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Siglo XIX > 1820-1829 > 1826

Documento 16. Protocolos del Congreso de Panamá.
Panamá, 24 de julio de 1826.

Oficio remisorio de los protocolos originales del Congreso de Panamá.

Señor:

Al concluir la Asamblea sus tareas eligió a los Excelentísimos señores don pedro Briceño Méndez, don Manuel Lorenzo Vidaurre, y don Pedro Molina, para que presentasen personalmente sus tareas a sus respectivos gobiernos, para su ratificación.

En cumplimiento de esta resolución, se dirige a esa capital don Manuel Vidaurre, conduciendo el tratado de unión, liga, y confederación, la convención de contingentes, el convenio secreto relativo a dichos contingentes por mar y tierra, el convenio sobre la traslación de la asamblea y el Protocolo con sus documentos respectivos, original por falta de tiempo para su copia.

Panamá, 24 de julio de 1820.

Dr. Manuel Pérez de Tudela.

Al señor Ministro de Estado en el departamento de Relaciones Exteriores de la República Peruana, etc., etc., etc.

Poderes de los plenipotenciarios de colombia

Francisco de Paula Santander, de los Libertadores de Venezuela y Cundinamarca, condecorado con la Cruz de Boyacá, General de división de los Ejércitos de Colombia, Vice—Presidente encargado del Poder Ejecutivo de la República, etc., etc., etc.

A todos los que la presente vieren; salud.

Por cuando entre la República de Colombia, y la República del Perú, el Estado de Chile, los Estados—Unidos mejicanos, y las Provincias Unidas del centro—América se concluyeron y firmaron varios tratados de Unión, liga y confederación perpetua, en los cuales se estipuló y convino que para estrechar más los vínculos que deben unir en lo venidero a las partes contratantes y allanar cualquiera dificultad, capaz de interrumpir de algún modo su mutua buena correspondencia y armonía, se formasen una Asamblea compuesta de dos Ministros Plenipotenciarios por cada una de ellas, con cargo de cimentar de una manera mas solemne y establecer las relaciones intimas que deben existir entre todas y cada una de las dichas Potencias amigas y aliadas, y que les sirva de consejo en los grandes conflictos, de punto de contacto en los peligros comunes, de fiel intérprete de sus tratados públicos, cuando ocurran dificultades, y de Juez árbitro o conciliador de sus disputas y diferencias; y por cuanto las dichas potencias amigas y aliadas se han convenido últimamente, de común acuerdo, en llevar a efecto la reunión de la asamblea de sus Plenipotenciarios en el Istmo de Panamá, así con los objetos arriba expresados como con el de arreglar definitivamente todos aquellos puntos de un interés general o particular de Estado a Estado, o entre uno y varios estados, o que contribuyan a poner sus relaciones políticas y comerciales, en un pié mutuamente agradable y satisfactorio.

Por, teniendo especial confianza en la integridad, celo e ilustración de Pedro Gual, Secretario de estado del despacho de Relaciones Exteriores y Pedro Briceño Méndez, General de Brigada en los Ejércitos de la República, y de los Libertadores de Venezuela y Cundinamarca, he venido en darles y conferirles, como por las presentes les doy y confiero, pleno poder y toda suerte de autoridad, para que negocien, ajusten, concluyan y firmen con las personas debidamente nombradas y autorizadas al intento por nuestros caros e íntimos aliados de la Republica del Perú, el Estado de Chile, los Estados—Unidos mejicanos, y las Provincias Unidas del Centro de América, como con cualquiera otra Potencia, o Potencias que esté o estén dispuestas a hacer causa común con los Estados confederados de América, todos aquellos tratados o tratado, convención o convenciones, declaración o declaraciones, accesión o accesiones, y finalmente todos aquellos actos que hagan relación a los puntos y materias expresadas anteriormente, obligándome a pasar por ellos o darles su ratificación final, con previo acuerdo y aprobación del Congreso de la República de Colombia.

En fe de lo cual doy las presentes firmadas de mi mano, selladas con el gran sello de la República de Colombia, y refrendadas por el Secretario de Estado y el Despacho de Interior en la Ciudad de Bogotá, a treinta y un días del mes de agosto del año del Señor mil ochocientos veinte y cinco—décimo quinto de la independencia.

(Firmado)

FRANCISCO DE PAULA SANTANDER.

Por su Excelencia el Vice—Presidente encargado del Poder Ejecutivo de la República—

El Secretario de Estado del Despacho dei Interior.—

J. Manuel Restrepo.

Poderes de los plenipotenciarios de Centro—América

El Presidente de la República federal del Centro—América, a todos los que las presentes vieren; salud.

Sabed: que conviniendo al bien y prosperidad de esta República, y de toda la América la formación de una asamblea general de los Estados Americanos compuesta de dos Plenipotenciarios por cada uno, con el objeto de establecer las bases sólidas y permanentes de las relaciones intimas que deben existir entre todos y cada uno de ellos y de que le sirva de consejo en los grandes conflictos, de punto de contacto en los peligros comunes, de fiel intérprete de sus tratados públicos, cuando ocurran dificultades, y de juez árbitro y conciliador en sus disputas y diferencias: habiendo sido nombrados ministros plenipotenciarios para concurrir a la formación de dicha asamblea en representación de esta República los ciudadanos Dr. Antonio Larrazabal, y Dr. Pedro Molina; y teniendo plena confianza en su ilustración, probidad, acrisolado patriotismo y celo por la mayor prosperidad de la nación, he venido en conferirles y en efecto les confiro poder y plena facultad para que en calidad de tales plenipotenciarios y revestidos de la mas amplia autorización, puedan, con arreglo a las instrucciones que se les han dado in en adelante se les dieren, proponer, iniciar, acordar, y ajustar y concluir con los ministros plenipotenciarios de las demas Republicas de América, las medidas, estipulaciones y convenios que exija el interes general del continente y el particular de cada una de las partes contratantes, obligándome y prometiendo que tendré por firme y valedero lo que así acordare, trataren y concluyeren, y ofreciendo en nombre de la República de Centro—América que lo observaré y cumpliré y haré observar y cumplir.

En fe de lo cual doy las presentes en el Palacio nacional de Guatemala, a doce días del mes de febrero del año de gracia de mil ochocientos veintiséis, sexto de la independencia, y cuarto de la libertad de la República, firmadas de mi mano bajo el gran sollo de la Nación y refrendadas por el secretario de Estado y del despacho de Relaciones Interiores y Exteriores.

Manuel José Arce.

El secretario de estado y del despacho de Relaciones Interiores y Exteriores.

Juan Francisco Pozo.

Poderes de los plenipotenciarios de México

Guadalupe Victoria, presidente de los Estados—Unidos Mejicanos etc.

Estando convenido por el artículo doce del tratado de amistad, liga y confederación celebrado el 3 de octubre del año pasado de 1823 entre esta República y nuestra hermana de Colombia, que para estrechar mas
los vínculos que deben unir a ambos Estados y allanar cualquiera dificultad que pudiera presentarse e interrumpir de algún modo la buena correspondencia y armonía, se formaría una Asamblea compuesta de dos plenipotenciarios por cada parte, en los mismos términos y con las mismas formalidades y usos establecidos para el nombramiento de igual clase, cerca de los gobiernos extranjeros, dirigiéndose a este mismo objeto las estipulaciones del artículo 13 y siguientes hasta el 16 del mismo tratado, con la modificación puesta en el 14 por el soberano Congreso constituyente; y mereciendo nuestra confianza el patriotismo conocido, talento, luces y celo de don José Domínguez, hemos venido en nombrarlo, como, en efecto, por la presente lo nombramos, previa la aprobación del Senado, para que en calidad de Ministro Plenipotenciario del Gobierno de la República de México, en union de don José Mariano Michelena, concurra a la referida Asamblea que deberá reunirse en el Istmo de Panamá, cometiéndole y diputándolo como a tal, y dándole pleno y absoluto poder para que en esta calidad pueda obrar, conferir, tratar, negociar y convenir con los Ministros Plenipotenciarios de las Repúblicas de América, nuestras mui amadas y queridas hermanas, reunidas en la espresada Asamblea, que se hallen autorizados con plenos poderes en uena forma, acordar y firmar las convenciones, declaraciones, accesiones y todo lo que juzgue conveniente para asegurar y consolidar la grande obra de la independencia de la América antes española, y demás objetos que se indican en dicho artículo 14 del referido tratado, con arreglo a las instrucciones que se le han dado, con la misma libertad y autoridad que nosotros lo haríamos si estuviéramos presentes, sin exceptuar aquellas cosas que demandan un mandamiento especial, prometiendo, en fe de nuestra palabra, de cumplir y ejecutar fiel y puntualmente, con arreglo a la facultad 14 que nos concede el articulo 110 de nuestra Constitución federal, todo lo que el susodicho don José Domínguez nuestro Ministro Plenipotenciario, estipulase, prometiese y firmase, en virtud del presente pleno poder, sin contradecirlo jamás ni permitir sea contravenido bajo ningún pretexto, causa o motivo, sea cual fuere, como también expedir nuestras letras de ratificación en buena forma, y mandarlas librar para su debido canje en el lugar en que se haya convenido; y en testimonio de ello le damos la presente, sellada con el gran sello de la nación, y refrendada por nuestro Secretario de Estado y del despacho de Relaciones Interiores y Exteriores, en México a 20 de abril de 1826, sexto de nuestra independencia.

GUADALUPE VICTORIA.

Sebastian Camacho, Secretario de Estado.

Poderes del enviado de Inglaterra

Departamento de Relaciones Exteriores, marzo 18 de 1826.

Señor: tengo el honor de informar V. E. que S. M. se ha dignado, en virtud de la invitación de los Estados de América, nombrar a un comisionado que siga a Panamá y resida allí durante las conferencias que se han de tener en aquella ciudad.

El rey ha elegido para este servicio a Eduardo James Dawkins Esqr. y yo he sido mandado suplicar a V. E.

Se comunique con Mr. Dawkins sin reserva alguna (proporcionándole entera comunicación con los otros Plenipotenciarios de los demás Estados de América), en las materias que procedan de estas conferencias.
Al dirigirme así a V. E.

Me ha ordenado también S. M. que suplique a V. E. dé entera creencia a todo lo que Mr. Eduardo Dawkins comunique a V. E. en nombre de S. M. y a los otros Plenipotenciarios de la Asamblea de Panamá, particularmente cuando él asegurase a V. E. del vivo interés que S. M. toma en todo lo que concierne a la dicha y felicidad de los diferentes Estados, cuyos Plenipotenciarios V. E. preside.

Yo me aprovecho con placer de la oportunidad para ofrecer a V. E. la segura y distinguida consideración en que tengo el honor de ser —Señor, de V. E.— muy obediente y humilde servidor.

JORJE CANNING.

Es copia.

José Agustín Araujo.

A. S. E. el Presidente de las conferencias de Panamá.

Carta de E. Dawkins al Presidente del Congreso de Panamá

Panamá, 22 de junio de 1826.

Señor, tengo el honor de incluir una carta que se me confió, para entregarla a V. E., por Mr. Canning, secretario de Estado y Ministro de Relaciones Exteriores de S. M. B.

Esta carta explicará suficientemente a V. E. el objeto de mi Gobierno al mandarme al lugar de este Congreso. Es bastante, por tanto, para manifestar que estoy pronto a proporcionar a v. E. cualquiera información que se quiera de mi parte, y me congratularé al ponerme en comunicación oficial con los diputados de los Estados españoles americanos unidos en esta su grande Asamblea, y muy particularmente con el distinguido individuo que preside en sus deliberaciones.

Me valgo de esta oportunidad para ofrecer a V. E. la seguridad de mi muy alta consideración.

E. DAWKINS.

Es copia.

José Agustín Araujo.

Al señor don Pedro Gual, Presidente del Congreso de Panamá.

Oficio sobre el tratamiento diplomático de los plenipotenciarios Señor Ministro:

Luego que llegaron a esta ciudad los Ministros Plenipotenciarios de México, introdujeron los de Colombia el tratamiento de Excelencia, para guardar el nivel que debe haber entre Repúblicas nacientes, y evitar toda prerrogativa.

Este tratamiento fue adoptado desde el principio de las sesiones por la Asamblea, siguiendo el método de los Congresos Europeos.

Mas, por el artículo 3.o del convenio sobre la traslación de la Asamblea, se propuso por la Legación Mejicana que solo tuviesen los Ministros el tratamiento que les diese su Gobierno.

Se supone esta alteración dimanada, o de la demasiada democracia de la República del Centro, en la que su Presidente no tiene el menor tratamiento, o el deseo de alguna preponderancia por parte de los Mejicanos, los que teniendo el de Excelencia, lo exigirían de los demás Ministros, y darían a éstos el de U. S., o el de Señoría.

Los que suscriben se allanaron a que corriese el artículo, protestando consultar al Gobierno para evitar la menor consecuencia perjudicial.

Creemos, en efecto, que si se diera lugar a esta distinción en el tratamiento, la habría dentro de poco en el rango, y la República de México aspiraría a la preeminencia que se abrogó el Emperador de Alemania, cuando solo él usaba el de Majestad, y los demás Soberanos Europeos el de Alteza.

En lo interior, pueden las repúblicas economizar el tratamiento, mas cuando tienen que alternar con otros estados, es necesario que sus Ministros aparezcan con el decoro respectivo a su Gobierno para no hacer un papel miserable y exponer su comisión.

El Perú aun no está reconocido por alguna Potencia Europea, y sus Ministros juzgarían que la baja del tratamiento que sufrirían los del Perú provenía del poco aprecio que merecía aun de sus aliados, y cuanto no perjudicaría este error a su carrera política!

Es necesario ocurrir en tiempo a estos gravísimos inconvenientes. U. S. sabe muy bien cuan celosos son los Gobiernos por el decoro de sus Ministros, o más bien, de su propia dignidad.

Este ha sido el único objeto de los que suscriben, en el momento de su protesta no algún orgullo personal de que están muy distantes.

Así esperan que al tiempo de presentar al gobierno esta nota la robustecerá U. S. Con esas grandes luces que ha adquirido en la carrera diplomática.

Tenemos el honor de repetir a U. S. los sentimientos de consideración con que nos suscribimos.

De U. S. muy atentos obedientes servidores.

Panamá, 24 de julio de 1826.

Manuel L. De Vidaurre.

Manuel Pérez de Tudela.

Al señor Ministro de Estado en el departamento de Relaciones Exteriores.

Fuente:

Germán A. de la Reza. El Congreso de Panamá de 1826 y otros ensayos de integración latinoamericana del Siglo XIX. Estudio y fuentes documentales anotadas. Ediciones y Gráficos Eón. Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. México, Primera edición: 2006, 287 pp. Documento tomado de: Colección de ensayos y documentos relativos a la Unión y Confederación de los pueblos hispanoamericanos. Sociedad de la Unión Americana de Santiago de Chile. Imprenta Chilena, Santiago, 1862.