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Siglo XIX > 1820-1829 > 1826

Documento 24. Concierto Provisional sobre Ejército y Marina Confederada. Reservado. Artículo II.
Panamá, 15 de julio de 1826.

Los infrascritos, Ministros Plenipotenciarios de las Repúblicas de América concurrentes a la Asamblea General de Panamá, conforme a lo estipulado en la Convención de contingentes firmada en esta fecha, han ajustado y concluido el Concierto siguiente:

Artículo 1. El contingente asignado a cada Potencia de las Contratantes se dividirá en tres Cuerpos iguales de los cuales, el primero estará siempre sobre la costa, pronto para embarcarse en auxilio de la que sea invadida; el segundo se hallará a una distancia de la costa que no exceda de cuarenta leguas, en disposición de reemplazar al primero en el momento en que éste salga, y el tercero estará situado en reserva para reemplazar al segundo, en su caso.

Artículo 2. Como los tres Cuerpos de que se ha hablado tienen no sólo por objeto ocurrir en auxilio del aliado que sea invadido, sino también defender el territorio de la Potencia que debe darlos, cada Gobierno podrá tener el segundo o tercer Cuerpo del modo que juzgue más conveniente, con tal que, en su concepto, ellos estén en disposición de reemplazarse sucesivamente en sus casos, o de reunirse al primero en una necesidad urgente.

Artículo 3. Los contingentes no se deberán sino cuando la invasión sea seria; es decir, que excedan de cinco mil hombres de desembarco, y comprender (sic) o apoderarse de alguna plaza fuerte o fortificarse en la costa, o se internen en el país hasta la distancia de treinta leguas.

Artículo 4. Si la invasión fuere de más de cinco mil hasta diez mil hombres, cada aliado ocurrirá en auxilio del invadido con la secta parte de su contingente, o mitad del primer Cuerpo. Si pasare la invasión de diez mil hasta quince mil hombres, se dará el primer Cuerpo íntegro; y si fuere mayor de este último número hasta veinticinco mil o más, el auxilio será de los dos primeros Cuerpos. El total de cada contingente no se dará sino cuando los sucesos que haya alcanzado el enemigo hagan probable la subyugación de la Potencia invadida. [bastante tímida, al parecer se trata de asegurarse un mínimo, aunque el resultado sea de señalar las circunstancias más difíciles]

Artículo 5. En el caso de que dos o más aliados sean invadidos a la vez, los auxilios de los demás se dirigirán a defender aquel donde el enemigo haya llevado mayores fuerzas, si no se acordare otra cosa en la Asamblea.

Artículo 6. Si una de las Potencias aliadas tuviere a la vista fuerzas enemigas que amenazasen desembarco, y sean en número que indique invasión seria, al mismo tiempo que reciba el aviso requiriendo el contingente a favor de otra de las aliadas, podrá aquella suspender el envío de sus tropas y no estará obligada tampoco a dar su equivalente en numerario, pero deberá contestarlo así, y si cesare el peligro que la amenazaba, se renovará la obligación.

Artículo 7. La caballería correspondiente a cada contingente marchará con sus monturas, bridas y demás equipo, siendo de cargo del aliado a quién se auxilia darle los caballos mientras esté a su servicio.

Artículo 8. La fuerza de artillería de cada contingente se dejará a la prudencia de los respectivos Gobiernos, y no se dará sino en el caso de que el aliado invadido la pida expresamente. En este caso el invadido dará también los caballos necesarios para el tren y transporte mientras esté a su servicio.

Artículo 9. La Potencia invadida pedirá a cada aliado el auxilio con que deba concurrir según la proporción fijada arriba, en marcha dentro de sesenta días contados desde aquel en que reciba el aviso, u ofrecer en respuesta el equivalente de que habla el artículo siguiente.

Artículo 10. Siempre que alguna de las Partes Contratantes no concurra oportunamente con el contingente que le corresponde, en el término fijado por el artículo anterior, deberá pagar mensualmente a la Potencia invadida la cantidad de treinta pesos fuertes por cada hombre que faltare, cuyo pago se hará efectivo al paso que vaya venciéndose cada mes.

Artículo 11. Si el aliado requerido no puede concurrir con las tropas sino con la cantidad que las reemplaza, según el artículo precedente, deberá contestarlo así inmediatamente, para que el invadido pueda librar contra él las sumas vencidas mensualmente, bien entendido que la obligación de pagar el equivalente en numerario debe empezar a los sesenta días de recibido el aviso de requerimiento.

Artículo 12. Siempre que un Gobierno haya de pagar alguna suma a otro de los aliados por los que deben darse conforme a este Concierto, y conforme al artículo tercero de la Convención de Contingentes, lo hará en dinero sonante o en letras de cambio contra los Bancos de los Estados Unidos del Norte o de Londres.

Artículo 13. Como es imposible comprender en un Concierto todos los detalles de un plan de operaciones que dependa del que cada Potencia forme para su defensa particular, cambiando sus localidades y recursos, los aliados convendrán entre sí por separado en todos estos detalles.

Artículo 14. Como puede muy bien acontecer que requerido uno de los aliados por otro para dar su contingente en tropas, no pueda por falta de transportes ponerlo en el territorio invadido, sin embargo de tenerlo pronto para ello, se conviene en que calificadas las dificultades de insuperables o extremadamente gravosas al Estado auxiliar después de haber hecho éste todos sus esfuerzos y oído los medios que le indique el Agente Diplomático de la Potencia que pide el auxilio, no estará obligado el requerido a pagar en dinero el equivalente; y suscitándose diferencia entre la Potencia que pidió el auxilio y la que debió darlo, sobre este punto se observará lo que se ha convenido para la terminación de todas las diferencias.

Artículo 15. Siendo el objeto de esta parte del Concierto ganar la superioridad marítima sobre el enemigo común actual, se ha convenido en que la marina confederada se componga de tres navíos del porte de setenta hasta ochenta cañones; diez fragatas de cuarenta y cuatro hasta sesenta y cuatro cañones; ocho corbetas de veinticuatro hasta treinta y cuatro; seis bergantines de veinte hasta veinticuatro y una goleta de diez a doce cañones; apreciados estos buques por su término medio por sus portes dados, a razón de setecientos mil pesos un navío, cuatrocientos veinte mil una fragata, doscientos mil una corbeta y noventa mil un bergantín.

Artículo 16. En consecuencia, cada una de las Potencias que forman la marina del Atlántico llenará los contingentes que se les han señalado en la Convención, con los buques siguientes: Colombia: un navío de setenta y cuatro a ochenta, dos fragatas de sesenta y cuatro y dos de a cuarenta y cuatro; Centro América, una fragata de cuarenta y cuatro a sesenta y cuatro, una corbeta de veinticuatro a treinta y cuatro y dos bergantines de veinte a veinticuatro; los Estados Unidos Mexicanos, dos navíos de sesenta a ochenta, diez fragatas de a sesenta y cuatro, otras dos de a cuarenta y cuatro, seis corbetas de veinticuatro a treinta y cuatro, y tres bergantines de veinte a veinticuatro.

Artículo 17. Como sumados los valores de los buques que se han designado a cada Potencia, resulta que los de Colombia valen ciento setenta y cuatro mil doscientos ochenta y seis pesos más que el contingente que le cupo en numerario, han convenido en que este exceso le sea satisfecho con los ciento cincuenta y cinco mil ochocientos once pesos que le faltan a Centro América y los ocho mil cuatrocientos setenta y cinco que le faltan a México para llenar los suyos, y como reunidas estas dos sumas hay todavía un déficit de diez mil pesos, se ha convenido en que Colombia deduzca esta cantidad de la que debe dar por la primera vez para el fondo de reparos, conforme al artículo decimoséptimo de la Convención.

Artículo 18. Los objetos a que debe dirigir sus operaciones la marina confederada, serán: primero, defender y asegurar las costas y mares de dichas Repúblicas contra toda invasión exterior, y segundo, buscar y perseguir hasta aniquilar y destruir la marina española donde quiera que se halle.

Artículo 19. Debe ser uno de los principales cuidados de la Comisión Directiva que los buques estén siempre en el mejor estado de servicio, a cuyo fin dirigirá mensualmente a los respectivos Gobiernos el estado de existencia de la caja de reparos, para que sean reemplazados los fondos que se hayan consumido, o se envíen los más que sean necesarios. Estos reemplazos y envíos de fondos se harán siempre en la misma proporción en que se han distribuido los primeros trescientos mil pesos de que habla el artículo decimoséptimo de la Convención de Contingentes.

Artículo 20. La Comisión organizará el ramo de cuenta y razón para la administración de la caja de reparos, nombrando los empleados que juzgue absolutamente necesarios para ello, y dotándolos con los sueldos correspondientes, los cuales se pagarán de la misma caja; todo según las instrucciones que reciba de los respectivos Gobiernos, a quienes dará cuenta oportunamente de lo que haga.

Artículo 21. La escuadra que la República Peruana debe mantener en el Mar Pacífico, conforme al artículo vigésimo de la Convención, se compondrá de los buques que en la distribución hecha en el artículo decimosexto de este Concierto faltan para completar la fuerza total detallada en el decimoquinto, a saber: una fragata, una corbeta, un bergantín y una goleta; y los dos cruceros que debe mantener constantemente, serán: uno desde el límite más sur de la dicha República hasta el puerto de Panamá, y otro desde este puerto hasta el límite más norte de los estados Unidos Mexicanos en el Pacífico.

Artículo 22. El presente concierto podrá ser revisto y reforzado en todo o en parte, siempre que los aliados lo juzguen conveniente.

En fe de lo cual los infrascritos han firmado y sellado el presente Concierto, en la ciudad de Panamá, a quince días del mes de julio del año del Señor, mil ochocientos veintiséis.

Pedro Briceño Méndez.

Pedro Cual.

Manuel Lorenzo de Vidaurre.

Manuel Pérez de Tudela.

Antonio Larrazábal.

Pedro Molina.

José Mariano de Michelena.

José Domínguez.

Fuente:

Germán A. de la Reza. El Congreso de Panamá de 1826 y otros ensayos de integración latinoamericana del Siglo XIX. Estudio y fuentes documentales anotadas. Ediciones y Gráficos Eón. Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. México, Primera edición: 2006, 287 pp. Documento tomado de: Archivo Diplomático Peruano. Lima, 1930. Pág. 426-431.