Siglo XIX
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1820-1829
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1829
Discurso de Guadalupe Victoria. Enero 1, 1829. Discursos de Vicente Guerrero. Abril 1, 1829. Mayo 23, 1829. Agosto 4, 1829. Al cerrar las sesiones del Congreso. Agosto 27, 1829. Al abrir nuevas sesiones extraordinarias. Diciembre 11, 1829.
Enero 1, 1829. Abril 1, 1829. Mayo 23, 1829. Agosto 4, 1829. Agosto 27, 1829. Diciembre 11, 1829.
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El General Victoria, en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso General, en 19 de Enero de 1829.
Ciudadanos de las Cámaras del Congreso de la Unión:
Grandes sucesos, acontecimientos que fijarán época en la serie de los siglos, han pasado en la República. El espíritu de partido hizo aparecer pretensiones opuestas, tan comunes en los pueblos que han sentido los horrores de una guerra prolongada y atroz.
Al dar principio el año anterior, se intentó el sacudimiento del edificio social. La opinión, entonces, triunfó de los esfuerzos de una facción moribunda. Agitada, sin embargo, la Nación, con la vehemencia que se agitan las pasiones de los pueblos, las convulsiones se sucedían unas á otras.
En medio del choque de intereses, en medio del ruido de tantas voces de alarma, la voz del Gobierno apenas se escuchaba en tales momentos. Cuando el pueblo salta sus barreras, casi ningún esfuerzo es bastante poderoso para detenerlo.
No me asombro, Señores, de que en nuestro aprendizaje corramos los riesgos de que ninguna nación del globo se ha librado en la infancia de la civilización. Nuestro pueblo, aun en sus lamentables extravíos, conserva por su pacto y por sus leyes una adhesión constante y profunda.
Perdidas se creían todas las esperanzas en el último mes de Diciembre. Grandes fueron los choques, y grandes las heridas que recibió en su seno la cara Patria. Yo no debí vacilar, yo no desmayé en tan grave conflicto.
Cuando los mexicanos me colocaron al frente de sus destinos, exigieron de mí sacrificios enormes, sin reservar, en caso necesario, aun el de mi reputación personal. Cómo abandonar á la Nación en los momentos más penosos de su angustia? Cómo abandonar á la representación nacional en medio del peligro?
Era la primera de mis obligaciones salvar la unidad, salvar la integridad de la nación mexicana y evitar, sobre todo, la inmensidad de males que de otra suerte hubieran sobrevenido. Los hijos de la gran familia me invocaban como á su padre. Jefe soy ,de la República: sálvese ella y salvos son los elementos primordiales de la organización social.
Mis conatos, mis más vivas diligencias se dirigieron á la reunión del Supremo Poder Legislativo. Con un placer inmenso obtuve este resultado. La Patria bendecirá en todos los días de su existencia, á aquellos firmes y virtuosos representantes que no abandonaron, ni sus asientos en el templo de las leyes, ni sus deberes como padres del pueblo.
Este es, conciudadanos, el primer servicio que os demandaba; gozaos en la satisfacción más pura é inextinguible, en la que produce la conservación de la República.
No es extraño que al llegar á los Estados las noticias enviadas de la capital sobre las ocurrencias de los primeros días de Diciembre, se alarmasen los que conceptuaron oprimidos á los Supremos Poderes de la Unión.
Extraño sería sí, el que algunas autoridades continuasen desobedeciendo al Supremo Gobierno, aun después de dejarse ver á toda luz los sucesos. Dígase lo que se quiera, el Gobierno ha sostenido su dignidad, y en el catálogo de sus deberes ha obsequiado al más importante, al privilegiado de todos, la salud pública.
El Presidente ha sido libre cuando todos sus pasos no se han dirigido á otro objeto que á la desaparición del amago de la guerra civil. Protesto á la faz de la Nación que conoce la fuerza de mis principios, y á la presencia de los mexicanos, que jamás me han visto ceder al temor, aun en los extremos apuros; y porque mi pecho era como convenía que fuese, el escudo y la defensa de la Constitución y las leyes patrias.
Ahora que se continúa, la obra, al Congreso corresponde el restablecer la armonía de los Estados con el centro de unión, la armonía de los Estados entre sí, la buena y cordial correspondencia de los ciudadanos.
Que entiendan todos, que el verdadero é inequívoco amor á la Patria, se explica y manifiesta por la más tenaz y estrecha adhesión al sistema federal; la única áncora que puede salvar al Estado en sus borrascas. Que entiendan todos, que la fraternidad federal, es aquella que haciendo de los Estados una familia, los estrecha con el Gobierno paternal y supremo.
Que entiendan todos, que el celo y adhesión por el Gobierno, es un deber en todos tiempos y circunstancias; y que si se entibian ó disminuyen por cualquier título especioso, la federación se pierde, la independencia peligra.
El Congreso, pues, en desempeño de la segunda de sus peculiares é importantes atribuciones, pondrá término á las convulsiones, obsequiando la voluntad nacional. Hará, Señores, que aparezca la paz pública, la quietud de las familias, la dulce y suspirada reconciliación general de los mexicanos.
Por la Memoria de Hacienda, quedarán plenamente instruídas las Cámaras de los valores y distribución en el último año económico fenecido en 30 de Junio de 1828; del descubierto en que las rentas federales han quedado y de su causa.
Tan poco gratos resultados, han sido efecto necesario de las cuestiones políticas á que se afectan inmediatamente los ingresos del erario, cuya prosperidad ó decadencia sigue inmediatamente los pasos de la del comercio, agricultura y minería.
Estos canales de la riqueza pública, han padecido quebrantos de consideración, y es obra do sabiduría de las Cámaras el restablecimiento de la confianza que debe proporcionar el progreso futuro de su giro.
Las necesidades del erario público reclaman la preferente atención del Congreso, á cuya previsión sería muy útil exponer la gravedad de los males en que la, República se abismaría, si continuase la insuficiencia de su erario para dar cumplimiento á las atenciones de su empeño.
El Gobierno ha manifestado muy por extenso á las Cámaras de la, anterior legislatura, la, verdadera situación del erario federal: nada le quedó que hacer, y yo debo recomendar á las de la presente el que se sirvan llamar á su vista las representaciones dirigidas con aquel fin, pero con especialidad las de 22 de Marzo, 9 de Mayo y 25 de Noviembre últimos, que se refieren á diferentes obstáculos que la práctica ha hecho palpables en la observancia del nuevo arancel de aduanas marítimas: las de 25 de Agosto, 20 de Septiembre, 30 y 31 de Octubre del último año, en que se demuestran las urgencias del tesoro y los ingresos con. que cuenta; y otras muchas en que se manifiesta el deficiente, con los recursos que pudieran llenarlo.
Por las iniciativas que hizo el Gobierno, se ocupó la legislatura de los años de 1827 y 28 del Congreso General, en la formación de una ley orgánica, para los juzgados de distrito y tribunales de circuito, que llenase todos los huecos que la experiencia ha descubierto en la de 20 de Mayo de 1826; y aunque estos trabajos se adelantaron hasta el grado de estar aprobados por ambas Cámaras muchos de los artículos que la nueva ley debe comprender, algunas reformas que demandan la correspondiente revisión, dejando esta materia pendiente de la final resolución, que con los nuevos y más circunstanciados datos que ha procurado reunir la Secretaría del ramo, podrá ser más acomodada á las exigencias de la Administración de Justicia en los asuntos federales.
El arreglo de la misma administración en el Distrito y Territorios, está también pendiente de la ley que ha de organizar sus juzgados y tribunales, y que ha ocupado á las Cámaras en las sesiones ordinarias de los expresados años.
Siendo, como es, tan necesario é importante este arreglo, no pudo evacuarse en las sesiones extraordinarias del año 1827, y ni aun tuvo lugar en la convocatoria que se hizo para las demás, porque objetos de preferente urgencia fijaron la atención de los Supremos Poderes.
Es de esperar que tiempos más serenos, proporcionen al celo de la nueva legislatura dedicarse á asunto tan interesante, para que se satisfaga en el Distrito y Territorios á la obligación constitucional de administrar pronta y cumplidamente la justicia.
Hasta aquí, supliendo en el modo posible la inopia de leyes orgánicas, se ha verificado con una regularidad suficiente á mantener el orden social y proteger las propiedades y la seguridad de los conciudadanos.
A esto ha contribuido en gran parte la ley de 3 de Marzo último, sobre el modo de conocer y determinar las causas de vagos en el Distrito y Territorios de la Federación, que ha tenido, en lo que toca al Gobierno, el cumplimiento debido.
El Gobierno se había propuesto poner en la: mayor actividad sus negocios con Roma, para que los asuntos eclesiásticos saliesen del estado en que los ha mantenido la falta de un acuerdo armonioso con la Silla Apostólica.
Con este mismo deseo, y por consideración al concepto que se había formado de las enfermedades que atacaron á nuestro Ministro Plenipotenciario cerca de la Santa Sede, determinó proceder al nombramiento de otro enviado, pero ha quedado por ahora sin efecto, porque debiendo auxiliársele con recursos pecuniarios, se espera sólo que el erario de la Federación se desahogue de las cuantiosas erogaciones que ha tenido que reportar, para dar este importantísimo paso.
Mucho adelantarían, entretanto, los negocios eclesiásticos con la ley que constitucionalmente arreglase el ejercicio del patronato en toda la Federación, y el Gobierno no puede dejar de recomendar tan urgente asunto, al celo y sabiduría de las Cámaras.
Los Gobiernos eclesiásticos y prelados regulares, en medio de los movimientos que han ocurrido en la República, han dado las más expresivas muestras de que en los ministros del altar, tienen la independencia nacional y las instituciones juradas, un robusto y firmísimo apoyo.
El tratado de límites con los Estados Unidos del Norte, aprobado por el Congreso General y ratificado por el Ejecutivo en 28 de Abril del año anterior, no ha podido ser canjeado en Washington, porque á su llegada allí había expirado el término estipulado para que se ejecutase el acto.
El de amistad, comercio y navegación, aun no se ha pasado al Gobierno, y su conclusión. por el tiempo transcurrido, y por la" necesidad de fijar de una vez las bases de nuestras relaciones con dichos Estados, se estima de la mayor importancia.
El Sr. Obregón, que había desempeñado las funciones de Ministro Plenipotenciario en aquellos Estados, falleció el 1 de Septiembre anterior. Este suceso infausto en nada ha entorpecido las funciones de la Legación Mexicana en Washington. El Secretario de ella había sido pocos días antes presentado y admitido como Encargado de nuestros negocios, con las formalidades de costumbre.
Las relaciones con esta República continúan bajo el pie más feliz de alianza y amistad. En principios del año se retiró el Ministro Plenipotenciario de ella, que hacía cinco años residía en esta capital.
Su retiro fué solicitado por el de su Gobierno, y no dejó ninguna persona encargada de los negocios políticos de su país. Antes de su partida presentó, y fueron admitidos, tres vicecónsules para los puertos de Veracruz, Acapulco y San Blas; el del primero ha obtenido después, de su Gobierno, patente de Cónsul, que ha sido obsequiada debidamente.
El Cónsul General de dicha República ha nombrado un vicecónsul para el puerto de Acapulco, y este nombramiento ha sido obsequiado. Nuestras relaciones con esta República se estrechan cada vez más, y México tiene un deber de gratitud que satisfacer hacia Chile por servicios generosos que le ha prestado.
Las existentes con los demás pueblos del Continente, no son tan activas como lo exigen la reciprocidad de nuestros mutuos intereses, y lo desea el Ejecutivo. Para darles valor y consistencia será preciso nombrar agentes mexicanos que residan cerca de sus Gobiernos. El Ejecutivo sólo espera, para proceder á su nombramiento, que se arregle por el Congreso General la planta de legaciones.
La devolución por las Cámaras de la Unión de los tratados celebrados por nuestros Plenipotenciarios en la Asamblea General Americana, reunida en el Istmo de Panamá, y la situación respectiva de cada Estado, ha ocasionado el regreso á sus países de los Ministros por las Repúblicas de Colombia y Centro—América, que han pedido, al efecto, sus pasaportes.
En consecuencia, no puede por ahora la Asamblea, continuar en la villa de Tacubaya. Antes de separarse dichos ministros, han protestado de parte de sus Gobiernos la buena disposición que les asiste para mandar á sus Ministros tan pronto como sean excitados para continuar dichas sesiones en el tiempo y lugar que se convengan entre las Repúblicas que deben formarla.
Entabladas nuestras relaciones exteriores á consecuencia de la ley que facultó al Ejecutivo para promover y solicitar el reconocimiento de la Independencia Nacional, se siguen cultivando las amistades que felizmente conserva con la Gran Bretaña.
En consecuencia, México continúa manteniendo cerca de aquel Gobierno su Encargado de Negocios; y S. M. B. mantiene, asimismo, en la capital de los Estados Unidos Mexicanos, un agente con igual representación, sin que nada haya interrumpido ni alterado estas relaciones.
La ratificación de los tratados celebrados por S. M. el Rey de los Países Bajos, que el Ejecutivo espera recibir en el próximo paquete, para darles la publicación conveniente y con las formalidades de estilo, ha afirmado de un modo positivo nuestras relaciones con aquel reino, siendo uno de los resultados de esas negociaciones, entre otros, el que aquel Gobierno admitiese á la persona que se tenía designada con el carácter de Encargado de Negocios, y que nombrase para México con igual representación al que desempeñaba el Consulado General de los Países Bajos, con retención de sus facultades consulares.
Este individuo ha sido admitido en audiencia pública, ejerce libremente sus dobles atribuciones, y el Gobierno espera que, por parte de S. M. el Rey de los Países Bajos, será admitido igualmente, en calidad de Cónsul General, nuestro Encargado de Negocios en aquel reino, á quien nombró para este encargo, previos los requisitos constitucionales.
Igual extensión tomarán las que se tenían iniciadas con Dinamarca y Hannover: los tratados celebrados con estas naciones han merecido la aprobación del Congreso General, y ya se han remitido para la ratificación respectiva.
Con respecto á la Francia se mantiene la República en el mismo pie, en cuanto á sus relaciones diplomáticas y comerciales. El Gobierno está, instruido de la venida de un comisionado de S. M. Cristianísima, y á su llegada se conocerá el objeto de su misión.
Las Ciudades Anseáticas estrecharán más con la República; pero este paso depende del éxito que tengan en el Congreso General, los tratados celebrados entre ambos países, cuyo despacho está pendiente en la Cámara, de Senadores. El Ejecutivo ha recomendado se tome de preferencia en consideración.
La Confederación Helvética ha dado una prueba de su buena armonía é inteligencia con México, nombrando un Cónsul general con residencia en la capital, y hoy se halla en el goce de sus atribuciones, después de habérsele expedido el correspondiente Exequátur.
La tranquilidad pública, perturbada el año anterior, con motivo de la expulsión de españoles, y del plan conocido con el nombre de Montaño, se restableció completamente con el suceso de Tulancingo y cumplimiento de la ley de 20 de Diciembre del mismo año.
El Gobierno ha dado cumplimiento á la ley del Congreso General de 15 de Abril último, que previno la deportación de los complicados en el plan de Montaño, y en consecuencia los ha destinado á los puntos que ha estimado convenien.tes, teniendo en consideración las circunstancias é importancia de las personas.
A algunos se prorrogó el término de su salida por hallarse imposibilitados para ejecutarla, pero lo han verificado luego que han podido hacerlo, y muy pocos de los comprendidos en dicha ley, permanecen en la República por hallarse impedidos físicamente para emprender su marcha.
Se ha pasado al Congreso General el expediente instructivo sobre el no dar cumplimiento en Durango al decreto que previno la instalación de aquella legislatura con la Cámara de Senadores, compuesta de los individuos que ella misma calificó con arreglo á los artículos respectivos de sus leyes reglamentarias; está pendiente aún la resolución de las Cámaras sobre este negocio.
Lo está igualmente el acuerdo del Congreso sobre la iniciativa que ha hecho el Gobierno para que no sean comprendidos en la ley de expulsión de 20 de Diciembre, los naturales de las islas de Cuba y Puerto Rico.
Se ha ejecutado la nueva ley que arregló el nombramiento de jurados, y se espera el reglamento de libertad de imprenta, cuya necesidad es notoria, porque el de 820, que dieron las cortes de España, no es aplicable á México, y porque dicha ley sólo comprende un capítulo de dicho reglamento.
Se ha publicado, y se está ejecutando, la ley que arregla la naturalización de extranjeros en la República,.
Por la necesidad de que se llene el vacío que dejó la ley de 29 de Diciembre del año anterior, sobre Milicia nacional, en no expedir el reglamento que debe organizar la del Distrito y Territorios, se ha recomendado por el Gobierno la brevedad de este asunto.
No es menor también la urgencia de que se organice el Gobierno político y económico del Distrito y Territorios. Las leyes españolas que están supliendo en este punto, sobre ser incompletas en gran parte, no son aplicables á nuestras circunstancias.
Varias son las consultas que para el más completo arreglo de la Marina y del Ejército, se remitieron á las Cámaras por el Gobierno. El Ejército, en las convulsiones, se disloca, se desorganiza. El Ejército, en su estado presente, demanda especial atención del Congreso.
Comenzáis, ciudadanos, tareas penosas, complicadas y difíciles. Afirmad nuestras instituciones, robusteced la fuerza pública, rectificad la opinión. Que la patria exista por vosotros!
El Gobierno será, como siempre, fiel á sus promesas. En la íntima unión, en la cooperación de los Supremos Poderes del Estado, se libra la prosperidad de la República.—Dije.
Contestación del Sr. Presidente de la Cámara de Diputados, Dr. D. José Manuel Herrera.
Nunca fueron ni más gratos, ni tan suspirados los momentos en que, conforme á nuestras instituciones, nos ocupa la augusta ceremonia de abrir las sesiones ordinarias de la tercera Legislatura Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.
Congojas de muerte oprimieran nuestros pechos al imaginar el espantoso cuadro, que en medio de violentas agitaciones ofrecería la República, privada del influjo de la Asamblea Legislativa de la Unión, que es el alma y la vida del Gobierno federal.
Empero, sobreponiéndose afortunadamente los sagrados intereses de la patria á las miras desorganizadoras de sus enemigos, la ley triunfa, y quedan burlados para siempre los conatos de la seducción.
Desde el solio elevado de la majestad nacional se difunde hoy un aliento poderoso, que va á dar nuevo vigor á los Estados de la Federación y á disipar uno que otro nublado tempestuoso que hiciera levantar el genio de la calumnia.
El desengaño se propaga rápidamente, el espíritu público se fortifica, los pueblos acumulan testimonios sobre testimonios de su energía, de su ilustración, de su amor á la, independencia y libertad, de su aborrecimiento al despotismo, bajo cualquiera forma que se presente y de su decidida sumisión á los Supremos Poderes.
No faltaba más que la solemnidad de este día. Instalado una vez el Congreso General, se removerán los embarazos que puedan entorpecer la marcha del Ejecutivo, y se le proveerá de los auxilios que necesite para asegurar la paz interior de la República y defenderla contra las agresiones exteriores: se aplicarán remedios eficaces para curar las reliquias de que acaso se resiente todavía el cuerpo social por sus pasados sacudimientos, y se atenderá, en fin, de mil maneras á la mayor prosperidad y engrandecimiento de la nación.
Congratulémonos, mexicanos, y condenemos á perpetuo olvido los motivos de nuestras disensiones domésticas. Nada hemos perdido, habiendo conservado nuestra Constitución. Ella nos ha salvado: ella sea el norte fijo que guíe en todo tiempo nuestros pasos.
Aprovechémonos de la luz que arrojan de sí las desgracias que hemos sufrido: observemos inviolablemente los principios eternos de moral y de política; y no abandonemos jamás, porque jamás se abandonará impunemente, la voluntad general, que es el soberano absoluto que rige á los pueblos libres.—He dicho.
El Benemérito de la Patria, General D. Vicente Guerrero, al tomar posesión el 1 de Abril de 1829, del cargo de Presidente de la República.
¡Representantes de la nación mexicana!
Cuando en el año de 1810, dócil al llamamiento de la patria y al grito de mi corazón, volé á empuñar la espada y á desafiar á la muerte dentro de las filas de los tiranos, no preví que llegase un día en que la magnánima Nación recompensase mis servicios á la causa santa de su independencia y libertad, colocándome en el asiento del poder supremo.
Las esperanzas en aquella época de angustia é incertidumbre se fijaban en la Providencia que no podía tolerar por más tiempo la esclavitud de un gran pueblo, y en los esfuerzos del mismo para romper la detestable coyunda.
Entre tantos héroes que pronunciaron el juramento de Hidalgo, no le sobrevivieron muchos, y después de sufrir una muerte gloriosa, los caudillos de la empresa nos dejaron en legado injurias que vengar y un poder insolente y orgulloso que combatir.
Lo combatimos, Señor, y después de haber probado la inconstancia de la fortuna, debimos al cielo sus favores, alcanzamos al precio de sangre y de muerte la libertad de la patria.
Admirador he sido yo de los hechos inmortales que ilustraron la campaña de once años continuos; si parte me ha cabido en la fatiga; si también mi sangre se ha derramado, otros me igualaron en sacrificios, me excedieron muchos en los talentos que los hacen servir á los grandes designios.
¡Por qué la patria me ha distinguido, por qué me llama y me confía sus destinos, la salud y esperanza del magnánimo pueblo?
La constancia ha sido mi deber, y lo ha sido consagrar la vida á la sociedad en que nací. Generosos son los pueblos con el esclavo de la Nación soberana.
Por eso el juramento que acabo de prestar, es el de la obediencia, y de la gratitud, es el juramento del corazón, es el juramento del ciudadano que jamás ha mentido ante Dios cuando prometió á los hombres fidelidad y honor.
Para el gobierno de las grandes naciones son también necesarios los grandes hombres. Para el régimen de los pueblos que vacilan en su infancia política, es necesario el genio, es necesaria la audacia para emprender y la firmeza para consumar.
¡Cuánto exige la Nación Mexicana de su primer gobernante! Lo exige todo, porque nació en medio de las contradicciones, porque los obstáculos que entorpecen su felicidad, aun no se superan, porque el espíritu público no se consolida si no es después
de una larga serie de experiencias sobre la conveniencia de las instituciones.
Las que rigen en la República tocan en el optimismo, y ellas, sin embargo, se sostienen tiempo ha. La administración está obligada á procurar que los beneficios del admirable sistema que adoptamos, se extiendan desde el palacio del rico hasta la morada humilde y pacífica del labrador.
Si se logran hacer efectivas las garantías del individuo, si la igualdad ante la ley destruye los esfuerzos del poder y del oro, si el primer título entre nosotros es el de ciudadano, si las recompensas se otorgan exclusivamente al talento y á la virtud, tenemos República, y ella se conservará por el unánime, sufragio de un pueblo sólidamente libre y dichoso.
Penetrado de mis obligaciones para con el pueblo, de lo que esperan de mí todos los ciudadanos, jamás une separaré de los límites sagrados de la ley, y en la que me señala he de solicitar incansablemente, gloria para mi patria, felicidad para los mexicanos, seguridad para los naturales del mundo civilizado que lleguen á visitar por interés ó curiosidad estos países tan favorecidos de Dios.
En la concordia de todos los ciudadanos se cifran las esperanzas que he concebido de alejar para siempre de la República los odios y divisiones, de destruir el germen venenoso de la guerra civil. La tolerancia después de los choques sangrientos de la opinión, endulza los amargos frutos que producen las pasiones, y cura las heridas que se abrieron en días para todos tristes, funestísimos para la patria.
Le basta para colocarse entre los pueblos más afortunados del globo la unión de todos sus hijos. Entremos, pues, á disfrutar de los bienes con que nos brinda un clima benigno, un suelo fértil y envidiado, el genio suave y dulcísimo de los mexicanos. ¡Permita el cielo que el olvido de lo pasado hasta aquí, asegure nuestro reposo para lo futuro!
Este sentimiento que abrigan todos los amantes sinceros de la prosperidad nacional, encuentra su apoyo en el dogma, y en la moral de la religión que profeso con entusiasmo, porque se dió para la dicha de todos los hombres. Este sentimiento es el del valiente Ejército, es el del pueblo cansado ya de los males que el fanatismo político y la intolerancia le causaron en los trastornos y convulsiones que han concurrido.
La Constitución sagrada de la República no menos afianza los derechos de los individuos que los de los Estados entre sí, que los de la Nación en su concepto libre, de señora y soberana de sus destinos.
Adhiérome á este Código como el fundamento de la sociedad. El será observado por mí hasta en sus ápices: los súbditos del Gobierno disfrutarán de sus derechos: llenarán también sus obligaciones.
Costumbre ha sido entre los ambiciosos de poder y de mando prometer lo que deseaban no cumplir. ¡Lejos de mi carácter franco y honrado la superchería!
El pueblo es el juez soberano de mi conducta: lo sois vosotros, elegidos de la Nación: perezca yo si falto al juramento de servir á la patria, y no más á intereses de la dulce patria!
La Nación, la grande Nación me abruma con el peso de honores jamás merecidos, y es mi deber, y es hoy mi firme juramento, morir en defensa de sus santas leyes .
Contestación del Presidente de la Cántara, D. José Ignacio Basadre.
El ingreso al mando del segundo Presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicali" es para la Nación uno de los acontecimientos más gloriosos de su historia, y también llena de lisonjeras esperanzas á cada uno de los ciudadanos de la gran República.
El vencedor en mil combates, el compañero de Morelos, y el pacificador de los pueblos, no podía menos que ser investido con el carácter de Jefe del Ejecutivo en el día de hoy.
La experiencia adquirida por el héroe del Sur en tantos años de guerra, y las luces que para el gobierno de los pueblos ha mostrado en los diversos y difíciles cargos que ha desempeñado, nos prometen una sabia administración, cuyas bases serán la justicia, la energía, la equidad.
He aquí, señores, el motivo del justo júbilo que notáis en todos los pueblos de la República. Los principios democráticos se consolidan.
Ha pasado una crisis en que por la infancia de las instituciones que felizmente nos rigen, estuvimos expuestos á ser envueltos en horrorosos desastres.
El buen juicio y el patriotismo mexicano, superaron á las ideas revolucionarias, y hoy la, patria se ve gozando de una tranquilidad que no podrán arrebatarle sus enemigos, si como hasta aquí sabemos ser dóciles, valientes y virtuosos.
No será extraño que se intenten nuevos trastornos; pero el Congreso de la Unión, firmemente unido con el Ejecutivo, trabajará constante y activamente por conservar nuestra adorada forma de gobierno federal.
Las leyes arregladas á este objeto, darán movimiento á la espada vencedora del hombre de Xonacatlán, y asegurarán su bastón por todo el período que la Constitución le demarca.
La Nación, si le confía hoy sus destinos, la salud y esperanza del magnánimo pueblo, en ello ve efectivas las garantías del individuo, las recompensas otorgadas exclusivamente al talento, al mérito y á la virtud, y destruidos los esfuerzos del poder y del oro.
Tenemos, empero, que trabajar mientras, con asiduidad y carácter pensador. La hacienda pública, alma de las naciones, exige imperiosamente los cálculos de los poderes presentes.
El Ejército, la Marina, la formación de los códigos criminal y de procedimiento, deben llamar asimismo nuestra atención, pues desgraciadamente después de la Constitución, hemos hecho muy poco de lo que constituye la grandeza y estabilidad de los pueblos.
Confiemos en que nuestros deseos serán secundados por diez y nueve legislaturas que se desviven por tan santos objetos. Alarguémosles, pues, en lo que la Constitución nos permita, una mano protectora, y todo hay que esperarlo de unos mexicanos que cifran su dicha en ser justos, en ser benéficos.
Se aproxima el año de 1830 en que pueden iniciarse reformas á la Constitución general y á algunas de los Estados.
Los enemigos de nuestras glorias trabajarán ansiosamente por buscarnos nuevas discordias domésticas, con objeto de entorpecer estas reformas saludables, que serán el complemento de la felicidad de los anahuacenses.
Es, pues, de nuestro deber evitar á la Nación otra crisis de amargura. Pueda el olvido de los resentimientos que nacieron por desgracia y la unión más íntima desde hoy entre todos los mexicanos, asegurar nuestro reposo para lo sucesivo.
Permita el cielo que el Ejecutivo no olvide que sin energía no se consolidan los gobiernos. Mantengamos también puro el dogma y la moral de la religión, libre del ateísmo que la destruye, y de la superstición que la deshonra. Para conseguir tan preciosos bienes, es necesario no olvidarnos ni por un momento de la patria, de la Constitución, de nuestros juramentos.— He dicho.
El General Guerrero, al cerrar las sesiones en las Cámaras de la Unión, el 23 de Mayo de 1829.
Señores diputados y senadores del Congreso General:
Conforme á lo que prescribe el Código federal, me presento ante el Poder Legislativo de la Unión á llenar el augusto deber de cerrar las sesiones ordinarias del tercer Congreso constitucional. El sacudimiento que experimentó la Nación en los últimos meses del año anterior parecía no terminar tan pronto, porque manaba de principios que afectan profundamente los ánimos.
Mas una laudable inclinación á la paz, y á reparar los males que fueron inevitables en aquella irritación de las cosas públicas, así como la dedicación eficaz de los congresos y gobiernos de los Estados, ha restablecido enteramente la tranquilidad, reanimado la confianza, y dado movimiento á los giros paralizados en fuerza de los eventos.
Esta tendencia saludable al bien, ha sido de naturaleza tan ejemplar, que el Gobierno goza de la inexplicable satisfacción de no haberse visto en el caso amargo de, adoptar medidas para contener desórdenes de ninguna especie; pues ha contado invariablemente con los sentimientos generosos del gran pueblo á que preside.
Las desagradables ocurrencias del Estado de Veracruz, ocasionadas por la instalación de la anterior legislatura, terminaron felizmente por el decreto del Congreso Federal de 12 de Febrero último, y por la renovación de aquella asamblea con sus legítimos representantes. Pende aún, en las Cámaras, la resolución sobre la legitimidad de las elecciones de Oaxaca, acerca de cuyo asunto ha pasado el Gobierno el expediente respectivo.
Con aquella solicitud que exige la humanidad se adoptaron las medidas conducentes para el cumplimiento del decreto de 10 de Marzo último sobre la propagación del fluido vacuno, con el fin de impedir los progresos de la viruela, que asomaba por algunos puntos de la Federación. A este objeto se dictaron algunas providencias que han surtido el buen efecto de no dejar progresar esta epidemia desoladora.
El decreto de 11 de Marzo, que suspendió el sueldo que gozaban los ministros y empleados á la asamblea americana, fué puesto oportunamente en ejecución.
Para el mejor cumplimiento de la ley de 20 de Marzo sobre expulsión de españoles, el Gobierno la reglamentó, y ha tomado, además, todas aquellas medidas que ha creído conducentes á facilitar sus efectos, poniéndose en contacto con los Gobiernos de los Estados; y puedo asegurar que en gran parte está ejecutada, y lo estará en su totalidad tan luego como el Congreso resuelva las consultas que se le han sometido en aclaración de la misma ley.
Se han puesto en ejecución los decretos de 28 de Enero, 13 de Febrero, 18 del mismo, 12 de Marzo y 29 de Abril, así como la ley que derogó la de 17 de Septiembre anterior, con cuyo acto volvieron al completo goce de los derechos de ciudadanos mexicanos una porción de buenos defensores de la Patria. Esta medida hará siempre honor á la justificación de sus autores.
Nuestras relaciones exteriores prosiguen inspirando las más lisonjeras esperanzas al Ejecutivo de la Unión. Los pueblos extranjeros, interesados en el aumento de su industria y comercio, deseando nuevos cauces para dar corriente á sus capitales, explican enérgicamente estas ideas de prosperidad universal á, sus respectivos gobiernos, y éstos se inclinan visiblemente, á conciliar sus sentimientos con el voto de sus pueblos.
Es consiguiente, pues, que dentro de poco tiempo las relaciones internacionales de las repúblicas americanas con las naciones europeas, hayan sancionado el principio general de una coalición amistosa entre todos los pueblos cultos.
Nuestras relaciones con los Estados Unidos del Norte continúan bajo el pie de la más franca amistad. Para que el tratado de límites celebrado con aquel gobierno no sufra demora en su canje, se ha autorizado competentemente á nuestro Encargado de Negocios en Washington, á fin de que lo verifique.
Aun se halla en la Cámara de Senadores el tratado de amistad, comercio y navegación concluido entre los plenipotenciarios de ambas repúblicas, y cada día se hace más urgente, en concepto del Gobierno, el término de este negocio, sin el cual no pueden fijarse de una vez las relaciones entre los dos países.
No obstante haberse retirado el ministro plenipotenciario de Colombia, y de no haber quedado en México ninguna persona encargada de representar los intereses políticos de aquella república, no se han alterado en manera alguna las relaciones amistosas que existen entre dos pueblos, por todos títulos hermanos.
El Gobierno mexicano ve con el sentimiento que caracteriza su política, esencialmente americana, las desavenencias ocasionales que se advierten entre Colombia y el Perú, y se lisonjea de que terminarán por una pronta y duradera conciliación.
El Gobierno ha ofrecido sus buenos oficios de amistad á los partidos beligerantes de Centro-América, y ahora anuncia con satisfacción que, según las últimas noticias recibidas, ha tenido ya una discordia, tan desastrosa.
Continúan las relaciones existentes entre México y aquellos Estados, y el Ejecutivo ha dirigido á la Cámara de representantes la correspondiente iniciativa para que se formalice una legación que se cree de suma importancia en la insinuada república.
El estado de relaciones con los demás puntos de América se halla bastante indicado y necesita, el Gobierno para llevarlas á efecto que el Poder Legislativo determine definitivamente el arreglo de legaciones.
En Europa prosiguen en el estado más satisfactorio nuestras relaciones diplomáticas. Un Encargado de Negocios las desempeña cerca del gobierno de S. M. B., así como el mismo gobierno mantiene en México un agente con igual carácter.
Los tratados celebrados con S. M. el rey de los Países Bajos, que han sido ratificados por aquel Gobierno, han. fijado de una manera estable nuestras relaciones con aquel reino. El Encargado de Negocios de la República ejerce allí sus funciones, así como aquí existe un agente con igual representación.
Mucho se han adelantado las negociaciones con Hannover y Dinamarca, y muy en
breve se entablarán de un modo duradero nuestras relaciones con aquellos gobiernos.
No ha habido alteración alguna en nuestra buena inteligencia con la Francia.
El Gobierno ha expedido el Exequátur correspondiente á los despachos del Vicecónsul, que Su Majestad Cristianísima nombró para Veracruz.
Lo mismo se efectuó con los librados por el referido soberano en favor del Vicecónsul existente en México, y acaba de presentarse el Cónsul general de aquella nación.
Las Ciudades Anseáticas estrechan su inteligencia amistosa con los Estados Unidos Mexicanos, según lo manifiesta el tratado que se halla pendiente en el Congreso General, y cuya solución es importante.
La solicitud del Gobierno se halla altamente empeñada en estrechar sus relaciones con la Silla Apostólica, á fin de remediar las necesidades que afligen á la Iglesia Mexicana, especialmente cuando ha perdido en estos días el último de sus Pastores.
El Gobierno ha deplorado la muerte de León XII: este respetable jefe de la Iglesia universal estuvo siempre atento á escuchar los clamores de las repúblicas americanas para la provisión de sus obispos. Colombia viene en corroboración de cuanto tengo la satisfacción de exponer á esta soberana asamblea.
Entretanto, se han remitido al Enviado cerca de la Santa Sede las explicaciones convenientes sobre las instrucciones dictadas por el Congreso, con órdenes positivas para que pase á Roma, y entre desde luego en negociaciones, asumiendo el carácter público que pueda convenir según las circunstancias; á cuyo efecto se le ha provisto de los documentos y credenciales necesarias, y se han dado órdenes para que se ponga á su disposición la suma que se ha considerado del caso.
Se publicará el decreto del Congreso General para la provisión de curatos, llenando los deseos del clero y pueblo mexicanos que anhelaban por pastores propietarios.
En cuanto á las misiones, el Gobierno se ocupa de las medidas convenientes para su mejor establecimiento y servicio, y para que los religiosos españoles que hay en ellas se reemplacen por americanos.
Con relación al ramo de justicia, se han expedido varios decretos contraídos únicamente á dispensas de leyes de estatuto á varios individuos.
Está aún pendiente el proyecto de ley iniciado por el Ministerio para la organización de los tribunales federales, así como el respectivo á la administración de justicia en el Distrito y Territorios.
Cada vez se resiente más la falta, de estas reformas, y el Gobierno ha recomendado su más pronta conclusión, para que pueda facilitarse la expedición de los negocios.
En el ramo de hacienda, como tan interesante y necesario para la conservación de la sociedad, se trabaja asiduamente en su sistema y arreglo. Se publicarán las cuatro leyes que han acordado las Cámaras en los tres últimos días, perteneciente al importante ramo de hacienda.
La de prohibición de introducción en la República de varios efectos y manufacturas, porque la reclamaba la industria fabril que se halla en estado de abatimiento; la de contribuciones sobre rentas y patentes; la de la libertad del estanco del tabaco, tantas veces reclamada por los amigos de las instituciones federales; y la de imponer un cinco por ciento sobre las rentas de los que habiendo residido más de diez años en países extranjeros, no proporcionan al nuestro ni los consumos ni los servicios que prestan los habitantes en él.
El Ejecutivo se complace en manifestaros que el fruto de las tareas de los legisladores será una nueva garantía de la estabilidad de los principios.
El Gobierno se lisonjea de que otra vez podrá trazar mejor cuadro en tan importante materia. Para verificarlo cuenta con la indispensable cooperación de esta suprema asamblea y con el patriotismo acreditado de los mexicanos.
Después de tantos sacrificios coronados con tanta gloria, la nación está todavía en la triste necesidad de organizar su hacienda, poniéndola en estado de eludir los inconvenientes de un sistema incompleto é insuficiente; y como los medios de fuerza y de resistencia contra una agresión enemiga, dependen en gran manera del arreglo del erario, no nos es dable desatender este ramo importante de la seguridad nacional.
El Ejército en general reclama muy preferentemente la sabia atención del Poder Legislativo. El Gobierno fija la suya en su mejor organización, como que es el apoyo y sostén de la Independencia y de las instituciones federales; pero sólo podrá obtener el buen resultado que desea, si se le auxilia oportunamente.
Multitud de consultas están pendientes sobre este ramo interesante, y es indispensable su resolución.
Una junta de oficiales generales se ocupa constantemente en proponer los medios más adecuados para su total arreglo. Sus trabajos serán sometidos á la consideración del Poder Legislativo.
La Marina exige también providencias eficaces que la saquen del estado en que hoy se encuentra, por el resultado de su primera creación.
Se anuncia como positiva una expedición española sobre el Territorio de la República. El Ejecutivo no duda que el caduco Gobierno de Madrid persista en este delirio, que, reducido á práctica, pondrá en evidencia la debilidad de aquel Gabinete, tan tenaz en su soberbia como impotente en sus recursos.
Todos los Estados se apresuran á organizar su milicia nacional, y en cualquiera evento la Federación contará con un numeroso ejército disponible para su defensa, y para reducir á la nada á los temerarios que tengan la audacia de profanar nuestras playas.
La libertad legal obra con tanto incentivo en el corazón de los mexicanos, que la Nación se convertiría en un vasto campo de guerra si viese ajada su Constitución ó amenazada su Independencia. El valor y el patriotismo nos han elevado al rango de potencia soberana y producido el régimen federal.
El sentimiento del soldado, unido al del simple ciudadano, propenden al sostén del orden social bajo el influjo de pública autoridad; y ésta prestará su diligente atención á los mexicanos que han consagrado su existencia al servicio de la Patria.
Señores Senadores y Diputados: habéis cumplido con los deberes de vuestro carácter como Legisladores: retiraos á, disfrutar las bendiciones de vuestros comitentes: acaso muy en breve tendréis que reuniros á continuar las tareas interesantes que espera de vosotros este pueblo grande, que os ha confiado su felicidad.
Contestación del Sr. Presidente de la Cámara de Diputados, D. Isidro Rafael Gondra.
Las efusiones más vivas del placer se difunden por el corazón, y aun se divisan por el semblante de todo buen mexicano, al escuchar el cuadro (sic) que acaba de trazar el Ejecutivo, de la actual situación de la República.
En efecto, la alma paz que fugara de nuestro suelo á impulso de los embates del despotismo y de las reacciones de la libertad oprimida, vuelve y vaga por doquier en la vasta extensión del Anáhuac: ella fija la garantía de su reposo en el conocimiento de sus propias fuerzas, en la estabilidad del sistema federal y de las leyes, en la prudencia de los Legisladores, en la energía y actividad de la nueva administración de su Gobierno; y qué otra base más sólida para la estabilidad y permanencia de sus relaciones exteriores al par que de su tranquilidad y sosiego interior?
La ley me prescribe en. este acto sólo contestar en términos breves y generales, y apenas puedo dar una rápida ojeada á la alocución del Ejecutivo.
La ley de 20 de Marzo calmará de una vez las maquinaciones de nuestros astutos enemigos, sancionando la opinión general inequívocamente expresada desde Dolores hasta. Iguala, desde Juchi hasta Perote.
La provisión en propiedad de los curatos manifestará á la Nación que el Congreso comienza á ocuparse prudentemente de los asuntos eclesiásticos, con el tino y delicadeza que ellos exigen.
Nuestra hacienda, desorganizada por la variación de sistema, por la niñez de nuestros conocimientos financieros y por los resultados imprescindibles de toda revolución, amagaba la próxima ruina de nuestro erario.
La Asamblea Legislativa se ha ocupado de pronto en proporcionar arbitrios que eviten tan funesta catástrofe, haciendo por una parte contribuir á todos los que disfrutan las ventajas de nuestro pacto social, y extendiendo, por otra parte, una mano benéfica á nuestra decadente industria, fomentando de algún modo las fuentes de la riqueza pública.
Al Ejecutivo toca desarrollar los grandiosos elementos y los inagotables recursos de una nación rica, fértil y abundante, víctima hasta ahora del degradante sistema colonial. Si el período constitucional y la grandeza y magnitud de los asuntos que han ocupado á los legisladores lo hubieren permitido, hoy presentaría á los pueblos la organización de las principales oficinas de Hacienda, el sistema más bien calculado de economías y otra multitud de leyes de la mayor importancia; sin embargo, el fallo inexcrutable de la opinión, decidirá de la utilidad y ventajas que proporcionarán á la República las 58 leyes que se han dictado en las sesiones que hoy expiran.
Id, pues, legisladores, á disfrutar del descanso que os concede nuestro código federal, preparando, entretanto, los proyectos que se encuentran en las diversas comisiones, para las sesiones próximas, y prontos al llamamiento de la ley cuando la patria os convoque á prestarle los servicios que exige de vosotros al nombraros para llevar su voz en el santuario augusto de las leyes.
El General D. Vicente Guerrero, en la apertura de sesiones extraordinarias del Congreso General, el 4 de Agosto de 1829.
¡Ciudadanos diputados y senadores!
Era ciertamente increíble que una nación como la española, sin virtudes, sin opinión y sin recursos se obstinase en llevar adelante la loca empresa de reconquistar á México. Empero la experiencia hoy nos muestra lo contrario, y sabemos que los esclavos de Fernando VII osaron ya profanar el territorio de la República.
¡Miserables! Ellos ignoran que los mexicanos son siempre independientes; que conocen sus derechos; que saben ser libres; y que se les insulta al ofrecerles la degradante condición de colonos, á que en tiempos menos dichosos fueron reducidos por un triste aventurero el año de 1519.
Luego que el Ejecutivo recibió las primeras noticias que caracterizaban la certeza de la expedición, cuidó de que, sin perder instantes, se instruyera, de ellas á la nación; y al intento, en 22 de Junio de este año, por la Secretaría respectiva se hicieron las primeras comunicaciones al Consejo de Gobierno, á los Estados y Territorios de la Federación, cuidando, además, de que se practicara lo mismo con cuanto sabía de importancia en el asunto.
Se dictaron al propio tiempo las providencias conducentes para conservar la integridad de la República y arrojar del país de la libertad á los odiosos invasores, que sin más prestigio que su temeridad y arrogancia, se arrojaron á, ser víctimas de su audacia.
Con efecto, están dictadas las medidas más eficaces de defensa para que por todos rumbos marchen los valientes militares del denodado Ejército mexicano, sobre los usurpadores de nuestra tranquilidad é independencia.
Y para que nada faltase en las presentes circunstancias, el Consejo de Gobierno acordó, y el Ejecutivo decretó la reunión del Congreso General en sesiones extraordinarias, designando como primero y principal objeto el proporcionar cuantos auxilios fueren necesarios en los ramos de Hacienda y Guerra.
No puede ser, á la verdad, más lisonjera la resolución para los mexicanos, ni más triste para los que aun siquiera piensen reducirnos á la esclavitud.
Decisión, patriotismo, recursos, todo se halla en el seno de la República, con la muy interesante y notable circunstancia de que el mismo sistema de gobierno es la mejor garantía y el más firme apoyo de nuestra existencia política. ¡Cómo se ha de triunfar de diez y nueve Estados, del Distrito y Territorios de la Federación! ¡Qué poder los destruirá!
El valor y la fatiga del soldado en la campaña, y la deliberación, la prudencia, la sabiduría y el consejo de los Supremos Poderes de la Unión y de los Estados, van á salvar á la República. Venturoso sin duda este día.
¡Ciudadanos! la patria recibe un nuevo ser, y en sus aras se han sacrificado ya todos los intereses; no hay ni la señal más ligera de desunión. ¡Loor eterno al patriotismo y al buen juicio de los mexicanos!
¡Sea enhorabuena, ciudadanos Senadores y Diputados! Continuad vuestras importantes y útiles tareas: dad días de gloria á la patria y de confusión á sus enemigos. Sostened con firmeza las instituciones adorables que tan á, su placer rigen al pueblo mexicano.
Contad en todo con la fiel adhesión del Ejecutivo y con la protesta solemne que hoy repite, de no tener jamás otro norte ni más guía que la Constitución y la ley.— Dije.
El General Guerrero, al cerrar sus sesiones extraordinarias el Congreso de la Unión, el 27 de Agosto de 1829.
Señores diputados y senadores del Congreso de la Unión:
Llamados á sesiones extraordinarias á cooperar con el Ejecutivo para salvar la independencia y forma de gobierno, habéis en el corto período de veinte días trabajado con el mayor ardor y utilidad en el grande y delicado objeto que os señaló la convocatoria.
Os penetrasteis de la verdadera situación de la causa pública, y progresivamente fuisteis dando al Ejecutivo medios y facultades que se creyeron suficientes para obrar activamente contra los injustos invasores.
El progreso de los males públicos, sobre los que ya habían debilitado nuestros recursos, y el convencimiento íntimo de que el Gobierno necesitaba de obrar con más independencia para arrojar de las costas al enemigo exterior y hacer desaparecer aun las apariencias de cualquiera connivencia en el interior, determinaron al fin á las Cámaras á investir al Ejecutivo de un poder que no tuviese obstáculo ninguno para ocurrir al peligro que nos amenaza.
Lo he aceptado, y, en nombre de la patria, os protesto, que si por la fuerza. de las circunstancias lo habéis dado y no lo ha repugnado el Ejecutivo, mis conciudadanos no llorarán una lágrima por el abuso de tan terribles facultades. Empleará su poder y sus recursos contra el enemigo y para asegurar al ciudadano el libre uso de sus derechos sociales.
El gobierno español ha intentado la reconquista de un país cuyos sentimientos parece desconocer: la generación de los esclavos ha sido sustituida por un pueblo libre. Siete millones de almas se levantan en masa contra los invasores.
Retiráos tranquilos, señores, sobre el uso que hará, el Ejecutivo del depósito sagrado que le habéis confiado. La aplicación de las facultades extraordinarias no os dará lugar á un solo remordimiento.—Dije.
Contestación del Sr. Presidente del Congreso, D. Pedro María Anaya.
Los representantes del heroico pueblo mexicano, poseídos del más acendrado amor patrio, volaron al primer anuncio de la convocación del Consejo de Gobierno á prestar al Ejecutivo de la Unión los recursos todos que necesitara para hacer desaparecer del país de los libres á los viles esclavos de un odioso tirano, que locamente pretenden poner de nuevo á los mexicanos el detestable yugo que para siempre sacudieron.
Al ocuparse el Congreso General de tau importante y delicado negocio, difícil y terrible ha sido su situación en el principio de sus sesiones extraordinarias: creyó poder ocurrir á, las graves urgencias del Ejecutivo, manteniéndose en todo su vigor la carta sagrada de los mexicanos; mas convencido, después de muy serias, luminosas y detenidas discusiones, de que es imposible que un gobierno que no tenga todos los medios, toda la energía y poder bastante para enfrenar la licencia del interior y repeler la invasión de enemigos tan crueles y obstinados como los españoles, convencido, pues, repito, de expeditar tan graves dificultades, en la alternativa funesta de perderse para siempre la existencia política, y los derechos sociales de un gran pueblo ó de suspender el goce de éstos por un corto período, se decidió por el último extremo, confiando en las manos puras del Ejecutivo el depósito sagrado de nuestras patrias libertades, persuadido de que el héroe que tanta parte ha tenido en la consecución de la Independencia, jamás abusará del poder con que la ley acaba de investirlo.
Por tanto, los padres de la patria, después de haber cooperado á la salvación de ésta como legisladores, descienden hoy de sus augustos asientos á prestarle como ciudadanos los servicios personales.—Dije.
El General Guerrero, al abrir nuevas sesiones extraordinarias el Congreso General, el 11 de Diciembre de 1829.
Señores diputados senadores:
Investido por vuestra autoridad con el poder enorme de facultades extraordinarias con el fin de salvar la Patria, me presento en vuestro recinto á dimitir este terrible cargo, después de haberlo ejercido con la moderación que es constante; pues miro como un principio que la moderación imprime un carácter augusto á los Gobiernos y se asocia admirablemente á la fuerza y estabilidad de las instituciones republicanas.
Yo esperaba tener la satisfacción de hablaros en términos lisonjeros á la pública felicidad, en consecuencia del triunfo del valor mexicano contra la agresión de los invasores de Tamaulipas.
Estaba persuadido, que después de un suceso tan decisivo para nuestras armas, seguiríamos por la senda dichosa de la concordia y unión de sentimientos y nos haríamos formidables á nuestros enemigos con aquella generosa emulación que fecundiza las artes, amplifica el comercio y hace opulentas las naciones; pero lejos de ser así, parece que el destino nos prepara nuevos males y mayores dificultades que combatir, si la sabiduría del Congreso Nacional y la prudencia y energía de las Legislaturas de los Estados no presentan una barrera inaccesible contra los que osan subvertir el orden público.
¡ Ah, padres de la Patria! Si no fuese ya notorio que el Vicepresidente de la República y otros ilustres generales á quienes la Patria confió su defensa y seguridad, se hallan al frente de la revolución, jamás, nunca jamás, pronunciaría sus nombres, sino para hacer el elogio de sus personas.
Mas la suerte me pone en el caso repugnante de presentaros los datos de su infidencia, á título de reformar abusos, que aunque existen, no son ellos á quienes nuestro derecho público comete la facultad de corregir.
Señores senadores y diputados:
Mis Secretarios del despacho os representarán oportunamente las operaciones del Gobierno en sus respetivos departamentos, y el Congreso formará el juicio de que sea digna mi administración.
Si la Federación requiriese mi presencia en el campo del honor, yo soy tau ciudadano como soldado de la Patria. La Constitución provee para semejantes conflictos en la República. La, Nación espera de vuestras tareas medidas eficaces que demuestren la vanidad de atentar á su gloria y sus santas leyes.—Dije.
Contestación del Sr. Presidente del Congreso, D. José Sotero Castañeda.
¡Triste y lamentable situación es, á la verdad, en la que vuelve á reunirse para sesiones extraordinarias el Congreso general de los Estados Unidos Mexicanos!
Cuando éstos han celebrado con festivas demostraciones el triunfo de la libertad patricial contra sus antiguos tiranos; cuando se escuchaban todavía los aplausos de los pueblos, encomiando á, los denodados jefes, oficiales y soldados, vencedores de los hijos de Pelayo sobre las márgenes del Pánuco; y cuando se esperaba que en medio de la serenidad y calma procediera esta augusta asamblea á ocuparse del arreglo de los ramos importantes de la administración pública y de otras reformas saludables, entonces es que un tremendo grito de alarma se deja oír en las extremidades de Campeche y de Jalapa, lanzado por las guarniciones militares de aquellas plazas, pidiendo una el gobierno central y solicitando la otra las reformas y providencias que todo México ha vista en su plan.
Esta ocurrencia inesperada, por lo menos ha agitado los ánimos fuertemente con el estruendo de las armas; y de aquí es que el Ejecutivo, usando de las facultades con que fué investido en Agosto último, ha convocado estas sesiones para asegurar con las leyes que sean indispensables, nuestra independencia adorada, el sistema de gobierno actual y la pública tranquilidad de los Estados.
En vuestras manos, pues, está, oh legisladores, la futura felicidad ó la eterna desgracia del soberano pueblo mexicano. Todos los habitantes de la República tienen á esta hora los ojos enclavados en sus representantes, esperando el remedio de los males que les amenaza.
Vosotros, con la misma celeridad con que habéis acudido al llamado del Ejecutivo, es preciso que os ocupéis de las medidas libertadoras que demandan imperiosamente las presentes circunstancias, para salvar la patria, no perdiendo de vista para nada el tesoro de nuestra Carta sagrada, que los amigos de los soñados derechos de la legitimidad pueden querer robarnos, ni olvidando jamás que la nación que una vez ha jurado ser libre, no sabe ni puede retroceder para ser esclava, si no consiente ciegamente en ser engañada.—Dije.
Fuente:
Los presidentes de México ante la Nación : informes, manifiestos y documentos de 1821 a 1966. Editado por la XLVI Legislatura de la Cámara de Diputados. 5 tomos. México, Cámara de Diputados, 1966. Tomo 1. Informes y respuestas desde el 28 de septiembre de 1821 hasta el 16 de septiembre 1875.
Los cinco tomos fueron digitalizados por la Universidad de Texas:
http://lanic.utexas.edu/larrp/pm/sample2/mexican/history/index.html
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