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Siglo XIX > 1830-1839 > 1837

Manifiesto y Plan de Vecinos de Sonora.
16 de septiembre de 1837.

MANIFIESTO Y PLAN DE VECINOS DE SONORA.

16 DE SEPTIEMBRE DE 1837.

Supremos Poderes:
Mexicanos todos.

Si es una verdad incontestable que igualdad de obligaciones importa igualdad de derechos, porque siendo correlativos, la imposición de aquellas lleva siempre implícitas la concesión de estos otros, cierta reciprocidad indispensablemente necesaria para el equilibrio social, no se logró entre nosotros los SONORENSES, en una era mas feliz, cuando llamándonos soberanos, libres é independientes, por un contra principio, entre otros, consagrado en la constitución del año 1824 sufrimos demacias de militares y empleados, que diciéndose solo responsables al Gobierno, vejaban á las mismas autoridades constituidas y se arrojaban intervenciones depresivas; si en algunos estados distantes como el nuestro de la capital, quedaban miserables vestigios de un feudalismo altamente ridículo y degradante, sostenido por hábitos, y preocupaciones añejas, si en el inmenso y fertil litoral de nuestro Estado jamás recibió la industria y la educación popular, el minimo impulso, ni se cuidó de examinar nuestras exigencias, locales, nuestros males, ni se procuró conocer el origen de donde procedían, a pesar de que en aquel orden de COSAS era más natural esperarlo y tal fué nuestra espectación y esperanzas

¿Qué debemos esperar hoy perdida aquella soberania é independencia, y sin mas elementos vitales que los que fluyen de ese centro á más de setecientas leguas, desvirtuado por la distancia, y quizás tornado en principios, mortíferos para nuestro remoto é infortunado país?

¿Cómo deplorar bastante la desgraciada suerte de unos pueblos, que llamados por su feliz posicion geográfica y otras circunstancias privilegiadas, á ocupar con el tiempo un lugar distinguido en la escala ascendente de la civilización moderna, se ven hoy acabado por conmoción, y condenados por una politica ruin y lastimosa, á vegetar silenciosamente en un ángulo remoto?

¿Que necesitando por la misma y otras razones, mas que sus limítrofes del calor vivificante del centro regulador, esté á proporción de su mayor circunferencia, se debilita, se evapora y aun se vicia como hemos dicho?

La naturaleza providente, que politicamente, hablando parece colocó á SONORA así como á Guatemala fuera de la ORVITA de acción de México; no parece tambien que autorizó á sus hijos, para reclamar una independencia, que ella, si, ella les ha otorgado.

DIOS, nos libre, CONCIUDADANOS, que quisieramos IMITAR la escisión sistemática de aquella provincia, y presentarnos como en escarnio á nuestros hijos por una pretención tan avanzada, que comprometería la dignidad de nuestro pueblo, y quedaría el más pernicioso y funesto ejemplo á los que como el nuestro se hallan á tan enorme distancia del centro.

POR ESTO, y contrayéndonos á pedir lo bastante á las peculiares exigencias de nuestro país, pretendemos se nos conceda con poca diferencia, lo que la constitución de 1831 otorgaba á un Estado: es decir, cuanto necesitamos para nuestra dicha y bienestar social, reconociendo siempre el centro de unión para la armonía general.

Un bosquejo siquiera de aquellas exigencias cada día más imperiosas, os patentizarían desde luego la justicia de una reclamación iniciada por la naturaleza y la necesidad.

Organos suyos nosotros, no hacemos mas que esprimir sentimientos irresistibles; no en medio de un tumulto, ni á la sombra sacrílega de un pronunciamiento, sino á nombre de una totalidad pacífica de ciudadanos HONRADOS, respetuosos á la ley y amantes entusiastas de ORDEN: ¡del orden repetimos, en cuyas ARAS se han sacrificado y siguen sacrificándose víctimas de un patriotismo sin ejemplo!

COLOCADOS entre el despotismo ministerial de una corte distante, y la fiereza indomable de tribus barbaras semejantes

¿Qué decimos? Más temibles que en las que otro tiempo destrozaron y sometieron el floreciente imperio Romano.

¿Qué otro recurso nos queda ya para no desaparecer de sobre la tierra que elevar unísono nuestro clamor á la nación y á sus supremos PODERES para que sancione un decreto pronunciado por la misma naturaleza?

No os parezca ridícula y absurda una ley en excepción, pues no debe llamarse así la reivindicación solemne de los dichos sacrosantos de la naturaleza, hasta hoy sofocados por los falaces calculos de una política risoria y miserable.

Si Guatemala cuyo territorio comienza los tres grados y minutos de latitud sur, respecto á la gran capital, y que por su singular posición topográfica, coterís paríbus, siempre ha podido estar más en relaciones con ella, y por tanto simpatizan más con el genio y costumbres de sus habitantes no pudo menos que convencerse y persuadir la necesidad de su absoluta independencia.

¿Qué diremos de los lejanos pueblos de Sonora, cuya posición geográfica es a todas luces, la menos favorable para cultivar relaciones con la capital, aún presindiendo de su enorme distancia cinco grados más que Guatemala?

Si estas razones que de buena fe pareceran poderosas, acaso pueden favorecer iguales miras respecto de otros Departamentos fronterizos.

¿Se nos podrá inculpar por ser los primeros que secundamos el boto terrible de la necesidad? Aparte de que sus circunstancias, nunca pueden ser idénticas con las nuestras: nunca.

Nosotros veremos siempre el augusto decreto de nuestra independencia, escrito por el dedo omnipotente en esa cordillera majestuosa de montañas colosales por una parte, y un océano inmenso por la otra: eternos diques en que la naturaleza quiso se estrellara la tiranía exterior.

Nada más fácil que apoyar nuestras ideas en los principios más luminosos, del derecho público y doctrinas de los políticos más clásicos.

Pero no es ánimo componer un discurso académico, ni menos, ostentar puerilmente una erudición intempestiva bastándonos por ahora á nuestro intento el código fundamental que en su artículo 2o. fracción 7a. de la primera ley numera entre los derechos que goza todo mexicano el de poder circular, sin necesidad de previa censura sus ideas políticas: y el artículo 3o. de la tercera ley que facultara á todo ciudadano para dirigir proyectos á cualquiera de las autoridades que allí previene "sobre variaciones constitucionales", según el artículo 26. 3a. de la misma 3a. ley constitucional.

Tampoco queremos presentar en un horrendo colorido los espantosos cuadros de esterminio, desolación y muerte, que periódicamente se reproducen en nuestras fértiles campiñas y poblaciones, es puesto á los insaciables furores de las naciones bárbaras, sin que en tan angustiadas circunstancias, hayamos merecídole una ojeada compasiva á un Gobierno que debe protegernos, y que ha visto con frialdad asesinar más de una vigésima de la población de la frontera, desaparecer centenares de millares de cabezas de ganado y caballada, y multitud de ranchos, haciendas y poblaciones, en la estensión de más de doscientas leguas, que hoy forman el horario espantoso de esta terrible guerra, y que fueron antes metrópoli: la completa desnudez de nuestros soldados, la desmoralización y relajación de la disciplina militar por la miseria en el que se les tiene: el desmantelamiento de las plazas fuertes de la frontera y la total carencia de depósitos y útiles de guerra.

No menos atentos a mandarnos empleados que lo honren y sirvan con provecho ha querido la fatalidad que preside en todo á nuestro desgraciado país, nos vengan algunos muy activos é ingeniosos en hacer fortuna con que retornan á gozar las delicias de la corte, única mira que los condujo á injustos, porque pretendemos gobernarnos por autoridades y leyes propias, recaudar y distribuir el producto de nuestras rentas, y pagar y subordinar á las leyes y autoridades del mismo departamento, á los empleados que nombre o nos mande el gobierno de Mejico.

¡¡¡Dignos y altos poderes de la nación, ecselentisimas juntas departamentales!!! Nosotros de buena fe y con sinceridad presentamos nuestros votos y deseos, como lo único que puede remediar nuestro males.

Es verdad que el Gobierno perderá la prelucia que hoy goza para disponer de nuestros recursos y empleos, pero en recompensa se descargará del peso horroroso de nuestras necesidades: la nación ganará en nuestra felicidad y prosperidad, en que se sancione y consagre el derecho de oir y obsequiar la voz de un pueblo cuando la expresa de un modo legal é inequivoco, y en que dejemos de serle una carga gravosa como hasta aqui.

Compatriotas y hermanos uníos á nosotros bajo la solemne expresa protesta de no desobedecer al Gobierno de no levantar armas ni formar motin, á fin de promover nuestra petición á los Poderes de la Nación, a los que pedimos.

1°. Que se deje á nuestro departamento gobernarse por leyes y autoridades que emanen de nuestro pueblo, con independencia del Gobierno de Mejico.

2°. Que se le deje así mismo disponer del producto de todas sus rentas en la colectación y distribución sin ninguna reserva ni dependencia del Gobierno de la metrópoli.

3°. Que el Gobierno no mande comandante general ni empleado alguno que importe autoridad estraña en el Departamento sin que en el acto de pisar su territorio no sea pagado y sujeto a las leyes y autoridades del Departamento.

En recompensa el departamento tendrá obligacion.

1°. De pertenecer á la unión nacional.

2°. De cumplir los pactos de la nacion con las potencias extranjeras.

3°. De ser responsable á la nación de la integridad del territorio.

4°. Hacer la guerra á los barbaros a sus expensas y sin mas auxilio del Gobierno que el armamento que se necesita para sus tropas.

5°. De conciliar en esta guerra á sus hermanos los departamentos de Chihuahua y Durango.

6°. De procurar por todos los medios posibles, que vuelva a la unión nacional del Departamento de Alta California.

7°. De pagar a la nación el contingente de hombres y dinero que le corresponda, dies años después de terminada la guerra con los bárbaros.

8°. De contribuir al pago proporcional de la deuda de la nación.

9°. De concurrir con todas sus fuerzas en auxilio de la nación, en caso de guerra o invasión extranjera.

Al ecselentísimo Ayuntamiento pedimos.

1°. Que eleve nuestra petición con su respetable informe por conducto del superior gobierno y de la ecselentísima junta departamental al General de la República.

2°. Que pida a la misma ecselentisima junta departamental se digne invitar al señor general don José Urrea para que como sonorense se constituya nuestro protector para con el Supremo Gobierno y para con la nación; a fin también de que se ponga al frente nuestro y de nuestros pueblos y nos ayude a cumplir desde luego la obligación que nos imponemos de hacer á nuestras expensas la guerra á los barbaros para lo cual es nuestra voluntad de use de las facultades necesarias á salvarnos de los males que afligen a nuestra desgraciada patria.

3°. Que la misma ecselentisima junta Departamental circule á los demás departamentos nuestra humilde petición suplicándoles nos conceda sus sufragios y á nuestros vecinos Sinaloa y Chihuahua para que la secunden y hagan causa con nosotros en la guerra contra los bárbaros.

4°. Que el Ecselentísimo Ayuntamiento circule nuestra petición á los pueblos del Departamento, para que nuestros compatriotas y hermanos puedan secundar nuestros votos si lo tienen á bien.

Arispe, 16 de septiembre de 1837.

Fuente:

Román Iglesias González (Introducción y recopilación). Planes políticos, proclamas, manifiestos y otros documentos de la Independencia al México moderno, 1812-1940.  Universidad Nacional Autónoma de México. Instituto de Investigaciones Jurídicas. Serie C. Estudios Históricos, Núm. 74. Edición y formación en computadora al cuidado de Isidro Saucedo.  México, 1998. p. 128-131.