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Siglo XIX > 1830-1839 > 1832

Manifestación del General Esteban Moctezuma para notificar a Bustamante su intención y razones para ponerse al frente del pronunciamiento de las guarniciones de Pueblo Viejo y Tampico, pero asegurándole su adhesión.
17 de marzo de 1832.

MANIFESTACIÓN DEL GENERAL ESTEBAN MOCTEZUMA, PARA NOTIFICAR A BUSTAMANTE SU INTENCIÓN Y RAZONES PARA PONERSE AL FRENTE DEL PRONUNCIAMIENTO DE LAS GUARNICIONES DE PUEBLO VIEJO Y TAMPICO, PERO ASEGURÁNDOLE SU ADHESIÓN.

17 DE MARZO DE 1832.

Excelentísimo Señor Vicepresidente:

Consecuente á las disposiciones de vuestra excelencia estaba en Altamira con parte de la división de mi mando, donde tuve noticia que las guarniciones unidas de los dos Tampicos, Pueblo Viejo y Tamaulipas se habían pronunciado con el loable objeto de que vuestra excelencia se sirviese remover el Ministerio actual poniendo otros fieles funcionarios de más confianza de la Nación para ocupar esos destinos, y como al penetrarme de ello entendiese que lo habían hecho prevalidos de la fuerza a fin de obligar a vuestra excelencia que condesendiese á sus deseos, en los momentos mismos de prepararme a hacerles entender, que si bien podrian solicitarlo por el orden que la constitución y las leyes tiene de marcado respeto el derecho de petición, no era el de las armas más a propósito para el expuesto objeto, mucho más cuando las diferencias entre hermanos, solo la razón debe decidirlas: en esos mismos momentos se me presentó una comisión de los pronunciados interponiendo el voto general del vecindario e invitándome como mediador sobre lo que llevo referido para evitar un redamento de sangre que probablemente hubiera habido con cualquier determinación mia; y con tal motivo, no menos que por las garantias que se me ofrecieron bajé sin pérdida de tiempo á esta plaza á conferencias personalmente con todos acerca de su pronunciamiento.

Ellos hicieron una junta en la casa de mi habitación á la que concurrieron los más de los Funcionarios Públicos de esta ciudad por la que me penetré de los hechos, y honesta manera con que pretendian la concesion de sus miras, que no siendo la de separarse de las obediencias del Gobierno ni alteración del orden y sosiego Público, advertí que protestaban la observancia de la Constitución y las Leyes.

Por esto, y porque su solicitud está en consonancia con lo que la mayoría de la Nación quiere, les prometí interponer mi respeto con vuestra excelencia para que fuesen atendidos en su reclamo, ofreciéndoles al efecto las garantías convenientes y que enuncia mi oficio de constitución al primero.

La de aquél fue el marcado con el número 3 de que se persuadirá vuestra excelencia que debía tener en consideración haberse derramado ya la sangre Mejicana en el campo de Tolomé sin provecho ni gloria de la Patria, porque esta pierde mucho con disipar la de sus hijos que a todo trance debe conservarlos, macsime si la efusión de infinitos es por causa de quatro sodos de quienes con razon ó sin ella la generalidad desconfía, cumpliéndome de conciguiente á entrar en el Plan para hacer cuanto esté de mi parte y evitar tan grandes como irreparables males; es decir juntarme tambien con los pronunciados con el fin de pedir a vuestra excelencia, que pues la causa comun de estos es la permanencia del Ministerio actual en la posicion tremenda en que asiste, se sirva mudarlo llenando con otros secretarios el hueco de sus respectivos despachos, que inspiren seguridad y garantia al Pueblo Mejicano.

A mas de esto se instruirá vuestra excelencia de las representaciones de la oficialidad de la guarnicion unida junto con la de los Ayuntamientos de los mencionados dos Tampicos y las de muchos habitantes de ellos para que me puciese a la cabeza del Mando de las tropas que me há echo decidir también, aceptándolo con el fin de proteger el referido pronunciamiento que ni se opone á las leyes, ni es presumible deje de obsequiarse, pues aquel está cifrado en el incuestionable principio de la Salud de la Patria que es la que se debe atender, y la primera de todas las Leyes por lo que no reconoce superior.

Dando á vuestra excelencia cuenta con todas estas ocurrencias, siempre consecuente á mi palabra. Uniforme con mi deber, y acorde con mis sentimientos, no puedo menos que suplicarle, tenga la dinacion de conceder á los deseos de estos pueblos circunscriptos al bienestar de los que los componen.

Sé muy bien que vuestra excelencia és Arbitro en sus disposiciones; y que hará respeto de lo que llevo relacionado; lo que le paresca, porque as¡ lo prescribe el pacto Social; pero no ignoro igualmente que en este no se encuentra la menor disposición que obligue á vuestra excelencia para que sujete á dichos Ministros á continuar en sus destinos cuando hagan dimicion de ellos, como há sucedido con los actuales que la han verificado por primera y segunda ves; de consiguiente si se les admitiera sus renuncias todo volveria a ser y estado que se requiere, y la cosa pública seguirá su marcha adelante con ventajas: resuelvasé vuestra excelencia á dar un día de gloria á la Nación entera rremplasándolos en aquellos puestos como lo exige la Patria vuestra excelencia se debe todo, no sea mas que para evitar los desastres Consiguientes. á la guerra civil que por todas partes le amaga.

Estos son mis verdaderos deseos los de los Pueblos, los del Ejército, y los que obsequiándolos inscribirán á vuestra excelencia en el catálogo de los Wacintoscer, Yturbides y demás héroes que libertaron a la humanidad de la infanda y horrorosa tiranía.

Por último, no quiero concluir sin protestar y asegurar a vuestra excelencia, que de todas maneras cuidaré del buen orden, del sosiego público, de las personas, e intereses de los habitantes, y de la Sacrosanta obligación de que no le falta a la Constitución y las Leyes.

Fuente:

Román Iglesias González (Introducción y recopilación). Planes políticos, proclamas, manifiestos y otros documentos de la Independencia al México moderno, 1812-1940.  Universidad Nacional Autónoma de México. Instituto de Investigaciones Jurídicas. Serie C. Estudios Históricos, Núm. 74. Edición y formación en computadora al cuidado de Isidro Saucedo.  México, 1998. p. 45-46.