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Siglo XIX > 1840-1849 > 1849

Frente a la falta de cooperación de los dominicos precisa resposabilidades.
Oaxaca, febrero 15 de 1849.

Muy reverendo padre provincial del convento de Santo Domingo

Quedo impuesto por la nota de V. R., que he recibido hoy, de la resolución negativa que ha dado el Consejo de esa provincia a la respetuosa solicitud que hice, de que se me proporcionase el local que se denomina “Patio de Locos”, para el objeto que indiqué en mi anterior comunicación.

Aunque a esto sólo debiera ceñir mi contestación, pero algunas equivocaciones que envuelve la de V. R., me obligan a extenderme más de lo que yo quisiera, para desvanecer el concepto que se ha formado de las intenciones de este gobierno.

V. R. supone, en su nota oficial, que el local que se solicitaba iba a ser ocupado por todos los reos criminales y que éstos debían vivir en la holganza y en el desorden con que se hallan en las cárceles comunes; pero mi anterior comunicación no arroja este concepto.

Para evitar este desorden, para destruir esa holganza de los presos y para moralizarlos fomentando en ellos el amor al trabajo, quería establecer algunos talleres para que aquellos que supieran algún oficio, se sacasen de la cárcel y se les dedicase a trabajar bajo la vigilancia de empleados honrados y sujetos a un reglamento a propósito, que impidiese los escándalos y desórdenes que regularmente se notan en las prisiones.

Lea V. R. con atención mi citada comunicación y no podrá deducir otra inteligencia.

Menos puede inferirse que se quiera confundir con los malhechores a los reverendos padres (RR. PP.) dominicos.

Es público y notorio que el local que se solicitaba no tiene ahora ningún objeto de utilidad pública, pues hace muchos años que está enteramente desocupado y sufriendo deterioros de consideración.

¿Cómo, pues, podrá decirse de buena fe, que al solicitarse este local para poner talleres en que trabajen los presos, se intenta confundir a los RR. PP. con los criminales?

V. R. supone que la solicitud de este gobierno envuelve la destrucción de ese convento y, por eso dice que aun cuando a la sociedad dominicana le hubiera llegado el hasta aquí de su existencia, el gobierno debería emplear todo cuidado en conservar el edificio sin destruirlo.

V. R. no tiene razón para temer que la parte del edificio que se solicita sea arruinado tomándolo a su cuidado el gobierno.

Vea V. R. el convento de San Juan de Dios que el ilustrísimo prelado diocesano tuvo la generosidad de franquea para hospital militar y se convencerá, que lejos de destruirlo el gobierno lo ha mejorado y hoy sirve para consuelo de la humanidad doliente.

Vea V. R. el convento de San Pablo, donde se halla el Instituto de Ciencias y Artes y la Escuela Lancasteriana, y palpará las importantes reparaciones que se le han hecho, siendo hoy un local docente donde concurre la juventud a recibir sus lecciones.

Vea V. R. las antiguas casas consistoriales que pertenecían al Excmo. ayuntamiento y observará el empeño con que se está continuando la edificación del suntuoso palacio, que se comenzó por la administración del señor Ortigoza.

Vea, en fin, V. R. las comunicaciones oficiales que han salido a la luz pública y notará la parte que ha tomado este gobierno para que se continúe la obra del panteón de esta ciudad.

¿Cómo, pues, un gobierno, que se empeña en continuar y reparar los edificios públicos, había de tener el bárbaro designio de destruir la parte del convento que ha pedido a V. R.?

Lejos de eso, habría cuidado de repararla, mejorarla y convertirla en un objeto de utilidad pública, que hoy no tiene.

Lo expuesto convencerá a V. R. de que al promover el negocio que ha motivado estas contestaciones no he tenido ninguna mira innoble.

El bien público ha sido mi norte, he cumplido con mi deber al provocarlo, y si para realizar mis deseos se oponen obstáculos que no me sea posible vencer, la culpa no será mía.

La sociedad y la civilización harán el cargo a quien corresponda.

Reitero a V. R. las protestas de mi distinguida consideración y particular aprecio.

Dios y Libertad.

Oaxaca, febrero 15 de 1849.

Benito Juárez

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.