hayan impedido al Gobierno mexicano el cumplir con su compromiso y restaurados que sean el orden y la seguridad, las fuerzas de los Estados Unidos se retirarán inmediatamente del territorio mexicano.

Artículo 4°.– La misma protección y del mismo modo, se hará extensiva a la obra después de concluida.

Artículo 5°.– Al entrar en este convenio los Estados Unidos, declaran en él, solemnemente, no tener la menor intención de adquirir derechos de soberanía, jurisdicción a propiedad de ninguna clase ni especie sobre el Istmo de Tehuantepec a cualquiera otra parte del territorio mexicano.

Al contrario, México gozará de la jurisdicción completa, exclusiva e indisputable sobre toda la región del país comprendida en la proyectada obra.

Artículo 6°.– Queda convenido que México tendrá pleno poder para conceder los mismos privilegios, pero no mayores que los aquí estipulados en beneficio suyo y de los Estados Unidos, a cualquiera o a todas las naciones comerciales del mundo, o a los ciudadanos o súbditos de las mismas, siempre que lo crea conveniente.

Artículo 7°.– En todo caso y en cualquier tiempo, que el gobierno mexicano tenga motivos para creer que las personas a quienes se haya concedido el privilegio para construir el camino, ferrocarril o canal, mencionado en el 2° artículo, han faltado a las condiciones bajo las cuales se les concedió dicho privilegio, formará una exposición de sus motivos y fundamentos, la cual, con la replica de las partes interesadas, se someterá al juicio y decisión de tres árbitros imparciales, nombrados uno por el gobierno de México, otro por los tenedores del privilegio y el tercero por los Estados Unidos, los cuales se reunirán para deliberar en la ciudad de México, siendo su fallo definitivo para las partes.

Si de su decisión resultase la pérdida del privilegio, la parte de él que corresponda a los concesionarios será vendida en pública subasta, dándose noticia al público, a lo menos cuatro meses antes de verificarse la venta, mediante su anuncio en dos de los principales periódicos en la ciudad de México y dos, también, en la ciudad de Washington.

La venta se hará por un comisionado nombrado por los árbitros mencionados, pagando con su producido a los concesionarios, a sus socios o agentes reconocidos, reteniendo el comisionado en su poder una suma suficiente para pagar los costos y gastos que causare a venta y los honorarios de los árbitros.

El comisionado garantizará el fiel desempeño de su encargo con una obligación en que se imponga cierta pena pecuniaria, exigible por los árbitros, en beneficio de los concesionarios, sus socios, etc., etc., asegurándola con dos o más fiadores a contento de los árbitros.

Artículo 8°.– A ningún gobierno ni corporación extranjera se le permitirá adquirir propiedad en la empresa.

Los derechos sobre ella sólo podrán ser adquiridos por individuos mediante la obligación, por parte de los compradores, de proseguir la empresa hasta su complemento, conforme a las condiciones estipuladas entre el gobierno de México y los concesionarios cuyos derechos se hayan anulado, o con arreglo a cualesquiera otras condiciones que el gobierno mexicano pueda legalmente imponer.

Artículo 9°.– Cuando los privilegios de los concesionarios se hayan anulado, conforme al artículo 7° de esta convención, la obligación que se han impuesto las partes contratantes, de proteger la empresa, quedará en suspenso; mas se renovará siempre que se prosiga la obra según lo estipulado en el artículo 2° y no de otra manera.

Artículo 10°.– En ningún tiempo se impondrán a los pasajeros que sean ciudadanos u oficiales de los Estados Unidos, o a las mercancías o efectos pertenecientes al gobierno de los Estados Unidos, que transiten por el camino, ferrocarril o canal a que se refiere esta convención, mayores precios por transporte o fletes que los que se impongan por el transporte de ciudadanos u oficiales mexicanos, o por el de la propiedad de su pertenencia o de la del gobierno de la República Mexicana.

En caso de un aumento o disminución en las cuotas, éstas se harán extensivas a ambos gobiernos y a sus ciudadanos.

Artículo 11°.– Como es de la primera importancia que esta grande empresa se lleve al cabo con la menor posible dilación, y como parece que es impracticable que los concesionarios fijen los precios de transporte sobre una base segura, por falta de cálculos exactos del costo probable de la obra, para allanar esta dificultad, queda convenido, por las partes contratantes, que se nombrarán dos comisionados, uno por el Presidente de los Estados Unidos con el consentimiento de su Senado, y el otro por el Presidente de la República de México con el consentimiento de su Congreso, plenamente autorizados para celebrar un contrato escrito con los concesionarios o su agente, dentro del término de seis meses, contados desde la fecha de la ratificación de este Tratado, en el cual fijarán y regularán las cuotas a precios que deben pagarse para el transporte de personas y propiedades que transiten por el camino, ferrocarril o canal.

Artículo 12°.– Como la experiencia podrá demostrar la necesidad de modificar dichas cuotas o precios, tanto para proteger al comercio de extorsiones indebidas, coma para asegurar una ganancia justa a los tenedores del privilegio, por el capital invertido en, la empresa, queda además convenido que, dentro del periodo de seis meses, contados desde la fecha en que esté concluida la obra y puesta en corriente, los mencionados comisionados a cualesquiera otros que sean nombrados por cada Gobierno, según el anterior artículo, estarán autorizados para entrar en un nuevo contrato con los concesionarios a su agente, a fin de modificar las cuotas o precios de una manera justa y equitativa.

Artículo 13°.– Los tenedores del privilegio, por si o por su agente legalmente autorizado, deberán, antes de la ratificación de este Tratado, o tres meses después, manifestar par escrito su consentimiento, presentando la acta respectiva al ministerio de Relaciones en la ciudad de México, y al secretario de Estado en la ciudad de Washington; y si así no lo hicieren, queda convenido que la concesión será considerada nula y de ningún valor, pero que subsistirá en toda su fuerza cumpliendo con aquella condición.

Artículo 14°.– Esta convención será ratificada por el Presidente, con el consentimiento del Senado de los Estados Unidos, y por el Presidente de la República Mexicana, con la aprobación de su Congreso, y el canje de las ratificaciones se verificará en Washington dentro de cuatro meses, o antes, si fuere posible.

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.