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Siglo XIX > 1840-1849 > 1848

Promueve la mejoría de la administración de justicia.
Oaxaca, octubre 9 de 1848.

Gobierno del Estado de Oaxaca

Señor Regente de la Excma. Corte de Justicia:

Uno de tantos gravísimos males que causó la centralización del poder y de las rentas fue el abandono de la administración de justicia, principalmente en primera instancia, porque concentrándose la atención de los gobernantes a la capital de la República y dedicando todo su cuidado al sostén de la fuerza que los conservaba en el poder contra la voluntad nacional, empleaban todos las rentas en estos objetos y descuidaban la subsistencia de los empleados de los departamentos.

Por esto vimos a los jueces y magistrados mendigar la subsistencia de sus familias, porque apenas recibían en un año una o dos pagas, sin embargo de las continuas reclamaciones que hacían para alcanzar por favor lo que les correspondía de justicia.

El resultado era que los jueces, obligados por la necesidad de la conservación, o cobraban derechos indebidos a los partes, o hacían gracia a los reos que podían pagarla, o, lo que era más común, abandonaban sus labores jurídicas para dedicarse a otros negocios que les proporcionaban recursos para subsistir.

Los superiores, en tales casos, toleraban estas faltas, porque repugnaba a la equidad y a la justicia castigar a unos hombres a quienes el gobierno no recompensaba su trabajo.

Pero hoy, con el restablecimiento del sistema federal, han cesado esos males.

Manejadas las rentas con pureza, se invierten en objetos del servicio público pagándose con la posible puntualidad a los empleados y especialmente a los jueces.

Es, por tanto, llegado el caso de que a éstos se les obligue al exacto y puntual cumplimiento de sus deberes, toda vez que ha desaparecido la causa única que antes excusaba su abandono.

El gobierno está dispuesto a dispensar toda clase de consideraciones a los empleados y jueces que se conduzcan con honradez, con actividad en el ejercicio de sus funciones; pero está resuelto a perseguir, por las vías legales y con todo el empeño de que es capaz, a aquellos que correspondiendo mal a la confianza que se le dispensó, al nombrárseles para el servicio público, no cumplan con sus obligaciones porque ellos son enemigos de los pueblos a quienes perjudican con su mal manejo o con su abandono, son enemigos del fisco, al que roban el sueldo que no ganan con su trabajo y son enemigos del gobierno, a quien deshonran con su criminal conducta.

En tal concepto me dirijo a V. S. suplicándole se sirva poner lo expuesto en conocimiento de la Excma. Corte de Justicia, a efecto de que por su parte se sirva dictar cuantas providencias sean de su resorte, a fin de que se remedie cualquier abuso que se note en la administración de justicia por causa del abandono, ineptitud o vicio de los jueces o dependientes de esa superioridad.

El gobierno descansa en la notoria integridad de los señores magistrados de esa Suprema Corte y espera que en materia de faltas de jueces, procederán con toda la energía e inflexibilidad que los caracteriza.

Tengo la honra de protestar a V. S., mi atenta y distinguida consideración.

Dios y libertad.

Oaxaca, octubre 9 de 1848.

Benito Juárez

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.