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Siglo XIX > 1840-1849 > 1846

Pronunciamiento de Zacualtipán en que autoridades, vecinos, empleados y cura párroco se adhieren al Plan de la Ciudadela.
16 de agosto de 1846.

PRONUNCIAMIENTO DE ZACUALTIPÁN EN QUE AUTORIDADES, VECINOS, EMPLEADOS Y CURA PÁRROCO SE ADHIEREN AL PLAN DE LA CIUDADELA.

16 DE AGOSTO DE 1846.

En el pueblo de Zacualtipán, á los diez y seis días del mes de agosto de mil ochocientos cuarenta y seis reunidos en la sala de sesiones por invitación del señor subprefecto del partido D. Félix Arenas, y bajo su presidencia a los señores jueces de paz, juez de letras, cura párroco, administradores de rentas y tabacos, vecinos principales y una inmensa multitud de ciudadanos de todas clases; dió cuenta el señor prefecto con las dos notas oficiales de 8 a 10 del mismo mes, que le fueron dirigidas por el distrito de Mextidan, D . Cristóbal Andrade, en que le manifestaba haber proclamado la guarnición y vecindario de México, el plan que también adjunto, y que á la letra es como sigue:

1o. Que desde que dejó de existir la constitución que libre y espontáneamente se dio la República, las que posteriormente se han formado no han ido conforme con las exigencias y deseos de la gran mayoría de la nación.

2o. Que de aquí han venido las contiguas oscilaciones que han afligido al país hasta el extremo de que despedazado éste, y después de haber agraviado con estudio sus males exteriores, se han creido autorizados algunos espurios mexicanos, para quererlo someter al más vergonzoso vasallaje, pretendiendo llamar un príncipe extranjero que lo gobierne con el título de monarca.

3o. Que para facilitar tan horrible traición á la independencia, se ha tenido la osadía de desconocer la soberanía del pueblo, nombrando un congreso en el que se han reunido con especial cuidado los elementos más extraños, pero los más propios para consumir el oprobio de la nación.

4o. Que siendo nulas todas las leyes que dicte el actual congreso y los actos del gobierno, porque ni el uno, ni el otro son legítimos, queda en consecuencia siempre existe un motivo justo para que la nación continúe reclamando el ejercicio de sus incontestables derechos, usurpados por la presente administración.

5o. Que componiéndose ésta de hombres adictos unos a la monarquía, otros al detestable centralismo, y desafectos todos al ejército, cuya disolución meditan tiempo ha, porque encuentran en él un obstáculo para realizar sus perversas miras.

6o. Que si éstas llegan desgraciadamente á tener efecto, serían ilusorios los beneficios, y la independencia, á la que sacrificamos nuestra sangre y nuestra fortuna, para tener el derecho de regirnos conforme á nuestros deseos e intereses.

7o. Que constituyéndonos con arreglo la voluntad de la gran mayoría de la nación, tendremos al fin un código estable, y á su benéfica sombra se desarrollarán nuestros grandes elementos de poder y riqueza, terminando para siempre nuestras agitaciones interiores.

Hemos venido en proclamar y proclamamos el siguiente plan de verdadera regeneración de la República.

Art. 1o. En lugar del congreso que actualmente existe, se reunirá otro compuesto de representantes nombrados popularmente según las leyes electorales que sirvieron para el nombramiento del de 1824, el cual se encargará así de constituir á la nación, adoptando la forma de gobierno que la parezca conforme á la voluntad nacional, también con todo lo relativo á la guerra contra los Estados Unidos y á la cuestión de Tejas y demás departamentos fronterizos. Queda excluida la forma monárquica, que la nación detesta evidentemente.

2o. Todos los mexicanos fieles a su país incluso los que están fuera de él, son llamados á prestar sus servicios en el actual movimiento nacional, para el cual se invita muy especialmente al Esmo. Sr. general benemérito de la patria D. Antonio López de Santa Anna, reconociéndolo desde luego como general en gefe de todas fuerzas comprometidas y resueltas á combatir, porque la nación recobre sus derechos, asegure su libertad, y se gobierne por sí misma.

3o. Interin se reúne el soberano congreso y decreta todo lo que fuere conveniente para la guerra, será precisa obligación del ejecutivo el dictar cuantas medidas sean urgentes y necesarias para sostener con decoro el pabellón nacional y cumplir con éste deber sagrado sin pérdida ni un solo momento.

4o. A los cuatro meses de haber ocupado las fuerzas libertadoras, la capital de la República, deberá estar reunido el congreso de que habla el art. 1o. para lo cual será obligacion del general en gefe expedir la convocatoria en los términos indicados, y cuidar de que las elecciones se hagan con la mayor libertad posible.

5o. Se garantiza la existencia del ejército, asegurándole que será atendido y protegido como corresponde á la benemérita clase militar de un pueblo libre.

6o. Se declara traidor á la nación á cualquiera que procure retardar la reunión del citado congreso, atente contra él poniendo obstáculos á la libertad de sus miembros, disolviéndolo, ó suspendiéndolo en sus sesiones, ó pretenda oponerse á la constitución que establezca, ó á las leyes que expida con arreglo al presente plan.

Instruida la junta del plan citado, y de las manifestaciones que el señor prefecto hace a sus dichos oficios, relativa á que todos los ciudadanos estaban en libertad plena para emitir su opinión sobre si se adherían ó no al plan proclamado, el señor subprefecto, después de haber asegurado ser de opinión el que se secundase por creer que es el que ha de salvar á la República de los graves males que está sufriendo, excitó á todos los señores presentes en la misma junta, á que emitieran la suya, de que resultó que toda ella con el mayor entusiasmo y llena del mas grande júbilo, se adhirió á él por completa unanimidad.

En vista de lo asentado, se acordó por la misma junta que para solemnizar tan plausible acontecimiento, se invitase á todas las autoridades y vecinos á fin de que asistieran al paseo cívico; todo lo que tuvo su verificativo de la manera mas plausible, pues que en él se patentizó el regocijo público tanto por las vivas continuables como por el repique a vuelo que hubo en todo el tiempo que duró el paseo, y en las noches del 16, 17 y 18 hubiera serenata, iluminación general adornándose las calles y edificios públicos con cortinas, y el pabellón nacional; con lo que concluyó esta acta.

Que firmaron el señor subprefecto, las autoridades y vecinos.

Fuente:

Román Iglesias González (Introducción y recopilación). Planes políticos, proclamas, manifiestos y otros documentos de la Independencia al México moderno, 1812-1940.  Universidad Nacional Autónoma de México. Instituto de Investigaciones Jurídicas. Serie C. Estudios Históricos, Núm. 74. Edición y formación en computadora al cuidado de Isidro Saucedo.  México, 1998. p. 267-269.