Buscar en  
  Página principal

  Conquista

  Independencia

  Revolución

  Siglo XXI

  Siglo XX

  Siglo XIX

      1890-1899

      1880-1889

      1870-1879

      1860-1869

      1850-1859

      1840-1849

          1849

          1848

          1847

          1846

          1845

          1844

          1843

          1842

          1841

          1840

      1830-1839

      1820-1829

      1810-1819

      1800-1809

  Siglo XVIII

  Siglo XVII

  Siglo XVI

  Siglo XV

Siglo XIX > 1840-1849 > 1841

Testamento de Atilano Sánchez.
México, 18 de junio de 1841.

En el nombre de Dios nuestro señor todo poderoso: amen:

Notorio y manifiesto sea a los que el presente vieren como yo el licenciado don Atilano Sánchez natural y vecino de esta ciudad de Méjico hijo legítimo de legitimo matrimonio del señor doctor Don José Sánchez Echeverría y de la señora Doña Mana Gertrudis Garayo, difuntos que en paz descansen:

Estando entando en pie bueno y sano, y por la infinita misericordia del altísimo en mi entero juicio, acuerdo, cumplida memoria y entendimiento natural, de lo que doy á su Divina Majestad las más reverentes gracias, creyendo y confesando como firmemente creo y confieso el inescrutable misterio de la Santísima Trinidad, Dios padre, Dios hijo y Dios espíritu santo, tres personas que aunque realmente distintas tienen los mismos atributos y son un solo Dios verdadero y una esencia y substancia, y todos los demás misterios, artículos y sacramentos que tiene, cree, confiesa, predica y enseña nuestra Santa Madre Iglesia católica, apostólica romana, bajo de cuya verdadera fé y creencia he vivido, vivo, y protesto vivir y morir como católico fiel cristiano que soy, tomando por mis intercesores y abogados a la soberana reina de los ángeles María santísima madre de Dios y señora nuestra concebida sin la culpa original, al gloriosísimo patriarca señor san José su castísimo y fidelísimo esposo, santos de mi nombre y devoción, ángel de mi guarda y demás santos y santas de la corte celestial para que ante la divina clemencia aboguen por mí y alcancen perdón de mis pecados, y que mi alma sea puesta en carrera de salvación; y temeroso de la muerte que es tan precisa á toda criatura humana y su hora incierta, para que no me asalte desprevenido en las cosas tocantes al descargo de mi conciencia y bien de mi alma, he deliberado otorgar mi testamento y mi última disposición como lo verifico en la manera siguiente.

1a. Lo primero, encomiendo mi alma a Dios nuestro señor que de la nada la crió y por su infinita bondad Jesucristo la redimió con el inmenso tesoro de su preciosísima sangre, pasión y muerte, y el cuerpo mando á la tierra de que fué formado, el cual hecho cadáver quiero sea amortajado y enterrado con el hábito y en la iglesia, panteón ó campo santo que pareciere á mis albaceas, á cuya elección lo dejo con lo demás tocante á mi funeral y misas.

2a. Asigno á las mandas forzosas de este arzobispado á dos reales de plata cada una.

3a. Declaro fui casado y velado según orden de nuestra Santa Madre Yglesia en primeras nupcias con doña María Guadalupe Malo Pagóla, difunta, poco mas de un año, de cuyo matrimonio tuvimos una niña que murió antes de las veinte y cuatro horas después de su nacimiento.

4a. En segundas nupcias lo soy con doña Ygnacia Colomo Musano que era viuda, y de este matrimonio tenemos por nuestros legítimos hijos á Don Pedro, Doña Melchora, Doña Pilar, Don José, Don Jacovo, Doña Guadalupe, Don Salvador, Doña Luz y Don Joaquín, y á otro que murió en la menor edad, y se le llamó Don Francisco.

5a. Lo que introduje á mis matrimonios, y los bienes que me pertenecen, constarán en las hojas blancas que voy á pedir.

6a. Y porque si el Todopoderoso fuere servido de dilatarme la vida, puede ofrecérseme añadir, reformar ó disminuir algunas cláusulas de este testamento, y para explicar lo que indico en la cláusula anterior, pido al presente escribano, que en la copia que de él me debe dar deje algunas hojas blancas rubricadas de mi puño para asentar en ellas lo que me ocurra, y es mi voluntad que lo que así sea se tenga por parte integrante de este mi testamento, y que se le dé la misma fé y crédito que si estuviera aquí clausulado con tal de que contenga la fecha del día mes y año en que se pusiere y esté reinscrito de mi puño no siendo opuesto a derecho.

7a. Y para cumplir y pagar este mi testamento, y lo que se encontrare escrito en las hojas blancas que llevo pedidas, nombro por mis albaceas testamentarios, fideicomisarios y tenedores de bienes de mancomún é insolidum a la referida mi mujer Doña Ygnacia Colomo Murano, al señor Don Manuel Gómez Pedraza, al excelentísimo señor general Don Guadalupe Victoria mi primo y compadre, y al señor bachiller Don Juan Lyon, de manera que por ausencia de alguno de ellos, puedan los presentes ejercer sus funciones libremente, y les doy el poder y facultad que por derecho se requiere y es necesario para que después de mi fallecimiento en el término dispuesto por la ley, ó en el mas que hubiesen menester, que era les prorrogo y alargo en debida forma entren en todos mis bienes, los inventaríen, vendan y rematen en publica almoneda ó fuera de ella y de su producido lo cumplan y paguen, formando también la hijuela de división y partición.

8a. Y en uso del derecho de la patria potestad, nombro de tutor y curador ad bona de los relacionados mis nueve hijos menores, y de los demás que acaso pueda haber de legitimo matrimonio, al mencionado señor Don Manuel Gómez Pedraza de esta vecindad, relevado de fianzas y de cuanto le fuere gravoso, y suplico á los señores jueces se sirvan haberlo por nombrado y de discernirle el cargo en la forma de estilo.

9a. Y en el remanente que quedare de todos mis bienes, deudas derechos y acciones y futuras sucesiones que directa ó transversalmente me toquen y pertenezcan, instituyo, dejo y nombro por mis únicos y universales herederos á los relacionados mis nueve hijos Don Pedro, Doña Melchora, Doña Pilar, Don José, Don Jacovo, Doña Guadalupe, Don Salvador, Doña Luz y Don Joaquín Sánchez, y á los demás que acaso pueda haber de legitimo matrimonio, para que lo que así fuere lo hagan, perciban y hereden con la bendición de Dios nuestro señor y la mía.

10a. Y por el presente revoco, anulo, doy por insubsistentes y de ningún valor ni efecto otros cualesquiera testamentos, codicilos, poderes para testar, memorias, declaraciones ú otras ultimas disposiciones que antes de esta haya otorgado, por escrito, de palabra ó en otra forma para que ninguno valga, ni haga fe judicial ni extrajudicialmente, excepto el presente testamento y lo que se encontrase escrito en las hojas blancas que llevo pedidas, que quiero se guarde, cumpla y ejecute por mi última, postrimera y deliberada voluntad en la mejor vía y forma que haya lugar en derecho.

Que es fecho en la ciudad de Méjico á diez y ocho de junio de mil ochocientos cuarenta y uno.

Y yo el escribano doy fé conozco al otorgante y de que se halla en pie al parecer en sana salud, y en su entero juicio, acuerdo cumplida memoria y entendimiento natural según lo acorde de sus razones.

Así lo otorgó y firmó siendo testigos Don José Espinóla, Don Manuel Rojo y Don José Mendoza de esta vecindad, presentes: doy fé.

Atilano Sánchez

[Rúbrica]

Como testigos

José Espinóla

[Rúbrica]

Manuel Rojo

[Rúbrica]

José Mendoza

[Rúbrica]

Francisco de Madariaga, escribano nacional y público

[Rúbrica]

Fuente original:

AGNOt (Archivo General de Notarías), Francisco de Madariaga. Notario 426. Vol. 2 861. Acta. 15 772.

Fuente:

Carlos Herrejón Peredo y Carmen Saucedo Zarco. Guadalupe Victoria. Documentos. Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México. Secretaría de Educación Pública. México, 2012. Primera edición. 557 pp.