1839
Plan Federalista de Juan Pablo Anaya.
13 de diciembre de 1839.


PLAN FEDERALISTA DE JUAN PABLO ANAYA.

13 DE DICIEMBRE DE 1839.

Art. 1°. Todo individuo que tomare las armas para auxiliar de la manera que le sea posible a la nación, en la lucha que sostiene contra el pretendido gobierno central de México, deberá hacerlo bajo la espresa condición y con el objeto de restablecer la constitución de 1824, con las reformas (se entiende) que la experiencia y las luces del siglo han hecho necesarias aun país libre, a cuyo efecto se reunirá una convención investida de plenos poderes del pueblo.

Art. 2°. Siendo México uno de los países más privilegiados de la naturaleza por la fertilidad de su suelo, la abundancia de sus producciones minerales de toda especie, y la dulzura de su clima, exige para el desarrollo de sus recursos que se permita la entrada de la industria extrangera.

En consecuencia de esto serán derogadas todas las leyes que prohíben a los estranjeros la compra de bienes raíces, rústicos y urbanos, o la adquisición de esta clase de propiedades por cualquiera otro medio legal sea el que fuere, así como aquellas que se oponen a que las minas pertenezcan a gentes que residen en el extranjero.

Art. 3°. Las tierras de que la nación podrá disponer dentro de los límites de la República, servirán para pagar la deuda tanto interior como extranjera, y se destinará una parte para recompensar a los ciudadanos que hagan el servicio militar hasta el triunfo definitivo de la causa que defienden.

Esta gratificación será además el sueldo regular para todos aquellos que permanezcan en el servicio por un gran término de cuatro a seis años, según el gobierno lo juzgue necesario para el restablecimiento y permanencia de la paz; se concederá también una recompensa a los individuos que presten socorros a la causa, bien sea en dinero, o bien proporcionando objetos útiles y necesarios.

Art. 4°. La idea ligeramente emitida por algunas personas de dividir el territorio de México en dos repúblicas no es admisible por las razones que se explican enseguida.

Nota. El territorio íntegro de México es responsable de una deuda interior, y exterior que pasa de cien millones: si se le divide, la Inglaterra, y los otros acreedores se inquietarán, porque será dificil graduar lo que la pretendida república del Norte, así como la del Sur, tendrían que pagar separadamente; siendo ésta la más poblada, los bienes de los nacionales son en ella más considerables, porque teniendo el suelo menos extensión está más cultivado.

La parte del Norte, por el contrario, está menos poblada, hay en ella menos riquezas, menos industria, y menos luces en un territorio más vasto. Por una y otra parte hay ventajas mutuas, y provechosas para todas las naciones. Además no existen límites naturales para separar las dos partes del país, y la línea de división sería absolutamente incierta, y produciría choques inevitables.

Por otro lado: la opinión general de México se ha pronunciado por el restablecimiento del sistema federal, porque se ha reconocido, que este sistema es el que provee de una manera más eficaz a todas las necesidades.

Así es que estando esparcidos los federalistas en las diversas partes del pais se opondrían naturalmente a la formación de una república en los estados del Norte solamente, y es de presumir, que los centralistas se unirían a los otros, lo que produciría resistencias más fuertes, y haría la empresa más difícil y acaso impracticable.

No será lo mismo si se adopta la opinión general sobre federalismo a la cual sin duda se adherirá un gran número de centralistas que han reconocido los vicios y resultados perniciosos del sistema de gobierno que rije hoy en México.

Si la unidad del federalismo se conserva, la Inglaterra y las otras naciones acreedoras de México, no tendrán por qué inquietarse sobre la suerte de sus créditos, y pagos de dividendos que no estarán sujetos a los retardos que ocasiona una guerra civil, y otras dificultades graves.

En fin, el restablecimiento de la constitución de 1824, con modificaciones, satisface todos los intereses y disminuye considerablemente los obstáculos que se oponen al triunfo que se funda sobre lo que acaba de decirse.

Art. 5°. Los extranjeros que con el fin de ayudar y favorecer a la nación mexicana en su actual lucha, entraren en el servicio, gozarán de todas las ventajas y de todos los derechos que poseen los mexicanos.

Art. 6°. Todo extranjero que entrare al servicio de la nación mexicana, estará sujeto a los reglamentos, a la disciplina militar, y a las leyes del país.

Art. 7°. Todo militar, como también cualquier otro individuo con que la nación hubiere contraido deudas, será pagado puntualmente, y en el caso de que no llegue a cubrirse se le llevará cuenta, y será reembolsado después del triunfo.

Art. 8°. A la convención que ha de reunirse para hacer las reformas a la constitución de 1824, asistirán algunos extranjeros de aquellos que se hayan hecho más recomendables y dignos de representar a la nación, por sus buenos servicios, sus luces, su adhesión al país &.&. Su número y rango serán determinados enseguida de la convocación de la gran convención.

Art. 9°. Luego que se haya escogido un paraje seguro y conveniente, se establecerá un gobierno provisional que representará a la nación mexicana, el cual será renovado según lo exijan las circunstancias, teniéndose presente que en tiempo de revolución la marcha de los asuntos políticos y militares, exije más vigor, más energía, más circunspección, y una política especial fundada sobre las necesidades del momento.

El general en gefe del ejército podrá cambiar, o modificar el sistema de operaciones, y los planes que le hayan sido dictados, según los juzgue necesario.

Art. 10°. Se admitirán en el gobierno uno o dos extranjeros de aquellos que se reconozcan capaces, y se consideren como gentes de honor.

Fuente:

Román Iglesias González (Introducción y recopilación). Planes políticos, proclamas, manifiestos y otros documentos de la Independencia al México moderno, 1812-1940.  Universidad Nacional Autónoma de México. Instituto de Investigaciones Jurídicas. Serie C. Estudios Históricos, Núm. 74. Edición y formación en computadora al cuidado de Isidro Saucedo.  México, 1998. p. 171-172.