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Siglo XIX > 1820-1829 > 1829

Decreto del supremo gobierno. Tratados de amistad, navegación y comercio entre los Estados Unidos Mexicanos y S. M. el rey de los Países Bajos, por el congreso general.
Junio 16 de 1829.

El presidente de los Estados-Unidos Mexicanos, á los habitantes de la república, sabed:

Que, en atencion á haberse concluido y firmado en Lóndres, el dia 15 del mes de Junio del año de 1827 un tratado de amistad, navegacion y comercio, con un artículo adiciona, entre los Estados-Unidos Mexicanos y Su Magestad el rey de los Países Bajos, por medio de plenipotenciarios de ámbos gobiernos, autorizados debida y respectivamente para este efecto, cuyo tratado, con su artículo adicional, es en la forma y ten órden siguiente:

En el nombre de la Santisima Trinidad

Habiéndose establecido hace algun tiempo relaciones mercantiles entre los Estados-Unidos de México y los Países Bajos, se ha creido útil para la seguridad y fomento de sus mútuos intereses, que dichas relaciones sean confirmadas y protegidas por medio de un tratado de amistad, navegacion y comercio. Con este objeto han nombrado sus respectivos plenipotenciarios, á saber:-

El presidente de los Estados-Unidos de México, al excelentísimo señor Sebastian Camacho su primer secretario de Estado y su enviado extraordinario y ministro plenipotenciario cerca de Su Magestad Británica; y su magestad el rey de los Países Bajos, príncipe de Orange y de, Nassau, gran duque de Luxemburgo, al señor D. Antonio Ricardo Falck, comendador de la real órden del Leon Bélgico, su embajador extraordinario y plenipotenciario cerca de S. M. B., quienes, despues, de haberse comunicado mútuamente sus plenos poderes, han concluido, los artículos siguientes:

Artículo I.- Habrá una perpetua amistad entre los Estados-Unidos de México y sus ciudadanos por una parte, y S. M. el rey de los Países Bajos y sus súbditos por la otra.

Artículo II.- Habrá entre los Estados Unidos de México y los dominios de su dicha magestad en Europa libertad recíproca de comercio.

Los habitantes de los dos países tendrán respectivamente toda libertad y seguridad para ir, con sus buqués y ó cargamentos, á todas las plazas, puertos y rios en qué actual mente se permite ó más adelante se permitiere á otros extranjeros; y para permanecer y residir en cualquiera parte de los menciondos Estados y dominios, arrendando y ocupando en ellos casas y almacenes para los fines de su comercio.

Del mismo modo los respectivos buques de guerra de las dos naciones tendrán la misma libertad para llegar franca y, seguramente á todos los puertos, rios y lugares adonde se permite entrar, ó se permitiere en adelante, á los búques de guerra de otra nacion, sujetos siempre á las leyes y estatutos del país respectivo.

Por el derecho de entrar en plazas, puertos y rios, de que se hace mencion en este artículo, no está comprendido el privilegio del comercio de escala y cabotaje, que únicamente ser á permitido á los buques nacionales.

Artículo III.- Su magestad el rey de los Países Bajos concede, además, á los Estados-Unidos de México, que sus habitantes tengan la misma libertad de navegacion y comercio estipulada por el artículo precedente, en todos sus dominios situados fuera de Europa, del mismo modo que, segun los principios generales de su sistema colonial, se permite ó permitiere en adelante á cualquiera otra nacion.

Bien entendido que si alguna vez llegasen á concederse mayores privilegios en este punto á otra nacion extranjera, bajo el principio de estipulaciones recíprocas de nuevas concesiones á favor de la navegacion y comercio de los Paises Bajos, los habitantes de los Estados Unidos de México no tendrán derecho de reclamar las mismas concesiones ántes de que su gobierno hubiere consentido en hacer otras equivalentes á favor de la navegacion y comercio de los Países Bajos.

Artículo IV.- No se impondrán otros ni mas altos derechos por razon de toneladas, fanal, emolumentos de puerto, práctico, cuarentena, salvamento en caso de avería ó naufragio, ú otros semejantes, generales ó locales, á los buques de cadauna de las partes contratantes en el territorio de la otra, que los que actualmente pagan, ó en lo sucesivo pagaren, en los mismos, los buques nacionales.

Artículo V.- No se pagarán otros ni mas altos derechos en los puertos de México por la importacion ó exportacion de cualesquiera mercancías en los buques de los Países Bajos ni en este reino se pagarán otros derechos por la importacion ó exportacion de mercancías en buques mexicanos, que los que pagan ó pagaren en adelante en los respectivos territorios los mismos efectos importados ó exportados en buques de la nacion más favorecida.

Artículo VI.- Las dos partes contratantes han acordado, que recíprocamente, será considerado y tratado coma buque mexicano, ó buque de los Países Bajos, todos los que fueren reconocidos como tales, en los Estados y dominios á que respectivamente pertenecen segun las leves y reglamentos existentes, ó que se promulgaren en adelante, de los que se hará oportuna comunicacion de una á otra parte. Bien entendido, que los comandantes de dichos buques podrán siempre legitimar su nacionalidad con cartas de mar expedidas en la forma acostumbrada, y firmadas por la autoridad competente, para librarlas en el país á que el tal buque pertenezca.

Artículo VII.- No se impondrán otros ni más altos derechos á la importacion en los Estados Unidos de México, de los productos naturales ó de la industria de los Países Bajos; ni en este reino, á la importacion de los productos naturales ó de la industria de México, que los que pagan actualmente ó en lo succesivo pagaren los mismos artículos de otras naciones, observándose el mismo principio para la exportacion ni se impondrá prohibicion alguna sobre la importacion ó exportacion de algunos artículos en el tráfico reciproco de las dos partes contratantes, que no se haga igualmente extensiva á todas las otras naciones.

Artículo VIII.- Todo comerciante, comandante de buque y demas ciudadanos de los Estados Unidos de México, gozarán en el reino de los Países Bajos de completa libertad para manejar por sí sus propios negocios, ó encargar su manejo á quien mejor les parezca, sea corredor, factor, agente ó intérprete, y no se les obligará á emplear para estos objetos otras personas que las que se emplean por los nacionales, ni á pagarles más salario ó remuneracion qué la que en semejantes casos pagan aquellos.

Igualmente se concederá libertad absoluta, al comprador y, vendedor en todos los casos para ajustar y fijar él precio de cualesquiera mercancías y efectos importados ó exportados como lo crean conveniente, conformándose con las leyes y costumbres establecidas en el país. Los mismos privilegios disfrutarán en los Estados Unidos de México, los súbditos de su referida majestad, y sujetos á las mismas condiciones.

Artículo IX.- En todo lo relativo á la policía de los puertos, carga y descarga de 18buques, la seguridad de las mercancías, bienes y efectos, los ciudadanos y súbditos de las partes contratantes respectivamente, estarán sujetos á las leyes y estatutos locales del país en que residan. Estarán excentos, de todo servicio militar forzoso en el ejército y armada: no se les impondrá especialmente á ellos préstamos forzosos, y su propiedad no estará sujeta á otras cargas, requisiciones ó impuestos, que los que se paguen por los nativos del respectivo país.

Artículo X.- Los ciudadanos y súbditos de las partes contratantes gozarán la másconstante y completa proteccion en sus casas, personas y propiedades: tendrán un libre y fácil acceso á los tribunales de justicia para la prosecucion y defensa de sus derechos: estarán en libertad de emplear los abogados, procuradores ó ajentes de cualquiera clase, que juzguen conveniente, y generalmente en la administracion de justicia, como tambien en lo que concierne á la succesion de las propiedades personales, por testamento ó de otro modo cualquiera, y al derecho de disponer de la propiedad personal de cualquiera clase ó denominacion, por venta, donacion, permuta, testamento, ó de otra manera gozarán de los mismos privilegios y libertades que los naturales del país en que residan, y no se les cargará en ninguno de estos puntos ó casos mayores impuestos ó derechos que los que pagan los nacionales.

Artículo XI.- Los súbditos de S. M. el rey de los Países Bajos residentes en losEstados-Unidos Méxicanos no serán inquietados ni incomodados en manera alguna, á causa de su religion con tal que respeten la del país, así como su constitucion, leves y costumbres. Gozarán-el privilegio que ya les está concedido, de enterrar en los lugares destinados al efecto á los súbditos de S. M. que mueran en dichos Estados, y los funerales y sepulcros no serán perturbados de ningun modo ni por algun pretesto.

Los ciudadanos de México gozarán en todos los dominios d é S. M. del libre ejercicio de su religión en público ó en privado, dentro de sus casas ó en los templos destinados al culto segun el principio de tolerancia universal establecido por las leyes fundamentales del reino.

Artículo XII.- Para mayor seguridad del comercio entre los ciudadanos y súbditosde las dos partes contratantes, se estipula, además, que si en algun tiempo ocurriere desgraciadamente una interrupcion en las relaciones de amistad que ahora existen entre ellas, se concederá los comerciantes que residan en costas seis meses, y un año entero á los que viven en el interior para arreglar sus negocios y disponer de sus propiedades; y que asimismo se les dará un salvoconducto para que se embarquen en el puerto que eligieren.

Todos los demas ciudadanos y subditos que se hallaren establecidos en los territoriosrespectivos en el ejercicio de algun tráfico ú ocupacion especial, tendra el privilegio de permanecer y continuar dicho tráfico sin que se les interrumpa de manera alguna en el goce absoluto de su libertad y de sus bienes, mientras se conduzcan pacíficamente y no cometan ofensa alguna contra las leyes del país.

Sus bienes y efectos de cualquiera clase que sean, no estarán sujeto á embargo ó secuestro, ni á ninguna carga ó impuesto que el que tuviere lugar con respecto á los nacionales. Del mismo modo ni las deudas particulares ó en fondos públicos, ni las acciones de companías serán jamás detenidas, confiscadas ó secuestradas.

Artículo XIII.- Cada una de las partes contratantes podrá nombrar cónsules que residan en el territorio de la otra para la proteccion del comercio; pero ántes que ningun cónsul funcione como tal, deberá ser aprobado y admitido en la forma acostumbrada por el gobierno en cuyo territorio deba residir, reservándose cada una dé las dos partes el derecho de exceptuar de la residencia de cónsules aquellos puntos particulares en que no tenga por conveniente admitirlos.

Los agentes diplomáticos y los cónsules mexicanos en los dominios de S. M. el rey de los Paises Bajos, gozarán de todos los privilegios, excenciones é inmunidades concedidas ó que se concedieren á los agentes de igual rango de la nacion más favorecida. Y recíprocamente los agentes diplomáticos y cónsules, de su dicha majestad en el territorio de los Estados Unidos Mexicanos gozarán de todos los privilegios, exenciones ó inmunidades que disfruten los agentes diplomáticos y cónsules mexícanos en el reino de los Países Bajos.

Artículo XIV.- El presente tratado será ratificado, y las ratificaciones cambiadas en Lóndres en el término de doce meses ó ántes, si posible fuere.

En fé de lo cual los sobredichos plenipotenciarios lo han firmado y sellado con sus sellos respectivos.

Fecho en Londres á quince dias del mes de Junio del año del Señor de mil ochocientos veintisiete.

(L. S.) SEBASTIAN CAMACHO.

(L. S.) (get.) A. R. Falck.

ARTíCULO ADICIONAL.

Por cuanto en el presente estado de, la marina mexicana y su comercio, no seria posible á este país aprovecharse de la reciprocidad establecida en el art. VI si aquella parte que extipula que los buques del tratamiento de nacionales para las operaciones allí indicadas, fuese inmediatamente puesta en ejecucion se ha convenido en que por el espacio de diez años, contados desde el dia en que tuviere lugar el cambio de las ratificaciones de este tratado, dichos buques no gozarán para estas operaciones de otro tratamiento que el de la nacion más favorecida.

Bien entendido, que al vencimiento de dicho término de diez años, las extipulaciones del referido art. 4º regirán en todo su vigor entre las dos naciones.

El presente artículo adicional tendrá la misma fuerza y valor que si se hubiera insertado palabra por palabra en el tratado de este dia. Será ratificado, y las ratificaciones cambiadas al mismo tiempo.

En fé de lo cual, lo hemos firmado y sellado en Lóndres, á quince dias del mes de Junio del año del Señor del mil ochocientos veintisiete.

(L. S.) SEBASTIAN CAMACHO.

(L. S.) (get.) A. R. Falck

Que visto examinado dicho tratado y su artículo adicional, y dado cuenta con él al congreso general, conforme á lo dispuesto eh el párrafo 14 del art. 110 de la constitución federal, se sirvió expedir él decreto que sigue:

"Se aprueba él tratado de amistad, navegacion y comercio celebrado el 15 de Junio último don el plenipotenciarios de S. M. el rey de los Países Bajos."

Y que en vista de este decreto tuvo á bien el ejecutivo expedir, el 24 de Diciembre del año de 1827, el siguiente:

"Acepto, ratifico y confirmo el expresado tratado con su artículo adicional y prometo, en nombre de la Republica, cumplirlo y observarlo, y hacer que se cumpla y observe.."

Por tanto, y habiendo sido igualmente aprobado, aceptado, confirmado y ratificado el mencionado tratado, y su artículo adicional por S. M. él rey dé los Países Bajos en el Haya, á 15 de Marzo del año próximo pasado de 1828, mando se imprima, publique, circule y se le dé el debido cumplimiento.

(Se circuló por la Secretaría de Relaciones en el mismo dia, y en igual fecha se publicó por bando en esta capital).

Fuente:

Legislación mexicana o colección completa de las disposiciones legislativas expedidas desde la independencia de la República. Ordenada por los licenciados Manuel Dublán y José María Lozano.

http://www.biblioweb.dgsca.unam.mx/dublanylozano/