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Siglo XIX > 1820-1829 > 1826

Documento 23. Convención de Contingentes.
Panamá, 15 de julio de 1826.

En el nombre de Dios, Autor y Legislador del Universo.

Las Repúblicas de Colombia, Centro América, Perú y Estados Unidos Mexicanos, deseando, en virtud del artículo tercero del Tratado de Unión, Liga y Confederación perpetua firmado en este día, hacer efectiva la cooperación que deben prestarse mutuamente contra su enemigo común el Rey de España, hasta que el curso de los acontecimientos incline su ánimo a la justicia y a la paz, de cuyos bienes se hallan dolorosamente privados por consecuencia de la obstinación con que dicho Príncipe intenta re—agravar los males de la guerra; y estando resueltas las dichas Potencias Confederadas a hacer toda suerte de sacrificios por poner término a tan lamentable estado de cosas, empleando al efecto recursos adecuados a las circunstancias presentes o que puedan sobrevenir, han determinado arreglar sus contingentes respectivos, por medio de sus Ministros Plenipotenciarios reunidos y congregados en esta Asamblea, a saber:

Su Excelencia el Vicepresidente encargado del Poder Ejecutivo de la República de Colombia, a los Excelentísimos señores Pedro Gual y Pedro Briceño Méndez, General de Brigada de los Ejércitos de dicha República; Su Excelencia el Presidente de la República de Centro América, a los Excelentísimos señores Antonio Larrazábal y Pedro Molina; Su Excelencia el Consejo de Gobierno de la República del Perú, a los Excelentísimos señores don Manuel Lorenzo Vidaurre, Presidente de la Corte Suprema de Justicia de la misma República, y don Manuel Pérez de Tudela, Fiscal del mismo Tribunal; Su Excelencia el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, a los Excelentísimos señores don José Mariano Michelena, General de Brigada, y don José Domínguez, Regente del Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Guanajuato. Y habiéndose manifestado mutuamente sus Plenos Poderes y encontrándolos bastantes y en debida forma, han convenido en los artículos siguientes:

Artículo I. Las Partes Contratantes se obligan y comprometen a levantar y mantener, en pie efectivo y completo de guerra un ejército de sesenta mil hombres de infantería y caballería, en esta proporción: la República de Colombia, quince mil doscientos cincuenta; la de Centro América, seis mil setecientos cincuenta; la del Perú, cinco mil doscientos cincuenta; y los Estados Unidos Mexicanos, treinta y dos mil setecientos cincuenta. La décima parte de estos contingentes será de caballería.

Artículo II. Dichos sesenta mil hombres estarán organizados en brigadas y divisiones, armadas, equipadas y prontas en un todo, a entrar en campaña y a obrar defensiva u ofensivamente, según el concierto establecido por separado entre las Partes Contratantes, con el fin de que estas tropas tengan toda la movilidad de que son susceptibles, el cual será tan obligatorio como si se hubiese insertado, palabra por palabra, en la presente Convención.

Artículo III. Como el objeto de las Partes Contratantes al unirse en una confederación, es disminuir los sacrificios que cada una tendría que hacer por sí sola en beneficio de la causa común, y prestarse toda protección y ayuda, se ha convenido y conviene, además, que en caso de ser invadida una de las Partes, deban las demás socorrerla, no solamente con las tropas de que se ha hablado arriba, sino también con un subsidio de doscientos mil pesos cada una, los cuales serán pagados puntualmente, a la disposición del Gobierno del país invadido, en la Tesorería del aliado que deba darlo, bien sea en moneda sonante o en letras de cambio, fuera de los otros auxilios pecuniarios que las Partes Contratantes están prontas a prestarse recíprocamente y que estipularán después, si fuere necesario, en virtud de las circunstancias.

Artículo IV. Los contingentes de tropas se pondrán, llegado el caso de obrar en defensa de alguna de las Partes Contratantes, bajo la dirección y órdenes del Gobierno que vayan a auxiliar; bien entendido que los cuerpos auxiliares han de conservar bajo sus jefes naturales, la organización, ordenanza y disciplina del país a que pertenecen.

Artículo V. Cualquiera de las Partes Contratantes que va en auxilio de otra, estará obligada, durante la campaña, a alimentar, pagar, vestir, reemplazar las bajas de sus contingentes respectivos y hacer los gastos que cause su transporte; pero el auxiliado los tratará en punto a cuarteles o alojamientos y hospitales, como a sus propias tropas, y les proveerá de las municiones de guerra que consuman y de las armas que necesiten, en reemplazo de las que se inutilicen mientras duren las operaciones.

Artículo VI. Los víveres que consuman las tropas auxiliares serán suministrados por sus Gobierno respectivos. Si éstos pudieren proporcionárselos o creyeren más conveniente tomarlos del país que defienden, el Gobierno de dicho país estará obligado a facilitárselos al mismo precio y de la misma calidad que los dé a sus tropas, formando al intento los arreglos y convenios necesarios para cada campaña.

Artículo VII. Todos los gastos causados en las operaciones que se emprendan conforme a los artículos anteriores, en defensa de alguna de las Partes Contratantes, y subsidios de cualquiera especie que se les den, serán abonados por la Potencia que recibió el auxilio, dos años después de la conclusión de la presente guerra por medio de un tratado definitivo de paz con España, previa la liquidación.

Artículo VIII. Para reemplazar las bajas de los contingentes con que cada una de las Partes debe concurrir, se ha convenido en que pueda hacerse recluta voluntaria en el país donde se esté obrando; pero tales reclutas, siendo súbditos por nacimiento del Gobierno de dicho país, serán enteramente libres de seguir o no las banderas en que se han enganchado al tiempo de retirarse las tropas auxiliares, debiendo en todo caso pagarse el alcance que hubiere en favor o en contra del cuerpo.

Artículo IX. En el caso de que las Partes Contratantes crean conveniente tomar la ofensiva contra el enemigo común, fuera del territorio de los aliados, con los contingentes de tropas estipulados en el artículo primero, se concertarán entre sí sobre los medios que hayan de emplear, el objeto de la empresa, jefe que lo dirija y la organización temporal o permanente que dé al país que se ocupe, a fin de que haya unidad de acción en el servicio y se asegure el éxito.

Artículo X. Las Partes Contratantes se obligan y comprometen, además, a tener y mantener una fuerza naval competente, sobre cuyo número, calidad, proporción y destino se han convenido por separado, y para cuyo completo consignan desde luego la suma de siete millones setecientos mil pesos fuertes, distribuidos de la manera siguiente: a la República de Colombia, dos millones doscientos cinco mil setecientos catorce pesos fuertes; a la de Centro América, novecientos cincuenta y cinco mil ochocientos once pesos fuertes, y a los Estados Unidos Mexicanos, cuatro millones quinientos cincuenta y ocho mil cuatrocientos setenta y cinco pesos fuertes.

Artículo XI. Las Partes Contratantes se obligan y comprometen igualmente a mantener sus respectivos buques en pie de guerra, completamente armados, tripulados y provistos de las municiones de boca correspondientes, las cuales deberán renovarse en seis meses, sin que para ello sea necesario distraer los buques del servicio en que se hallen empleados.

Artículo XII. Los buques de la marina aliada llevarán el pabellón de la Nación a que pertenecen y sus oficiales y tripulación serán juzgados y se gobernarán por las leyes y ordenanzas respectivas, entre tanto que los aliados adoptan de acuerdo una ordenanza o reglas generales para uniformar el servicio.

Artículo XIII. Una Comisión, compuesta de tres miembros nombrados uno por el Gobierno de la República de Colombia, otro por el de la República de Centro América y otro por el de los Estados Unidos Mexicanos, se encargará de la dirección y mando de la fuerza naval que debe establecerse en el mar Atlántico, con facultades de un jefe militar superior, o mayores si dichos Gobiernos lo estimaren conveniente para realizar los objetos que se han convenido.

Artículo XIV. Los miembros de la Comisión Directiva de las navales de la Confederación serán nombrados por respectivos Gobiernos dentro de los veinte días después de la ratificación de la presente Convención, y se reunirán a la mayor brevedad posible por la primera vez en la plaza de Cartagena, donde fijarán su residencia, o la variación a cualquier otro lugar que esté bajo la jurisdicción de alguna de las tres Potencias que los han constituido, según lo crean conveniente para el mayor éxito de las operaciones que emprendan, y facilidad de comunicaciones con los Gobiernos de quienes dependen.

Artículo XV. A fin de que dicha Comisión Directiva tenga toda la independencia y libertad necesaria para el mejor desempeño de sus funciones, se ha convenido y se conviene aquí expresamente que cada uno de sus miembros goce todas las inmunidades y exenciones de un Agente Diplomático, sea cual fuere el lugar en que resida.

Artículo XVI. Las presas que haga la fuerza naval de la Confederación se distribuirán íntegramente entre los oficiales, tropa y tripulación aprehensores; la clasificación de presas, el Tribunal en que han de
ser juzgadas y el modo con que ha de hacerse su distribución, se arreglará por un convenio particular.

Artículo XVII. Los reparos que necesite la marina federal, por avería de guerra o mar, serán hechos indistintamente, por cuenta de la misma Confederación, con un fondo que al efecto se distribuirá entre las Partes Contratantes, con proporción a sus respectivos contingentes, y se pondrá a disposición de la Comisión Directiva. Y para que dicha Comisión tenga desde luego algún fondo disponible con qué ocurrir a los primeros y más prontos reparos que se ofrezcan, se le entregará, desde que se reúna, la suma de trescientos mil pesos completándose como sigue: la República de Colombia, ochenta y cinco mil setecientos catorce pesos fuertes; la República de Centro América, treinta y siete mil ciento cuarenta y seis pesos fuertes, y los Estados Unidos Mexicanos, ciento setenta y siete mil ciento cuarenta pesos fuertes.

Artículo XVIII. Si alguna de las Potencias Contratantes tuviese, además, a su servicio otros buques armados, o los armare en adelante que no pertenezcan a la marina confederada, y uno o más de ellos concurriere con uno o más de la dicha marina al apresamiento de enemigos, participarán de todas las ventajas como si perteneciesen a ella.

Artículo XIX. Si al concluir la paz con España, cuya consecución es el objeto de esta Convención, convinieren las Potencias Contratantes en disolver la marina aliada, se devolverán a cada una los mismos buques con que haya contribuido para su formación, según el Convenio a que se ha referido el artículo décimo, o los que los hayan reemplazado, conforme a lo estipulado en el artículo decimoséptimo.

Artículo XX. Para cubrir las costas de las Partes Contratantes en el mar Pacífico, se ha convenido y conviene en que la República Peruana mantenga constantemente en ellas, en el mismo pie de guerra que se ha dicho arriba, una escuadra compuesta y dividida en dos cruceros del modo que se ha establecido por separado, y dicha escuadra será dirigida y sostenida por su Gobierno con entera independencia de la Comisión Directiva.

Artículo XXI. En virtud de lo dispuesto en el artículo precedente, se conviene, además, en que la República del Perú no sea comprendida ni en las prestaciones, ni en las ventajas que resulten a las Potencias que concurren a la formación de las fuerzas navales del mar Atlántico por los artículos X, XI, XII, XIII, XIV, XV XI, XVII y XIX de esta Convención, bien entendido que si sucesos prósperos proporcionaren a las Potencias que forman la marina del Atlántico el resarcimiento de los gastos hechos en ellos, entonces la República del Perú será reintegrada también, después de aquéllas, de los gastos que haya hecho en la del Pacífico, a la manera que si la República del Perú se repusiere de los gastos erogados en la escuadra del Pacífico, el sobrante quedará para distribuirse entre las Potencias aliadas en el Atlántico.

Artículo XXII. Las Potencias de América que accedieren al Tratado de Unión, Liga y Confederación perpetua de esta fecha, en los términos prescritos en el artículo XXV del mismo, prestarán igualmente sus contingentes de tierra y mar con la misma proporción que las demás Partes Aliadas, y se acumularán a las ya designadas.

Artículo XXIII. Las prestaciones y obligaciones a que se han comprometido las Partes Contratantes por la presente Convención de contingentes, relativa a la guerra actual en que se hallan empeñadas contra el Rey de España, se entenderán aplicables a cualquiera otra guerra que acuerden sostener en común, si al determinarla las Partes se convinieren en ellas.

Artículo XXIV. La presente Convención será ratificada y las ratificaciones serán canjeadas en la villa de Tacubaya, dentro del término de ocho meses o antes, si fuere posible.

En fe de lo cual los Ministros Plenipotenciarios de las Repúblicas de Colombia, Centro América, Perú y Estados Unidos Mexicanos han firmado y sellado las presentes con sus sellos respectivos, en esta ciudad de Panamá, a quince días del mes de julio del año del Señor mil ochocientos veintiséis.

Pedro Briceño Méndez.

Pedro Cual.

Manuel Lorenzo de Vidaurre.

Manuel Pérez de Tudela.

Antonio Larrazábal.

Pedro Molina.

José Mariano de Michelena.

José Domínguez.

Fuente:

Germán A. de la Reza. El Congreso de Panamá de 1826 y otros ensayos de integración latinoamericana del Siglo XIX. Estudio y fuentes documentales anotadas. Ediciones y Gráficos Eón. Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. México, Primera edición: 2006, 287 pp. Documento tomado de: Archivo Diplomático Peruano. Lima, 1930. Pág. 419-426.