1838
Manifiesto de Vicente Filisola.
13 de octubre de 1838.


MANIFIESTO DE VICENTE FILISOLA.

13 DE OCTUBRE DE 1838.

Compañeros de armas:

Empeñada la Patria en una doble lucha contra aventureros rebeldes, y una Nación poderosa, porque los primeros pretenden andar y perfectamente usurparle el suelo que con generosidad se les brindó y los otros llenarla de humillación y abatimiento con pretenciones exhorbitantes e injustas, y cuando con miles de angustias apenas estaban cicatrizándose las heridas que le infirieron nuestras funestas disenciones promovidas por hombres que jamás se han podido avenir con el orden, un puñado de estos mismos perdonados ya en otras ocaciones, aprovechándose de la ausencia de la mayoría del Batallón Guerrero han tenido en Tampico la osadía de sorprender en su casa al Señor Comandante General de estos Departamentos a otros Gefes y oficiales fieles y honrados ya a las autoridades civiles expatriando a los primeros para satisfacer su venganza y para medrar a la sombra del desorden aunque con el pretexto de proclamar instituciones que por diez años llenaron nuestro hermoso país de disturbios de sangre y de desolación.

Atentados semejantes no solo envuelven la peor de las inmoralidades, sino que nos degradan ante las Naciones civilizadas haciéndoles concebir de todos los habitantes de la República las ideas que solo cuadran a unos cuantos que parece nacieron en ella únicamente para mancharla y afligirla y creer que somo indignos de gobernarlas por nosotros mismos y acreedores á un yugo de fierro: destruyen la mutua confianza entre superiores y mandados, entre el pueblo y las autoridades aumentan y dejan impunes los crímenes: entorpecen y aún destruyen el comercio, la agricultura, las artes é industria y perturban en fin el orden y la paz entre las familias reduciéndolas á la hambre y la miseria.

Hay más todavía amigos, vuestra desnudez, vuestra falta de socorros, vuestro escaso y mal alimento, vuestras premuras, fatigas y marchas, el atraso de vuestros ascensos, premios y licencias, todo, proveniente de las revueltas que continuamente están ocasionando casi siempre unos mismos hombres que cuando han triunfado han hecho consistir su gloria en perseguiros, llenaros de infames apodos, y trataros no ya como autores de la Independencia, defensores de la Patria, y del orden; sino como a viles instrumentos del poder y el despotismo y vuestras honrosas cicatrices en vez de ser ante ellos títulos de respeto y gratitud; solo las concideran como otras tantas tareas de servilismo y vilipendio.

Pero no por eso dejan cuando se necesitan de alhagaros, llenaros de elogios y de grandes ofrecimientos que olvidan y convierten en desprecios y calumnias tan pronto como ven logrado su objeto, llevando a puro y debido efecto aquel muy usado de adagio de hechar por tierra la escalera por donde se subió.

¡Qué ignominia compañeros! Que mientras vosotros sobreponiéndose a todo género de sufrimientos, estáis anhelando por esgrimir vuestras armas contra los enemigos exteriores y los rebeldes de Tejas, en una palabra, por conservar íntegra la Patria y sostener sus derechos y honor, unos cuantos desnaturalizados no solo se emplean noche y día en calumniaros y llenaros de dicterios sino que inducen a vuestros compañeros a convertir traidoramente sus armas contra vosotros y por un vil interés infame brecha al enemigo extranjero y perpetúan la posesión usurpada de una parte del territorio nacional.

Alerta pues camaradas porque el engañador es lo mismo que la sirena que adormece con su dulce canto, para devorar a aquellos mismo a quienes alhaga.

Os hablan de libertad como si fuera dable disfrutar más de la que las actuales instituciones nos conceden como si la libertad se pudiese hermanar con el desorden y como si éste no fuese el homicida verdadero de todos los derechos sociales, de toda prosperidad y de todo bien

¿Qué libertad podrá jamás existir en la anarquía, sino la del fuerte contra el débil, la del vicioso mal entretenido contra el virtuoso y útilmente ocupado y la que tiene en fin el pérfido y el malvado contra el inocente y el honrado?, Qué honor, qué intereses y qué vida puede haber seguras en el desenfreno de las pasiones?

Hablan de sistemas de Gobierno cuando para ellos no habrá nunca alguno bueno y subsistente; por que Gobierno supone orden y armonía, y el elemento natural del fraccioso es el desconcierto y desenfreno.

Hablan en fin de Patria y de su bien, cuando ellos ni quieren aquella ni son capaces de producir jamás éste, por que ni se resuelven a hacer sacrificio alguno por la primera, ni los importa que los disfrute del segundo con tal que ellos satisfagan momentáneamente sus vicios.

Orden pues, y subordinación amigos míos: sólo así podremos afianzar las instituciones con todas las demás garantías sociales que ellas sabiamente nos afianzan.

Logremos por fin la inesperada por interior que en pos de ella vendrán todos los goces de que carecemos; y la Nación tendrá concepto en lo exterior y con él las consideraciones que le son debidas, porque estando unida, será fuerte y consiguientemente respetada.

Parte de vosotros váis a marchar sobre los ocasionadores de aquella irrespetuosa y ante patrióticas asonada; y si acaso vuestros compañeros que se hallaban fuera de Tampico y ya están sobre ellos, no los han reducido al orden, estad seguros que vuestra sola vista lo conseguirá, porque unos cuantos miserables llenos de vicios y de crímenes, no cesarán siquiera levantar los ojos ante los generosos y sufridos defensores de la Patria que componen el Ejercito del Norte.

Así os lo pronostica vuestro compañero de armas y mejor amigo.

Filisola.

Fuente:

Román Iglesias González (Introducción y recopilación). Planes políticos, proclamas, manifiestos y otros documentos de la Independencia al México moderno, 1812-1940.  Universidad Nacional Autónoma de México. Instituto de Investigaciones Jurídicas. Serie C. Estudios Históricos, Núm. 74. Edición y formación en computadora al cuidado de Isidro Saucedo.  México, 1998. p. 152-153.