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Siglo XIX > 1830-1839 > 1836

Manifiesto de Joaquín Miguel Gutiérrez.
17 de diciembre de 1836.

MANIFIESTO DE JOAQUÍN MIGUEL GUTIÉRREZ.

17 DE DICIEMBRE DE 1836.

Chiapanecos.

Nuestra muerte nunca ha podido serme indiferente constante siempre en mis principios políticos, sacrificaré gustoso en nuestro obsequio mi comodidad y reposo y aún mi existencia; pero antes quiere preguntaros: ¿Sois felices? ¿Sois libres?

¡Ah! ciertamente no, nada, nada de esto. No tenéis patria, seguridad ni libertad: porque no tenéis paz, orden ni gobierno; y por que solo estáis a merced de vuestros tiranos.

El yugo más ominoso os mantiene uncidos al oscuro carro de los privilegios; y el manto de la religión sacrosanta que profanan nuestros opresores, cubre las iniquidades que diariamente se cometen.

Ellos buscan pretextos espaciosos para perseguiros: una sola palabra contra los mandarines, la reunión de tres ciudadanos inermes, la más gratuita sospecha, y aún la mas atroz calumnia, os arresta a los calabozos, a los precidios, y al destierro, llenando a las familias de doloroso llanto.

La miseria, la desolacion y el espanto son hoy triste patrimonio de mis paisanos. Ballonetas liberticidas dan la ley de la patria. La prostitución más escandalosa es el curso moral que se presenta a la juventud.

Es látigo del insolente despotismo, movido en todas direcciones, asechan los momentos para amargar la vida y llenar el luto á pueblos enteros, arrancando del seno de las familias á hombres honrrados, expulsando en las cárceles á inocentes sin la menor forma de juicio, que ni salen a gozar de una libertad aparente, es por pocos días, y a peso de oro, agotando de este modo injusto, no sólo sus bolsas, sino también las de sus deudos amigos.

Este es, conciudadanos, el engendro de nuestra actual prosperidad! Ciertamente incomparable con la dominacion española que se quedó muy atrás.

El 18 de octubre de 1834, decretó en una legislatura que el estado de Chiapas no pasaba por reformas inconstitucionalmente hechas, y que para sostener el pacto nacional autorizaba ampliamente al Poder Ejecutivo.

Se calculó la ley y se comunicó a los altos poderes de la Federación, pero la más negra hipocrecía encubrió el crimen harto tiempo meditando en los antros de la facción liberticida.

Ella engaña a los pueblos con personas de sostener lo mismo que ya tenía resuelto destruir, y hemos visto la anomalía de erijirse en Constituyente un Congreso Constitucional, autorizándose para esto con caras de impotentes Ayuntamientos, y vecindarios oprimidos, arrancadas y aún dictadas por las Ballonetas que manda el furor desenfrenado.

El Congreso nacional rompió sus títulos, y con mano osada abrió la tumba en que ha sepultado la Constitución; mas él tambien, tarde ó temprano descenderá á acompañarla cubiertos sus miembros de la execración de la presente y futuras generaciones.

Yo entre tanto, no me creo relevado del juramento repetido que presté como Gobernador, comprometiéndome ante Dios y los hombres a sostener el pacto nacional y el del Estado; y persuadido de que cumplo con el deber más sagrado, pereceré gustoso víctima de esos viles instrumentos de ambición y tiranía, y con el concepto de que tendré la gloria de ser uno de tantos mártires por la libertad de la Patria.

La desunión cooperó al triunfo de la falacia, que creyéndose asegurada la victoria, entona himnos inmerecidos al coloso derribado en el último ángulo de la República, y al gobierno refractario que no puede ya levantarlo.

Pero llegó el tiempo, mis amigos, si ya suena la hora fatal para los tiranos, y en nuestra cordial unión estriba su vencimiento.

Libre de pasiones ruines os invito de corazón á un olvido general y absoluto de agrabios y resentimientos; y os ofresco que el poder soberano del Estado se encargará, luego que este restablecido el orden constitucional, de separar del mejor modo posible los perjuicios, prestamos y multas indebidas que os han hecho.

No más discordia, compatriotas, conclúyance las enemistades, levantemos todos un altar a la concordia, y en las aras de la patria sacrifiquemos de buena fe hasta el mas mínimo deseo de venganzas, que así es justamente debido al obsequio de la Constitución, y demuestra con su felicidad.

Por lo que a mí particularmente toca, el que se crea mi mayor enemigo, si ama la libertad de la patria, sepa que es mi amigo, y que condenando mutuamente nuestros agrabios, nos uniremos para defender tan Santa causa.

Estos son, Chiapanecos, los votos de mi corazón.

El cielo quiera conocerlos llenando la felicidad á mis amados compatriotas.

Campo sobre Comitán. Diciembre 17 de 1836.

Joaquin Miguel Gutiérrez

Fuente:

Román Iglesias González (Introducción y recopilación). Planes políticos, proclamas, manifiestos y otros documentos de la Independencia al México moderno, 1812-1940.  Universidad Nacional Autónoma de México. Instituto de Investigaciones Jurídicas. Serie C. Estudios Históricos, Núm. 74. Edición y formación en computadora al cuidado de Isidro Saucedo.  México, 1998. p. 123-124.