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Siglo XIX > 1830-1839 > 1838

Manifiesto de los generales y jefes del Ejército del Norte.
6 de marzo de 1838.

MANIFIESTO DE LOS GENERALES Y JEFES DEL EJÉRCITO DEL NORTE.

6 DE MARZO DE 1838.

La patria es deudora á vuestros heróicos esfuerzos de su justa y deseada Independencia.

Por lograr tan inestimable bien, abandonásteis vuestras familias é intereses, y os expusísteis á perder la existencia misma en sostenidos y sangrientos combates; arrostrásteis las penalidades y privaciones de largas campañas y rigores de las intemperies y de la miseria; renunciásteis generosamente á los privilegios y distinciones que disfrutabas en el antiguo gobierno: é idólatras de la libertad volastes gustosos á confundiros en la masa de vuestros conciudadanos.

Ideas equivocadas sobre esta prerrogativa preciosa, que los corifeos de los partidos pudieron sugeriros, preocupando vuestros corazones generosos y sensibles, han suscitado no pocas veces, entre compañeros y hermanos deplorable lucha; vuestro patriotismo, sin embargo, ha quedado siempre ileso, por que, sin haber podido penetrar las siniestras é interesadas miras de vuestros seductores, vuestros ardientes deseos é incesantes afanes se han dirigido constantemente á la felicidad nacional.

Amenazada la integridad del territorio de la República, habéis marcado presurosos hasta sus lejanos confines, recibiendo honrosas heridas y sufriendo cruel cautiverio, cuando en las orillas del San Jacinto, fatal é inesperado azar os arrebató los laureles con que la victoria coronaba ya vuestras sienes.

Los padecimientos de aquella campaña han continuado durante la espectativa de la nueva, en cuyo tiempo habéis sufrido largas épocas de extrema penuria.

Muchos títulos tenéis ya adquiridos á la predilección de vuestros conciudadanos, y vuestro valor y sufrimiento han consignado vuestros nombres gloriosos en los anales de la historia.

Pero, compañeros, aun os restan sacrificios mayores que prestar á la patria. La recuperación de su territorio usurpado y el sostén y consolidación de su gobierno demandan nuevos sufrimientos y peligros é incontrastable perseverancia.

Esta ardua empresa depende solo de vosotros, y ella será lograda si como hasta aquí, no seguís otro norte que el que os señalan vuestros generales y gefes.

Desechad todas sugestión sediciosa, seguros de que así haréis vuestro bien y el de la patria y no volveréis á ser víctimas de demagogos pérfidos, que aconsejan y promueven á cada instante cambios y revueltas para medrar en ellas á expensas de sus conciudadanos, y que predican la libertad cuando solo la opresión, la desigualdad y el interés se hallan arraigados en sus corazones.

Volved, si no, por un momento la vista á las escandalosas escenas que se han sucedido desde el año de 1823 al de 1834, y en ellas encontraréis amargo, pero provechoso desengaño.

Unión, pues, entre vosotros mismos; disciplina, subordinacion á vuestros gefes, respeto profundo al supremo gobierno y á todas las autoridades civiles, y confraternidad y amor á vuestros conciudadanos, y continuaréis mereciendo el honroso nombre de soldados de la independencia, de la justa libertad y de la integridad nacional, retirándonos al fin al seno de vuestras familias á descanzar de los inmensos trabajos padecidos y á disfrutar de las bendiciones con que os colmará la gratitud del Supremo Gobierno y de vuestros compatriotas.

Sí, compañeros, nosotros creemos firmemente que no caerá sobre vosotros la mancha que empaña allá en Sonora los anteriores servicios de un General y muy pocos de vuestros camaradas que, por una lamentable desgracia, han hecho traición á la pátria, en los momentos críticos en que más necesita de vuestros servicios y unión para sostenerla contra las avanzadas é injustas pretensiones de otras potencias.

Conciudadanos de los Departamentos de la frontera del Norte: hasta aquí habéis sufrido con heroica resignación las depredaciones y crueldades de las feroces ordas de los bárbaros y de las inmorales gabillas de los voluntarios rapaces de Texas, sin que, a pesar de vuestros generosos sacrificios, hayan podido el Ejército, tan extensamente como sus deseos lo han anhelado, acudir a la defensa de vuestras personas e intereses, porque las pasadas escaceses han tenido reducidas a nulidad las compañías presidiales, y casi pie a tierra los cuerpos de caballería, no habiendo sido suficiente el auxilio que ha podido ministrar la infantería contra pequeñas cuadrillas de salteadores que, cual lobo astuto y sangriento, solo acechan víctimas aisladas para devorarlas, huyendo de todo encuentro, y presentándose únicamente al débil é indefenso transeunte ó pastor para cebar su natural ferocidad en sus desgraciados é inocentes despojos.

Alentaos; el Gobierno Supremo proveerá en breve de los recursos necesarios para que las compañías presidiales se armen, monten y pongan en toda su fuerza para estar en aptitud de obrar.

La caballería del Ejército va al mismo tiempo á ser montada; y unas y otras se dedican asiduamente á aseguraros vuestra tranquilidad y bienes, esterminando así á esos bárbaros sanguinarios, como á los bandidos y piratas, que se titulan voluntarios de Texas.

Sí, no está remota la consecución de tan justo y sagrado objeto, y pronto gozaréis de la paz y seguridad que exige el fomento de vuestros intereses, que el riesgo á que estaban expuestas vuestras vidas os obligó a abandonar.

Pero también es preciso a que contribuyáis, por cuantos medios estén á vuestro alcance, al logro de este grande bien, penetrados de que el más eficaz para conseguirlo es respetar y obedecerlas leyes, despreciando esas falaces teorías de desorden en desorden nos conducen precipitadamente á un abismo.

Los graves males de que la patria adolece no pueden atribuirse con justicia á las actuales instituciones; son consecuencia necesaria de las anteriores divisiones, despilfarros y estravíos, que si se continúan, harán irrealizable cualquiera institución, por bien combinada que se suponga, y mantendrán en perpetua inseguridad vuestras vidas y propiedades, frustrando para siempre los progresos y alto rango á que puede elevarse la nación por el respeto y consideración al orden establecido, á los principios de la sana moral y a los sagrados deberes en que la sociedad ha constituido á cada uno según su particular situación.

Habitantes todos de la República: ved aquí la profesion de fé política de los individuos que componen el Ejército del Norte.

Independencia, Libertad legal, profundo respeto y constante obediencia á las autoridades y leyes establecidas, constancia y sufrimiento en toda clase de penalidades y resistencia invencible á los enemigos interiores y exteriores del honor, prosperidad y grandeza de la República, son el objeto único de nuestros más sinceros é inviolables votos.

Moriremos mil veces por sostenerlos, y si por una desgracia, tan inesperada como funesta, llegara á pervertirse el espíritu nacional, hasta aquí siempre sano y patriótico, los mexicanos que aun quedaran fieles a sus deberes, hallarían en nuestras filas el más seguro asilo.

Supremos Poderes de la Nacion, recibid con benignidad estos sentimientos, que los que suscriben os consagrarán en su nombre, y en el de todos los subordinados.

Fuente:

Román Iglesias González (Introducción y recopilación). Planes políticos, proclamas, manifiestos y otros documentos de la Independencia al México moderno, 1812-1940.  Universidad Nacional Autónoma de México. Instituto de Investigaciones Jurídicas. Serie C. Estudios Históricos, Núm. 74. Edición y formación en computadora al cuidado de Isidro Saucedo.  México, 1998. p. 135-137.