1849
Cualquier disputa sobre la concesión deberá resolverse por los tribunales de México.
México, julio 13 de 1849.


Sr. John M. Clayton
(Secretario de Estado)

- Extracto -

No había tenido tiempo, a la salida del paquete, de preparar la nota que usted deseaba que dirigiese al ministro de Relaciones.

Fue remitida al señor Lacunza el 21 del próximo pasado y no tuve contestación a ella hasta el 11 del corriente, como lo observará usted por la fecha de su comunicación, en cuyo tiempo me habló sobre el particular dos veces que fui a su despacho a tratar sobre otros negocios.

Los principios que asienta en su contestación son menos reparables y el tono de ella mucho más favorable de lo que me hacía esperar nuestra primera conversación que tuvo lugar pocos días después de haberle enviado mi nota.

Él comenzó la conversación preguntándome si la simple negativa de sentimientos hostiles hacia los ciudadanos americanos sería satisfactoria al gobierno de los Estados Unidos.

Le contesté que yo no tenía otro conocimiento de las miras de mi gobierno, que el que podía deducir de mis instrucciones; que mi nota la había redactado casi en los mismos términos con que ustedes habían escrito su despacho; dándole, además, a entender que él tenía tantos datos como yo para responderse su pregunta.

No obstante, viendo que deseaba saber mi opinión particular sobre este asunto, le dije que, según mi modo de ver, la contestación indicada no llenaría completamente el intento de mi gobierno; que, por consiguiente, era probable que no fuese satisfactoria y que prolongara la discusión.

En la segunda entrevista me impuso de los puntos en que se había fijado, exponiéndome, con alguna extensión, lo que se proponía escribir, que no difiere mucho de lo que parece en su nota.

Observando que sus disposiciones parecían más favorables que en nuestra anterior entrevista, creí que sería mejor no prolongar la conversación sobre el particular y me conformé con decir, sencillamente, que si se determinaba a contestar en ese sentido yo transmitiría su respuesta al ministerio.

Presumo que es enteramente inútil el que yo emprenda analizar la contestación, o que intente fijar el punto sobre que realmente gira: pues esto toca a usted que, ciertamente, lo hará mucho mejor que yo.

Sin embargo, usted me permitirá le haga notar, que actualmente se conviene en que el contrato no ha sido anulado y que el reconocimiento de este hecho tampoco va acompañado con la declaración positiva de que hayan caducado sus concesiones, ya sea por el lapso del tiempo o por culpa de las partes en el cumplimiento de sus cláusulas o condiciones.

Si en otra parte de la nota parece enunciarse tal suposición, es meramente por vía de argumento, con respecto a lo que puede suceder en lo futuro; mas, en mi juicio, no puede considerarse que tenga relación alguna con lo pasado.

En suma, yo juzgo que del carácter general de la otra puede deducirse rectamente que el señor Lacunza considera el contrato en toda su fuerza y como obligatorio al gobierno de México.

No obstante este reconocimiento implícito de la subsistencia del contrato, creo que él insiste fuertemente en que cualquiera disputa que pueda suscitarse sobre aquél, será una cuestión internacional que deberá decidirse por los tribunales de México, con exclusión de toda intervención extranjera.

Si yo he de dar alguna contestación a esta parte de la nota, tendría mucho gusto en recibir instrucciones de usted, aunque no me parece que el punto presenta mucha dificultad.

Por la relación que tiene con el asunto, diré a usted que se me ha excitado para que investigue, como si la pregunta fuera mía, si nuestro gobierno se hallaría dispuesto a tratar con México sobre la vía de comunicación, bajo concesiones más o menos semejantes a las que los Estados Unidos han obtenido de la República de la Nueva Granada.

Poca o ninguna duda se tiene de que ahora podría concluirse un tratado favorable.

Esta insinuación me parece muy claramente indicada en la parte de la contestación del señor Lacunza, donde hace observar que el interés de México podrá obtenerse renovando la concesión, en el caso de que la empresa falte.

Si los derechos personales ya adquiridos pueden presentar algún obstáculo a esta medida, es una cuestión que no pretendo decidir.

Con estas observaciones incluyo copias de la correspondencia, sometiéndolo todo a la resolución de usted…

(Nathan Clifford)

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.