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Siglo XIX > 1840-1849 > 1842

Guadalupe Victoria. Adición a su Testamento.
Teziutlán, diciembre 19 de 1842.

En el pueblo de Tesuitlan, cabecera de su partido, en diez y nueve de diciembre de mil ochocientos cuarenta y dos, habiendo pasado yo el juez de letras, licenciado Manuel María Anzures, con testigos de asistencia a falta de escribano y los instrumentales que abajo se nombrarán, a la habitación del excelentísimo señor general don Guadalupe Victoria, por hallarse algo enfermo, dijo:

En el nombre de Dios todopoderoso, Amen.

Su excelencia el citado don Guadalupe Victoria, natural de Durango, residente en este pueblo, hijo legítimo del señor don Manuel Fernández de Victoria, y doña Alejandra Feliz, difuntos.

Hallándose por la divina misericordia en su entero juicio, aunque un poco enfermo, creyente y confesado, como firmemente cree y confiesa, el misterio de la santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas distintas y un sólo Dios verdadero, y creyendo en todos los demás misterios, y cree nuestra Santa Madre Iglesia Católica Apostólica Romana en cuya fe ha vivido y quiere morir como católico cristiano que habiendo otorgado testamento ante escribano público en la capital de Mégico, de lo que dará razón el teniente coronel don Luis Peza, por no tener el otorgante presente la fecha de esa escritura y el nombre del escribano.

Lo manifiesta así para que conste en todo tiempo de una manera legal, refiriéndose en todo y para todo a ese testamento, en que instituye por su heredera universal, a la señora doña María Antonia Bretón, el cual quiere valga y se cumpla como su última deliberada voluntad.

Así mismo, quiere también y manda don Francisco López de esta vecindad y comercio sea el que entre y se apodere de todos los bienes del otorgante, y sea pues, de cumplido cuanto en lo particular le tiene comunicado, previa facción de inventarios y liquidación de cuentas, entregue el remanente de ellos a su citada heredera, pues en atención a la confianza que el referido López se merece, así ha querido determinarlo, prorrogándole el tiempo necesario a más del legal.

Todo lo cual quiere que valga en la mejor vía y forma que mejor haya lugar en derecho, revocando lo necesario del citado testamento en cuanto se oponga al presente codicilio, y en todo lo demás lo ratifica y deja en su rigor y fuerza para que por ningún motivo se contravenga.

Así lo otorga y firma dicho señor general a quien doy fe conozco, como también de estar a la que parece en su entero juicio y cabal memoria.

Siendo testigos don Juan de la Rosa, don Manuel Eusebio Hernández, don Joaquín de Herrera, don Felipe Hernández, y don Miguel Calderón, todos vecinos de este pueblo, de que yo el infrascripto juez, doy fe.

Licenciado Manuel María Anzures.

[Rúbrica]

Guadalupe Victoria.

[Rúbrica]

Manuel José Palacios.

[Rúbrica]

Fuente original:

Copia en INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia), Archivo de Guadalupe Victoria.

Fuente:

Carlos Herrejón Peredo y Carmen Saucedo Zarco. Guadalupe Victoria. Documentos. Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México. Secretaría de Educación Pública. México, 2012. Primera edición. 557 pp.