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Siglo XIX > 1830-1839 > 1837

Manifiesto Militarista.
15 de marzo de 1837.

MANIFIESTO MILITARISTA.

15 DE MARZO DE 1837.

¡COMPAÑEROS!

El abatimiento á que se haya reducida nuestra clase, y a las calamidades que está sufriendo la república, exigen ya de nosotros un remedio que ponga término a tantos padecimientos.

El mal ha cundido ya por todas partes, y no podemos permanecer ya por más tiempo indiferentes al grito de la nación, indignada de las injusticias que soporta, sin hacernos responsables de sus futuros infortunios.

Mas paciencia no puede ya exigirse de los pueblos, ni más sufrimiento de nuestra parte.

La opresión ha llegado a su extremo, y la audacia de los gobernantes crece cada día más y más, alentada por nuestra resignación en sufrirlos, y porque hemos cooperado a sostenerlos, reprimiendo los arranques del encono popular, que se ha empezado a desarrollar contra ellos.

Nos tienen reducidos a la miseria; después de haber empobrecido a la nación; y como si hubiesen atendido a nuestra clase, según sus servicios lo demandan, no temen irritar a los pueblos con sus bárbaras providencias, fiados en que cuentan con nuestro apoyo para contener la justa indignación de la república.

Se han enriquecido empobreciendo a todos; y cuando tienen a nuestras familias condenadas al hambre y a la desnudez, hacen al ejército la afrenta de salir a mendigar para darle con qué acallarlo en momentos de peligro.

¿No es, en efecto, deshonroso para nosotros, que se nos presente como pobres pordioseros, y se ecsiste en nuestro favor la claridad de los mismos con quienes nos han puesto en lucha abierta?

¿Cuando, compañeros, nos habíamos visto cubiertos de tanto oprobio? ¿En qué tiempo se han dirigido súplicas a los comerciantes, como lo ha hecho últimamente el ministerio de hacienda, pidiéndoles una limosna para nosotros y nuestros hijos?

Pero ni aún en eso en que aparece algún celo por nuestra clase, creais que obra otro resorte que el interés que ellos tienen por nuestra clase, creais que obra otro resorte que el interes que ellos tienen por la conservacion de sus puestos.

Han visto que no podemos ya dejar de conocer sus injusticias, y que ha llegado el momento de que confraternicemos con el pueblo; y pretenden darnos pan por ahora para ponernos de su parte, y después abandonarnos cuando se consideran seguros.

Este es un nuevo insulto que se nos hace, y un escarnio intolerable.

Ya es pues preciso sacudir un yugo tan ignominioso, y alejar de nosotros el peso de tanta enfrenta.

Substituyamos a las personas de la presente administración, otras que saquen a nuestra clase de pobreza y abatimiento a que se le tiene reducida.

Despedazemos ese farrago en que se halla consignado el menoscabo de nuestros antiguos privilegios, y adoptese otra política diferente respecto del ejército y de la nación en general, engrandeciendo al pueblo con el fomento del comercio, la minería, la agricultura y arte.

De lo contrario, compañeros, nos veremos anonadados entre las avanzadas pretensiones de la teocracia, que quiere hacernos los ciegos instrumentos de su sistema de retrogradación.

Ella es la que nos domina, la que se ha aprovechado de nuestros sacrificios, y la que procura atesorar, dejando perecer a los buenos servidores de la patria.

Ella la que se opondrá a nuestras justas pretensiones, y la que apoderada de ese llamado Congreso, levantará con nosotros el grito de anatema y exterminio.

Tenemos ya en el país al distinguido general Bustamante, bajo cuyo gobierno floreció la república, y se consultó al esplendor y brillo del ejército.

Sea S. E. el que se encargue del gobierno de la nación y sírvanos de caudillo para salvarnos y salvar a esta desgraciada patria.

México, marzo 15 de 1837.

Fuente:

Román Iglesias González (Introducción y recopilación). Planes políticos, proclamas, manifiestos y otros documentos de la Independencia al México moderno, 1812-1940.  Universidad Nacional Autónoma de México. Instituto de Investigaciones Jurídicas. Serie C. Estudios Históricos, Núm. 74. Edición y formación en computadora al cuidado de Isidro Saucedo.  México, 1998. p. 125-126.