1849
Los jueces no deben eludir sus obligaciones.
Oaxaca, septiembre 14 de 1849.


Gobierno del Estado de Oaxaca

Señor Regente de la Excelentísima Corte de Justicia de este Estado:

El gobierno sabe con bastante sentimiento, que algunos jueces y asesores luego que conocen la gravedad de un negocio, luego que presumen en otro interesado el respeto de alguno que temen desagradar, se excusan de conocer, apelando al medio de pretextar amistad o enemistad con alguna de las partes, o al de haber externado su opinión, sin reflexionar, en este caso, que ni a los jueces ni a los asesores propietarios o interinos les es lícito discutir y opinar indiscretamente sobre negocios que tal vez pueden decidir ejerciendo las sagradas funciones de su encargo.

El juez debe ser circunspecto, independiente de afecciones y de temores, debe cumplir su deber por grave que sea el asunto, por distinguido que sea el rango de la persona que se interese en él.

De lo contrario, llegaría el caso de que la justicia no se administrase por falta de juez que la impartiera.

Todos los hombres tenemos un círculo más o menos extenso de relaciones, tenemos afecciones también, y si fuera lícito no estrellase alguna vez en este inconveniente, sería preciso convenir en que la sociedad no debía tener servidores para todo, y antes que ponerla en conflicto mejor sería abandonar el puesto en que ella los ha colocado y dejarlo expedito para el que sin temores, sin consideraciones, sin afecciones y con un vivo deseo de corresponder a la confianza que le ha dispensado, no conozca más norte en su conducta que el de la ley, ni haga otra cosa que cumplir fríamente con su deber.

Mientras este Gobierno recaba del Soberano Congreso una disposición que corrija este abuso que cede en descrédito del Estado y causa irreparables perjuicios a la sociedad, espero que V. S., de acuerdo con la excelentísima Corte de Justicia, que dignamente preside, dicte las providencias que sean de su resorte para remediar este mal.

Recomiendo a V. S., que como tan interesado en la buena administración de justicia, tan convencido de que sin ésta los goces sociales son nulos, se interese en obsequiar esta indicación, que no lleva más fundamento que el interés que me anima por el bien y la felicidad del Estado.

Espero que V. S me comunique el resultado y que entre tanto se sirva aceptar las seguridades de mi fino aprecio y distinguida consideración.

Dios y Libertad.

Oaxaca, septiembre 14 de 1849.

Benito Juárez

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.