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Siglo XIX > 1820-1829 > 1825

Decreto del Congreso de Querétaro para establecer una casa de moneda en el Estado.
Querétaro, diciembre 14 de 1825.

EL GOBERNADOR DEL ESTADO DE QUERÉTARO A TODOS SUS HABITANTES SABED:

QUE EL CONGRESO DEL MISMO ESTADO HA DECRETADO LO QUE SIGUE.

El Congreso del Estado de Querétaro ha tenido a bien decretar lo que sigue.

Art. 1º. Se establecerá casa de moneda en el Estado.

Art. 2º. Para llevar a efecto lo dispuesto en el artículo anterior, se aprueba la contrata celebrada por el Gobierno con D. Juan Guillermo Williamson y D. Guillermo C. Jones, como comisionados de la Compañía Anglo-Mexicana, cuyos artículos son los siguientes.

Primero. El Estado concede privilegio exclusivo a los Sres. D. Juan Guillermo Williamson y D. Guillermo C. Jones, como comisionados de la compañía Anglo Mexicana, para que en el término de dos años amonede ella sola el oro y plata que al efecto se presente en la casa de moneda.

Segundo. El término expresado en el artículo anterior comenzará al vencimiento de un año que se concede a la compañía contratante para la construcción de oficinas, habilitación de máquinas y demás enseres.

Tercero. La compañía contratante gozará los derechos y utilidades que por las leyes vigentes o las que se dicten en lo sucesivo corresponderían al Estado si por cuenta de él se girara la casa de moneda.

Cuarto. Durante el tiempo expresado en el artículo 1º, no podrá haber en el Estado otra casa de moneda sino mandada erigir en esta capital.

Quinto. La compañía contratante amonedará el oro, plata y cobre conforme a las leyes vigentes y a las que en lo sucesivo dicte el congreso general, y con la misma o mayor perfección que lo hace la casa de moneda de México.

Sexto. La inobservancia del artículo anterior constituye en responsabilidad a la compañía contratante, y especialmente a los comisionados, quienes por si a nombre de ella se sujetan a las autoridades del Estado, para que puedan exigírsela con arreglo a leyes vigentes.

Séptimo. El ensayador será nombrado por el gobierno general, y su sueldo satisfecho por la compañía contratante si no excediere de dos mil pesos anuales. Si excediere, el exceso lo pagará el Estado.

Octavo. El gobierno del Estado podrá nombrar un interventor, cuyo sueldo no será de cuenta de la compañía contratante mientras que el ingreso de platas para amonedarse no exceda de diez mil marcos anuales.

Noveno. La compañía contratante pedirá con anticipación al Gobernador las matrices que necesite, para que éste las pida al gobierno general.

Décimo. El costo de la casa material, obras, máquinas y enseres, y los sueldos y salarios de los dependientes y operarios serán de cuenta de la compañía contratante.

Undécimo. Cobrará esta al introductor dos rs (sic) por cada marco de plata que amonede, computada su ley al respecto de once dineros.

Duodécimo. El apartado lo hará la compañía contratante a razón de dos reales cada marco.

Décimotercio. La compañía contratante amonedará el oro al respecto de dos reales cada marco, computada su ley por la que debe tener la moneda, proceda su ensaye, y cualquiera diferencia que se advierta respecto a la ley que lleven señaladas en las marcas, se participará al introductor para su resolución.

(Décimocuarto.)

Décimoquinto. El interventor reconocerá todas las piezas de oro y plata que se introduzcan en la casa para amonedarse, y no teniendo marcas (ilegible) leyes vigentes, y después que se verifique el ensaye. No habiendo interventor la compañía se obliga a hacer sus veces para este efecto.

Décimosexto. El total producto líquido de las piezas de oro y plata que se presenten para amonedarse lo entregará la compañía contratante dentro de ocho días, y en el de la introducción dará a buena cuenta la mayor parte.

Décimoséptimo. El valor del oro lo safisfará la compañía contratante al respecto de diez y seis pesos cada onza acuñada, y en introductor podrá dentro de seis meses devolver la cantidad de pesos que hubiere recibido, para que se le entregue su oro amonedado.

Décimoctavo. La compañía contratante acuñará monedas de todas las clases que se designen las leyes, tanto de oro como de plata, y entregará al introductor cuando lo exija la tercera parte de sus metales en monedas de diversos valores, y el resto en las del valor máximo.

Décimonono. El gobierno del Estado tendrá la suprema inspección sobre la casa de moneda, y tomará cuantas providencias de precaución crea convenientes para prevenir males de cualquiera clase.

Vigésimo. El nombramiento de los dependientes y operarios de esta casa de moneda corresponderá a la compañía contratante, pero lo verificará en súbditos del Estado, o Mexicanos. Esta circunstancia solo podrá dispensarse para los destinos facultativos.

Vigésimoprimero. El gobernador del Estado podrá nombrar dos individuos en calidad de aprendices para cada una de las clases de operaciones de la casa de moneda, cuales son el apartado, gravado, ensaye y uso de la maquinaria, y la compañía contratante estará obligada a recibirlos, e instruirlos en sus respectivos ramos. Esta obligación durará por cuatro años, los que designe el gobernador.

Vigésimosegundo. La compañía contratante pasará al gobierno en fin de cada mes una nota en que consten por menor las cantidades de oro, plata y cobre acuñadas en el propio mes, y los gastos que se hayan erogado, también para fin de cada año presentará otra nota general en los mismos términos, y respectiva a todo él. Estos documentos estarán firmados por los comisionados, ensayador e interventor.

Vigésimotercero. Si el congreso del Estado pudiere decretar la acuñación del cobre, y la decretare, la compañía contratante la amonedará en una o varias partidas por solo sus costos, con tal que durante la contrata no pase la cantidad total de ciento cincuenta mil pesos.

Vigésimocuarto. Si durante los doce años de esta contrata se presenta algún otro empresario ofreciendo y asegurando sellar, cambiar y apartar con mayores ventajas que las que explican los presentes artículos, será preferido, pagando los gastos que la compañía contratante hubiese impendido hasta entonces, y también los utensilios, y máquinas, si se le quieren vender, indemnizando además a la citada compañía de las cantidades correspondientes por razón de comisión y de seguridad en el puerto, fletes y generalmente todo aquello sin lo cual no se habría verificado el establecimiento; pero aun en este caso la compañía contratante tendrá el derecho del tanto para ser preferida al nuevo empresario, sujetándose a las bajas y provechos que se hagan en beneficio del Estado.

El nuevo empresario no podrá hacer su propuesta por más tiempo que el que falte para el completo de los doce años contratados con la compañía, a fin de que el Estado no se prive por más tiempo de tener y usar por sí de su establecimiento .

Vigésimoquinto. Concluido el tiempo de la contrata, quedarán a favor del Estado, sin costo algunos las máquinas, enseres y cuanto haya servido a la casa de moneda y apartado.

Vigésimosexto. Los empresarios comprarán para la colocación de sus talleres la casa que más les acomode, y en todo tiempo se considerará como propiedad suya; más a la conclusión del privilegio y para la continuación del establecimiento se obligan a ceder aquella al Estado sin costo alguno, u otra de suficiente capacidad para las oficinas y máquinas que tenga la que estuviere en servicio y con las otras necesarias.

Art. 3º. Este decreto se comunicará por el gobierno a D. Juan Guillermo Williamson y D. Guillermo C. Jones comisionados de la compañía Anglo-Mexicana, para que dentro del 3º día le manifiesten su aceptación o disentimiento por escrito.

Art. 4º. Admitido el privilegio por los dichos comisionados de la compañía, queda desde ese momento en todo su vigor el contrato aprobado por este decreto.

Art. 5º. Si los referidos comisionados de la compañía contratante disintieren dentro del término expresado en el artículo anterior, queda revocado el privilegio, y las bases aprobadas servirán para que el gobierno pueda entrar en contrata con otro individuo, previo aviso al Congreso.

Lo tendrá entendido el Gobernador del Estado, y dispondrá su cumplimiento, y que se publique y circule.

Dado en Querétaro a 18 de noviembre de 1825.

José Diego Septién,
Presidente.

Sabás Antonio Domínguez,
diputado secretario.

Joaquín Espino-Barros,
diputado secretario.

Transmitido este decreto, conforme a lo dispuesto en el artículo 3º, a los Sres. D. Juan Williamson y D. Guillermo C. Jones, manifestaron su aceptación en el oficio que sigue.

D. Guilermo C. Jones, manifestaron su aceptación en el oficio que sigue.

Ecsmo. Sr.-

Es en nuestro poder el oficio que V. E. Se sirve dirigirnos, fecha de hoy, acompañándonos copia del decreto expedido por el H. Congreso del Estado en 18 de noviembre del presente año acerca del establecimiento de Casa de Moneda en esta Capital, y habiéndonos impuesto de su contenido, lo hallamos en todo conforme a las bases presentadas por nosotros, y acordada anteriormente.

Dios y libertad.

Querétaro diciembre 3 de 1825.

Ecsmo. Señor Juan Guillermo Williamson.

Por Guilllermo C. Jones, Juan Guillermo Williamson.

Ecsmo. Señor Don José María Diez, Gobernador del Estado libre de Querétaro.

Por consiguiente queda desde luego en todo su vigor el contrato aprobado por este decreto según indica el artículo 4º.

Por tanto, mando se publique, circule y se le dé debido cumplimiento.

Querétaro, diciembre 14 de 1825.

José María Diez Marina.

José Ignacio Escandón.
Prosecretario

Fuente:

Ángela Moyano Pahissa, recopilación e introducción. Antología documental para la historia de la conformación política del Estado de Querétaro, 1824-1845. Universidad Autónoma de Querétaro. Primera edición, enero de 2005. México, 83pp. Incluye un CD con los documentos. Documentos obtenidos del Fondo Fernando Díaz Ramírez, que se encuentra en la Capilla Alfonsina de la Biblioteca de la Universidad Autónoma de Nuevo León.