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Siglo XIX > 1840-1849 > 1841

El ciudadano Benito Juárez rechaza un ataque calumnioso.
Oaxaca, septiembre 25 de 1841.

(1) En el periódico Regenerador del día 24 del corriente, he leído un editorial en que se quiere desmentir los hechos que se refieren en el manifiesto a la nación que yo suscribí en unión de varios ciudadanos.

Si en ese editorial se abriera una polémica racional y decente, si la razón y no la injuria personal fuera el arma de que se echara mano, si el decoro y la circunspección que deben tener por norte los escritores de un gobierno hubiesen guiado la pluma del editor, yo me habría abstenido de hablar una palabra sobre este negocio en obsequio de la paz y de la unión; pero cuando veo que se hiere directamente mi reputación y la de los demás ciudadanos que suscribieron el manifiesto expresado, y cuando veo que el periódico del gobierno se ha convertido, en esta vez, en folleto para prodigar injurias, no puedo menos que tomar la pluma para defender mi honor ultrajado por un escritor cobarde que no tiene la entereza de atacar a cara descubierta, como debe hacerlo todo hombre que habla la verdad y que no teme se le echen en cara hechos punibles y vergonzosos.

Dice el editor del Regenerador que en el pronunciamiento de Santo Domingo no hubo plan alguno, y se funda en que el señor [José Manuel] Prieto, (2) así lo aseguró en la junta de guerra habida en la comandancia general; mas contra el dicho de un solo individuo, que es el Sr. Prieto, existe el testimonio de las personas respetables que firmaron el manifiesto referido; existe el plan original firmado por el mismo Sr. Prieto; existe el dicho de los impresores del gobierno, quienes en el mismo día del pronunciamiento pusieron la planta para la impresión del plan a petición de los sujetos que firmaron, inclusive el Sr. Prieto, y existe el licenciado [José Inés] Sandoval, (3) a quien el señor don José María Pando pidió que se suspendiese la impresión de dicho plan.

Además, en la mañana del día 18 yo mismo vi la planta, y preguntándole al impresor don Ignacio Rincón el motivo por qué no se habían tirado los ejemplares, me contestó que el Sr. Prieto le había dicho que suspendiese su impresión.

Entre estos hechos que estoy pronto a justificar, si fuere necesario, y el dicho del editor del Regenerador, juzgue el público y califique de parte de quién está la verdad.

Si el Sr. Prieto no quiso decir que había habido plan en el pronunciamiento del 17, no le parecería conveniente hacer esta confesión; pero su dicho negativo no puede prevalecer contra la verdad atestiguada por multitud de testigos presénciales.

Creería acaso que no perjudicaría a la causa pública negando la verdad que él ocultaba en su corazón.

Su suma moderación le haría callar, porque su buena fe y sus buenas intenciones le persuadirían que ocultando la verdad quitaría todo motivo de prevención contra su persona.

Sea así enhorabuena; pero no se tome de aquí un pretexto para dirigir a otros injurias no merecidas.

El escritor del gobierno, para halagar al señor general [Antonio de] León y enristrarlo con los que suscribieron el manifiesto, afirma que éstos dicen que aquél rompió el fuego el día 17.

Si ese escritor procediera de buena fe, o si hubiera leído el manifiesto con bastante atención, no se habría atrevido a estampar una cosa que no se ha dicho del modo que él quiere.

Las palabras del manifiesto sobre este punto son las siguientes: “Discordes están las opiniones: aseguran algunos que las primeras descargas fueron las de los pronunciados, mientras otros, y son los más, y que aseguran haberlos visto, afirman que sus fuegos primeros los dirigieron los soldados del señor León. Sea lo que fuere…, etc.”.

Pregunto ahora al editor del Regenerador: ¿si el referir sencillamente hechos que unos y otros relatan, como se hace en el Manifiesto, es adherirse a la opinión de unos o de otros?

Pueril y gracioso modo de argüir es suponer cosas que no ha dicho el contrario para combatirlo sin trabajo.

Con un lenguaje hipócrita, dice el articulista que siente decir la verdad porque debe ofender a ciertos señoritos que desfiguran los hechos, que (se) plegan a las circunstancias, y que en ciertas épocas se arrastran como reptiles en solicitud de destinos.

Pero ni ese escritor ha hablado la verdad, como ya queda demostrado, ni los que suscribieron el manifiesto tienen los feos coloridos con que los pinta.

El que escribe este papel, aunque ha tenido algunos destinos públicos, jamás los ha solicitado, jamás ha hecho la más ligera insinuación a sus amigos y mucho menos a los gobernantes para que le den un empleo, jamás ha adulado a persona alguna para obtener puestos inmerecidos.

Vivos están muchos de los gobernantes de los distintos partidos que existen en Oaxaca.

Diga alguno a quién de ellos me he posternado en solicitud de un destino.

Diga ese mismo autor del artículo que contesto, en qué ocasión he vendido a mis amigos, en qué he traicionado a mis principios y a mi patria para una colocación.

Acaso al articulista le vienen mejor los apodos con que hoy injuria a los que cree son sus enemigos.

Acaso por conservar su puesto se cubre con la máscara de hombre libre.

Para indisponer al señor León con los oaxaqueños, dice el articulista que se han recogido firmas para unas cartas que supone se han dirigido al excelentísimo señor general Santa Anna.

Miente quien tal asegura.

Nadie ha pensado en recoger firmas para tal objeto, y si el autor del editorial mencionado no quiere ser tenido por un falso calumniador, que exhiba las pruebas de su aserto.

Entretanto, concluyo esta contestación manifestando al público que mis deseos y los de los demás ciudadanos que firmaron el manifiesto repetido no se dirigen a empeñar las glorias del señor general León, sino a manifestar con imparcialidad los hechos del día 17; no se dirigen a obtener destinos sino a cooperar a la generalización del plan salvador de los señores generales [Mariano] Paredes, [Gabriel] Valencia y Santa Anna, por cuyo motivo hemos cooperado al pronunciamiento y no asonada del día 17.

Si el mismo editor del Regenerador confiesa que esos generales desean el bien de la patria ¿por qué dirige sus tiros venenosos contra los que tuvieron a bien secundar sus votos el día 17?

¿Por qué ahora que todos los oaxaqueños debemos predicar la unión y la paz, introduce la división ese escritor imprudente? ¿Por qué llama candorosos federalistas a los pronunciados, cuando todos no somos más que hijos de la patria?

¿Por qué cuando el señor general Santa Anna invita a que echemos una profunda línea sobre todos los principios políticos, hoy trabaja el autor del editorial del Regenerador por mantener la discordia ocasionada por esos principios políticos?

Tal designio sólo puede ser de un enemigo de los mexicanos.

Yo me atrevo a invitar, a suplicar y a conjurar al señor general León, a nombre de la patria, a que ese periódico, que debe ser el órgano de un gobierno justo y paternal, lo entregue a otras plumas cautas, prudentes, expertas y patrióticas, para que no contribuya a sembrar la discordia insultando a los patriotas oaxaqueños.

Oaxaca, septiembre 25 de 1841.

Benito Juárez

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.

Notas:

(1) “Contestación de Juárez a una editorial del periódico Regenerador, que desmiente un manifiesto firmado por él y otros sobre un pronunciamiento. Oaxaca, septiembre 25 de 1841”. Juárez, Miscelánea, p. 151 y siguientes.

(2) Comandante de las fuerzas pronunciadas.

(3) Abogado condiscípulo de Juárez y compañero de luchas hasta el destierro a Nueva Orleáns, en donde se amnistió por asuntos de familia.