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Siglo XIX > 1840-1849 > 1848

Excita y estimula al poder judicial en el cumplimiento de su función.
Oaxaca, julio 12 de 1848.

Honorable Cámara:

No obstante el empeño que tienen las autoridades políticas para evitar los robos que suelen cometerse en nuestros caminos y poblaciones, no se ha logrado el total exterminio de los malhechores que en estos últimos días han tenido la audacia de hacer frente a la fuerza que los perseguía en el partido de Tlacolula.

Ese hecho escandaloso ha causado puramente grande alarma en los ciudadanos, porque afortunadamente no son frecuentes en el Estado los atentados de esta naturaleza.

El gobierno ha dictado las medidas más eficaces para la persecución de esos criminales, y puede asegurar que muy pronto serán aprehendidos y consignados al juez competente.

Pero ¿serán castigados tan breve y tan irremisiblemente como corresponde, para satisfacer la vindicta pública?

Los esfuerzos del gobierno y de sus agentes ¿no serán burlados con la impunidad de los reos?

Los ciudadanos que prestan auxilios a las autoridades, ¿podrán tener la seguridad de que los malhechores por una compasión mal entendida, o por el abandono de los jueces no volverán a los pocos días a disfrutar de la libertad de que abundan y a ejercer ruines venganzas contra sus perseguidores?

¡Ojalá, señor, que yo pudiera tener la satisfacción de dar una respuesta afirmativa a estas preguntas!

Pero una dolorosa experiencia me obliga a decir que no: primero, porque las causas de los famosos criminales se encuentran, generalmente hablando, empolvadas en los archivos de los juzgados, ya por la indolencia de algunos jueces o ya por los trámites dilatorios de la justicia, pues, por la mal entendida lenidad de esos funcionarios, se aplica a los reos una pena suave, que por no ser proporcionada a la enormidad de sus crímenes, no sirve para su castigo y escarmiento o lo que es peor todavía, se les pone en libertad bajo fianza, para evitar el trabajo de continuar la causa por todos sus trámites; y segundo, porque no ha habido la suficiente energía para exigir y hacer efectiva la responsabilidad de los magistrados y jueces que no se dedican con empeño y actividad a la instrucción de las causas y a la terminación de ellas, por medio del fallo justo y severo, que reclama la sociedad ofendida.

El gobierno cree que es llegada la época de remedir este mal restringiéndose los trámites y términos dilatorios de los procesos en cuanto sea compatible con la natural defensa de los reos, y castigándose irremisiblemente a los jueces que, con su abandono, favorecen la impunidad de los criminales.

Con tal objeto, someto a la sabía deliberación de la honorable Cámara el siguiente proyecto de decreto:

Artículo 1º.- Toda causa de robo y asalto se concluirá en primera instancia dentro del perentorio término de 20 días, inclusive los feriados, si para ello no hubiera obstáculos insuperables. En segunda y tercera instancias se concluirán, dentro de 15 días, en cada una de ellas.

Artículo 2º.- Los magistrados y jueces en sus casos respectivos, podrían aumentar las horas de despacho señaladas en las leyes, restringir los términos que las mismas han establecido para las demás causas y omitir la práctica de aquellas diligencias que no conduzcan a la comprobación del cuerpo del delito y a la averiguación del delincuente.

Artículo 3º.- Luego que aparezca comprobado que alguno ha cometido el delito de robo o asalto porque se le juzga, se continuará la causa hasta definitivas, sin que sirva de excusa para demorar su conclusión, la falta de alguna declaración, careo, ni otras diligencias que sean inconducentes para aumentar o disminuir la culpabilidad del reo.

Artículo 4º.- Toda persona que sin causa legalmente justificada, se negare a aceptar el cargo de defensor de los reos, o que habiéndolo aceptado no hiciere la defensa dentro del término que se le señalare, pagará una multa desde 10 hasta 50 pesos, que el juez de la causa hará efectiva en el acto y bajo su jamás estrecha responsabilidad, doblándose esta pena, si fuere abogado la persona que cometiera esta falta.

Artículo 5º.- Por cada día que demoraren los jueces y magistrados el despacho de las causas, se les rebajará el sueldo que venzan en ese día.

Los magistrados harán efectiva esta pena respecto de los jueces inferiores y el gobierno respecto de los magistrados, a cuyo efecto y para que se exija la responsabilidad, si hubiere lugar, luego que concluya una causa, se remitirá inmediatamente al gobierno que la devolverá dentro de 15 días, en cuyo término dirigirá su excitativa correspondiente a la autoridad competente, si hubiera mérito para que se declare haber lugar a la formación de causa contra los magistrados.

Artículo 6º.- A los magistrados y jueces que antes del término señalado en el artículo 1º concluyeren algunas de las causas que trata este decreto, les mandará dar el gobierno una gratificación que no exceda de la mitad del sueldo que vencieren en los días que hubieren invertido en la sustanciación y terminación de la causa, y además se anotará en sus respectivos títulos este servicio, que les servirá de mérito especial.

Oaxaca, julio 12 de 1848.

Benito Juárez

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.