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Siglo XIX > 1830-1839 > 1831

Discursos de Anastasio Bustamante: Enero 1, 1831. Mayo 21, 1831. En la apertura de las sesiones extraordinarias del Congreso. Agosto 1, 1831. Al clausurar las sesiones extraordinarias del Congreso General. Diciembre 15, 1831.
Enero 1, 1831. Mayo 21, 1831. Agosto 1, 1831. Diciembre 15, 1831.

El General Bustamante, en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso General, el 1 de Enero de 1831.

Ciudadanos diputados y senadores:

La Nación ve hoy cumplidos sus más ardientes votos: el cuarto Congreso constitucional abre sus sesiones, y este acontecimiento tan deseado llena de esperanza y satisfacción á todos los mexicanos.

El restablecimiento de la paz interior sobre las bases sólidas de la unión y de la justicia: el arreglo de los ramos más esenciales de la administración: ¡qué de importantes materias van á ser objeto de vuestras deliberaciones! ¡Un campo inmenso se presenta delante de vosotros!

La tranquilidad ha sido turbada por una revolución, tanto más funesta, cuanto que á pretexto de principios políticos se interesan únicamente en ella miras y venganzas personales, y se ataca á la sociedad en sus cimientos, la propiedad y la seguridad individual. Desde un ángulo del Sur del Estado de México, se ha atizado el fuego de la discordia, y se ha sembrado la división entre los hermanos.

En tan funestas circunstancias, el Ejecutivo, desempeñando la más importante de sus atribuciones constitucionales, ha atendido al restablecimiento del orden, sin el cual no hay verdadera libertad, y ha hecho uso de la fuerza pública que la ley ha puesto en sus manos.

Pero si se ha visto en la dura necesidad de cumplir con este deber, ha cuidado constantemente de evitar cuanto fuese posible el derramamiento de sangre y de disminuir los males de una guerra fratricida usando á la vez de todos los medios de lenidad para llamar á la obediencia y concordia á los extraviados.

La revolución, circunscrita hoy al Sur del Estado de México y á alguna parte de los de Michoacán y de Oaxaca, va á ser muy en breve atacada en su centro: el Gobierno ha reunido las fuerzas suficientes para este fin, ha cuidado de proveerlas de cuanto ha sido necesario, y cuenta en su favor con la opinión pública y con los auxilios de todos los Estados que uniformemente se han manifestado decididos en su apoyo: pero, consecuente á los principios filantrópicos que siempre ha profesado, deseoso de evitar la continuación del derramamiento de una sangre que por cualquier lado que corra es siempre sangre mexicana, quiere presentar la oliva de la paz antes que la espada de la justicia; quiere abrir la puerta al desengaño de todos aquellos que han sido seducidos con las más escandalosas falsedades y con las más inicuas tramas.

A este objeto se os presentará en la primera sesión una iniciativa de ley que haciendo correr un velo sobre lo pasado, deje asegurada la tranquilidad para lo sucesivo: os pido la toméis desde luego en consideración.

El deseo del Congreso, así como el del Ejecutivo, no puede ser otro que el restablecimiento de la paz y de la unión fraternal entre los mexicanos: estos frutos preciosos que la Nación deberá á vuestra sabiduría, se consolidarán por el olvido de todos los extravíos pasados, y por la igual é imparcial distribución de las gracias y recompensas, sin atender más que á la aptitud y mérito.

En medio de las atenciones de la guerra, el Ejecutivo no ha descuidado los ramos de la Administración que cimentan y engrandecen la sociedad y tiene la complacencia de manifestaros en general lo que en cada uno de los departamentos del Gobierno se ha hecho, dejando los pormenores para las memorias que presentarán, conforme á la Constitución, los Secretarios del despacho.

Las relaciones exteriores han sido aumentadas y consolidadas: la amistad que ya existía con algunas potencias de América y Europa se ha estrechado; en breve se pasará al Congreso para su aprobación constitucional el tratado de amistad y comercio con los Estados Unidos del Norte. El Imperio del Brasil ha reconocido nuestra independencia.

Lo ha hecho igualmente la Francia, y habiéndose nombrado con oportunidad Plenipotenciario, á quien se han dado poderes é instrucciones suficientes para celebrar un tratado con aquella potencia, nuestras relaciones con ella se pondrán bajo el pie de reciprocidad conveniente.

Todos los ramos de la administración interior han sido atendidos: la industria nacional ha sido impulsada, y el establecimiento de fábricas de algodón y lana, así como el fomento de varios productos naturales del país, eximirán á la República de una parte del consumo que hace de efectos extranjeros: la administración de los bienes destinados al fomento de las misiones de California ha sido regularizada, y los misioneros, tanto de éstas corno de las demás dependientes de la Federación, han comenzado á percibir los sínodos de que carecían muchos años ha.

La Iglesia mexicana ha sido objeto de la constante solicitud del Gobierno: proveerla de dignos Pastores era su primera necesidad, y ha sido también el primer cuidado del Ejecutivo, siguiendo á este fin con la Silla Apostólica las negociaciones más activas, de las que se promete un feliz resultado.

Para la administración de justicia se han propuesto al Congreso útiles reformas, y se han practicado todas aquellas que cabían en las facultades del Ejecutivo. Ella, sin embargo, exige toda la atención de las Cámaras.

No se ha atendido menos al arreglo, organización y equipo del Ejército, firme apoyo de la independencia y del orden.

Las circunstancias lo han sujetado á continuas fatigas, y en ellas ha confirmado el concepto bien merecido de la constancia que caracteriza al soldado mexicano, así como los mayores peligros, su valor y disciplina le han hecho acreedor á la gratitud nacional.

Ni los rigores del clima, ni las fatigas y penalidades de continuadas marchas, ni las privaciones consiguientes á ellas, ni los reveses inseparables de las vicisitudes de la guerra, nada, nada ha podido debilitar la firmeza de los militares mexicanos: en todas partes constantes, en todas circunstancias fieles y decididos, el cumplimiento de sus deberes ha sido su norma, y el restablecimiento y sostén de la Constitución y de las leyes que han jurado observar, el único objeto de sus esfuerzos. A su moralidad y civismo se debe la seguridad de las propiedades y de las personas, la conservación del orden y de la sociedad.

Aguerrido entre sus filas, partícipe de sus trabajos y de sus glorias, su compañero en las brillantes empresas de la Independencia y del restablecimiento de la Constitución y las leyes, permítase este desahogo á mi inclinación y reconocimiento.

En el ramo de Hacienda, no obstante los vicios de que adolece su organización, y cuyas reformas no podrán verificarse entretanto no se expidan las leyes que han quedado pendientes en las Cámaras, se han hecho mejoras tan visibles que no podrían negarlas ni aun los más encarnizados detractores de la actual administración.

En medio de una guerra tan dispendiosa, y sin perjuicio de la preferencia con que se han cubierto los gastos extraordinarios que ella causa, y los vencimientos de las tropas que operan contra los enemigos del orden en campaña, las cuales están pagadas por todo el año anterior, se han cubierto cuasi del todo las demás cargas de la Tesorería por el mismo período de tiempo, con algunas excepciones ocasionadas por circunstancias locales: ventajas todas debidas á las medidas dictadas por la arreglada recaudación de las contribuciones, y al orden y economía con que se ha procedido en la distribución de los caudales públicos.

El Congreso oirá con satisfacción, que lejos de haberse aumentado la deuda nacional en el año de 1830, como debió temerse á consecuencia de las erogaciones enormes de la guerra que se sostiene, se ha disminuido considerablemente, habiéndose satisfecho más de un millón y medio de pesos de las deudas que contrajo la administración anterior, lo cual unido al puntual cumplimiento de las nuevas obligaciones, ha restablecido el crédito en el interior bajo el pie de absoluta confianza, en que hoy se halla.

Para obtener igual resultado en el exterior, se ha celebrado un convenio con los prestamistas, y la religiosa observancia de las condiciones establecidas elevará el crédito de la República entre las naciones extranjeras, del mismo modo que la buena fe de que se ha usado en los negocios lo ha asegurado ya en el interior.

Los enemigos internos reprimidos, el crédito y la confianza restablecidos, la Hacienda y el Ejército mejorados, la amistad con las potencias amigas estrechada, aumentado el número de éstas por el reconocimiento que han hecho de la independencia el Brasil y la Francia, todos los ramos de la administración vigorizados á pesar de las atenciones preferentes de una guerra destructora y dispendiosa; tal ha sido el resultado de los trabajos del Ejecutivo en el año anterior: lo que resta, señores, será obra de vuestras tareas: la República lo espera todo de vuestra sabiduría; á ella se deberá el restablecimiento de la paz, á ella la organización perfecta de los diversos ramos de la Administración y la felicidad permanente de los mexicanos.

Para obtener tan inapreciables bienes, contad, señores, con la eficaz cooperación del Ejecutivo, y con el firme apoyo de todos los verdaderos amantes de la patria.—Dije.

Contestación del Sr. Presidente de la Cámara de Diputados, Dr. D. Miguel Valentín, el 1 de Enero de 1831.

La nación mexicana, al salir del caos del despotismo por la voz de la Independencia, se halló comprometida á marchar por una carrera noble y honorífica, pero tan nueva como ardua: sus luces y sus virtudes estaban en germen por el maligno influjo que acababa, y no teniendo á su frente un genio superior que la dirigiese, ¿por qué ha de parecer extraño que á las veces padeciese aberraciones peligrosas que han retrasado sus progresos y arriesgado su existencia?

La fuerza y la novedad de sus sensaciones, y la embriaguez misma de la libertad, destituidas de la experiencia, ¿no debían hacer que tropezase ó corriese en pos de fantasmas engañosos?

Es verdad que tenía á la vista otras naciones que se vieron en las mismas circunstancias; pero los hombres y las naciones no se corrigen con los ejemplos ajenos, cuando apenas escarmientan con sus propios reveses.

Mas ya parece que los mexicanos han aprendido las severas lecciones que la infalible experiencia escribió con lágrimas y sangre para que nunca se borren de su memoria.

Así es que después de las convulsiones y desastres á que fué precipitada por el espíritu particular é interesado de algunos, vemos á esta nación, naturalmente sensata y penetrante, abominar todo plan, todo proyecto que, dictado para el engrandecimiento de unos pocos, se desentiende y destruye por consiguiente la salud pública y los bienes comunales.

Dócil á los acentos de la razón y resuelta á no someterse sino á las leyes, se ha reunido en derredor de su código sagrado, y llevará con placer el yugo suave de la ley, la misma que romperá fácilmente las cadenas de la esclavitud, porque tal es el noble carácter mexicano.

Después de haber emitido libremente sus votos para elegir sus representantes, se halla en una expectación ansiosa para escuchar y obedecer sus sanciones que mira como emanaciones de su propia voluntad, porque ellos no son el instrumento de un partido, sino los órganos legítimos de la opinión y voluntad del pueblo anahuacense.

Esta reunión de verdaderos mexicanos desea con vehemencia consagrar todas sus facultades, sacrificar todas sus fatigas sobre el altar de esta patria que con su confianza la ha dacio el más glorioso título y puesto en el compromiso más arduo para sostener sus instituciones.

Su primer movimiento será ponerse en actitud paternal, y tender una mano compasiva á nuestros hermanos descarriados, convidarlos con la indulgencia, y excitarlos á que unidos con la incomparable mayoría de la nación, hallen su felicidad en la reconciliación, y colmen el gozo de su patria.

Una sola divisa será adoptada, una sola voluntad fundirá todas las divergencias, y todos seremos venturosos bajo este solo sentimiento: observancia de la Constitución y las leyes.

Cuando una sección pequeña se sobrepone, es necesariamente perseguidora, porque en la persecución halla su apoyo; pero la nación, segura de su poder, es indulgente y generosa.

Después de esto, afirmar y arreglar el pleno goce de la libertad verdadera, organizar los grandes elementos nacionales, restablecer el orden y actividad de la justicia, dar impulso á la educación republicana, y, en fin, en el vasto campo que se abre delante, elegir todos los medios que labren y aseguren la prosperidad y la gloria mexicana, será el único objeto que ocupe al Congreso nacional.

No se lisonjea del acierto: promete sólo trabajar con tesón y dedicar todos sus esfuerzos para llenar sus deberes: cuenta con el unánime y eficaz deseo de los funcionarios para hacer el bien: cuenta con el buen juicio, noble índole y amor al orden que distingue á los mexicanos.

Si así no fuese, es menester no disimular que la dificultad y complicación actual de los negocios es tanta que debería desalentarlo.

Largas y detenidas meditaciones, tareas penosas y constantes, desinterés y pura intención: si esto fuere bastante, es lo que hallareis ¡oh mexicanos! en vuestros representantes: más allá de esta raya, á vosotros os toca el éxito feliz de sus conatos.

Acordaos que el sistema federal es el invento más admirable de la beneficencia humana, porque supone y exige grandes virtudes y costosos sacrificios: la ley exige para su ejecución manos puras y activas, y la moralidad es el alma que vivifica y eterniza las repúblicas.

No resistáis á los grandes destinos que os prepara la Providencia: haced antes bien con una conducta virtuosa, que apresuren su llegada, colmen vuestra ventura y hagan á vuestra patria la más deliciosa de la tierra.

Discurso del General Bustamante, al cerrar las sesiones ordinarias del Congreso, el 21 de Mayo de 1831.

Ciudadanos diputados y senadores:

Al terminar las sesiones del primer período de la actual Legislatura, cumplo un deber grato á mi corazón, felicitándoos por el restablecimiento de la paz, á que tanto habéis contribuido con la sabiduría de vuestros acuerdos.

La República goza hoy de este beneficio inestimable, que se hace más precioso por haberlo alcanzado después de una larga serie de inquietudes, y cuando tantos pueblos del Antiguo y Nuevo Mundo se hallan careciendo de él.

En estas circunstancias extraordinarias, y apenas se recuerdan en los anales del Universo otras semejantes y de una naturaleza tan trascendental, es cuando los Estados Unidos Mexicanos deben consolidar sus instituciones, afianzar su bienestar, y elevarse por la sabiduría de sus leyes al alto rango que la Providencia en sus decretos eternos les ha señalado.

Si para obtener el restablecimiento del orden interior ha sido preciso algunas veces dejar libre el ejercicio de las leyes penales en todo su rigor, no ha sido menos oportuno el atemperarlo con aquellas medidas de lenidad que harán desaparecer el fatal genio de la discordia, reconciliando los ánimos divididos, y alejando los horrores de una guerra fratricida: con tal motivo no puedo dejar de manifestar mi gratitud al Congreso en este acto solemne, por la confianza con que depositó en el Ejecutivo la autoridad necesaria para llevar á cabo tan deseado objeto.

Así se han fundido los partidos en la masa de la Nación, y ésta, aprovechando las luces y la aptitud de todos sus hijos, camina con sus fuerzas reunidas á su prosperidad y engrandecimiento.

Si aun aparecen en algún Estado cuadrillas de malhechores, restos inevitables de las convulsiones pasadas, una persecución activa las hará en breve desaparecer, y la severidad de las leyes impondrá el justo castigo que merecen los que intentan todavía turbar el reposo público.

La República comienza á percibir de una manera palpable los beneficios de su emancipación y de la liberalidad de sus instituciones. Sus relaciones se extienden en el exterior, y la independencia reconocida por la Francia y por la Prusia, se fortifica á virtud de tratados que se están negociando con la primera y que se han celebrado ya con la segunda.

Los lazos fraternales con las potencias de nuestro continente se estrechan, y el poderoso influjo de la benevolencia mutua entre todas, no contribuirá poco á calmar las inquietudes á que las más han estado sujetas, por desgracia, con demasiada frecuencia.

La Iglesia mexicana, por tanto tiempo privada (le Pastores, adquirirá pronto un nuevo esplendor por la provisión de las mitras vacantes, que ha sido el resultado de las negociaciones que se han seguido con la Santa Sede.

La Hacienda pública se mejora todos los días: el crédito en el exterior se robustece y consolida, merced á la puntual observancia de los compromisos celebrados con los prestamistas, y en el interior se halla en un pie de absoluta confianza.

De la deuda contraída con los cosecheros de tabaco, que proviene de una época bastante remota, y que ascendía á cosa de un millón y doscientos mil pesos, queda satisfecha la mitad; y la que causó la administración anterior obligando los productos de las aduanas marítimas, que importaba más de un millón y cuatrocientos mil pesos, se ha pagado del todo, ascendiendo lo satisfecho por ambas al total de más de dos millones de pesos, suma muy considerable si se atiende á las penosas circunstancias en que la República se ha hallado, y á las demás cantidades que se han aplicado del producto de las aduanas al pago de dividendos de la deuda extranjera, y á la formación del fondo del Banco de Avío para fomento de la industria, conforme á las leyes respectivas.

Las aduanas, libres ya del gravamen de 15 por ciento del importe total de sus productos, que so señaló por la ley de 4 de Marzo de 1830 para cubrir aquellos compromisos, auxiliarán más eficazmente en lo sucesivo el pago de los gastos federales.

El Ejército adelanta en su organización y disciplina, á pesar de los grandes obstáculos con que á cada paso se tropieza, por la falta de algunas leyes que se han iniciado.

La industria nacional ha recibido un impulso muy poderoso: ramos que estaban en olvido renacen para contribuir á la riqueza pública: se forman en muchos puntos compañías industriales que provistas de máquinas y maestros, que se han hecho venir, en cumplimiento de las benéficas leyes de 6 de Abril y 16 de Octubre de 1830, comenzarán á derramar sus productos, y á dar que hacer á muchos brazos hoy ociosos.

La ciudad federal, en virtud de las providencias contenidas en la ley de 1 del presente, cuenta con los fondos necesarios, no sólo para atender á los ramos de policía, sino para fomentar la instrucción de la juventud, la enseñanza de las artes útiles, é introducir en el régimen de las prisiones aquellas reformas convenientes para mejorar las costumbres de los presos, á lo que contribuirá mucho el cómodo local que se les destina

Las obras ejecutadas á consecuencia de la ley de 9 de Febrero último, en el desagüe de las lagunas que circundan esta ciudad, la han puesto á cubierto del peligro de una inundación.

La translación de la Academia de Bellas Artes y del Museo de antigüedades á la casa de la extinguida Inquisición, aumentará el lustre de la capital de la República, y en el siglo de las luces será una justa retribución, de lo que contribuyó á obscurecerlas el destino que antes tuvo aquel edificio. Una halagüeña existencia se prepara para la Nación, y un porvenir de felicidad se descubre no muy remoto.

Para realizar estas esperanzas, el Ejecutivo ha hecho cuanto dependía de sus atribuciones; pero se necesitan otras providencias que no caben en sus facultades constitucionales; y no siendo posible demorarlas hasta las sesiones ordinarias del año inmediato, habré de proponer dentro de breve al Consejo de Gobierno la convocación á extraordinarias. Las exige indispensablemente la aprobación que queda pendiente de los tratados con Chile, los Estados Unidos del Norte, la Prusia y las Ciudades Anséaticas.

Las requiere también el arreglo de varios puntos de que dependen las mejoras de la Hacienda federal, la completa organización del Ejército y la perfecta administración de Justicia. Reposad, pues, entretanto, señores, de las tareas legislativas de que os habéis ocupado, para consagraros á ellas de nuevo, correspondiendo á la esperanza que la nación ha fundado en vuestro patriotismo y sabiduría.—Dije.

Contestación del Presidente del Congreso, D. Francisco Manuel. Sánchez de Tagle, el 21 de Mayo de 1831.

Señores diputados y senadores:

Ninguna ó rara vez había el Ejecutivo presentado un cuadro, al paso que lisonjero, más exacto y verídico del estado actual de la Nación y de sus futuras esperanzas. Lo habéis oído: nada hay en él de exagerado, ni suceso de que no seamos testigos, ni pronósticos que la política no apoye.

Sea mil veces enhorabuena, porque huyó la tempestad de nuestros climas y porque la terrible que se percibe de lejos, al otro lado de los mares, promete conducir riegos y escombros que fertilicen maravillosamente nuestro suelo.

Congratulémonos también á vista del impulso que en el presente año han recibido todos los elementos de la pública prosperidad por nuevas leyes y por activas providencias, que han comenzado ya á desarrollarlos, anunciando frutos copiosos y sazonados.

Si un augusto precepto no me impidiese descender hoy á pormenores, con qué placer analizaría las medidas insinuadas, demostrando la influencia que han tenido en los prósperos acontecimientos logrados, y la segura que deben tener en los futuros!

Séame, no obstante, lícito el haceros notar, que las mayores Potencias de la Europa, reconocida ya nuestra independencia, se apresuran á formar relaciones con nosotros: nuestras antiguas hermanas ansían por nuestra amistad: que nuestras iglesias, ha días viudas y desoladas, van á dejar de serlo: que presidiendo la sabiduría y la cordura en las deliberaciones del augusto Congreso Mexicano, la clemencia y la justicia hermanadas, han reducido al extraviado sin destruirle; la hacienda pública ha satisfecho empeños retardados, ha adquirido organización y unidad; la economía, bien entendida, ha destruido con una mano impuestos ruinosos, ministrando con la otra recursos necesarios en arbitrios prudentemente combinados; se han distribuido premios al mérito, estímulos al patriotismo, sin excitar la ambición reprensible; se han dado seguridades eficaces al honor del ciudadano, y á sus intereses y vida; se ha proporcionado alivio y subsistencia al enfermo y al preso: á todo, en fin, se ha atendido sin estrépito, y para todo ha alcanzado, sin necesidad de vejaciones.

He aquí, señores, el resultado de vuestras sabias é incesantes fatigas, y del patriótico celo con que, olvidados de vosotros mismos, ya que no os fué ciado multiplicar las horas de los días, supisteis multiplicar las del trabajo.

La paz, el orden, esos dulces objetos porque suspira el corazón de todo hombre, que busca, aun cuando equivocado los ataca y destruye, y por los que anhela aun el guerrero en el calor mismo del combate, sacrificando su vida á la esperanza de adquirirlos, de consolidarlos, esos han sido el único fin de vuestras prolongadas tareas.

No son muchas en número las leyes que habéis dictado en estos cinco meses, ni os lisonjearé con deciros que todas llevan la marca de la absoluta perfección; pero tenéis la gloria de que nada habéis ordenado sin meditación muy detenida: nada habéis destruido sin edificar antes, y aprovechando, diestros ecónomos, los restos servibles de los antiguos edificios.

Tenéis la gloria de dejar casi concluidos muchos interesantísimos trabajos; y, sobre todo, la de que en la historia de nuestra jurisprudencia nacional, las páginas consagradas al año de 1831 no tendrán las feas manchas de leyes de circunstancias, arranques del espíritu de partido, ni resoluciones temerarias. Esta, repito, es vuestra gloria y esta será vuestra divisa.

Va á cerrarse el augusto santuario de las leyes; pero ni la Constitución ni la patria os llaman al descanso: objetos más altos y sublimes hicieron prescribir la suspensión que vengo hoy á anunciaros: se quiere que interrumpáis unos días el pronunciar vuestros oráculos, pos daros tiempo para que una observación menos interrumpida examine los que ya se han dictado y una meditación más profunda, por más silenciosa, prepare mejor los que deben dictarse.

El edificio que la nación encomendó á vuestra pericia, está muy lejos de concluirse, y si conviene darle pausas periódicas es sólo para que el tiempo consolide lo fabricado, descubra los flacos, y el artífice acopie materiales y perfeccione el plano.

Difícilmente se presentarán á una nación circunstancias más favorables para su engrandecimiento que las con que nos brinda hoy la Providencia: ajenos bienes deben engrosar nuestra riqueza; ajenos males deben acelerar nuestra felicidad y perfección social: no se necesita más que cordura, prudencia y aprovechar las coyunturas: sírvanos, pues, el tiempo de receso, para observar el Viejo Mundo con ojos filosóficos, á fin de evitar sus desgracias y aprovecharnos de ellas, preparando desde ahora el no lejano día que el Arbitro Supremo de los imperios ha fijado, para que este nuestro hemisferio, joven, robusto y de elegantes formas, subrogue al anciano que caduca y flaquea ya por todas partes.

Trabajad, pues, cauta y cuidadosamente en la grande obra; la patria no espera menos de vosotros; y yo, que os conozco; no dudo profetizarle que no será burlada su esperanza.—Dije.

Discurso pronunciado por el Vicepresidente de la República, en la apertura de las sesiones extraordinarias, el 1 de Agosto de 1831.

Ciudadanos diputados y senadores:

Las circunstancias en que se abrieron las sesiones ordinarias del presente año, exigieron que en ellas, tanto la atención del Congreso como la del Gobierno, se fijase casi exclusivamente en la discusión de las medidas que teniendo por objeto el restablecimiento de la paz, debían ser consideradas como de absoluta preferencia.

Hoy, conseguido ya aquel grande y principal fin, el Ejecutivo, con acuerdo del Consejo de Gobierno, os llama á vuestras tareas y presenta á vuestra ilustrada deliberación aquellos asuntos que entonces no pudieron tomarse en consideración, y que por su urgencia é importancia os anuncié que harían indispensable la convocación á sesiones extraordinarias.

Así es, señores, que tendréis que ocuparos de la aprobación de los tratados celebrados con varias potencias; los cuales, confirmando á la República el grado de consideración que se le debe entre los pueblos soberanos é independientes, afirman nuestras relaciones exteriores con el reconocimiento solemne de nuestra existencia política.

Muchos ramos de administración interior reclamarán igualmente vuestra atención, ora sea para la mejora de la Hacienda Pública y de la Administración de Justicia, ora para el fomento de la industria, ó ya, en fin, para el arreglo del Ejército y Marina. La Nación se halla hoy en aptitud de desarrollar todos sus elementos para obtener en breve aquella prosperidad que le prometen su situación, su clima, su riqueza natural y la libertad de sus instituciones.

Los pueblos todos, fatigados de las inquietudes frecuentes que por desgracia hemos sufrido, reconocen que la felicidad de las naciones no se disfruta sin la fiel observancia de las leyes y el respeto debido á las autoridades constituidas: una triste experiencia les ha hecho ver que los excesos de la demagogia no son menos ruinosos que la opresión de la tiranía, y que sólo el orden y la moderación aseguran el bien general de las sociedades, así como el particular de sus individuos.

Fomentad, señores, estas excelentes disposiciones con la sabiduría de vuestros acuerdos, y el pueblo mexicano será, en breve, el más feliz del Universo.—Dije.

Contestación del Sr. Presidente del Congreso, D. Mariano Blasco.

La importancia y gravedad de los asuntos que van á ocupar á las Cámaras, serían bastantes para que desmayara un celo menos infatigable é ilustrado que el que felizmente anima á los representantes de los Estados Unidos Mexicanos.

En efecto, los tratados con las potencias extranjeras consolidan y engrandecen la independencia nacional; mas igualmente nos ligan con deberes cuya observancia llega tal vez á ser gravosísima, y, sin embargo, necesaria para evitar un rompimiento desastroso.

La Hacienda Pública exige para sus progresos, economía en los gastos y precauciones para la pureza en el manejo; pero no es fácil dictar providencias eficaces al intento y que no adolezcan de los resabios de un mezquino interés ó de una suspicacia degradante.

El orden público y los derechos de los ciudadanos requieren, para ser garantidos, la enérgica y pronta administración de justicia; mas ¡cuán difícil es conciliar las medidas represivas del crimen con las fórmulas tutelares de la inocencia!

La Patria reclama de sus hijos que marchen impávidos á combatir á los enemigos de su independencia, de sus instituciones ó de sus derechos, y que en las aras del honor sacrifiquen heroicamente su reposo, sus comodidades y aun la vida; pero las reglas para estos sacrificios no deben desviarse de la justicia, la equidad y la prudencia.

Abusaría yo demasiado de la benignidad con que se me escucha, si intentara manifestar todas las dificultades que tiene que vencer el Congreso, para desempeñar debidamente las augustas funciones de su ministerio.

Los Estados y los ciudadanos las conocen; pero todo deben esperarlo del celo y probidad de sus representantes: éstos no tienen otro interés que el de la Patria: la prosperidad y el engrandecimiento de ella son el único objeto de sus afanes, y no aspiran á otra gloria que la de corresponder dignamente á la confianza con que se hallan honrados.—Dije.

El General Bustamante en la clausura de las sesiones extraordinarias el 15 de Diciembre de 1831.

Ciudadanos diputados y senadores:

La gravedad de los negocios que quedaron pendientes en las sesiones ordinarias del año presente, obligaron á convocaros á las extraordinarias, para cuya solemne clausura tengo hoy la satisfacción de hallarme entre vosotros.

Ellos han sido el objeto de vuestras deliberaciones y lo serán también de la constante atención del Gobierno para el cumplimiento de vuestros acuerdos y para la final terminación de las negociaciones diplomáticas sobre las cuales aquéllas se han versado.

Los tratados de amistad, comercio y navegación celebrados con diversas Potencias, han ocupado por mucho tiempo vuestra atención, y ellos la requerían toda entera, pues cuando se trata de pactos solemnes que van á asentar los fundamentos de nuestro derecho internacional, era preciso examinar con circunspección y detenimiento todas las obligaciones que estos pactos nos imponen y todos los derechos que nos procuran.

No es de extrañar tampoco que algunos de sus artículos hayan presentado dificultades; pues que siendo nuestras circunstancias muy peculiares, no siempre podría tomarse por guía para el acierto lo que se haya practicado por otros pueblos, y era preciso combinar los intereses comerciales de las potencias enemigas con los propios nuestros, para que sin defraudar en nada lo que á aquéllas es debido, se conservase ileso el derecho inherente á la independencia, de arreglar, según nuestra conveniencia, nuestro comercio interior.

Vatios puntos administrativos han dado materia á vuestras tareas, y si tenéis que suspender éstas antes de terminar todos los negocios asignados en la convocatoria, bien pronto vais á recomenzarlas en las sesiones próximas; y en ellas os ocuparéis, sin duda de preferencia, de todos aquellos asuntos cuya importancia se recomienda por sí misma y que no han podido ser resueltos en las que hoy terminan.

El corto intervalo que ha de mediar entre unas y otras, me dispensa esta ocasión de hablaros extensamente acerca del estado general de la República.

Diré, sin embargo, que la paz interior se ha conservado, á pesar de algún amago momentáneo, de verla de nuevo turbada: ella se halla cimentada sobre la firme base del deseo é interés de la gran mayoría de los habitantes de la República; y si de tiempo en tiempo se manifiesta todavía algún conato de alterarla, resultado inevitable de las anteriores inquietudes, es bien pronto sofocado por la fuerza de la opinión general.

Así es que en medio del sacudimiento universal que conmueve á casi todo el mundo, estos Estados han disfrutado de tranquilidad; y recogiendo el fruto de la experiencia propia y ajena, reconocen cada día más y más las ventajas de la independencia que les ha procurado tan inapreciables beneficios, y de las instituciones liberales que se los aseguran, bendiciendo á la Providencia, que con mano paternal se los ha dispensado.

Continuemos, señores, afianzando estos inestimables bienes; y que en vuestra próxima reunión las mejoras que introduzcáis en nuestras legislaciones, las reformas que decretéis y el arreglo que establezcáis en todos los ramos administrativos que aun lo necesitan, hagan cada vez más preciosa esta paz, que el Ejecutivo mantendrá con toda la energía necesaria, usando del poder que la Constitución ha depositado en sus manos.—Dije.

Contestación del Sr. D. Rafael Olaguíbel, Presidente de la Cámara de Diputados.

Señores:

Si el deber constitucional no me impusiera hoy, al dirigiros la palabra, unos límites sagrados, que no me es lícito traspasar, ¡con qué placer haría yo delante del pueblo mexicano la reseña de nuestras tareas legislativas! Testigo del empeño infatigable con que habéis procurado llenar los altos deberes que os impuso la nación, yo emprendería trazar el cuadro de los trabajos que en estas sesiones extraordinarias habéis llevado á su perfección, y de aquellos otros también, que si no habéis podido concluir, no por eso son menos importantes, ni menos dignos del aprecio público.

Las serias y repetidas discusiones que por muchos días han ocupado á una y otra Cámara sobre los tratados con las repúblicas de Chile, con la del Norte—América, con la Francia, con la Prusia y con las Ciudades Anseáticas, darán á conocer al mundo civilizado que la nación mexicana es muy acreedora á este glorioso título; pues sabe apreciar su dignidad y conciliar sus intereses con los de las naciones sus amigas.

El arreglo de la preciosa renta del tabaco, tan difícil de combinar, como lo acredita la experiencia de cinco legislaturas; el de la administración de justicia, porque tanto tiempo han suspirado los habitantes del Distrito Federal y los Territorios; el del contingente con que los Estados de la Federación, aliviados en gran parte del peso que hasta aquí no han podido soportar, auxilien ya con algún desahogo para los gastos comunes é indispensables: los medios de hacer efectivo el cobro de los derechos de importación, asegurando los intereses nacionales sin perjudicar al comercio: la derogación de la ley del 27 de Septiembre de 1823, esa arma peligrosa de que han abusado á la vez todos los partidos, y que debe sustituirse por otras que defiendan la tranquilidad privada y la pública, sin ofender las garantías individuales; la importantísima ley sobre bancarrotas, y otros varios asuntos que han sido la materia de vuestras augustas deliberaciones, formarían la parte más interesante del cuadro, y la nación toda vería en él un testimonio nada equívoco de vuestro anhelo por corresponder á la honrosa confianza que hizo (le vuestra probidad y de vuestras luces.

Mas ya que no me es permitido ni me sería posible tampoco el bosquejarlo, séame lícito haceros observar que vuestros apreciables trabajos han sido ejecutados en la calma y en la moderación que debe siempre distinguir á las asambleas legislativas.

Supisteis disipar oportunamente la nube tempestuosa que al comenzar estas sesiones amenazaba turbar el reposo público, y vuestra marcha grave y circunspecta aseguró á la nación entera la quietud que necesitaba para pensar en sus verdaderos intereses, y á vosotros mismos el sosiego y la libertad indispensables para promoverlos.

Así es que el espíritu público, tomando su natural dirección, reanima por todas partes la industria, protege el laboreo de las minas, fomenta la agricultura, promueve la educación, y favorece las empresas más útiles y ventajosas á la sociedad: mientras que vosotros, consagrados enteramente á la felicidad común, os habéis ocupado .3r desempeñar el tan importante como difícil cargo de legisladores.

Pocas leyes formarán la primera parte de vuestro código; pero ellas llevarán siempre grabado el sello de la meditación y de la imparcialidad; y cuando la historia consagre sus páginas al año primero de la cuarta legislatura constitucional, no tendrá que mancharlas con medidas de circunstancias, ni con resoluciones dictadas por el espíritu de partido.

Yo, pues, al anunciaron, como ministro de la ley, la terminación de vuestras sesiones extraordinarias, os felicito por esta gloria que habéis sabido adquirir y conservar, y que distinguirá en todos tiempos la época memorable de vuestra misión legislativa.

Bien es verdad que esa misma gloria no es exclusivamente vuestra: es también del actual Gobierno, que habiendo proclamado á la faz de los pueblos Constitución y leyes, ha sostenido con honor esta divisa eminentemente nacional. Fiel á sus juramentos, ha respetado la libertad de vuestras deliberaciones, y no ha venido á turbarlas con alarmas exageradas ó supuestas, precursoras fatales en otros tiempos calamitosos de las desgracias que han afligido á la Nación.

Sea enhorabuena por la perfecta y constante armonía con que los supremos poderes de la Federación trabajan por su prosperidad y engrandecimiento. Ella continuará siendo, como hasta aquí, el origen de la paz que felizmente disfrutan hoy los mexicanos y cuya conservación está unida á sus más caros intereses.

Retiraos, señores, por pocos días á preparar nuevos materiales para el trabajo. La Patria os espera en este lugar dentro de breve tiempo, y confía en vuestras luces, en vuestra integridad y en el espíritu nacional que os anima, que al terminar el segundo año de vuestras tareas legislativas, dejaréis afianzada esa paz tan inapreciable que habéis sabido conservar en el primero, concluidas hasta su última perfección las útiles labores que tenéis tan adelantadas, y satisfechos plenamente sus deseos y vuestros votos por el bienestar de todos los habitantes de la República.

Fuente:

Los presidentes de México ante la Nación : informes, manifiestos y documentos de 1821 a 1966. Editado por la XLVI Legislatura de la Cámara de Diputados. 5 tomos. México, Cámara de Diputados, 1966. Tomo 1. Informes y respuestas desde el 28 de septiembre de 1821 hasta el 16 de septiembre 1875.

Los cinco tomos fueron digitalizados por la Universidad de Texas:
http://lanic.utexas.edu/larrp/pm/sample2/mexican/history/index.html



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