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Siglo XIX > 1840-1849 > 1848

Los derechos de paso por el Istmo de Tehuantepec en Tratado de Paz, Amistad y Límites de 2 de febrero de 1848 también llamado de Guadalupe Hidalgo.
2 de febrero de 1848.

El representante de los Estados Unidos, Nicolás P. Trist, en el armisticio de agosto de 1847, al iniciarse las conversaciones para dar fin a la invasión estadounidense, presentó el 27 de este mes, un proyecto de Tratado en que México cedía una amplia área de territorio que se integraba con la superficie que al fin perdimos, más la península de Baja California y además los tránsitos en el Istmo de Tehuantepec, según el artículo 8° del proyecto de Tratado que se reproduce a continuación:

Artículo 8°.- “El Gobierno de los Estados Unidos Mexicanos, por éste concede y garantiza para siempre al gobierno y ciudadanos de los Estados Unidos, el derecho de transportar a través del Istmo de Tehuantepec, de mar a mar, por cualesquiera de los medios de comunicación que existan actualmente, ya sea por tierra o por agua, libre de todo peaje o gravamen, todos o cualquiera artículo, ya sea de producto natural o productos o manufacturas de los Estados Unidos o de cualquier otro país extranjero, perteneciente al dicho gobierno o ciudadanos; y también el derecho del libre paso por el mismo, a todos los ciudadanos de los Estados Unidos.

“El Gobierno de los Estados Unidos Mexicanos concede y garantiza igualmente, al gobierno y ciudadanos de los Estados Unidos, el mismo derecho de paso para sus mercancías y artículos ya dichos, como a sus ciudadanos, por cualquiera ferrocarril o canal que de aquí en adelante pueda conducirse para atravesar el Istmo, ya sea por el gobierno de los Estados Unidos Mexicanos o por su autorización, pagando únicamente aquellos peajes que equitativa y justamente estén señalados y no otros más subidos; ni se recogerán ni colectarán otros por los artículos y mercancías arriba mencionados, pertenecientes al gobierno o ciudadanos de los Estados Unidos o a las personas de aquellos ciudadanos, por el paso sobre dicho ferrocarril o canal, que las que se cobren o colecten por los mismos artículos y mercancías, pertenecientes al gobierno o ciudadanos de México, siendo del producto natural o productos o manufacturas de México, o de cualquier país extranjero y a las personas de sus ciudadanos.

Ninguno de los dichos artículos, sea el que fuere, pertenecientes al gobierno o ciudadanos de los Estados Unidos, que pasen o transiten por el Istmo, de mar a mar, en una u otra dirección, ya sea por los medios que existen hoy de comunicación, ya por algún ferrocarril o canal que más adelante pueda construirse con el objeto de transportarse a cualquier punto de los Estados Unidos o de algún país extranjero, quedará sujeto a pagar derecho alguno, sea cual fuere, de importación o exportación.

Los dos gobiernos, por este artículo, se comprometen a que, con la menor demora posible, concederán y dictarán mutuamente, aquellos reglamentos que pueden considerarse necesarios para evitar el fraude o contrabando, a consecuencia del derecho de paso así concedido y justamente garantizado al gobierno y ciudadanos de los Estados Unidos”.

Los comisionados mexicanos consultaron a nuestro gobierno, quien les contestó en los términos siguientes, el 30 de agosto de 1847:

“7ª.– Sobre los privilegios que solicita el gobierno de los Estados Unidos, para navegar por el río de Tehuantepec o traficar por cualquiera vía o camino que se estableciere ente los dos mares, el gobierno mexicano niega absolutamente toda concesión en el particular, y, en el último caso, se ofrecerá, a lo más, que el gobierno mexicano tendrá en consideración las buenas relaciones que pudiere mantener el gobierno de los Estados Unidos con la República Mexicana y, con arreglo de la confianza que le inspirare su conducta, no debe dudar de la reciprocidad de los mexicanos, en los mismos términos que las demás negociaciones y nunca como México”.

A su vez, los comisionados transmitieron a Mr. Trist las instrucciones recibidas y, acaso para reforzar su negativa agregaron que el gobierno mexicano había autorizado la cesión de la concesión de Garay a ciudadanos británicos, lo que no era cierto.

Probablemente recurrieron a este reglamento por falta de información, pensando que invocar los posibles derechos de los ciudadanos de Gran Bretaña, podía impresionar al representante estadounidense, lo que efectivamente ocurrió.

Se reproduce el fragmento relativo a la respuesta a Mr. Trist, que se le envió el 6 de septiembre inmediato.

“En el artículo 8° del proyecto de V. E., se pretende la concesión de un paso libre por el Istmo de Tehuantepec para el Mar del Sur, a favor de los ciudadanos norteamericanos.

Verbalmente hemos manifestado a V. E., que hace algunos años está otorgado por el gobierno de la República, a un empresario particular, un privilegio sobre esta materia, el cual fue enajenado con autorización del mismo gobierno, a súbditos ingleses, de cuyos derechos no puede disponer México.

V. E., pues, no extrañará que en este punto no accedamos a los deseos de su gobierno”.

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.