Siglo XIX
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1820-1829
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1826
Discurso de Guadalupe Victoria al abrir las sesiones ordinarias del Congreso. Enero 1, 1826. Al cerrar dichas sesiones. Mayo 23, 1826. Al abrir las sesiones extraordinarias. Septiembre 15, 1826. Al cerrar las sesiones extraordinarias. Diciembre 27, 1826.
Enero 1, 1826. Mayo 23, 1826. Septiembre 15, 1826. Diciembre 27, 1826.
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El General Victoria, al abrirse las sesiones ordinarias del Congreso General el 1 de Enero de 1826.
Señores:
Multiplicándose los sucesos prósperos de la Patria más allá de lo que nos ofrecía la halagüeña perspectiva del año anterior; adquirida en todo su curso una consideración externa que ha satisfecho nuestras esperanzas, alimentándose su colmo, y la idea de una felicidad sin término en el desarrollo siempre progresivo de tantos recursos y elementos de poder y de grandeza que abundan en la Nación afortunada; cosechado finalmente el fruto de quince años de trabajos y heroicas fatigas; México, al nivel de los pueblos grandes del Universo, y prometiendo avances gigantescos en la carrera de la ilustración; este conjunto maravilloso desenvuelve el magnífico plan que trazó la Providencia, arreglando con sabia mano el orden, los medios y el complemento de los destinos de la República.
La augusta ceremonia que me ha rodeado, con inexplicable placer mío, de los Representantes del ilustre Pueblo mexicano, hoy que vuelven á entregarse á sus preciosas tareas legislativas, me conduce á presentar á las Cámaras y á la Nación entera el bosquejo del año de 1825, que será marcado en nuestros fastos como el más abundante de los que pasaron hasta aquí, en favores que nos ha dispensado el Dios de la Naturaleza y de las sociedades.
Cumplo al mismo tiempo con el grato deber de hacer públicos los actos de toda mi administración, entretanto los Secretarios del Despacho llenan la obligación que la Constitución les impuso de dar cuenta al Congreso, al principio de cada año, del estado de los negocios en sus ramos respectivos.
El mes de Enero del año que acabó ha merecido una, grande celebridad, por haberse en él manifestado á los agentes diplomáticos reunidos en Londres, la disposición en que se hallaba el Gobierno de S. M. B. de entrar en relaciones amigables y reconocer la Independencia de los nuevos Estados Americanos.
Este golpe decisivo de la profunda política del Ministro inglés, ha desconcertado los planes y las maquinaciones de los enemigos exteriores, sorprendiendo á los Gabinetes de las potencias coligadas.
Así se ha revelado el arcano de sus intenciones ulteriores y se les ha precisado á confesar que para más adelante renuncien á toda intervención de mano armada en los asuntos de las Américas insurreccionadas.
Tratábase de extender y consagrar más acá del Océano el absurdo principio de legitimidad y de arruinar en el Nuevo Mundo las ideas liberales.
Protestas, actos reiterados, correspondencia misteriosa, con la Corte de Madrid, todo esto conspiraba á fundar sospecha de que España, para salvar las reliquias de su dominación detestable, procuraría ser asistida por los ejércitos y la marina de otras naciones.
La invasión de la Península, en 1823, encerraba el fatal designio de poner á Fernando VII expedito para emprender la reconquista de sus antiguas colonias. Proclamando á los españoles el generalísimo francés, quiso significar ser éstas las miras de su augusto tío.
Concédase á la Nación británica el generoso sentimiento de volar al socorro de la causa de la razón, de la justicia y de la libertad, y de haber redimido á las Américas de los males y desastres de la guerra por la interposición de su tridente.
Es tanto más lisonjera la deuda de nuestra gratitud, cuanto que la resolución del Gabinete de St. James se ha apoyado en el voto unánime de los ingleses interesados en todas sus relaciones por el triunfo de la Independencia americana.
Una Nación eminentemente industriosa, en la cual la política y el comercio dan vuelta sobre un eje, participa de los adelantos y estabilidad de otras naciones que poseen las materias, que el lujo y las costumbres han hecho necesarias.
Acontecimiento de tamaña importancia ha abierto la puerta á la comunicación de dos mundos; y México, llamado por su feliz localidad á figurar notablemente en el nuevo orden de cosas, se envanece con la riqueza inagotable de su suelo.
Nuestro Agente en Londres disfruta desde entonces el rango de diplomático con que ha sido anunciado por nuestro Gobierno.
En la Capital de la República reside el Encargado de Negocios de S. M. B., y, asociado á Mr. Morier, que arribó á Veracruz el 14 del mes anterior, entenderá dentro de breve en la conclusión de los tratados, que espero confiadamente llegarán á conciliar los intereses de ambas naciones.
Las Cámaras, en desempeño de la facultad 13 del Congreso General, se ocuparán en sus sesiones de este grave negociado, que tiene suspensa la atención de Europa.
La Francia ha pronunciado solemnemente sus vivos deseos de afianzar sus relaciones mercantiles con ésta y las otras Repúblicas de América, bajo garantías nacidas de su Gobierno.
Será de apetecer, más bien para la utilidad de la Francia que para la del nuevo Continente, que en su Gabinete prevalezcan los clamores de esos franceses que anima siempre el amor de la gloria, y que solicitan con ansia un nuevo y rico mercado para dar salida á su abundante industria.
Cualquiera que sea la verdadera faz del acto original en la diplomacia, por el que se ha reconocido la Independencia de Haití, él ha justificado incontestablemente el derecho de insurrección en los pueblos, y elevado el principio de la conveniencia del tiempo sobre el otro falso principio que no distingue á las sociedades de hombres de los rebaños de pastores.
Sin temor de equivocarme considero este hecho como un paso avanzado de la Francia que la conducirá gradualmente á imitar el glorioso ejemplo de su diestra rival.
Este juicio se apoya recientemente en el acuerdo de la Corte de Versailles para enviarnos un Agente de comercio y admitir otro autorizado por el Gobierno de la República.
No es fuera del caso la observación de que esta misma marcha fué la de Inglaterra antes de consumar sus proyectos en el Nuevo Mundo.
Por más que se quiera alejar el momento de una resolución definitiva por parte de la Francia, es cierto y de gran complacencia para los amigos de la humanidad, que sus actuales disposiciones no sean de modo alguno alarmantes contra la República.
El Rey de los Países Bajos, descendiente de aquel Orange, ilustre propugnador de las libertades, que rige sus pueblos en equidad y justicia, ha reconocido un Cónsul provisional de México, que funciona expeditamente en la Nación que levantó sobre pantanos desecados el genio altivo y emprendedor de sus habitantes.
Mr. D'Cuartel, comisionado del Rey en la República, me expuso, á nombre de su Gobierno, la adhesión que profesaba á los principios filantrópicos de nuestra existencia.
El Presidente del Consejo de Gobierno de Prusia, ha comunicado el nombramiento de un Agente comercial en la República, que se halla en esta Capital de la Federación.
Los progresos de la Compañía de Comercio del Rhin han empeñado, sin duda, al Gabinete de Berlín, á abrir á su país esta senda desconocida para el centro de la Europa.
Algunos periódicos extranjeros han comunicado noticias satisfactorias de las intenciones de Suecia y Dinamarca; y si bien el Gobierno carece de datos y despachos oficiales para asegurarlo á, las Cámaras, considera muy puesto en razón que dos potencias marítimas, que no se hallan al inmediato alcance de influjo extraño y pueden reemplazar algunos artículos del comercio que mantenía España, se apresuren á amistarse con las naciones americanas.
En la, conducta del Emperador de las Rusias no se descubren prevenciones hostiles contra la admirable revolución de las Américas; y como México es de todos los nuevos Estados el que más se acerca á las posesiones rusas, tarde ó temprano se establecerán comunicaciones con el Gobierno de San Petersburgo.
Nuestra consideración se fija desde ahora en el memorable Úkase de 28 de Septiembre de 1821, que prohíbe á los que no sean rusos todo comercio, pesca é industria con las islas y costas del N.O. de América, desde el estrecho de Behring hasta los 51 grados de latitud N., y en las islas Alcontinas y la costa oriental de la Siberia y las islas Curiles.
Las reclamaciones de los Estados Unidos del Norte explicaron bastante lo que esta, ley importaba á la soberanía, del mar.
El Santo Padre, que reúne la doble investidura de Soberano de Roma y de cabeza de la Iglesia católica, excita la veneración y ternura de los mexicanos que aspiran con ansia, á relacionarse con el Padre de los fieles en objetos exclusivamente religiosos y eclesiásticos.
La benévola carta que me ha dirigido á 29 del último Julio el Sr. León XII, manifiesta sus ideas de justicia, y hace creer que nuestro Enviado, que llegó á Bruselas en Agosto del año pasado, sea paternalmente recibido á tributar homenajes al legítimo sucesor de San Pedro.
Y viniendo á las naciones que habitan el feliz hemisferio de Colón, la justicia y la gratitud nos obligan á mencionar antes que á todas, á la más antigua de América y la primera del mundo civilizado que proclamó solemnemente nuestros derechos, después de habernos precedido en la heroica resolución de sacudir la dependencia de la metrópoli.
Los Estados Unidos del Norte, modelos de virtud política y rectitud moral, progresan bajo el sistema de repúblicas federales que, adoptado entre nosotros por el acto más espontáneo de que hay memoria, nos nivela con la patria de Washington, robusteciendo la unión más íntima entre las dos naciones confinantes.
Un Ministro Plenipotenciario de esta Nación, acreditado cerca de nuestro Gobierno, es el Comisionado para celebrar tratados, que no tardarán en someterse á, la deliberación de las Cámaras.
Es demasiado urgente el arreglo definitivo de los límites de ambas naciones, y el Gobierno prepara trabajos que facilitarán la conclusión del negocio sobre las bases inalterables de franqueza y buena fe.
La República de Colombia, para identificar sus principios en paz y en guerra con la nuestra, concluyó un tratado de unión, liga y confederación perpetua, que ratificado solemnemente, es el apoyo inviolable de la armonía de dos países amigos y aliados naturales.
La escuadrilla de Colombia se hallaba pronta á darse á la vela para nuestras costas en cumplimiento de uno de los artículos de la convención; pero el Gobierno contempló innecesaria su venida, por los últimos sucesos de nuestras armas.
Las grandes victorias del Presidente Bolívar en el Perú, apresurarán su organización apetecida.
La independencia de aquella República fué reconocida en tiempo del Protectorado del General San Martín, y después no se ha presentado en México Ministro caracterizado por alguno de los varios Gobiernos provisorios del Perú.
El Jefe de las Provincias Unidas del Río de la Plata, me ha protestado la amistad más firme y más cordial de aquella Nación con la Mexicana.
La República Chilena, no exenta de oscilaciones momentáneas, no podrá dilatar su comunicación más íntima y más frecuente con México.
En el año pasado han tenido lugar algunas contestaciones con la República del Centro, para salvar la integridad del Estado de las Chiapas, y el Gobierno, en consonancia con las intenciones del Congreso, dará, la preferencia á los medios de paz y amistad, entretanto sea posible que basten á garantir el decoro de la Nación.
Se halla nombrado un Encargado de nuestros negocios en Guatemala, que marchará tan presto como atenga la aprobación constitucional de la Cámara de Senadores.
No tardará en realizarse la suspirada unión de los representantes de todas las naciones americanas en Panamá para consolidar el pacto y la amistad más franca de la gran familia que, multiplicando los prodigios del valor y los esfuerzos de la constancia, rechazó para siempre el dominio español.
Los Plenipotenciarios de México se hallarán en el mar en todo el mes que hoy comienza.
Felicito á las Cámaras y al continente americano por la aproximación de un suceso que recomendará la historia como el de mayor trascendencia que acaso podrá ocurrir en el siglo diez y nueve.
Y volviendo la cara á la brillante situación del interior, nuevos é importantes triunfos han sublimado la gloria de la República.
La escuadra española del Pacífico que entretenía las esperanzas del Gobierno de Madrid, aun después de la campaña de Ayacucho, capituló á 10 de Mayo en Monterrey de las Californias, aumentándose nuestra marina con el navío "Asia," hoy " Congreso Mexicano," y el bergantín de guerra llamado "Constante."
Es incalculable el valor de este hecho en lo político, y supone en lo moral consideraciones altamente honoríficas á México, que fué elegido entre todos los Estados que dan frente al grande Océano, para recibir los últimos despojos del moribundo poder español en los mares de América.
Empeñada la generosidad de la República para con los desgraciados que adoptaban una nueva y mejorada Patria, les ha pagado sus alcances al Gobierno español, que falta á todos sus empeños cuando demanda sacrificios.
Las Cámaras participan en este momento del gozo que me enajena, recordando que al cabo de cuatro años de tentativas y afanes inútiles para la rendición del famoso castillo de San Juan de Ulúa, ha abatido el pabellón que alzó Cortés, en las aguas mexicanas.
A resultado de las anticipadas combinaciones del Gobierno, del vigoroso asedio por mar y tierra, y del atrevido movimiento de nuestra marina sobre la del enemigo, que impulsó una mano diestra, ocuparon nuestras tropas, el 21 de Noviembre, la posición que se apellidaba el Gibraltar de América, que podía decirse la llave de México, y que conservaba á los enemigos jurados de la Independencia á las puertas de la República.
Un suceso de tanta magnitud, y que ha sido objeto de los más ardientes votos de los patriotas, bastaría á indemnizar á la Nación de sus pérdidas en largos años de lucha, al lisonjear al Congreso y al Gobierno del logro de sus tareas encaminadas todas á beneficio de los Estados Unidos Mexicanos.
La República se ha colocado en la altura de consideración que explican testimonios repetidos cada día, y se ha impreso el último sello al triunfo de la gran causa de la libertad de América, radicalmente identificado con la suerte de México.
El Gobierno que ve sentado al Congreso Nacional en el trono de la justicia, reclama de su augusta munificencia las recompensas de que son merecedores los valientes soldados de la Patria.
La Hacienda, que en todos los países es el barómetro de su riqueza y engrandecimiento, prepara un aumento el más ventajoso de ingresos.
La amortización de capitales ha infundido en los acreedores la confianza que constituye la magia de nuestros recursos.
El crédito nacional en los mercados extranjeros adelanta á proporción que se observa nuestra religiosidad con las casas prestamistas.
La de Barclay, Richardson y Compañía, de Londres, negoció ventajosamente el préstamo para que fué comisionan por la República.
Dichosamente se ha usado muy poco de él para gastos comunes.
El apresto de buques, armamento, vestuario y remontas para el Ejército; recoger valiosas y productivas cosechas de tabaco; amortizar parte muy respetable del préstamo contratado en 1823 con la casa inglesa de B. A. Goldsmith y Compañía, y el puntualísimo pago de dividendos de intereses y amortización ordinaria, han sido el objeto de su producto líquido, pero con la utilidad que se admira en el Ejército, en las creces de la Marina, en la adquisición de Ulúa, en la seguridad interior y exterior que disfrutamos y en otras mejoras.
Satisfaciéndose la mitad de los productos de las Aduanas marítimas en ellas mismas y la otra en México, por acuerdo del Gobierno se han dado órdenes muy estrechas para que se, deposite la mitad de aquéllos, que es la cuarta parte del total de su valor, en Veracruz, Alvarado, Pueblo Viejo de Tampico, Tampico de las Tamaulipas, Soto la Marina y Refugio, para emplearla religiosamente en el completo y pronto pago de dividendos y amortización ordinaria, sin necesidad de ocurrir para este empeño al resto del último empréstito que se halla en Londres á disposición del Gobierno.
El urgentísimo arreglo de aranceles marítimos, imprimirá, en el comercio el mayor impulso de que acaso necesita, y la balanza venidera mostrará ventajas, comparada con la de 1824 y aun con la de 1825, que será más general y perfecta.
Las Aduanas Marítimas meses há que caminan á su total organización y la tendrán sin duda por el plan designado al intento.
Los Estados de las Chiapas, Querétaro, Puebla, Tabasco y Yucatán, han recibido los auxilios en numerario á que no alcanzan sus arbitrios del momento.
Ellos se harán productivos y cesarán las remesas.
Los situados á Béjar, Coahuila, Chihuahua y Texas se han atendido oportunamente.
A las Californias se enviaron socorros de toda especie.
Los almacenes generales de la capital se hallan abastecidos con abundancia de vestuarios y armamento para el Ejército, lo que asegura su decente permanencia.
El comercio, canal de comunicación entre el que consume y el que produce, progresa de un modo superior á todo cálculo en los puntos litorales de México; y ni el monopolio ni la rivalidad han podido alterar los mercados.
Empero la prosperidad del comercio exige una breve y cómoda circulación interior á que las Cámaras darán la última mano, considerando en su actual reunión el proyecto de caminos.
Apenas se ofrecerá un asunto en que la opinión se haya expresado más terminantemente.
El sistema de Hacienda, adoptado por la soberanía de la Nación, se ha planteado eficaz y cumplidamente por el Ejecutivo.
A beneficio de constantes esfuerzos y para colmo de nuestra ventura, puedo anticipar á las Cámaras el grato anuncio de que es probable sean cubiertas las obligaciones del año que comienza con los productos naturales de nuestro suelo.
Aquiétense los pusilánimes que desconfiaron de los inmensos recursos de la naturaleza, del genio y de la industria en nuestra Patria bienhadada.
El Ejército ha restablecido la moral, principio de su vida, y la disciplina ha adelantado en un año sobre toda ponderación, en los cuerpos de línea y también en los de milicia activa.
La brillantez de los equipajes, la excelencia de las armas, contribuye en gran manera á equiparar nuestro Ejército con los mejores del mundo.
Ha llegado á la República más de la mitad del cuantioso armamento encargado á Europa, y se está recibiendo paulatinamente el resto para llenar sobradamente las atenciones de la Nación.
Ella cuenta con la artillería necesaria para los puntos fortificados de las costas y servicio de campaña.
En Perote se ha mandado formar un abundante depósito de municiones para resguardarlas de la intemperie de la costa del Norte y con otras miras de notoria conveniencia.
A las compañías presidiales se les ha dado forma provisional, mientras las Cámaras resuelven la consulta de 23 de Marzo último, cuidando de proveerlas de vestuario, armamento y municiones para imponer á las tribus no civilizadas.
La de indios yaquis en la alta Sonora se alzó, cometiendo algunos asesinatos; pero la actividad del Jefe militar y de las autoridades políticas la han puesto en disposición de pedir la paz y de evitarse la repetición de semejantes atentados.
El Congreso, acordando medidas análogas á sus sentimientos filantrópicos y á la compasión que inspiran esos desgraciados individuos de la raza humana, les facilitará los goces sociales, ahuyentando para siempre la bárbara política del gobierno español, que por reglamentos impresos y circulados á los jefes militares de aquellas fronteras, mandaba provocar la guerra para conseguir la destrucción.
El Gobierno ha procurado atraer á los caudillos por todos los medios de paz y lenidad, y la espada no se desenvainará si no es para castigar sublevaciones.
Los puntos de aproximación al enemigo se han resguardado con el oportuno envío de tropas.
El estado de defensa en Yucatán es muy respetable, y el Gobierno, por su inmediación á Cuba, se ha empeñado en atenderlo.
No están por demás las precauciones, aun en el caso de que sea evidente la impotencia física y moral del enemigo.
Los menoscabos y descomposiciones de la importante fortaleza de San Juan de Ulúa, han comenzado á repararse, á fin de que el primer puerto de la República en el Océano se mantenga en perfecta seguridad.
Nuestra Armada, después de haber hecho su deber en la rendición de Ulúa, se halla expedita para guardar nuestras costas de las incursiones de los piratas y contrabandistas.
Buques de alto bordo que se esperan, aumentarán sus fuerzas brevemente y protegerán el comercio en el Golfo mexicano, teniendo iguales atenciones dos bergantines de guerra y una goleta en el mar del Sur.
La correspondencia con Californias, que estaba paralizada por falta de buques, ha vuelto á tomar incremento con dos goletas correos, construidas en San Blas.
El navío "Congreso Mexicano," en estado de armamento, zarpará de Acapulco dentro de un mes, á más tardar, para el mar del Norte, donde prestará los útiles servicios que la Nación le confiera.
Encargado el Supremo Poder Ejecutivo de vigilar la pronta y cumplida Administración de Justicia en la Federación, ha dirigido sus conatos á que las leyes existentes á favor de la propiedad, del honor y la vida de todos los ciudadanos, no sean brillantes quimeras, ni los juicios otras tantas redes para el inocente, ó el fundamento de la impunidad de los culpados.
Las Cámaras conocen hasta dónde se extiende el resorte del Gobierno y la generalidad con que afecta esta parte complicada de la organización social.
Hay trabajos del Congreso para que el alto Poder Judicial emprenda su marcha; los adelantados para el arreglo de la Administración, en el Distrito y Territorios de la Federación, acabarán de afianzar á los beneméritos ciudadanos que los componen, las inestimables garantías del hombre en sociedad.
Examinadas las constituciones publicadas en los Estados, se advierte el tino y circunspección con que las Legislaturas han establecido las bases en este ramo, bajo las formas de la Constitución general y los principios luminosos de la ciencia de la legislación.
Son asombrosos los progresos de la moral en la República, y ellos testimonian no menos el carácter dulce y suavísima índole de los mexicanos, que la regularidad de las instituciones adoptadas y su analogía con las costumbres nacionales.
Los ladrones y foragidos acosados en los Estados, se habían refugiado en la gran capital, y á merced de su numerosa población perpetraban en las sombras de la noche y aun á la luz del medio día sus infames atentados.
Ellos excitaron la energía del Gobierno, que ayudado por la saludable ley de 3 de Octubre, ha logrado hacer desaparecer los crímenes, castigarlos y prevenirlos.
El jurado para los delitos atroces, ensayado en el Distrito Federal, podría conducirnos al agradable descubrimiento de haber llegado la República al estado de perfección que supone este género de juicios.
La ilustración se difunde por todas las clases de la sociedad. El Gobierno se complace en la mejora de los establecimientos de educación, en la formación de otros y en el empeño que se manifiesta por hacer inextinguibles las luces en el pueblo.
Una reunión escogida de ciudadanos amantes de la gloria de la Patria, concibió y ha realizado el designio de crear en la capital un instituto para la perfección de las ciencias, de la literatura y artes.
El Ejecutivo aprobó los estatutos y ocurrió á las Cámaras para el señalamiento de fondos.
La Academia de San Carlos tiene abiertas las puertas á la formación del buen gusto en las artes, que sirven á la comodidad de la vida.
Ha empezado á formarse el Museo Nacional, que será el depósito de lo más raro y precioso de nuestro suelo, para la ilustración del joven aplicado y la admiración del viajero.
En los Estados se crean colegios para el estudio de las ciencias físicas y morales, comprendiendo la Economía, la Legislación y los demás conocimientos que volvió exóticos para nosotros la pusilanimidad de la Administración española.
Multiplícanse las escuelas de primeras letras, y se va generalizando el sistema de Lancaster por las tareas de la compañía de México, auxiliada por el Gobierno.
Varias suciedades y academias secundan el movimiento rápido de la ilustración.
Los más de los Estados han adquirido imprentas, y el libre pensamiento del mexicano hace sudar las prensas hasta en los confines de la República.
El Gobierno se ocupa en meditar un plan extenso de educación, que merecerá de las Cámaras la atención que reclama la primera de sus facultades exclusivas.
El laboreo de minas ha dado empleo á crecidos capitales extranjeros, ha vivificado la población del interior y animado su agricultura y comercio.
La ociosidad ha desaparecido, los brazos hallan ocupaciones útiles y reviven las esperanzas de familias que de la opulencia pasaron á la última mendicidad.
Una noble competencia reina en los ingenios de moneda y la circulación de los signos de valor se aumentará á la par que la riqueza pública.
La introducción de máquinas para el beneficio de los metales, la vellida de artistas consumados difundirán aquí las luces que se envidiaban á la Europa.
Mi imaginación apenas alcanza el colmo de felicidades que se preparan á la Patria.
La industria, que secundariamente pertenece al fondo de nuestros recursos, mejora visiblemente; fábricas de papel, ferrerías, hornos de vidrio, hilanderías de algodón; todo esto comprueba la actividad y el genio emprendedor de los mexicanos.
Aunque hasta ahora aparece como problemática la comunicación de los dos mares por el Istmo de Tehuantepec mediante la apertura de un canal, ha desaparecido toda duda sobre la facilidad de abrir cortos y muy buenos caminos carreteros para el comercio del mundo.
La expedición que el Gobierno mandó á aquel país ha regresado confirmando estas noticias y dejando satisfechos en gran parte sus designios.
El Secretario de Estado y del Despacho de Relaciones detallará á las Cámaras los incansables afanes del Gobierno para no dejar un solo vacío en los importantes objetos de la creación, fomento y adelanto de la organización interior.
Permítaseme distraer á las Cámaras en esta serie no interrumpida de prosperidades, con el triste recuerdo de las víctimas que ha arrebatado la peste, segando las cabezas de la niñez y de la tierna juventud.
El Gobierno ha visitado las mansiones del dolor, y sus auxilios se reprodujeron tanto como los males y sus lamentables efectos que felizmente no existen ya.
Mas un consuelo sin límites nos fija nuevamente en el desarrollo del germen de nuestras libertades, que formando por instantes un árbol fecundo y lozano, extiende los elementos de vida en el Cuerpo Federativo.
Un año há que se lamentaban de nuestra suerte los que nos infirieron el tamaño agravio de suponernos incapaces de ser regidos por el sublime de los sistemas conocidos.
El Código de la Nación se reputaba una teoría vana en sí misma, y que el desengaño vendría á ser su último resultado.
Creíase que nuestros legisladores, destituídos de previsión, ó arrebatados, si se quiere, de un torrente de ideas peligrosas, envolvían á los pueblos en los desastres de la anarquía cuando los llamaban á la perfección social.
Los mexicanos, connaturalizados con lo bueno, lo grande y lo perfecto, burlaron estos vaticinios de la ignorancia y tal vez de la mala fe.
El contento universal, la adhesión á las leyes, el respeto á las máximas conservadoras de nuestra existencia política, todo, todo viene en apoyo de la sabiduría, y del profundo cálculo de los legisladores mexicanos.
La Patria coronada de gloria ostenta á la presencia del Universo, que abriga en su seno la paz, la filantropía y las virtudes.
Desde este punto la vemos remontar su nombre á los siglos distantes, con la majestad de sus principios y la inmensidad de sus recursos.
Las Cámaras del Congreso General Mexicano, en la plenitud de su poder, llevarán á su complemento la grandeza y felicidad de la República.
Contestación del Presidente del Congreso, Sr. D. José Anastasio Reynoso.
Debe sernos, sin duda, muy grata y lisonjera la augusta, ceremonia que estamos practicando, en que reunidos dos de los Supremos Poderes de la Federación, no solamente anuncian y solemnizan la próxima apertura de las sesiones del Congreso General, sino que dan razón y manifiestan al pueblo y á la Nación entera el actual estado de su administración y de los negocios más importantes que se han puesto á su cargo: así lo habéis visto hacer al Supremo Poder Ejecutivo y así lo hará también el Legislativo por el débil órgano de mi voz.
Alegraos, pues, mexicanos, y congratulaos mutuamente por este acto tan solemne de vuestra Soberanía, y conoced por él la diferencia que hay de un sistema republicano al monárquico y del Gobierno popular al de un déspota absoluto, en el cual no advertiréis más que misterios, secretos, reservas y obscuridad, cuando en el republicano popular todo es franqueza, claridad, humanidad, consideración y respeto á los derechos de los ciudadanos, ya en común y ya en particular de cada uno.
Por estas singulares circunstancias que lo caracterizan, ha progresado tan rápidamente; y, por lo mismo, camina todavía con pasos agigantados hacia la cima de su mayor prosperidad y gloria; bien que á más de los esfuerzos del Gobierno y de algunos dignos patriotas, son debidos estos adelantos á la eterna y Divina Providencia que ampara y protege visiblemente á nuestra América, abriéndole los caminos de su felicidad y proporcionándole los más venturosos sucesos que esperar pudiera.
Dígalo, si no, la rendición del castillo de San Juan de Ulúa, que se verificó, aunque por medio de los agentes más activos que ponían en ejecución las órdenes del Gobierno, sin sangre ni sacrificio alguno; pero de un modo admirable y portentoso, por la extraordinaria reunión de circunstancias no muy comunes ni frecuentes, que acaso no podrían repetirse.
Dígalo también la contestación del Supremo Pontífice León XII, debida á la insinuación del piadoso celo del digno Presidente de la República, por cuyas expresiones deben fundarse las más halagüeñas esperanzas de que Su Santidad concederá á los mexicanos cuanto necesiten para su bien espiritual, aunque no dependan de España.
¿Qué nos resta, sino corresponder fieles á estos beneficios y redoblar nuestras tareas en el cumplimiento de nuestros deberes, dando las leyes necesarias para que el sistema y Gobierno adoptados marchen tan majestuosamente como hasta ahora, sin embarazo ni tropiezo alguno?
Entre las diversas leyes que están ya iniciadas en ambas Cámaras, hay algunas que deben ser de preferencia respecto de las otras, ya por su objeto, ya por su trascendencia al bien común; por lo que se ocupará de ellas el Congreso General tan luego como abra sus sesiones.
Serán, pues, de su primera atención los tratados de la Gran Bretaña luego que se le presenten; la admisión, libre tránsito y establecimiento de extranjeros en el territorio de la Federación; el arreglo de la, libertad política de la imprenta, combinando su estabilidad, pues no puede ni aun suspenderse su ejercicio, con adoptar medidas eficaces para evitar los abusos que puedan hacerse de ella.
No se olvidará tampoco de dar la ley que deba arreglar el ejercicio del patronato en toda la Federación, sin que para esto sea necesario esperar la respuesta del Papa, según las instrucciones del Enviado á Roma; porque en establecer esta ley se adelantará mucho y no se hará otra cosa que allanar el camino y preparar la casa al huésped que se espera, ó sea el amigo ya conocido que se ha ausentado por algún tiempo.
Se dedicará también á arreglar las relaciones de los Gobernadores de los Estados con los Comandantes generales, y acaso se extenderá igualmente á fijar y establecer bases generales y seguras, conformes á nuestra Constitución, para que obren según ellas las autoridades eclesiástica y militar al tiempo de ejercer sus respectivas jurisdicciones; pues no es regular que siendo una sola la República compuesta de eclesiásticos, militares y demás clases conocidas, obren unas con arreglo á un sistema y otras á otro, desviándose de la Constitución ó Ley fundamental establecida y jurada por todos.
Aun podría extenderme más sobre la dirección del Crédito Público, reglamento de la milicia cívica, arancel de aduanas marítimas, sistema de Hacienda, tribunal de Minería y otras materias que hay pendientes para discutirse en las presentes sesiones.
Pero para qué difundirme tanto en referir lo que tiene que hacer el Congreso General?
Baste, pues, lo dicho, para que el pueblo entienda que sus representantes trabajan y se aplican incesantemente por el bien y felicidad de la Patria; y que no anhelan otra cosa, sino que la Nación Mexicana adquiera todo su esplendor y la energía de que es capaz para competir con las naciones más civilizadas del orbe.
El General Victoria, al cerrarse las sesiones ordinarias, el 23 de Mayo de.1826.
Conciudadanos del Senado y Cámara de Representantes:
La Providencia del cielo, en los meses que han pasado de este año, ha continuado sus bendiciones á la República.
La suma felicidad del año de 1825, se menoscabó en parte por las tristes consecuencias de la peste, y ahora, reina la salud más completa.
El año se adelanta satisfaciendo todas las esperanzas del labrador.
Las riquezas, independientes de la vicisitud de las estaciones, obedecen al imperio del cálculo y halagan visiblemente las esperanzas.
En el seno de la paz más profunda se gozan los bienes que
el Ser Supremo nos ha dado.
Yo le tributo el tierno homenaje de la gratitud nacional.
En este breve período, nuestras relaciones exteriores no se han alterado de un modo sensible.
El Gobierno de España, sordo á los consejos de la razón y á los de su propia utilidad, no ha cesado de manifestar la torpeza de su política, verdaderamente obstinada.
A pesar de la escasez de la Península y del descrédito en que ha caído el Gabinete de Madrid por la falencia, de sus compromisos, le hemos visto preparar expediciones, que han arribado á las Islas de Cuba y Puerto Rico, reparar sus buques de mayor porte y construir otros nuevos en los astilleros de España.
El Consejo de Estado, recientemente instalado, se deberá ocupar de los negocios de América y en excogitar arbitrios para reintegrar á la Metrópoli en la posesión de sus soñados derechos.
Asombra la energía que desarrolla el gobierno de Fernando VII siempre que se versan los intereses de las que fueron sus Colonias, cuando él apenas logra, sostenerse en un trono que sacuden revoluciones continuas.
La idea de un acomodamiento es remota, ni puede esperarse por ahora que España abandone los principios que arreglan su conducta.
La rendición de la importante fortaleza del Callao y el triunfo de las armas de una República amiga en el archipiélago de Chiloe, han consumado la derrota de España; pero ella, en la agonía de su dominio sobre América, apurará los recursos que la desesperación alcance á. poner en sus manos.
Esta consideración envuelve la de que México no disfrutará en breve tiempo del reposo exterior que ha estado francamente dispuesto á ganar, por medio de una reconciliación, honrosa para la santa causa que defiende.
Las miras benéficas de los Estados Unidos Mexicanos se extienden á querer contratar la paz con los enemigos más empeñados en prolongar la guerra, fatal á ellos mismos en todos sus resultados.
La República, siempre victoriosa en la lucha contra sus antiguos dominadores, jamás transigirá con su decoro ni escuchará otra proposición que no sea la del absoluto reconocimiento de sus derechos.
La sabiduría y previsión del Congreso han cerrado la puerta á las sugestiones y á las demandas que pudieran entablarse, con el apoyo de un suceso famoso de nuestros días, sobre indemnización, tributo ó exacción por la pérdida de la supremacía que España ejerció de hecho sobre estos países.
Las Cámaras han dado una ley sobre la introducción de los súbditos del gobierno español en el territorio de la República, y esta medida interesante de policía, contribuirá, á afianzar nuestra seguridad exterior.
El Gobierno, que nunca ha cesado de considerar á la Nación en guerra con España, ha aumentado ó disminuido los preparativos de defensa á proporción que ella ha desplegado sus tentativas de agresión y ofensa.
El Ejecutivo está seguro de haber hecho cuanto le correspondía hacer en uso de sus atribuciones, y cuando se han rozado las del Congreso, ha ocurrido oportunamente á manifestarle las urgencias y situación de la República.
La guerra se sostendrá con el honor que se ha sostenido hasta aquí. El Gobierno confiesa con el placer más vivo que el entusiasmo de la Nación mostrará en todos sus tiempos y circunstancias los proyectos de sus pertinaces enemigos.
En la guerra conquistaremos la paz. La paz con todo el mundo es el primero de nuestros votos.
El tratado de amistad, navegación y comercio con la Gran Bretaña, aunque hasta ahora ha ofrecido algunas dificultades que han retardado el fin apetecido de la negociación, es de esperar que se concluya pronto de un modo conveniente y ventajoso á las partes, y que ponga el sello á las relaciones que felizmente existen ya, y que se cultivan por una y otra, en el seno de la amistad más sincera.
Cuando la buena fe y la franqueza presiden estas negociaciones, es fácil aproximar entre sí aun los intereses que parezcan más distantes.
Otro tanto es de creer que se obrará por estos principios para poner en contacto y arreglar los de los Estados Unidos del Norte con los de este suelo.
Siguiendo aquel Gobierno su sistema de comercio neutral bajo la base de una perfecta igualdad, ha resistido en el curso de las negociaciones la excepción que México deseaba establecer y ver generalizada en las Américas que dependieron de una misma Metrópoli, y que por su identidad de principios, de origen y necesidades hicieron causa común para auxiliarse mutuamente contra su propio enemigo.
Aquellos Estados, aunque americanos en sus opiniones é intereses, tienen compromisos que respetar hasta cierto punto con las Potencias de Europa, compromisos que no existen para los Nuevos Estados que necesitan de auxiliarse en todos sentidos.
Un documento oficial que acaba de aparecer á la faz de las naciones, ha esclarecido la política del gabinete de Washington en orden á la gran contienda de las Américas.
La memorable promesa del Presidente Monroe contenida en su mensaje de 2 de Diciembre de 1823, no se sostiene por el actual Gobierno de los Estados Unidos del Norte, que paladinamente ha declarado no haber contraído ningún empeño ni hecho promesa alguna á los Gobiernos de México y de la América del Sur de que los Estados Unidos no permitirán la intervención de ninguna potencia extranjera en la independencia y forma de gobierno de estas naciones.
Es cierto que Mr. Clay, Secretario de Estado y autor de la nota, apela á las simpatías del pueblo de los Estados Unidos y á la comunidad de intereses con las nuevas Repúblicas, pero no es menos cierto que desaparece la garantía de un compromiso por parte de aquel Gobierno, de empeñarse con nosotros en la lucha que provocase alguna potencia auxiliar de la España.
La República Mexicana, al pronunciar su independencia de todas las naciones del globo, se apoyó en la santidad de los principios que invocaba, en los recursos inagotables de su suelo y en el valor tan denodado de sus hijos.
Ella proclamó máximas de justicia universal y sus deseos de unirse á todos los pueblos por los vínculos de la amistad más íntima y de la reciprocidad de derechos y obligaciones.
Ningún pabellón ha excluído de sus puertos, y su rico mercado permanece constantemente franco á las especulaciones de los súbditos de todos los países. Esta conducta filantrópica ha conciliado á los Estados Unidos Mexicanos la estimación y aprecio de las naciones, al paso que la tranquilidad del interior, y la libre circulación de sus riquezas, han robustecido sus elementos de defensa.
El Gobierno de la República contempla fuera del círculo de las probabilidades que una, potencia distinta de la España, acometa la empresa de turbar la pacífica posesión de una existencia que alcanzó el valor y resguarda una moderación sin límites.
Pero si contra toda expectación fuese profanado el suelo clásico de la libertad, México, por sí solo, bastaría á defender y á conservar sus títulos y sus derechos.
El Emperador Alejandro, en los últimos días de su vida, cuando descendía al sepulcro agobiado por el peso del dominio de la Europa, proclamó solemnemente sus principios, sus miras y sus intenciones respecto de la revolución americana. Mr. Clay anunció al gabinete de San Petersburgo las profundas consideraciones que comprometían á éste á intervenir en tan grave negocio.
El Secretario de los Estados Unidos insiste en la idea de que la paz del mundo no será irrevocablemente asegurada mientras permanezcan las convulsiones y la lucha incierta de las Américas.
Los designios del Gabinete de Washington le honrarán siempre, porque han sido dignos de su previsión, de su cálculo y de su filosofía. Los fundamentos de la Independencia americana se analizan con singular acierto, se difunde la luz sobre los hechos y se vaticina el desenlace final que se toca ya después de sucesos tan varios.
Se esfuerza con valentía la necesidad de atemperarse á las circunstancias y al poder irresistible de una revolución triunfante.
Se ostentan los recursos de los nuevos Estados y el temor de que la continuación de la guerra, de una guerra funesta á la misma España, pueda dar un giro pernicioso á ciertos intereses, á las fuerzas unidas de veinte millones de hombres comprometidos y vencedores.
Nada se omitió de cuanto conducía á rodear los acontecimientos de una evidencia palpable.
Debe confesarse, obsequiando á la justicia, que el Emperador de las Rusias no ha desoído una invitación que empeñaba su carácter generoso como regulador de los destinos de Europa.
El Conde de Nesselrode, en nota de 20 de Agosto del año anterior, se limita á exponer, que las opiniones de S. M. no permiten que en este raso importante se preocupen ó anticipen las determinaciones de la madre patria; y que Rusia no podía dar una respuesta definitiva sobre la proposición de los Estados Unidos, hasta que recibiese noticias positivas de las ideas ulteriores de España y de las intenciones de sus aliados.
No se ignoran las máximas favoritas de un Gabinete que marchaba á la cabeza de las potencias ligadas, ni se ocultará, al que medite las frases de este célebre documento, que ellas no envuelven proyectos hostiles de la Rusia contra las modernas Repúblicas.
Ha ocurrido la, presentación de un Agente superior para el comercio francés, autorizado por un oficial general de la marina de S. M. Cristianísima; y atendiendo á que falta á sus despachos la formalidad esencial de la sanción inmediata del Rey de Francia, y hasta ahora no ha sido admitido públicamente en París el Agente mexicano, ni se le reconoce en el carácter que representa por nombramiento de nuestro Encargado de Negocios en Inglaterra, he debido, por. el decoro y dignidad de la República, con
formarme á los usos recibidos entre las naciones.
Pero como la más exacta reciprocidad es la base de las operaciones del Gobierno americano, he mandado admitir al señor Alejandro Martín en la clase de Agente confidencial, que es la misma en que se considera al C. Tomás Murphi en la Corte de Francia.
Dispuesto, además, á todo lo que pueda contribuir al sostenimiento y consolidación de la amistad con aquella potencia, he permitido por ahora á su Agente desempeñar sus encargos en cuanto á los intereses del comercio, mientras se le acredita en debida forma, según exigen los intereses de dos naciones felizmente dispuestas á conservar y aumentar sus relaciones amistosas y pacíficas.
La patente expedida á favor del Sr. Luis Súlcer por el Ministro de Estado de las fábricas y comercio de S. M. Prusiana, en que se le nombra Agente de Comercio en la Capital de la República, se ordenaba á que promoviese los derechos é intereses de los súbditos prusianos ante las autoridades superiores y subalternas de México, sin haberse dirigido al Gobierno de los Estados Unidos Mexicanos, que es la Autoridad Suprema de que deben emanar exclusivamente las órdenes para el reconocimiento de los Agentes extranjeros y el ejercicio de sus funciones.
Con sentimiento mío no ha llegado el caso de que reciba el Exegiuítur el nombramiento del Agente prusiano, y luego que sea modelado por la práctica de todas las naciones, se firmará con esta solemnidad la buena inteligencia que hoy nada altera entre ambos países.
Entretanto, la individualidad del Sr. Súleer será, considerada en los asuntos que puedan ocurrir con respecto á los súbditos del Rey de Prusia.
Nuestro Enviado á Roma se halla detenido en Bruselas, desde donde dirigió al Sumo Pontífice una exposición sobre el contenido de la Encíclica de 24 de Septiembre de 1824.
Allí procura indagar y conocer el ánimo de la Curia respecto de nuestras relaciones con la Silla Apostólica, según lo que obrare con el Ministro de Colombia, más avanzado en sus contestaciones; y por su parte suspende todo paso directo en su misión hasta que se le remitan las instrucciones, pendientes todavía en las Cámaras.
A principios de este año se completó la libertad, del territorio de la República del Perú.
La República de Chile desalojó á los españoles de unas islas vecinas, incorporadas á aquel Estado por el triunfo de sus armas. Nuestras relaciones con su Gobierno, fundadas en tantas simpatías, se han aumentado considerablemente.
Del fondo del sepulcro de los Incas ha nacido una República, que ha adoptado el nombre del primer Presidente de Colombia. Para presagiar la firmeza y estabilidad de su constitución, esperemos á que se marquen los pasos de su infancia.
Es muy satisfactorio que las provincias del Alto Perú hayan aplicado á favor de su independencia de España, el mismo glorioso entusiasmo que todas las Repúblicas, sus hermanas.
El reconocimiento de la Independencia del Brasil por el Rey de Portugal, es un suceso de inmenso valor en la historia de nuestros tiempos.
Juan VI se ha despojado, en substancia, de los llamados derechos y prerrogativas de su trono; y este ejemplo de sumisión al imperio de los acontecimientos y, aun puede decirse, de cordura y filantropía, contribuirá á borrar las impresiones de las máximas que forman el Código de la legitimidad.
La distancia á que se halla situado de la República el nuevo imperio y el remoto contacto de los intereses de los dos países, son las causas de que no existan comunicaciones entre sus gobiernos bajo ningún respecto.
Los amigos de la libertad lamentan la triste ocurrencia de la guerra que desgraciadamente ha roto el Brasil contra las Provincias Unidas del Río de la Plata.
Si la guerra es en todos aspectos un azote de las naciones, las que comienzan á fungir en este rango de las sociedades están obligadas á, consultar los consejos de la prudencia y á sacrificar todos sus resentimientos antes de empeñarse en la destrucción de sí mismas.
Los Ministros mexicanos nombrados para la Asamblea de Panamá, se hicieron á la vela en el bergantín de guerra "Constante."
La demora que ha sufrido su marcha, ha nacido de la naturaleza y circunstancias complicadas de su importantísima misión.
Las instrucciones del Gobierno se han pesado y discutido con suma delicadeza, y cuando llegue el caso de obrar y hacerlas conocer, México será colocado en el lugar que tiene merecido por el ejercicio de la mayor franqueza, y de la sublime filantropía de sus principios.
Afianzar la Independencia ganada por los más heroicos esfuerzos; estrechar de un modo sólido y permanente las relaciones de la gran familia americana; proclamar las intenciones amistosas y pacíficas de los nuevos Estados, esas son las bases; y sus resultados, la creación del derecho público, del derecho magnánimo de las Américas.
Y volviendo la consideración al estado interior de la. República, recibamos los plácemes de los que observan. el curso majestuoso de nuestra imperturbable felicidad. La Constitución es amada y respetada de los libres mexicanos.
Las controversias que necesariamente han debido ofrecerse acerca de algunos puntos cardinales, lejos de suponer extravíos de la sana razón, han dado el más brillante testimonio del espíritu de vida y de calma, de serenidad y de energía que reina en nuestra venturosa asociación.
Abandonemos á los Gobiernos despóticos el silencio sepulcral de que hacen depender la obediencia y sumisión á sus mandatos.
El Gobierno ha robustecido su fuerza moral, cuando se han sometido sus operaciones á la discusión y al análisis. Nuestro sistema es el de la luz meridiana.
El Ejecutivo ha continuado impulsando los adelantos de la Hacienda, que tuvieron su origen del sabio sistema adoptado por las Cámaras.
El arreglo de las oficinas de las aduanas marítimas, el refuerzo de los resguardos, el método establecido para simplificar los trabajos, las continuas órdenes, prevenciones, y las más minuciosas advertencias á sus jefes, todo presenta la lisonjera esperanza de minorar fraudes y precisar al especulador á reconocer los conductos legales.
El resultado de estas providencias será una recaudación más abundante, fundada en los desahogos y aumentos que preparan al comercio las útiles tareas del Congreso para la reforma de aranceles, que reclaman con imperiosa necesidad los intereses de la República, y los de las naciones que frecuentan nuestros puertos.
La pingue renta del tabaco prosperará indudablemente á merced de los esfuerzos combinados de los Poderes Generales y de los Estados que dirigen sus conatos al crece de sus productos.
En las Administraciones de Salinas, Pólvora y de todas las rentas de la Federación, se han encaminado las providencias con tan buen éxito, que cubiertos los gastos nacionales y todos los empeños extranjeros, se prometen en el orden progresivo de cosas, sobrantes á la República.
Al mediar el año de 1826, observo con singular satisfacción, que mis pronósticos del mes de Enero se van realizando. Me acompaña la de poder anunciar á las Cámaras que las obligaciones contraídas en los mercados extranjeros por préstamos, están religiosamente cumplidas hasta el día.
A principios de Enero del año que corre fué ya necesario situar en Londres sumas para cubrir los pagos de intereses del préstamo celebrado con la Casa de B. A. Crolsdchmitd y Compañía: un residuo en ella ocurrió á este saldo: van navegando los caudales destinados al dividendo de amortización é intereses en Abril: se hallan sobradamente reunidos en Veracruz los que vencen en 1 de Julio próximo: saldrán al mar, sin pérdida de instante, y mi placer se duplica cuando puedo asegurar al Congreso General que las sumas que deben ingresar en el Tesoro público por los buques entrados ya en nuestros puertos hasta el día, podrán llenar el gran fondo para los dos últimos trimestres de 1826.
Los fondos nacionales mexicanos habían seguido en su baja el orden de los más acreditados en Inglaterra; en los últimos meses la baja de todo crédito, sin exceptuar los europeos, fué progresiva hasta el grado más ínfimo: consecuencia de este movimiento ha sido que varias casas suspendiesen sus giros, y, entre ellas, la de Goldschmitd comprendió al Gobierno mexicano en algún balance á su favor; pero se ha cuidado de asegurarlo por los trámites de la ley.
Esta revolución mercantil se ha atribuído por algunos, sin la menor apariencia de razón, á principios de alta política: las ondulaciones de aquel gran mercado, no admiten en esta vez otro origen que la extensión inmensa de las especulaciones y la esca.sez del numerario que ellas han producido.
Noticias que alcanzan hasta el 31 de Marzo anuncian la cesación de aquella borrasca comercial: los fondos mexicanos subieron hasta 63, y se mantenían en aquella fecha en 62 y medio.
El Ejecutivo ha disfrutado el placer de que reviviese el crédito de la República con notable privilegio, por el solo anuncio recibido en Londres oportunamente de haberse ya dispuesto el depósito, en nuestras aduanas marítimas, de las sumas destinadas al religioso pago de los empréstitos.
Conservar esta reputación será la obra del Gobierno, por la invariable buena fe con que dará cumplimiento á sus deberes y á sus promesas.
Este punto, identificado con el honor de los Supremos Poderes, no será perdido de vista por el Ejecutivo, como ni tampoco el economizar, hasta donde sea dable, los valiosos sacrificios con que ha conservado la Nación su Libertad y su Independencia.
A objetos tan sagrados han mirado las consultas del Gobierno no resueltas aún, sobre sorteo de milicias, arreglo urgentísimo de la cívica, creación de ocho regimientos activos de caballería y un escuadrón de Mazatlán, concesión del fuero á los útiles auxiliares del Estado de Guanajuato, contingente para completar nuestra marina, y otras de igual entidad que demandan la expedición de leyes oportunas.
Los indios no civilizados han repetido sus violentas incursiones; pero la reforma de las compañías presidiales y la colocación de otras quince en los lugares que designa la ley de la materia, con el nombramiento de comandantes generales inspectores, hacen esperar la pronta pacificación de aquellas tribus y el escarmiento de sus ataques.
Los puertos del Norte se han resguardado con goletas y cañoneras de crucero, que han apresado varios buques de ilícito comercio.
Se han suministrado todos los auxilios de guerra á la Península de Yucatán, y se ha recomendado á las Cámaras la aprobación de gastos para la fortificación de las costas y puertos del mar Norte.
La conveniencia de elegir definitivamente el punto más aparente para el establecimiento de nuestro arsenal de marina, impulsó al Gobierno á despachar una comisión científica para comparar la situación y ventajas de la Isla de Lobos con las circunstancias ya conocidas de la Isla del Carmen.
Al paso que se acumulan datos y noticias que sirven para entender en el arreglo definitivo de límites, se ocupa en estos importantes trabajos la comisión que he empleado para el efecto.
En el desagüe de Huehuetoca, confiado á la administración del Gobierno, no se ha emprendido obra alguna, como se trataba eficazmente de hacerlo antes de la venida de las aguas, para la seguridad de la gran Capital de la República, por habérsele informado que tomadas preventivamente las corrientes del lago, desaparecía el temor de próximas inundaciones.
Convencido de lo que importa á la decencia, á la moral pública y al honor de ciertas familias el fomento de las casas destinadas á recoger y educar los niños expósitos, he dictado las providencias conducentes para poner en corriente los fondos, réditos y rentas del establecimiento de la Capital, y he excitado á los Gobernadores de los Estados para que multipliquen estos auxilios de la inocencia y se corrijan en parte los funestos resultados de las pasiones y de la debilidad humana.
Las Cámaras están penetradas de la justicia con que el Ejecutivo ha instado por una resolución sobre caminos y el Congreso ha considerado este negocio.
La organización de la Contaduría del Crédito Público, es un paso que nos llevará al final arreglo de un establecimiento que piden la buena fe y la dignidad nacional.
La ley de 14 de Febrero último determinó el modo y grados en que debe conocer la Suprema Corte de Justicia en los casos que comprende la Sección 3, título 5, de la Constitución Federal; y las Cámaras han aprobado interinamente el reglamento formado por la misma Corte de Justicia con las reformas que se creyeron convenientes, expeditando así las altas funciones del tercer Poder Supremo de la Federación.
Hubiera sido de desear que quedase arreglado de una vez todo el sistema de tribunales de segunda y tercera instancia en el Distrito y Territorios de la Federación; pero al menos se ha ocurrido á la necesidad con la habilitación que se concede á la Suprema Corte de Justicia por la ley últimamente sancionada, para conocer de las segundas y terceras instancias en las causas civiles y criminales, pertenecientes al Distrito y Territorios, mientras se arreglan definitivamente estos puntos.
La falta de Juzgados y Tribunales de Circuito y de Distrito dejaba un vacío muy perjudicial en la administración de los intereses de la Unión, porque teniendo que ocurrir los comisarios á los Jueces de los Estados, no siempre conseguían que se diese á estos negocios el preferente y pronto giro que conviene á su naturaleza y objeto.
El Ejecutivo, no satisfecho con haber excitado á los Gobiernos de los Estados para que invitasen á sus Jueces á no demorar la substanciación y resolución de los asuntos en que se interesaba el Erario Federal, manifestó á las Cámaras que, permaneciendo imperfecta la Administración de Justicia en este respecto, resultaban males incalculables; y el Congreso, arreglando este punto fundamental, se ha hecho altamente acreedor á la gratitud de la Patria.
Deseoso el Gobierno de expeditar la Administración de Justicia, ha prevenido á los Jueces del Distrito que remitan cada mes lista de las causas que existieren en sus respectivos Juzgados, con expresión de las fechas en que comenzaron y estado que tuvieren.
Por último, se ha hecho iniciativa para que los reos que se sentencien á presidio por los Tribunales de los Estados, sean destinados á las fortificaciones y trabajos que exige nuestra defensa para las costas y fronteras.
Decretado por las Cámaras el Cuerpo de Policía Federal que ha de vigilar la Ciudad, el Gobierno, en desempeño de lo que manda la ley, se dedica actualmente á la expedición del reglamento, para que los habitantes de la hermosa México gocen de paz y seguridad imperturbable.
Estos bienes inestimables, fruto precioso de los sacrificios, de la lenidad y de la civilización del pueblo de los Estados Unidos Mexicanos, impulsan el movimiento que lo conduce á ser un pueblo grande y digno de la admiración de los hombres.
Invitemos á los que tan ciegamente combaten nuestra existencia y la pregonan como un mal de las sociedades, á que se acerquen, á que observen nuestras pacíficas instituciones, el noble y honroso empleo de nuestras riquezas, las máximas de amor y concordia para con todas las naciones, y que á la injusticia y á la obstinación, solamente oponemos verdad, generosidad y franqueza.
¡Conciudadanos de las Cámaras del Congreso General! El pueblo bendice vuestras tareas. Las bendiciones de la paz os siguen á vuestros hogares.
Respuesta al anterior discurso, por el Sr. D. Bernardo González Pérez de Angulo, Presidente de la Cántara de Diputados.
Cuando se goza de un sistema de libertad real y práctica; cuando reina la igualdad ante la ley y cuando están garantidos los sagrados derechos que pertenecen á la, numerosa familia del género humano, los grandes intereses del Gobierno y del pueblo están identificados, como que uniformes conspiran al bien común y á la prosperidad general.
De aquí es que, cuando el Gobierno, en ceremonia tan augusta, comparece ante el pueblo y sus representantes á hacer la reseña de sus actos, arrebata de una manera irresistible la atención de todos los interesados en la majestuosa regularidad de su marcha por la senda segura de la ley.
Habéis oído, amados conciudadanos, por el ameno discurso del Presidente de los Estados de la Unión, que se han organizado la, Administración de Justicia, la, Hacienda y el Ejército, y que sobre tan segura base se ha consolidado la Independencia Nacional, de manera que sus relaciones exteriores se multiplican, que las interiores se estrechan más y más robusteciendo el lazo feliz de la Federación, y que la República Mexicana, con asombro del mundo, en una edad prematura y cuando apenas rompiera las ominosas cadenas de la más degradante esclavitud, se presenta en el concurso de las naciones civilizadas como una matrona poderosa, sin orgullo; libre, sin desenfreno; y magnánima, sin bajeza.
Y qué diríamos de los impotentes esfuerzos de la descarriada España?
No hay más que seguir el hilo del discurso. La Administración de Justicia, la de la Hacienda Pública, la Agricultura, el Comercio y la Minería, ofrecen mi cuadro de admiración y de recreo.
Caudales inmensos circulan rápidamente por toda la República: no hay un solo síntoma de debilidad y decadencia.
¡Reliquias de conquista y elementos de servilismo!
¡Ah! Nuestras antiguas habitudes y el estado de nulidad en que vivimos, os mezclaron de tal manera con las partículas de nuestra existencia social, que permanecéis aún necesariamente.
Mas la calma, la prudencia y el valor genial americano os miran como al mortal hidrógeno, que esparcido generalmente en la atmósfera que respiramos no por eso destruye su influjo vital sobre todos los seres.
Padres de la Patria, era imposible que colocados vosotros en lo más sublime del solio, no presentaseis un blanco á los infames tiros de la detracción y la maledicencia.
Sus proyectos serán mirados con desprecio y desairados, como lo fueron en la época del Imperio, y la posteridad imparcial y justa calificará honrosamente vuestros trabajos para cimentar la felicidad de la Patria.
El curso lento de vuestras operaciones es obra de la ley: ella marcó á las discusiones los trámites precedentes de primera y segunda lectura con intermedio de un día; ella previno que en cada artículo, en cada cuestión hablasen por lo menos doce individuos: ella propuso que toda votación fuese nominal: ella estableció dos Cámaras, para que con las mismas solemnidades, con los mismos trámites y con la misma demora revisase la una los proyectos y deliberación de la otra, dejando así á la meditación más profunda el espacio de tiempo necesario para analizarlo todo.
Sin embargo de esta lentitud, madre feliz del acierto; sin embargo de la interrupción que causan las proposiciones, las iniciativas del Gobierno, sus ocurrencias del momento y los negocios de particulares, habéis hecho mucho en favor de la felicidad de la Patria.
Están marcadas las atribuciones de la Suprema Corte de Justicia y su régimen económico: se le ha atribuido en los asuntos civiles y criminales del Distrito y Territorios de la Federación: se han arreglado los Tribunales de Distrito y Circuito: se marcaron los límites del Distrito Federal: se estableció su Gobierno económico: se autorizaron sus Jueces de Letras, y se han fijado reglas justas para el desagüe.
Quedaron extinguidos los grados militares: se crearon Compañías fronterizas: se ha prohibido que los ladrones pasen en condena á corromper el Ejército: quedaron extinguidas ciertas excepciones, prohibiéndose á los Generales mandar los Cuerpos, y están prevenidos los enganchamientos.
Se habilitó el puerto de Tuxpam: se autorizó al Gobierno para fortificaciones importantes: se previno por ley la particular de Coatzacoalcos: se ha prohibido la entrada á los españoles y se ha aprobado el Presupuesto.
Se han tomado todas las medidas de orden y seguridad, y en poco más de cien sesiones se han dado cerca de cuarenta, leyes, cerca de veinte decretos, y quedan despachados ciento noventa y ocho expedientes por las Comisiones, y en revisión están pendientes y á discreción de ambas Cámaras, cuarenta; todos de la mayor importancia: Crédito público, aranceles, cuentas de Hacienda, diezmos, vacantes ... pero á dónde voy con tan minuciosa lista?
La Legislatura del ario de 1826 dió dos pasos directos hacia la felicidad pública, que marcan su época gloriosa.
Ella quitó al Gobierno las facultades extraordinarias: restituyó con este golpe á la Constitución su vigor natural, dejó á los Poderes en su órbita respectiva y á los ciudadanos bajo la garantía de las fórmulas conservadoras de la seguridad individual.
Ella quitó á los Estados la mitad del contingente, extendiendo una mano benéfica hacia los contribuyentes y dejándoles recursos para subsistir y para emprender.
¡Mexicanos! Así ha deseado hacer vuestra felicidad el Congreso General; y al descender del sublime asiento de legisladores á la clase de simples ciudadanos obedientes á, las leyes, no podemos menos de exhortaros á la unión.
La religión y la moral son los ejes de la felicidad pública: conservad en firme apoyo los deberes del hombre y del ciudadano.
Nuestro amor á la Patria y nuestra total decisión por la forma de Gobierno felizmente adoptada, nos tendrá en atalaya desde nuestro humilde recinto sobre los intereses de la Patria.
Enemigos eternos del servilismo y amantes decididos de la Libertad, sacrificaremos en sus aras nuestra cara existencia. Cumpliremos con las leyes; seremos eternamente federados; y contando con vuestra cooperación poderosa, jamás temeremos ningún cambio.
¡Odio eterno, Mexicanos, al horroroso centralismo y al despotismo brutal! Sed libres, sed virtuosos, y todos seremos felices.
El General Victoria, al abrir las sesiones extraordinarias el 15 de Septiembre de 1826.
¡Ciudadanos Diputados!
¡Ciudadanos Senadores!
He usado de la facultad que la Constitución me concede para convocar al Congreso á sesiones extraordinarias, previas las circunstancias que ella misma señala en el art. 116.
Estáis reunidos para dedicar vuestra atención á objetos de preferencia, entre muchos que atraen las miradas del legislador.
La mano lenta del tiempo perfecciona las obras de la sabiduría; y si os hubiera sido posible consumar en los dos períodos de la existencia constitucional de las Cámaras todo lo que falta para que sea expedita la marcha de la República, ella no os demandara nuevos trabajos, nuevos afanes y desvelos.
Al desarrollarse los elementos en la Sociedad, van apareciendo las necesidades cuando se multiplican los goces. Lleváis, señores, por la mano á esta joven República, que exige de los depositarios de su voluntad oráculos de justicia y el fallo sobre su suerte futura.
Ella depende del Crédito Público, de esta base en que descansan las naciones. El mundo civilizado fija los ojos en los prudentes legisladores de México.
La buena fe en los contratos, las garantías de las promesas son los vínculos de la amistad y armonía de unos pueblos con otros.
De todas las leyes necesarias para el final arreglo de la Hacienda, la de Aranceles de Comercio es la más urgente; porque esta ley afecta intereses de primer orden; porque ella conviene no sólo á nosotros: conviene y pertenece al Universo.
Serán sometidos á la deliberación del Congreso los tratados celebrados y concluidos por el Gobierno con las naciones extranjeras.
El Ejecutivo examina ahora con el mayor detenimiento los pactos de la Gran Asamblea Americana en Panamá.
La Agricultura, el Comercio y la Industria, están pidiendo la mejora de caminos, que ninguna comodidad proporcionan hoy al negociante y al viajero.
La deserción en un Ejército debe cortarse como un cáncer; y se palpa ya la ineficacia y complicación de las leyes vigentes.
El Ejecutivo recomienda muy particularmente este grave asunto; porque el Ejército es el más firme apoyo de nuestra Independencia.
Se deja en estado de acefalismo la justicia militar, entretanto no se arreglen las atribuciones del Supremo Tribunal de la, Guerra, que conoce igualmente de los negocios de Marina.
La Milicia activa, ese muro de las libertades públicas, reclama imperiosamente la última mano sobre su organización.
Las asesorías de las Comandancias Generales, Compañías veteranas de las costas, bagajes y todo lo necesario para la seguridad y defensa de la Nación, ocuparán á las Cámaras.
Ellas perfeccionarán la Administración de Justicia en la Federación, en lo que toca á la primera instancia.
Es muy importante que sea señalada la dotación de los Agentes del Gobierno en los países extranjeros. Este vacío produce embarazos que deben removerse, obsequiando el mejor servicio de la República.
La aprobación ó reforma de los presupuestos del ario, con sus incidentes, se tomarán en consideración; y la merece muy especial el punto pendiente sobre si el Distrito Federal ha de tener ó no Senadores en el Congreso de la Unión. Es notable la falta de un plan de Instrucción Pública.
Las luces sirven á la existencia de las naciones, las engrandecen y las conservan. Unifórmese la enseñanza y conózcanse todas las ciencias y las artes que ennoblecen al hombre y lo hacen partícipe en las funciones de la vida social.
Funcionando el Congreso como Legislatura del Distrito, aprobará el presupuesto de los gastos para que, variándose el local de la cárcel de México, le combine la seguridad y salud de los delincuentes.
Sabéis ya, conciudadanos, por un golpe de vista, los graves negocios que pondrán en ejercicio vuestras luces y vuestro celo incansable por la prosperidad nacional.
Entregaos á vuestras tareas bien satisfechos, porque os aseguro que la Patria, adelantando su reputación externa, medra sin límites á la benéfica sombra de nuestras instituciones republicanas.
Contestación del Sr. D. Francisco María Lombardo, Presidente de la Cámara de Diputados.
Destinado por la Constitución á promover la prosperidad de la República, vuelve hoy, obediente á la Ley, el primer Congreso Constitucional de la Federación Mexicana, á ocuparse de los objetos para los que se le ha convocado; mas van sucesivamente á disputarse la atención y el celo de los legisladores, y en el vasto campo que se presenta á su examen, las decisiones serán difíciles y delicadas, porque su trascendencia es lata, y su influjo duradero podrá decidir la suerte feliz ó desgraciada de esta Nación, augurar su libertad ó preparar su. esclavitud, elevarla al poder y á la opulencia ó hundirla en el abatimiento y en la miseria.
Domiciliar, en efecto, las producciones y riquezas de otros países en nuestro suelo, arreglando el comercio libre de la República; afianzar el crédito de ésta, para colocarla en el puesto á que la Naturaleza la destina, trayendo á la circulación capitales que alguna vez labraron la suerte de las familias á que pertenecieron y hoy están reducidos á nulidad; acabar el arreglo de la disciplina militar, sobre que descansan la Independencia y Libertad política de la Nación, así como completar la civil de los ciudadanos por la Administración de Justicia, aun pendiente de algunos puntos por decidir; ir fijando nuestras relaciones; examinar la inversión de nuestros fondos y organizar la instrucción que deba darse á quienes nos sucedan un día en el honroso cargo de servir á la Patria, trabajos son de bastante complicación, que demandan profundas meditaciones, y cálculos capaces de embarazar al genio mismo.
Particularmente, cuando no es ya una paradoja, sino una verdad que ha consagrado la historia de todas las naciones, que ni los vicios de los pueblos ni su valor ni molicie, ni sus talentos, luces é ignorancia, el poder y la riqueza, no son efectos del clima ó atributos de una generación privilegiada, sino obra única de las leyes; y el carácter distinto de pueblos que se han sucedido en un mismo suelo bajo el propio clima y de un solo origen, y la variación de riquezas y poder que ha arrastrado consigo el comercio al dar esta lección, hace más á cuantos con un espíritu de análisis y filosofía, procuran, legislando, la felicidad de las naciones.
La nuestra, después de salvar la distancia inmensa que Inedia entre la opresión y la libertad, colocada ya en una forma de Gobierno que la asegura de la posesión de ésta, marcha en pos de su prosperidad y bajo los mejores auspicios: librando hoy en la probidad de los representantes la conclusión y arreglo de su sistema económico, del examen de presupuestos en que están comprometidas nuestras rentas, y de su inversión, resultarán medras y mejoras en aquéllas, y á la par quedarán cubiertas las atenciones del Gobierno.
Si presidiere el acierto á nuestras deliberaciones, y con procurarle, al descender los Diputados y Senadores del puesto á que les elevaron respectivamente sus Estados, tranquilos, por haber despojado al Poder de facultades que amenazaban la libertad de esta, gran sociedad, se retirarán á sus hogares á obedecer las leyes mismas que dictaron, para perpetuar la existencia política de ésta, depositando así en sus dignos sucesores los intereses de una República soberana, opulenta, independiente y libre.
El General Victoria, al cerrarse las sesiones extraordinarias en 27 de Diciembre de 1826.
Ciudadanos Representantes y Senadores:
Al cerrar este día las sesiones extraordinarias para que fuisteis convocados en uso de la facultad que la Constitución me atribuye, debo felicitarme, porque habéis correspondido á, los deseos y á las esperanzas de la Patria.
Si no habéis podido extender vuestra consideración á todos los puntos en la convocatoria, ha sido porque algunos de ellos han absorbido vuestro tiempo con la detenida meditación y examen que han demandado.
Empero dictasteis resoluciones importantes y habéis dejado preparadas otras á vuestros dignos sucesores.
Al autorizar al Ejecutivo para contratar la apertura ó mejora de caminos, habéis dado un paso que debe influir eternamente en el fomento de la riqueza y prosperidad de la República.
Por el influjo benéfico de esta ley se aumentará la circulación de los capitales y con ella duplicará nuestro suelo sus inagotables tesoros.
Con el decreto de1 16 de Octubre habéis continuado vuestros trabajos para la organización del Ejército.
La Ley del 30 de Noviembre ha extirpado un mal que la revolución y la guerra habían continuado.
Al disponer medios de transporte para los cuerpos del Ejército y abolir la carga odiosa de bagajes, habéis esforzado las garantías individuales, quitado trabas al tráfico vivificador y puesto en armonía el orden y la libertad.
Esta ley que reclamaban la justicia y la sabiduría, atrae sobre vosotros la bendición de los pueblos.
El indulto concedido á, las tribus sublevadas en Sonora, es un testimonio de vuestra previsión y filantropía.
Esta gracia hará que vuelvan á su deber esos hombres, y eviten el abismo de miseria la destrucción absoluta, á, que nos precipita su infatuación lastimosa.
El Gobierno ha tomado medidas enérgicas para cortar el mal; y vuestra humanidad será el bálsamo que cure finalmente las heridas de aquel Estado.
El arreglo necesario de la Administración de Justicia ha llamado también vuestro celo, y habéis discutido y preparado trabajos importantes en sus diversos ramos.
También os habéis ocupado en el arreglo de Aranceles, tan esencial á la organización definitiva de las rentas de la República.
La atención que habéis consagrado á varios puntos relativos á la seguridad y tranquilidad públicas, es un testimonio más de vuestro celoso patriotismo.
Representantes del pueblo: con el placer más puro os recuerdo que este acto solemne va á terminar felizmente un período constitucional. El primer Congreso reunido conforme á la ley fundamental de la Nación, cierra hoy sus sesiones y entrega á nuevas manos el augusto encargo de representar al gran pueblo á. que pertenecemos.
En todo este tiempo las leyes se han obedecido en toda la extensión de nuestro vasto territorio: los enemigos.de la República han sido lanzados de la roca en que abrigaban su desesperación y sus furores; y la República, respetada y grande en lo exterior, recibe señales positivas de consideración y aprecio de los mismos Gabinetes que se suponían enemigos de nuestra restauración gloriosa. En lo interior, parece que se levanta una nueva creación.
Extended la vista alrededor de vosotros: por cualquier rumbo que volváis á vuestros hogares, el espectáculo que se os ofrezca, será de más elocuencia que mis palabras, para excitaros á dirigir la más tierna gratitud al cielo por los días de gloria que nos ha dado.
Los estragos de la revolución han desaparecido: las fuentes de la riqueza pública se abren de nuevo; y las relaciones que estrechamos cada día más con otros pueblos que nos han precedido en la carrera de la civilización, desenvuelven las energías ocultas de nuestro suelo.
La marcha majestuosa de nuestras instituciones ha resuelto el problema de su practicabilidad.
¡Conciudadanos! Los que os sucedan en lo futuro, legislen con igual dicha y acierto, y salgan del santuario de las leyes entre las bendiciones de la abundancia y de la paz, y las miradas benignas del cielo.
Contestación del Sr. D. Cayetano Ibarra, Presidente de la Cántara de Diputados.
Señores:
La interesante ceremonia que nos congrega hoy en este lugar, nos trae á la memoria aquellos días aciagos en que profanado el santuario augusto de las leyes, arrancados del seno de la Representación Nacional sus ilustres miembros y hollados escandalosamente los más sagrados derechos de la sociedad, todo anunciaba que en nuestro desgraciado suelo iba por mucho tiempo á sentar su trono la más desenfrenada tiranía; ó aquéllos en que rotos los diques del respeto, relajados los resortes de la autoridad y exaltadas las pasiones, soplaba por todas partes el fuego de la discordia y conducían al Estado á su completa disolución.
Mas apartemos la vista de un cuadro tan funesto: borremos, si es posible, estas páginas de nuestra historia, y si alguna vez echamos sobre ellas una mirada, sea sólo para sacar lecciones útiles de escarmiento para nosotros y nuestra posteridad.
Hoy somos conducidos á otro género de reflexiones.
El primer Magistrado de la República, con todo el brillo y ostentación que exige el decoro de la gran Nación que representa, viene á dar un público testimonio de reconocimiento á la soberanía del pueblo á quien debe su autoridad: los legisladores, cumpliendo los primeros con la ley, hacen solemne dimisión de un poder que por determinado tiempo les fuera confiado: y el pueblo mexicano, en la renovación del Cuerpo Legislativo, ve asegurados sus más preciosos derechos y no teme la perpetuidad del poder ni los esfuerzos peligrosos que se emplearán para destruirlo.
A vuestra ilustración, señores, á vuestra circunspección y patrióticos desvelos se debe en mucha parte tan admirable transformación.
Al terminar vuestras tareas legislativas, tenéis el placer de devolver el sagrado depósito de la Constitución que os fué encomendado, en toda su pureza y vigor.
No existen ya aquellas facultades ominosas, que amenazando incesantemente la seguridad de los ciudadanos, amortiguaban el espíritu público, esta llama vivificadora de la libertad y sostén admirable de los Gobiernos representativos.
El pabellón de la República tremola en los puertos de una nación poderosa, cuyo Gobierno por sus relaciones de sangre, por sus principios ó por un errado cálculo de intereses era quizá el único que pudiera favorecer los esfuerzos hostiles de la moribunda España.
Un suceso que tanto interesa á la consolidación de nuestra Independencia y Libertad se habría tal vez retardado, si las Cámaras no hubieran tenido suficiente discreción para desechar ciertos proyectos que, aunque dictados por un puro celo, hubieran producido una alarma y dado ideas poco ventajosas de nuestro estado.
Quedan ya establecidas y organizadas las oficinas de la Contaduría Mayor, de ese final severo de las operaciones del Gobierno en el más importante ramo de la Administración Pública.
Se han dado leyes para la organización del Ejército, para la Administración de Justicia, para el sistema de Hacienda y otros objetos que demandaba con urgencia nuestro naciente sistema político.
Faltan, en verdad, otras muchas; pero no ha sido dado á la presente Legislatura consumar una obra tan grandiosa.
La lentitud de las operaciones del Cuerpo Legislativo, efecto de su acertada organización, ha sido el mayor obstáculo; mas no debe éste mortificarnos.
Esas trabas, si bien pueden parecer perjudiciales á la vista de hombres irreflexivos, son, sin embargo, la mayor salvaguardia de la Constitución,, la prenda más segura del acierto, y ellas son el resultado de la meditación y la experiencia.
Se privarán los mexicanos de una ley benéfica por algún tiempo, pero evitarán otras mil que fueran hijas de la precipitación y que produjeran insensiblemente la ruina del Estado.
Conciudadanos: cerremos los oídos á todo género de seducción: ni las interesadas quejas del descontento, ni las agrias declamaciones del falso patriotismo, ni las insinuaciones lisonjeras de un sistema, de quimérica perfección os hagan renunciar á vuestra sensatez.
Tendamos la vista por esos pueblos desgraciados, que han hecho los mayores esfuerzos por sacudir el yugo del despotismo; y no encontraremos sino sangre, desolación y honores que hacen estremecer á la humanidad.
La inconstancia de principios, la exaltación de pasiones y la corrupción de costumbres han preparado el camino á los Czares, Cromwells y Napoleones.
Mas sin ir á países muy distantes, ni recurrir á épocas muy remotas, nuestros vecinos y hermanos nos están presentan.do los más tristes ejemplos de estas verdades, los unos, buscando su salud en las aventuradas deliberaciones de una convención irregular; los otros, librando su suerte en el prestigio de un hombre afortunado, y son quienes están convaleciendo apenas de los males que les causaron sus pasadas disensiones.
Nosotros, empero, más felices ó mejor aleccionados, ni reconocemos otro prestigio que el de la ley, ni otra fuerza que la de la opinión.
Sin embargo, amenazarán aún algunos peligros; se presentarán algunos obstáculos; pero el celo ilustrado del digno Jefe que preside la Nación, y la sabiduría de los futuros legisladores, los podrán prevenir y remover.
En el completo establecimiento del crédito público encontrará la Nación un. manantial de seguridad y de recursos, si por desgracia hubiese de necesitarlos.
Con las reformas saludables de la libertad de imprenta se cortará el abuso intolerable de convertir este precioso vehículo de la ilustración en odioso instrumento de la venganza, del personal interés y del espíritu de desorden é inmoralidad.
En la acertada sanción de los tratados con las Potencias extranjeras se fijará nuestra consideración política, se consolidará la paz y se abrirán mil conductos á la pública prosperidad. En fin, señores, con un sabio establecimiento de instrucción pública se removerán de un golpe cuantos obstáculos se opongan á nuestra felicidad y hubiesen creado la ignorancia, el absolutismo y la revolución.
Los principios de la religión y de la moral afianzarán á un mismo tiempo la rectitud de las autoridades y el respeto de los pueblos: la primera enseñanza predispondrá á los hombres á los más generales y útiles trabajos de la sociedad: el estudio de las ciencias formará el hermoso plantel de donde la Nación escogerá las personas que habrán de regirla en todos los ramos de la Administración Pública; y aun aquellos conocimientos que sólo parecen servir de adorno al entendimiento, contribuirán á suavizar nuestras costumbres y desterrarán la intolerancia, tan odiosa en el trato privado como funesta en la deliberación de los negocios públicos.
Conciudadanos: destiérrense de entre nosotros esos partidos y los nombres odiosos con que se ha pretendido caracterizarlos: desaparezcan esas producciones que son la injuria de la razón y la ofensa de la moral.
La diversidad de opiniones no debe volver á los hombres enemigos.
Todos somos mexicanos, todos independientes, todos libres, y todos, por conseguirlo, hemos hecho los más costosos sacrificios.
Y vosotros, Padres de la Patria, volved á vuestros hogares á disfrutar en el sosiego de la vida privada las dulzuras de una conciencia pura: en ella encontraréis un asilo contra la persecución de los hombres.
Inspirad con vuestro ejemplo el amor al orden, la sumisión á las leyes, el respeto á las autoridades; y si hasta hoy habéis sido buenos legisladores, sed en lo sucesivo los mejores ciudadanos.
Fuente:
Los presidentes de México ante la Nación : informes, manifiestos y documentos de 1821 a 1966. Editado por la XLVI Legislatura de la Cámara de Diputados. 5 tomos. México, Cámara de Diputados, 1966. Tomo 1. Informes y respuestas desde el 28 de septiembre de 1821 hasta el 16 de septiembre 1875.
Los cinco tomos fueron digitalizados por la Universidad de Texas:
http://lanic.utexas.edu/larrp/pm/sample2/mexican/history/index.html
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