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Siglo XIX > 1820-1829 > 1826

Séptima Conferencia. Protocolos del Congreso de Panamá.
Panamá, julio 13 de 1826.

Presentes los Plenipotenciarios.

Se abrió la conferencia a las once de la mañana con la lectura del Protocolo de la anterior y se aprobó.

Se presentaron entonces los artículos restantes para el concierto separado a que se refiere el artículo décimo del proyecto de convención sobre la marina de la Confederación y procediéndose a su lectura quedaron aprobados desde el décimo—quinto hasta el vigésimo—segundo que es el último.

El señor Gual hizo presente que el coronel Vervier lo había suplicado manifestase a la Asamblea que Su Majestad el rey de los Países Bajos lo había provenido privadamente se dirigiese a Panamá y explicase a su nombre a los Plenipotenciarios que componen el Congreso, sus vivos y ardientes deseos por la felicidad de las Repúblicas aliadas: que tenia encargo de su Majestad de fijar su residencia en el lugar que lo fuere de la Asamblea: que su Majestad no habia procedido a un formal reconocimiento de la independencia de los nuevos Estados de la América antes española, porque no siendo este acto de gran importancia para ellos, quería guardar por ahora cierta armonía con las Potencias del continente de Europa; pero que ya habia despachado sus Cónsules jenerales, uno a Colombia ii otro a México, entre tanto era probable se diese tambien un carácter público al señor Vervier.

El señor Michelena dijo que tenia el mismo encargo del señor Vervier, y que aun había recibido letras recomendaticias del Ministro de Holanda cerca del gobierno británico: que en efecto aquel gobierno le habia espresado sus sentimientos de consideración y aprecio a las Repúblicas aliadas y sus deseos de mantener relaciones con ellas; y lo hizo tan terminantemente cuando el señor Michelena se hallaba en Londres como Ministro de México, que nombró un Cónsul provisional, y el gobierno de Holanda puso el exequátur.

La Asamblea acordó que los mismos señores a quienes el señor Vervier (Ministro de Holanda) suplicó hiciera esta comunicación verbal y confidencial le contesten de la misma manera el sumo aprecio con que la Asamblea de los aliados recibe los sentimientos de su Majestad el rey de los Países Bajos: que como el señor Vervier no había manifestado ninguna especie de credenciales, la Asamblea no podía entenderse con él de una manera formal, pero que los ministros que la componen no tendrían dificultad en tratarle individualmente con franqueza en todo lo que pudiese tener indirectamente relación con los Países Bajos en atención a las bellas cualidades del señor Vervier y a la política generosa de su Majestad el rey de Holanda.

En seguida el señor Michelena hizo presente que podría ofrecerse por otra vez ocasión de que la Inglaterra interpusiese su mediación con la España para el reconocimiento de la independencia de las Américas que antes fueron sus colonias.

Con este motivo refirió su Excelencia el curso de varios sucesos relativos a este grande asunto que pasaron entre México y la Inglaterra, porque ésta propuso al gobierno de México que obraría con su influjo para conseguir la paz con España, y en efecto, correspondiendo el gobierno de México a estas insinuaciones, adoptó su mediación; y estando el señor Michelena en Londres de Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario, la Inglaterra continuó el mismo negociado, mas entonces ya se trató de que la Francia coadyuvase con ella al objeto, y el señor ministro Villéle, que había ofrecido la mediación, después se retrajo en las contestaciones, diciendo que no podría resolverse hasta no recibir los informes de Mr. Samuel que estaba en América; con todo, la Inglaterra explicó que cualquiera que fuese la conducta de Francia, ella continuaría su marcha política como lo verificó; y habiendo pedido al señor Michelena las bases sobre que podría tratar, dio éste como primero y principal el reconocimiento pleno y absoluto de la independencia de las Américas y que éstas no exigirían indemnización alguna, y que aun México no pediría de la suma de mas de sesenta millones de pesos fuertes, deuda que tiene sobre sí la República, causada por España y se adelantaba a proponer que ésta disfrutaría de algunas ventajas en los frutos naturales de agricultura y minería y talvez hasta en alguno de industria.

El gobierno español al fin se negó a todo y sus ministros creían, según significaron, que aun tocar el asunto era peligroso y antipopular en España.

Continuó la lectura del proyecto de convención sobre contingentes hasta el artículo décimo que fueron aprobados, expresándose que debe agregarse al concierto todo lo que se convenga por separado con relación a la marina confederada.

Se tomaron en consideración los artículos siguientes de la referida convención y fueron aprobadas, desde el undécimo—sexto inclusive, en la inteligencia que la aplicación integra de presas de que habla el artículo décimo—sexto, se entendiesen sin perjuicio de satisfacer los derechos de importación y municipales establecidos en los Estados en que se vendan las presas.

Sobre la última parte del artículo décimo—sexto explicaron los Plenipotenciarios de los Estados—Unidos Mejicanos y Centro—América que por ahora no se proceda a formar el convenio a que hace referencia, porque éste demanda la clasificación de ciertos principios de derecho público, que no podrán consignarse, sino cuando los Ministros tengan al efecto instrucciones particulares de sus gobiernos.

Se leyeron los artículos décimo—séptimo, décimo—octavo, décimo—nono, vigésimo—cuarto de la referida convención y fueron aprobados.

Manuel Pérez de Tudela.

Pedro Briceño Méndez.

M. L. de Vidaurre.

P. Gual.

Antonio Larrazábal.

José M. Michelena.

P. Molina.

José Domínguez.

Fuente:

Germán A. de la Reza. El Congreso de Panamá de 1826 y otros ensayos de integración latinoamericana del Siglo XIX. Estudio y fuentes documentales anotadas. Ediciones y Gráficos Eón. Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. México, Primera edición: 2006, 287 pp. Documento tomado de: Colección de ensayos y documentos relativos a la Unión y Confederación de los pueblos hispanoamericanos. Sociedad de la Unión Americana de Santiago de Chile. Imprenta Chilena, Santiago, 1862.