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Siglo XIX > 1830-1839 > 1831

Tratado de Amistad, Comercio y Navegación.
México a 5 de abril de 1831.

Los Estados Unidos de América y los Estados Unidos Mexicanos, deseosos de afirmar sobre bases sólidas las relaciones de amistad y comercio que felizmente existen entre ambas repúblicas, han resuelto fijar de una manera clara y positiva las reglas que han de observarse en lo sucesivo religiosamente entre ambas por medio de un Tratado de Amistad, Comercio y Navegación.

Para cuyo importante objeto el Presidente de los Estados Unidos de América, ha conferido plenos poderes al ciudadano de los mismos Estados, Antonio Butler, encargado de negocios cerca de los Estados Unidos Mexicanos, y el Vicepresidente de los Estados Unidos Mexicanos, en ejercicio del Poder Ejecutivo, al excelentísimo señor don Lucas Alamán, secretario de Estado y del Despacho de Relaciones Exteriores e Interiores, y al excelentísimo señor don Rafael Mangino, secretario de Estado y del Despacho de Hacienda.

Los cuales, después de haber cambiado sus plenos poderes, han convenido en los artículos siguientes:

Artículo 1°.- Habrá una firme, inviolable y universal paz y una sincera y verdadera amistad entre los Estados Unidos de América y los Estados Unidos Mexicanos en toda la extensión de sus posesiones y territorios y entre sus pueblos y ciudadanos, respectivamente, sin distinción de personas o lugares.

Artículo 2°.- Los Estados Unidos de América y los Estados Unidos Mexicanos, deseando tomar por base de este convenio la más perfecta igualdad y reciprocidad, se comprometen mutuamente a no conceder ningún favor particular a otras naciones, en lo respectivo a comercio y navegación que no venga a ser inmediatamente común a la otra parte, la cual deberá gozarlo libremente si la concesión fue hecha libremente, o bajo las mismas condiciones si la concesión fuese condicional.

Artículo 3°.- Los ciudadanos de los dos países, respectivamente, tendrán libertad, franquicia y seguridad para ir con sus buques y cargamentos a todas las plazas, puertos y ríos de los Estados Unidos de América y de los Estados Unidos Mexicanos a los que a otros extranjeros es permitido ir, entrar y permanecer en cualquiera parte de los dichos territorios, respectivamente; así como arrendar y ocupar casas y almacenes para los fines de su comercio y comerciar en ellos en toda clase de productos, manufacturas y mercancías y, en general, los comerciantes y negociantes de cada Nación, gozarán la más completa protección y seguridad para su comercio.

Y no pagarán otros ni más altos derechos, impuestos o emolumentos, cualquiera que sean, que los que estén o estuvieren obligadas a pagar las naciones más favorecidas y gozarán todos los derechos, privilegios y exenciones, con respecto a la navegación y comercio, que los ciudadanos de la nación más favorecida gocen o gozaren, pero sujetos siempre a las leyes, usos y estatutos de las dos naciones, respectivamente.

La libertad de entrar y descargar los buques de ambas naciones de que habla este artículo, no se entenderá que autoriza el comercio de escala y cabotaje, permitido solamente a los buques nacionales.

Artículo 4°.- No se impondrán otros ni mayores derechos a la importación en los Estados Unidos de América, de artículo alguno de producto natural o manufactura de los Estados Unidos Mexicanos, que los que pagan, o en adelante pagaren los mismos o semejantes artículos de producto natural o manufactura de los Estados Unidos de América, no estarán sujetos en su introducción en los Estados Unidos Mexicanos, a otros ni más altos derechos que aquellos que los mismos o semejantes artículos de cualquiera otro país extranjero paguen ahora o puedan pagar en adelante.

No se impondrán mayores derechos en los Estados respectivos a la exportación de artículo alguno a los Estados de la otra parte contratante, que los que ahora o después sean pagados en la exportación de los mismos artículos a algún otro país extranjero; ni ninguna prohibición será establecida en la exportación o importación de cualquier artículo, producto natural o manufactura de los Estados Unidos de América o los Estados Unidos Mexicanos, respectivamente, en alguno de ellos, que del mismo modo no sé establezca igualmente con respecto a otros países extranjeros.

Artículo 5°.- No se impondrán otros ni más altos derechos, ni cargas, por razón de toneladas, final, emolumentos de puerto, práctico, derechos de salvamento en caso de pérdida o naufragio, ni ningunas otras cargas locales en ninguno de los puertos de los Estados Unidos de América a los buques de los Estados Unidos Mexicanos, sino los que únicamente pagan en los mismos puertos los buques de los Estados Unidos de América; ni en los puertos de los Estados Unidos Mexicanos, reimpondrán a los buques de los Estados Unidos de América otras cargas que las que en los mismos puertos paguen los buques mexicanos.

Artículo 6°.- Se pagarán los mismos derechos de importación en los Estados Unidos de América por los artículos de productos naturales y manufacturas de los Estados Unidos Mexicanos, bien sean importados en buques de los Estados Unidos de América o en buques mexicanos y los mismos derechos se pagarán por la importación en los Estados Unidos Mexicanos de cualquiera artículo de producto natural o manufactura de los Estados Unidos de América, sea que su importación se verifique en buques mexicanos o de los Estados Unidos de América.

Los mismos derechos pagarán y gozarán las mismas franquicias y descuentos concedidos a la exportación a México de cualquiera artículos de los productos naturales o manufacturas de los Estados Unidos de América, sea que la exportación se haga en buques mexicanos o en buques de los Estados Unidos de América y los mismos derechos se pagarán y se concederán las mismas franquicias y descuentos a la exportación de cualquiera artículos de productos natural o manufactura de México a los Estados Unidos de América, sea que la exportación se haga en buques de los Estados de América o en buques mexicanos.

Artículo 7°.- Todo comerciante, comandante de buque y otros ciudadanos de los Estados Unidos de América, gozarán de libertad completa en los Estados Unidos Mexicanos para dirigir o girar por sí sus propios negocios o para encargar su manejo a quien mejor les parezca, sea corredor, factor, agente o intérprete y no se les obligará a emplear para estos objetos a ningunas otras personas que aquellas que se emplean por los mexicanos, ni estarán obligados a pagarles más salario o remuneración que la que en semejantes casos pagan los mexicanos, y se concederá libertad absoluta en todos los casos al comprador o vendedor para ajustar y fijar el precio de cualesquiera efectos, artículos o mercancías importadas o exportadas de lo Estados Unidos Mexicanos, como lo crean conveniente observando las leyes, usos y costumbres establecidas en el país.

Los ciudadanos de México gozarán los mismos privilegios en los Estados y Territorios de los Estados Unidos de América, quedando sujetos a las mismas condiciones.

Artículo 8°.- Los ciudadanos de las partes contratantes no estarán sujetos a embargo, ni sus buques, cargamentos, mercancías o efectos serán detenidos para ninguna expedición militar, ni para ningún otro objeto público o privado, cualquiera que sea, sin una compensación correspondiente.

Artículo 9°.- Los ciudadanos de ambos países, respectivamente, estarán exentos de todo servicio militar forzoso en el ejército o armada; ni estarán sujetos a ningunas otras cargas, contribuciones o impuestos que aquellas que son pagadas por los ciudadanos de los Estados en que residen.

Artículo 10°.- Siempre que los ciudadanos de cualesquiera de las partes contratantes se vean precisados a buscar refugio o asilo en los ríos, bahías, puertos o dominios de la otra con sus buques, ya sean mercantes o de guerra, o armados en corso a causa de un temporal, persecución de piratas o enemigos, serán recibidos y tratados con humanidad, previas las precauciones que se juzguen convenientes por parte del respectivo gobierno para evitar el fraude, concediéndoles todo favor y protección para reparar sus buques, procurar provisiones y ponerse en estado de continuar su viaje sin obstáculo o impedimento de ninguna clase.

Artículo 11°.- Todo buque, mercancía y efectos pertenecientes a ciudadanos de algunas de las partes contrastantes que sean apresados por piratas, ya sea dentro de los límites de su jurisdicción o en alta mar y que fueren conducidos o encontrados en los ríos, bahías, puertos o dominios de la otra, serán entregados a sus dueños, probando éstos, en debida forma, sus derechos ante el tribunal competente; bien entendido que el reclamo deberá hacerse dentro del término de un año contado desde la captura de dichos buques o mercancías por los mismos interesados, sus apoderados o por los agentes de sus gobiernos respectivos.

Artículo 12°.- Cuando algún buque, perteneciente a ciudadanos de alguna de las partes contratantes, naufrague, vaya a pique o sufra cualquiera avería en las costas o dentro de los dominios de la otra, se le dispensará toda la asistencia y protección del mismo modo que es de uso y costumbre con los buques de la Nación en que acontece el daño, permitiéndoles descargar las mercancías y efectos del mismo buque, si fuere necesario, con las precauciones que se estimen convenientes por parte de los Gobiernos respectivos para evitar el fraude, sin exigir por ello ningún impuesto o contribución, cualquiera que sean, hasta que sean exportadas.

Artículo 13°.- Por lo que toca a la sucesión de las propiedades personales por testamento o ab-intestato y al derecho de disponer de la propiedad personal de cualquiera clase o denominación por venta, donación, permuta o testamento o de otro modo cualquiera, los ciudadanos de las dos partes contratantes gozarán en sus respectivos Estados y territorios los mismos privilegios exenciones, libertades y derechos que si fueran ciudadanos nativos y no se les cargará en ninguno de estos puntos o casos, mayores impuestos o derechos que los que pagan o en adelante pagaren los ciudadanos nativos de la potencia en cuyo territorio residan.

Artículo 14°.- Ambas partes contratantes prometen y formalmente se obligan a conceder su especial protección a las personas y propiedades de los ciudadanos de cada uno de ellas en todas clases que puedan existir en sus territorios, sujetos a la jurisdicción de la una o de la otra, transeúntes o radicados en ellos, dejándoles abiertos y libres los tribunales de Justicia para sus recursos judiciales, de la misma manera que es uso y costumbre con los nacionales o ciudadanos del país en que residan, a cuyo efecto podrán emplear, en defensa de sus derechos, los abogados, procuradores, escribanos, agentes y factores que juzguen a propósitos en todos sus juicios y dichos ciudadanos o sus agentes gozarán en todo los mismos derechos y privilegios en la prosecución o defensa de sus personas o propiedades que disfrutan los ciudadanos del país en donde la causa sea seguida.

Artículo 15°.- Los ciudadanos de los Estados Unidos de América, residentes en los Estados Unidos Mexicanos, gozarán en sus casos, personas y propiedades de la protección del gobierno y, continuando en la posesión en que están, no serán alterados, inquietados ni molestados de ninguna manera por motivos de su religión, con tal que respeten la de la Nación en que residan y la Constitución, leyes, usos y costumbres de ésta; asimismo continuarán en la facultad de que gozan para enterrar en los lugares señalados o que en adelante se señalaren a este objeto, a los ciudadanos de los Estados Unidos de América que mueran en los Estados Unidos Mexicanos y los funerales y sepulcros de los muertos, no serán turbados de modo alguno ni por ningún pretexto.

Los ciudadanos de los Estados Unidos Mexicanos gozarán en todos los Estados y Territorios de los Estados Unidos de América de la misma protección y podrán ejercer libremente su religión en público o en privado dentro de sus casas o en los templos y lugares destinados al culto.

Artículo 16°.- Será permitido a todos y cada uno de los ciudadanos de los Estados Unidos de América y de los Estados Unidos Mexicanos poder navegar libre y seguramente con sus embarcaciones sin que haya la menor excepción por este respecto, aunque los propietarios de las mercaderías cargadas en dichas embarcaciones procedan de cualquiera puerto y sean destinadas a cualquiera plaza de una potencia enemiga, o que lo sea después, así de los Estados Unidos de América como de los Estados Unidos Mexicanos.

Se permitirá igualmente a los ciudadanos, respectivamente, navegar con sus buques y mercaderías y frecuentar con igual libertad y seguridad las plazas y puertos en las potencias enemigas de las partes contratantes o de una de ellas, sin oposición u obstáculo y de comerciar, no sólo desde los puertos de dicho enemigo a un puerto neutro directamente, sino también desde un enemigo a otro tal, bien se encuentre bajo su jurisdicción, o bajo las de muchos; y se estipula también que los buques libres asegurarán igualmente la libertad de las mercancías y que se juzgarán libres todos los efectos que se hallasen a bordo de los buques que perteneciesen a ciudadanos de una de las partes contratantes aun cuando el cargamento por entero o parte de él fuese de los enemigos de una de las dos, bien entendido, sin embargo, que el contrabando se exceptúa siempre.

Se ha convenido, asimismo, que la propia libertad gozarán los sujetos que puedan encontrarse a bordo del buque libre, aun cuando fuesen enemigos de una de las dos partes contratantes y, por lo tanto, no se podrán hacerlos prisioneros ni separarlos de dichos buques, a menos que sean militares y estén a la sazón empleados en el servicio del enemigo.

Por la estipulación de que la bandera cubre la propiedad, han convenido las dos partes contratantes en que esto se entiende así respeto de aquellas potencias que reconozcan este principio; pero que si una de las dos partes contratantes estuviese en guerra con una tercera y la otra neutral, la bandera de esta neutral cubrirá la propiedad de los enemigos cuyo gobierno reconozca este principio y no de otros.

Artículo 17°.- Se conviene también que, en caso de que el pabellón neutral de una de las partes contratantes proteja la propiedad de los enemigos de la otra, en virtud de la referida estipulación, se entenderá siempre que la propiedad neutral encontrada a bordo de los referidos buques enemigos se tendrá y considerará como propiedad enemiga, y como tal estará sujeta a detención y confiscación, excepto aquella propiedad que haya sido embarcada en tal buque antes de declaración de guerra y aun después, si se ha hecho sin noticia de tal declaración; pero las partes contratantes convienen en que cuatro meses después de la declaración, sus ciudadanos no alegarán ignorancia, al contrario si el pabellón del buque neutral no protege la propiedad enemiga, en este caso los efectos y mercancías del neutral, embarcados en tal buque enemigo, serán libres.

Artículo 18°.- Esta libertad de navegación y comercio será extensiva a todo género de mercancías, exceptuando solamente las que se distinguen con el nombre de contrabando y bajo esta calificación o la de efectos prohibidos se comprenderán:

Primero: cañones, morteros, obuses, pedreros, trabucos, fusiles, escopetas, carabinas comunes y rayadas, pistolas, picas, espadas, sables, lanzas, arpones, alabardas y granadas, bombas, pólvora, mechas, balas y otras cosas que pertenecen al uso de las armas.

Segundo: escudos, yelmos, petos, cotas de malla, cinturones de infantería y uniformes o vestidos propios para la tropa.

Tercero: cinturones de caballería y caballos con sus arneses; cuarto: y generalmente toda clase de armas e instrumentos en hierro, a cero, bronce, y cobre u otros materiales manufacturados, preparados y formados a propósito para hacer la guerra por mar o por tierra.

Artículo 19°.- Cualesquiera otras mercancías y cosas no comprendidas en los artículos en contrabando, enumerados y clasificados explícitamente como queda dicho, se tendrán y considerarán libres y de libre y legal comercio, de modo que podrán llevarse y transportarse de la manera más libre por ambas partes contratantes, aun a parajes pertenecientes a enemigos, exceptuando sólo aquellos que a la sazón estuviesen sitiados o bloqueados y, para evitar toda duda en este particular, se declara que sólo se considerarán bloqueados o sitiados aquellos puntos que se hallen sitiados o bloqueados por una fuerza beligerante capaz de impedir la entrada a los neutrales.

Artículo 20°.- Los artículos de contrabando enumerados y clasificados arriba, que se encuentren en un buque que navega para puerto enemigo, estarán sujetos a detención y confiscación, dejando libre el resto del cargamento y el buque para los dueños dispongan lo que les parezca.

Ningún buque en ambas naciones será detenido en alta mar por conducir a bordo artículos de contrabando, siempre que el dueño, capitán o sobrecargo del referido buque los entregue al apresador, a menos que la cantidad de estos artículos sea tan grande inconveniente; pero en éste y en todos los demás casos de justa detención, el buque detenido se enviará al puerto más cercano, conveniente y seguro para ser juzgado con arreglo a las leyes.

Artículo 21°.- Como sucede muy frecuentemente que los buques salen para un puerto o plaza perteneciente al enemigo, sin saber que se halla sitiado, bloqueado o atacado por alguna de ellas, se conviene en que a ningún buque que se halle en estas circunstancias se le permitirá entrar en él, pero no será detenido, ni será confiscada parte alguna de su cargamento, si no hubiere en él alguno de los efectos de contrabando, a menos que después de ser prevenido del sitio o bloqueo por el oficial comandante de las fuerzas bloqueadoras, emprendiese de nuevo entrar en dicho puerto; pero se permitirá ir a cualquiera otro puerto o lugar que crea conveniente; ni a buque alguno de las partes contratantes que hubiere entrado en tal puerto antes de ser bloqueado, situado o atacado por alguna de ellas, se le impedirá salir del puerto con su cargamento y, si se hallare en él, después de la rendición, ni el buque ni el cargamento serán confiscados, sino devueltos a sus dueños.

Artículo 22°.- Para impedir toda clase de desorden en la vista y examen de los buques y cargamentos de ambas partes contratantes en altamar, convienen mutuamente en que siempre que un buque de guerra nacional o armado en corso, se encontraré con un buque neutral de la otra parte contratante, el primero se mantendrá fuerza del tiro de cañón y enviará su bote con sólo dos o tres hombres para verificar el referido examen de los papeles relativos al dueño y cargamento de buques, ni causar la menor violencia, vejación o maltrato: para lo que los comandantes de los expresados buques armados, serán responsables con sus personas o propiedades, a cuyo fin los comandantes de dichos buques armados en corso, por cuenta de particulares darán, antes de recibir sus patentes, fianzas suficientes para responder de los daños que puedan causar.

Y se estipula expresamente que a buque neutral en ningún caso se le obligará ir a bordo del que registra a manifestar sus papeles ni algún otro objeto, sea el que fuere.

Artículo 23°.- Para evitar toda vejación y abuso en el examen de los papeles relativamente a los dueños de los buques que pertenezcan a ciudadanos de las dos partes contratantes, han convenido y convienen que, en caso de hallarse una de ellas en guerra, los buques y navíos que pertenezcan a ciudadanos de la otra, deberán ser provistos con patentes de mar o pasaportes que expresen el nombre, propiedad y dimensiones del buque, así como el nombre de lugar en que habite el capitán o comandante del buque para que aparezca real y verdaderamente que pertenece a ciudadanos de una de las partes contratantes, y han convenido igualmente en que los referidos buques, si condujesen cargamento, además de las patentes de mar o pasaportes, serán provistos de certificaciones con expresión de cada uno de los artículos que comprende el cargamento y el lugar de su procedencia, para saber si a su bordo se hallan efectos de contrabando cuya certificación se dará por las autoridades del lugar de donde salió el buque en la forma acostumbrada, sin cuyo requisito el referido buque podrá ser detenido para ser juzgado por tribunal competente y podrá ser declarado buena presa, a menos que esta falta se satisfaga o supla con testimonio equivalente a satisfacción del tribunal competente.

Artículo 24°.- Convienen además en que las estipulaciones arriba expresadas, relativamente al examen y visitas de buques, tendrán lugar solamente respecto de aquellos que navegan sin convoy y que cuando los dichos buques estuvieran bajo convoy, será bastante la declaración verbal del comandante del convoy bajo su palabra de honor de que los buques que están bajo su protección pertenecen a la Nación del pabellón que enarbola y, cuando van con destino a puerto enemigo, de que no llevan contrabando a bordo.

Artículo 25°.- Se convienen, además, que en todos los casos los tribunales establecidos para juzgar presas en el país adonde éstas sean conducidas, tendrán ellos solos el conocimiento de estas causas y cuando estos tribunales de alguna de las partes pronunciasen sentencia contra algún buque, efectos o propiedad que sea reclamada por ciudadanos de la otra, en la sentencia se hará mención de las razones o motivos en que la haya fundado y se dará, si la pidiere, una copia auténtica de ella en conformidad con los usos y leyes del país y de todos los procederes del caso al comandante o agente del buque interesado, sin demora alguna, pagando éste las costas establecidas por la ley.

Artículo 26°.- Para mayor seguridad en la comunicación entre los ciudadanos de los Estados Unidos de América y los de México, se conviene desde ahora, para entonces, que si acaeciese, en lo sucesivo, alguna interrupción en las relaciones amistosas que hoy existen o si desgraciadamente hubiese un rompimiento hostil entre ambas partes contratantes, se les concederá el permiso de seis meses a los comerciantes que residan en las costas y un año a los que estén en el interior de cada uno de los estados y territorios respectivos para arreglar sus negocios, disponer de sus bienes o transportarlos adonde gusten, dándoles un salvoconducto que los proteja hasta el puerto que ellos designen; a los ciudadanos que se hallaren establecidos en los referidos estados y territorios ocupados en cualquier otro tráfico o ejercicio, se les permitirá permanecer sin interrupción en el goce de su libertad y propiedades mientras se comporten pacíficamente y no cometan ofensa alguna contra las leyes, y sus bienes y efectos, de cualquiera clase y condición que sean, o estarán sujetos a embargo o secuestro alguno, ni a otro impuesto ni contribución que los establecidos sobre efectos y bienes semejantes pertenecientes a los ciudadanos de los Estados en que respectivamente residan; ni las deudas particulares, ni las cantidades, en los fondos públicos o en los bancos públicos o particulares, ni las acciones de las compañías podrán ser confiscadas, embargadas ni detenidas.

Artículo 27°.- Ambas partes contratantes, deseando evitar toda desigualdad relativa a las comunicaciones públicas y oficiales, se han convenido y convienen en conceder a los enviados, ministros y otros agentes públicos, los mismos privilegios, exenciones e inmunidades que hoy goza y en lo sucesivo pueda gozar la nación más favorecida; debiendo entenderse que cualquier favor, inmunidad o privilegio que los Estados Unidos de América o los de México tengan por conveniente conceder a los ministros o agentes públicos de cualquiera otra potencia, será ipsofacto extensivo a cada una de las respectivas partes contratantes.

Artículo 28°.- Para que los cónsules y vicecónsules de las dos partes contratantes puedan gozar de los derechos, prerrogativas e inmunidades que por su carácter les corresponden, presentarán al gobierno cerca del cual estén destinados su patente o despacho en debida forma antes de entrar en ejercicio de sus funciones; y habiendo obtenido su exequátur, serán tenidos y considerado como tales por todas las autoridades, magistrados y habitantes del distrito consular donde residan.

Se convienen también en recibir y admitir cónsules y vicecónsules en todos los puertos y lugares abiertos al comercio extranjero, quienes gozarán en ellos todos los derechos, prerrogativas e inmunidades de los cónsules y vicecónsules de la nación más favorecida, quedando no obstante en libertad cada parte contratante para exceptuar aquellos puertos y lugares en que la admisión y residencia de semejantes cónsules y vicecónsules no parezca conveniente.

Artículo 29°.- Igualmente se conviene que los cónsules, sus secretarios, los oficiales y personas agregadas al servicio de los cónsules, no siendo estos ciudadanos del país en que el cónsul resida, estarán exentos del servicio público compulsivo y también de toda clase de impuestos y contribuciones señaladas especialmente a ellos, exceptuando las que respecto de su comercio o propiedad estarán obligados a satisfacer del mismo modo que los ciudadanos y habitantes naturales y extranjeros del país en que residan pagaren, estando en todo lo demás sujetos a las leyes de los Estados respectivos: los archivos y papeles oficiales de los cónsules serán respetados inviolablemente y, por ningún pretexto, sea el que fuere, podrán los magistrados embargarlos ni de ningún modo tomar conocimiento de ellos.

Artículo 30°.- Los dichos cónsules tendrán poder de requerir el auxilio de las autoridades locales para la prisión, detención y custodia de los desertores de buques nacionales y particulares de su país y para este objeto se dirigirán a los tribunales, jueces y oficiales competentes y pedirán los dichos desertores, por escrito, probando por una presentación de los registros de los buques Roll del equipaje u otros documentos públicos, que aquellos hombres eran parte de las dichas tripulaciones y esta demanda así probada —menos no obstante cuando se probare lo contrario— o se rehusará al entrega.

Semejantes desertores luego que sean arrestados, se pondrán a disposición de los dichos cónsules pueden ser depositados en las prisiones públicas a solicitud y expensas de los que los reclamen para ser enviados a los buques a que correspondan, o a otros de la misma nación.

Pero si no fueren mandados dentro de dos meses contados desde el día de su arresto, serán puestos en libertad y no volverán a ser presos por la misma causa.

Artículo 31°.- Con objeto de proteger más eficazmente su comercio y navegación, las dos partes contratantes convienen que, tan luego como lo permitan las circunstancias, formarán un convenio consular que declarará especialmente las facultades y prerrogativas de los cónsules y vicecónsules de las partes respectivas.

Artículo 32°.- Con el fin de regularizar el comercio terrestre por las fronteras de ambas repúblicas, queda establecido que se fijarán por los gobiernos de éstas, por mutuo convenio, los caminos por donde este tráfico ha de ser conducido y en todos aquellos casos en que las caravanas que se forman para este comercio necesiten convoy y protección de la fuerza militar se fijará también, del mismo modo, por mutuo convenio de ambos gobiernos, el tiempo de la partida de tales caravanas y el punto en el cual se han de cambiar las escoltas de tropas de las dos naciones.

Se ha convenido, además que, entretanto se establecen las reglas que han de regir según lo dicho en el comercio terrestre entre las dos naciones, las comunicaciones comerciales entre el estado de Missouri de los Estados Unidos de América y el territorio de Nuevo México en los Estados Unidos Mexicanos continuará como hasta aquí, concediendo cada gobierno la protección necesaria a los ciudadanos de la otra parte.

Artículo 33°.- Se ha convenido igualmente que las dos partes contratantes procurarán, por todos los medios posibles, mantener la paz y buena armonía entre las diversas tribus de indios que habitan los terrenos adyacentes a las líneas y ríos que forman los límites de los dos países y para conseguir mejor este fin, se obligan expresamente ambas partes a reprimir con la fuerza todo género de hostilidades e incursiones de parte de las tribus indias que habitan dentro de sus respectivos límites; de modo que los Estados Unidos de América no permitirán que sus indios ataquen a los ciudadanos de los Estados Unidos Mexicanos, ni a los indios que habitan su territorio, y los Estados Unidos Mexicanos no permitirán tampoco que sus indios hostilicen a los ciudadanos de los Estados Unidos de América o a sus indios, de manera alguna.

Y en el caso de que alguna o algunas personas cogidas por los indios que habitan los territorios de cada una de las partes contratantes, fuere o hubiere sido llevada a los territorios de la otra, ambos gobiernos se comprometen y obligan, del modo más solemne, a devolverlas a su país tan luego como sepan que se hallan en sus respectivos territorios, o entregarlas al agente o encargado del mismo gobierno que las reclame, dándose aviso oportuno recíprocamente y abonándose por el que lo reclama los gastos erogados en la conducción y manutención de la tal persona o personas a quienes, entretanto, se dispensará por las autoridades locales del punto en que se encuentren la más generosa hospitalidad.

Ni será legítimo por ningún pretexto que los ciudadanos de cualquiera de las partes contratantes compren o retengan prisioneros cautivos hechos por los indios que habitan el territorio de la otra.

Artículo 34°.- Los Estados Unidos de América y los Estados Unidos Mexicanos, deseosos de hacer tan permanentes como lo permitan las circunstancias, las relaciones que van a establecerse entre las dos partes en virtud de este Tratado o Convenio General de Amistad, Comercio y Navegación, han declarado solemnemente y convienen en los puntos siguientes:

Primero.- El presente Tratado permanecerá y estará en todo su vigor y fuerza por el término de ocho años que deberán contarse desde el día del cambio de las ratificaciones y, terminados éstos, continuará rigiendo hasta el término de un año contado desde el día en que alguna de las dos partes contratantes haya dado noticia a la otra de su resolución de poner fin a este convenio.

Y cada una de las partes contratantes se reserva a sí misma el derecho de dar aviso a la otra al cabo del referido término de ocho años, quedando además convenido entre ambas que al cabo de un año después de recibido tal aviso por alguna de las partes contratantes de parte de la otra, este Tratado deberá cesar y acabar en todo cuanto tiene relación con comercio y navegación, quedando sólo permanente y perpetuamente valedero y obligatorio a ambas partes contratantes en todo cuanto toca a la paz y amistad entre ambas.

Segundo.- Si uno o más ciudadanos de alguna de las partes infringiere algún artículo de este Tratado, será personalmente responsable de ello; pero no por esto se interrumpirá la armonía y buena correspondencia entre las dos Naciones, a cuyo fin ambas partes, respectivamente, se comprometen a no proteger al agresor ni sancionar semejante infracción.

Tercero.- Si –lo que no es de esperar– alguno de los artículos del presente Tratado desgraciadamente fuere violado o infringido de cualquiera otro modo, se estipula que ninguna de las partes contratantes dispondrá o autorizará ninguna clase de represalia, ni declarará guerra a la otra por queja de injuria o daño hasta que la misma parte que se considera agraviada no haya presentado a la otra una relación de las injurias o daños competentemente comprobada y sobre ello hubiese pedido justicia y satisfacción y ésta hubiere sido negada o sin razón demorada.

Cuarto.- Nada de lo contenido en este Tratado podrá, de manera alguna, interpretarse ni obrará en contra de los tratados públicos celebrados anteriormente y existentes con otros Soberanos y Estados.

El presente Tratado de Amistad, Comercio y Navegación será aprobado y ratificado por el Presidente de los Estados Unidos de América con la anuencia y consentimiento de su Senado y por el Vicepresidente de los Estados Unidos Mexicanos, previo el consentimiento y aprobación del Congreso; y las ratificaciones serán canjeadas en la ciudad de Washington en el término de un año contado desde la fecha en que fueren firmados o antes si fuere posible.

En la fe de lo cual los respectivos Plenipotenciarios lo hemos firmado y sellado con nuestros sellos respectivos.

Hecho en México a los cinco días de abril del año del Señor de mil ochocientos treinta y uno, undécimo de la Independencia de los Estados Unidos Mexicanos y quincuagésimo quinto de la de los Estados Unidos de América.

Lucas Alamán

Rafael Mangino

Antonio Butler

Artículo adicional 1°.- Por cuanto en el presente estado de la marina mexicana no sería posible que México gozase de las ventajas que deberá producir la reciprocidad establecida por los artículos 5° y 6° del Tratado firmado en este día, se estipula que durante el espacio de seis años se suspenderá lo convenido en dichos artículos y en su lugar se estipula que hasta la conclusión del término mencionado de seis años, los buques americanos que entren en los puertos de México y todos los artículos de producto, fruto o manufactura de los Estados Unidos de América, importados de tales buques, no pagarán otros ni mayores derechos que los que se pagan o en adelante se pagaren en los referidos puertos, por los buques e iguales artículos de fruto, producto o manufactura de la Nación más favorecida y, recíprocamente, se estipula que los buques mexicanos que entren en los puertos de los Estados Unidos de América y todos los artículos de fruto, producto o manufactura de los Estados Unidos Mexicanos importados en tales buques, no pagarán otros ni mayores derechos que los que se pagan o en adelante se pagaren en los mencionados puertos por los buques y semejantes artículos de producto, fruto o manufactura de la Nación más favorecida; y que no se pagarán mayores derechos, ni se concederán otras franquicias y descuentos a la exportación de cualquiera artículo de producto, fruto o manufactura de cada uno de los dos países en los buques del otro, más que a la exportación de dichos artículos en buques de cualquiera otro país extranjero.

El presente artículo adicional tendrá la misma fuerza y valor que si se hubiera insertado palabra por palabra en el Tratado de este día.

Será ratificado y la ratificación cambiada al mismo tiempo.

En fe de lo cual los respectivos Plenipotenciarios lo hemos firmado y sellado con nuestros sellos respectivos.

Hecho en México a cinco de abril ochocientos treinta y uno.

Lucas Alamán

Rafael Mangino

Antonio Butler

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.