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Siglo XIX > 1830-1839 > 1832

Plan de Lerma.
27 de abril de 1832.

PLAN DE LERMA.

27 DE ABRIL DE 1832.

Todas las desgracias en que actualmente se halla envuelta la república, traen su origen de la errada dirección que en Jalapa se dió al movimiento nacional, promovido por el ejército de reserva.

Allí se juró con solemnidad y universal alegría, restablecer el imperio de la Constitución, destruída por los acontecimientos que trastornaron el orden legal de la elección verificada en el general don Manuel G. Pedraza, para primer magistrado de la Nación.

Nadie creyó que derribada la administración que entonces consistía, se dejaran subsistir los mismos vicios de ilegitimidad que habían ocasionado su ruina, porque al fin de la revolución no podía justificarse contra el gobierno que de hecho regía a la república, sino por la falta de títulos legales con que se había instalado; supuesto que sus aberraciones en el ejercicio del poder habían sido tan graves, que no dejasen otra esperanza de remedio, que el peligroso no recurso de las armas, ni puede admitirse el principio destructor de todo orden social, de que cualquiera falta de los gobernantes autoriza a los súbditos para substraerse de su obediencia y resistirlos con la fuerza.

La ilegitimidad, pues, con que el general Guerrero subió a la presidencia de la República, fué la única razón que dió a la proclamación de Jalapa el carácter de justicia que reconoció toda la nación, y sancionó la declaración del Congreso General.

En concurrencia simultánea de toda la nación, no hicieron mas que sustituir una nulidad a otra, y pensando que con el prestigio del poder sería fácil deslumbrar la vista, aún de los que más de cerca los observan, se erigieron ellos mismos en gobierno a la sombra de un general que quiso prestar su nombre a la obra de una nueva usurpación, con la cual no era posible que la Nación se conformase.

La desastrosa guerra del Sur, fué el primer efecto de los descarrios a que se dejaron conducir los proclamadores de Jalapa; como el general Guerrero, que acababa de ser sustituido, se puso al frente de los disidentes, no fué difícil al Gobierno dar a su empresa un aspecto de personalidad, como si tratara solamente del restablecimiento de un hombre cuya suerte no debía prevalecer sobre la opinión de toda la nación.

A favor de este pretexto se sostuvo por dilatado tiempo la guerra; élla habría continuado, si la traición más horrible de que hay memoria en las historias, no hubiese venido a ponerle un término más funesto que la misma guerra.

La Nación vio comprometidos sus más caros intereses en manos de un gobierno que se había ostentado sin embozo conculcador de todos los principios de moralidad y decencia.

La indignación pública se hizo oír por todas partes, hasta que rompió en una guerra declarada, que sólo puede concluir la verdadera observancia de la Constitución.

Si el caudillo de Veracruz es sincero en sus protestas, convendrá en la necesidad de legitimar al Gobierno de la República que es el único medio de volver al camino del orden; más si como suponen sus enemigos, es solo movido por miras personales, ésta es la mejor ocasión de descubrirlo, y la nación ansiosa de paz y reposo, reunirá sus esfuerzos para frustrar sus planes liberticidas.

Convencidas las tropas que tengo el honor de mandar, de esta verdad, han convenido en hacer las declaraciones siguientes:

1°. - Se ratifica el juramento de obediencia a la Constitución y leyes generales.

2°.- En consecuencia, no se reconoce más gobierno legítimo, que el que conforme a la misma Constitución fue electo en 1828.

3°.- Se comunicará oficialmente esta determinación al actual gobierno de México y al general Santa-Anna; y si por parte de uno u otro hubiere oposición, será combatido con las armas, hasta poner a la República en el pleno goce de sus derechos.

4°.- Mientras de común acuerdo se arreglan los términos de llevar a efecto lo indicado en el artículo 2°. esta división conservará una perfecta neutralidad, sin dar auxilio a ninguna de las partes beligerantes.

Fuente:

Román Iglesias González (Introducción y recopilación). Planes políticos, proclamas, manifiestos y otros documentos de la Independencia al México moderno, 1812-1940.  Universidad Nacional Autónoma de México. Instituto de Investigaciones Jurídicas. Serie C. Estudios Históricos, Núm. 74. Edición y formación en computadora al cuidado de Isidro Saucedo.  México, 1998. p. 47-48.