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Siglo XIX > 1840-1849 > 1848

El ayuntamiento de Oaxaca opina negativamente sobre la renuncia de Juárez.
Oaxaca, Julio 5 de 1848.

Excmo. Ayuntamiento de Oaxaca
Julio 5 de 1848

Señores redactores de La Crónica:

El Excmo. Ayuntamiento de esta capital suplica a ustedes por mi conducto, se sirvan mandar publicar en su periódico la adjunta copia, en que constan las actas de las sesiones extraordinarias que tuvo S. E. en los días 3 y 4 del corriente mes, y por cuyo favor, que es para recibir de ustedes, les tributa las debidas gracias.

Aprovecho esta ocasión que me proporciona la muy grata, de repetirme de usted su obediente servidor.

José Antonio Salgado

Sesión extraordinaria del día 3 de julio de 1848

Reunidos en la sala particular, previo billete citatorio, los señores gobernador del Centro don José Francisco Carriedo como presidente, alcalde don Luis María Carbó, regidores don Francisco Cruz, don Nabor Ruiz, don Manuel Guerrero, don Juan José Medinilla, don Nicolás Pantoja, don Felipe de Jesús Carriedo, don Luciano Benavides, don José Benigno Romero, y síndico procurador, licenciado don Julián Bolaños, con el objeto de celebrar un cabildo extraordinario, se abrió la sesión con la lectura del acta del habido el día 29 de junio último, que fue aprobada.

Enseguida se dio cuenta con una proposición del señor regidor don Felipe de Jesús Carriedo, que termina con los artículos siguientes:

“Primero. Se elevará al soberano Congreso del Estado una sumisa exposición, pidiéndole en ella no admita al señor licenciado don Benito Juárez le renuncia que hizo del empleo de gobernador constitucional del mismo.

“Segundo. Para la redacción de la minuta de dicho documento se nombrará una comisión especial, la que le presentará precisamente para mañana a las diez, a cuya hora se reunirá este ayuntamiento en cabildo pleno extraordinario para aprobarla, enmendarla o reformarla.

“Tercero. Sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 1º, este ayuntamiento en cuerpo o por medio de una comisión de su seno, se acercará hoy mismo al Excmo. señor gobernador, licenciado don Benito Juárez, y le suplicará no insista en la renuncia que hizo de ese encargo, pues esta corporación va a representar a la autoridad competente no se la admita, por exigirlo así el bien y tranquilidad del Estado y por ser voluntad de los habitantes de la capital que continúe en aquel empleo”.

Acto continuo, manifestó el señor Guerrero, en apoyo de la proposición referida varias razones, y habiéndose admitido, se le dispensaron los trámites de reglamento, por lo que se puso a discusión en lo general, y sin ella hubo lugar a votar y se aprobó por unanimidad.

Puesto a discusión en lo particular el artículo 1º, se aprobó por todos los señores capitulares que constan al principio de esta acta.

Se puso a discusión el 2º, y sin ella fue aprobado en los mismos términos que el anterior.

En fin, se discutió el artículo 3º y último, y habiéndolo sido suficientemente, se aprobó suprimiéndole las palabras siguientes: “en cuerpo o”.

Enseguida se nombró a los señores Carbó, Guerrero y síndico para la comisión que refiere el artículo 2º.

Y a los señores Ruiz, Benavides y Romero, para la que expresa el 3º.

No habiendo otro asunto que tratar en el presente cabildo, se levantó la sesión, faltando los señores alcaldes Díaz y Márquez, y regidor Santaella con licencia.

Y para constancia se asienta esta acta que firmó el señor gobernador del Centro como presidente, con el infrascrito secretario.

José Francisco Carriedo,
Presidente.

José Antonio Salgado,
Secretario.

Sesión extraordinaria del día 4 de julio de 1848

Reunidos en la sala capitular los señores gobernador del Centro don Francisco Carriedo, presidente; regidores don Francisco Cruz, don Manuel Guerrero, don Nicolás Pantoja, don Felipe de Jesús Carriedo, don Luciano Benavides, don Antonio Mata Cervantes, don Juan Hernández, don José Benigno Romero y síndico procurador, licenciado don Julián Bolaños, se abrió la sesión con la lectura de la acta anterior que fue aprobada.

Enseguida se dio cuenta de los documentos que siguen:

“Excmo. señor: Los que suscriben, comisionados por V. E. para arreglar la minuta de la representación que V. E. acordó elevar al honorable Cuerpo Legislativo, suplicándole se sirviera negarse a la admisión de la renuncia que el excelentísimo señor Gobernador presentó en el acto de apertura de las sesiones, con el objeto de separarse de la Primera Magistratura del Estado que es a su cargo, tiene la honra de presentar al recto juicio y sabia deliberación de V. E. para su aprobación o reforma, la minuta que ha podido arreglar en el corto tiempo que V. E. le concedió para ese efecto, y es la siguiente:

“Honorable Señor:

El ayuntamiento de esta capital, como representante de los ciudadanos que la componen, con la sumisión y altos respetos que son debidos a la soberanía del Estado, representada en Vuestra Honorabilidad, expone: que en cumplimiento de sus deberes y como órgano fiel del pueblo de la capital, se ve precisado a pedir a Vuestra Soberanía la gracia de no admitir la renuncia que de la Primera Magistratura del Estado hiciera en el solemne acto de la apertura de las sesiones y al pronunciar el discurso prevenido por la Constitución, el Excmo. Sr. don Benito Juárez.

Ha sido muy sensible, honorable señor, al pueblo oaxaqueño, que el ciudadano virtuoso, que con tan general aceptación, con tan perfecta sabiduría y con ejemplar honradez rige hoy los destinos del Estado, se separe de un puesto en que su prestigio con todas las clases, su prudencia en todas las deliberaciones y su enérgica resolución lo hacen el iris de la paz y de la tranquilidad pública; de un puesto a que fue llamado en una época demasiado difícil por las garantías que sus antecedentes daban a la libertad, a la seguridad y a todas las demás garantías de los ciudadanos y a la defensa del Estado en caso de una invasión del enemigo exterior, posesionado entonces de la mayor parte de la República y aun de su misma capital; de un puesto en que se ha sostenido en medio de grandes dificultades y, sin embargo, de los ataques que le prepararan los enemigos del reposo público, no sólo por la fuerza física, que ha resistido toda clase de sugestiones, sino más aún por la opinión pública y fuerza moral que lo apoyara; de un puesto de que en manera alguna no ha abusado, sin embargo del poder omnímodo de que ha estado revestido, y, sin embargo, también de que no han faltado ciudadanos que por aspirantismo o por cualquiera otra causa, siempre innoble, lo han atacado de diversas maneras, y han pretendido la caída de su administración que él ha sabido sostener con decoro, y evitando siempre el mayor mal de los disidentes; de un puesto, en fin, en que a todo trance debe sostenérsele, porque así lo exige la política y porque así lo demanda el bien público, altamente interesado en la existencia de un tan buen ciudadano en la Primera Magistratura.

Sí, señor, por toda la ciudad se ha esparcido un profundo dolor al saberse la pérdida de tan querido gobernante.

Todas las clases de la sociedad no hablan de otra cosa, sino de ese sensible suceso.

Todos los ciudadanos de todas edades y de diversas opiniones políticas refieren con sentimiento el hecho de que se trata y todos unánimemente desean que Vuestra Soberanía deseche la renuncia referida, porque en caso de su admisión ven la pérdida de un padre, y advierten que, admitida también la renuncia que posteriormente ha hecho el honrado y desprendido ciudadano vicegobernador José María Castellanos, se despertará en el Estado del aspirantismo a esos dos puestos de primera jerarquía, y se formarían tal vez diversos bandos políticos proclamando a sus respectivos héroes y esos bandos no dejarían establecer la siguiente administración sin que se experimentaran antes grandes trastornos en la tranquilidad pública, siguiéndose la corrupción y la pérdida de la moral, que en algún tanto se halla reparada, merced a los infatigables esfuerzos del Excmo. Sr. don Benito Juárez.

El ayuntamiento no cree que falten en el Estado otros ciudadanos llenos de sabiduría, de prudencia, honradez y demás virtudes cívicas y morales, que cual el Sr. Juárez y el Sr. Castellanos, podían desempeñar los altos destinos que éstos pretenden dejar; pero advierte que, para la época, ninguno seguramente es más a propósito, porque establecidos ya, reuniendo las simpatías de casi todas las clases del Estado y amortiguado hasta donde es posible el aspirantismo, subsiste y marcha adelante el orden legal, que se alteraría indudablemente en caso de un cambio del personal del gobierno, por la reanimación de las aspiraciones y por la dificultad en la elección de personas que pudieran influir y ser toleradas por todas las clases de la sociedad.

También cree el ayuntamiento que esa renuncia es hija de la abnegación y desprendimiento que caracterizan a los ciudadanos que la hicieran y de los perjuicios que personalmente se les siguen con la separación de sus negocios y su dedicación al servicio público.

Por la primera causa resulta grande honor a esos funcionarios; pero Vuestra Soberanía debe tener presente esa abnegación y desechar, sin embargo, la solicitud por las razones relacionadas; y, por lo que respecta a la segunda, no cree el ayuntamiento que unos ciudadanos que han sabido sacrificarse de todos modos por el servicio de un pueblo que les corresponde con el amor, la veneración y su fiel obedecimiento, desoigan los clamores que esta vez se observan, y se empeñen en separarse de los puestos en que se hallan.

No señor, nada menos que eso sucederá, porque el patriotismo de esos funcionarios es positivo, es cierto y se sobrepondrá a los intereses personales para lo que bastará una nueva prueba de afecto que Vuestra Honorabilidad a nombre del Estado les dé, exigiéndoles la continuación de sus importantes servicios en los altos destinos que ejercen.

Fundado en estos principios, y en otros que por no cansar la ocupada atención de Vuestra Honorabilidad no refiere el cuerpo municipal que representa, así como también porque advierte que esas y otras razones más luminosas no se ocultan a la sabiduría de Vuestra Soberanía, no duda esta corporación que será acogida con gratitud su representación, y que Vuestra Honorabilidad la obsequiará, como un padre que escucha y atiende las peticiones de sus hijos, obsequiándolas cuando las califica de necesarias, o cuando de cualesquiera otra manera le producen el bien.

Por tanto, a vuestra Honorabilidad pide el ayuntamiento de la capital acceda a ésta su solicitud, pues en ello se interesa el bien del pueblo oaxaqueño”.

Oaxaca, julio 4 de 1848.

José Francisco Carriedo
Presidente

José Antonio Salgado
Secretario

Es copia de sus originales que certificamos.

Oaxaca, julio 12 de 1848.

Ezeta Carrasquedo

Diputado secretario

Diputado secretario

[Representación particular del síndico procurador, licenciado Julián Bolaños]

El que suscribe tuvo el honor de ser uno de los individuos nombrados por la comisión encargada de redactar la minuta de la representación que en cabildo extraordinario de ayer, acordó V. E. elevar al soberano Congreso del Estado en solicitud de que no se admita al Excmo. Sr. Lic. don Benito Juárez renuncia que hizo del encargo de gobernador constitucional del mismo; y aunque la minuta anterior presentada por mis apreciables compañeros de comisión merece que se apruebe, tanto por lo bueno de su redacción, como por expresarse en ella los verdaderos sentimientos de V. E., del pueblo que representa y aun los de los otros del Estado; sin embargo, no la he suscrito, en virtud de haber redactado la siguiente, que someto a la sabia deliberación de V. E.

“Honorable señor.

—El ayuntamiento de esta capital ante Vuestra Honorabilidad respetuosamente dice: que el 2 del que rige, después de la instalación de Vuestra Soberanía, renunció el Excmo. Sr. Lic. don Benito Juárez el encargo de gobernador del Estado que desempeña en propiedad.

Este acontecimiento hizo una viva sensación en el ánimo de las autoridades, corporaciones, notabilidades y particulares que asistieron a aquel acto augusto y sacrosanto.

Extendida en la población esta desconsoladora noticia ha conmovido a la mayoría de sus habitantes y principalmente la parte pensadora.

Todos no quieren que el Sr. Juárez se separe del Gobierno.

Y ¿cómo no había de ser universal ese sentimiento?

En el personal del gobierno encuentran todos capacidad, honradez, virtudes cívicas y morales, y, en fin, deseos sinceros de cooperar con la honorable Legislatura a hacer el bien general.

En el corto tiempo que lleva de gobernador el Sr. Juárez, hemos visto cuál es su política, su actividad, sus simpatías, sus cualidades personales y sus servicios pasados, garantizan las mejores esperanzas para lo sucesivo.

El régimen público, honorable señor, necesita hombres grandes y de antecedentes tan honrosos como el señor Juárez, y mucho más en nuestras tristes circunstancias.

El Estado en lo general y con pocas excepciones, es una reunión de individuos sumergidos en la miseria, en la ignorancia, en los errores y en los vicios; los ramos todos de la administración demandan arreglo, y para pasar del estado de muerte en que nos hallamos, al de vida y felicidad, es indispensable gobernantes sabios, virtuosos y esforzados.

Los ciudadanos todos que representan la soberanía del Estado, posen esas cualidades: el que ejerce actualmente el Poder Ejecutivo también las tiene.

¿Cómo, pues, había de verse con indiferencia la renuncia de éste, aunque sea hija de la abnegación y desprendimiento?

El admitirla es un mal para la comunidad, y él desecharla un bien positivo.

Esta es, pues, la expresión sincera de los sentimientos de la ciudad expresada por la corporación municipal, en órgano legítimo y en cabeza.

Por todo lo expuesto y por otras muchas razones que no se ocultan a la sabiduría de V. H.

El Ayuntamiento le suplica se sirva no admitir la citada renuncia”.

Oaxaca, julio 4 de 1848.

La minuta referida la ha formado el infrascrito en el corto tiempo que se le concedió para ello, y por esto es que contiene muchos defectos, los que se enmendarán por V. E. con el saber que le es propio, si se digna acogerla.

Oaxaca, julio 4 de 1848.

Julián Bolaños

[Fin de la sesión]

Concluida la lectura de los documentos relacionados, dijo el Sr. Romero:

Tanto la minuta de la mayoría de la comisión, como la de la minoría de ella están bien redactadas y contienen los sentimientos de la ciudad, mas como sólo una de ellas debe aprobarse, por esto pido que se hagan constar ambas en la acta de la presente sesión.

Enseguida, y con dispensa de los trámites de reglamento, se admitieron las dos minutas referidas, y puesta a discusión la de la mayoría de la comisión, sin ella hubo lugar a votar y se aprobó en todas sus partes; por lo que se acordó que trasladándose al papel sellado respectivo, se pasase sin pérdida de tiempo al gobierno del Centro para que le dé el curso correspondiente.

Acto continuo, se dispuso en la presente acta se inserte, tanto la minuta de la representación que se aprobó, como la presentada por el señor síndico, y que dicha acta y la de la sesión celebrada el día de ayer se publiquen por medio de uno de los periódicos de esta capital, para que los habitantes de ella vean que esta corporación ha obsequiado sus deseos, contraídos a solicitar que no se admita al Excmo. Sr. Lic. don Benito Juárez la renuncia que hizo del empleo de gobernador Constitucional.

En este estado tomó la palabra, y dijo el Sr. Romero:

La comisión nombrada para acercarse al Excmo. señor gobernador con el objeto de suplicarle no insista en la renuncia que tiene hecha de ese encargo, se presentó a S. E. ese día de hoy y le hizo a nombre de V. E. la manifestación respectiva sobre aquel particular, a la que contestó diciendo que no podía ya retirar la renuncia que hizo del empleo de gobernador Constitucional.

En este estado tomó la palabra, y dijo el Sr. Romero:

La comisión nombrada para acercarse al Excmo. señor gobernador con el objeto de suplicarle no insista en la renuncia que tiene hecha de ese encargo, se presentó a S. E. ese día de hoy le hizo a nombre de V. E. la manifestación respectiva sobre aquel particular, a la que contestó diciendo que no podía ya retirar la renuncia que tenía hecha porque así lo exigía su delicadeza, pero que no insistiría en que se la admitiese a fin de complacer a este ayuntamiento, al que daba las más expresivas gracias por el honor que les dispensaba.

Lo que ponga en conocimiento de V. E., como también que el Excmo. señor gobernador recibió a la comisión con el aprecio y afecto más distinguido.

Enterada la corporación de la anterior exposición, y por no haber otro asunto que tratar en el presente cabildo, se terminó faltando los Sres. alcaldes Díaz y Márquez, y regidor Santaella, con licencia; los Sres. Carbó y Ruiz por ocupación en el despacho de los negocios de los juzgados que son a su cargo, y el Sr. Medinilla por enfermedad.

Y para constancia se asienta esta acta, que firmó el Sr. gobernador del Centro como presidente con el infrascrito secretario.

Es copia de sus originales a que me remito.

Oaxaca, julio 5 de 1848.

José Francisco Carriedo,
Presidente.

José Antonio Salgado,
Secretario.

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.