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Siglo XIX > 1820-1829 > 1825

Bando de policia y buen gobierno.
Febrero 7 de 1825.

Ninguna forma de gobierno hará la felicidad de los pueblos, ni las leyes y providencias mas sábias facilitarán á los ciudadanos la seguridad individual de sus personas, afianzará sus propiedades y proporcionará su salubridad, comodidad y cuantos bienes trae consigo una buena policia, si en los funcionarios públicos á quienes toca y está encargado este ramo, no hay toda la firmeza necesaria para hacer ejecutar las mismas leyes y providencias, y en los demas habitantes docilidad, exactitud y sumision para obedecerlas y cumplirlas.

Han sido muchos y bien meditados los reglamentos, avisos y bandos que se han publicado en diversos tiempos, adaptables á las distintas épocas de los gobiernos; pero una dolorosa experiencia tambien ha manifestado que la apatía, las conexiones, y alguna vez ciertos manejos oscuros y reprobados de los subalternos, han inutilizado las disposiciones del gobierno, haciendo ilusorias las mas laudables y bien concertadas medidas.

Para reformar un desórden de tan perniciosas trascendencias á la sociedad, y para que los habitantes de la gran México y demas vecinos del Distrito Federal disfruten las ventajas que proporciona un gobierno celoso del bien comun; he dispuesto, de acuerdo con este Ayuntamiento, y de conformidad con el propuesto por la comision que nombró, y con presencia de las repetidas providencias y bandos de la materia, se publiquen en esta capital y en los lugares de su Distrito, los artículos siguientes, bajo las penas que se expresan:

1.- Quedan en su fuerza y vigor los bandos de policía publicados en 23 de enero de 1822 y 31 del mismo mes del que acabó; de consiguiente se prohibe como en aquellos, á toda clase de personas, sean del estado, sexo y condicion que fuerén, arrojar á las calles trastos, basuras, tiestos, piedras ni otra cosa alguna, bajo la multa de doce reales, impuesta en el citado bando de 23 de Enero de 1822, y se aplica de nuevo distribuida de este modo: cuatro reales al denunciante, cuatro al ejecutor, y los cuatro restantes se destinan al fondo público.

2.- Con la misma pena, distribuida de la propia forma, se escarmentará á los que vertiesen agua limpia ó sucia por canales, ventanas, balcones ó puertas; pues deberán derramarla en los albañales, y en su defecto en las atarjeas ó caños, cuidando de no maltratar, ensuciar ó salpicar el empedrado.

3.- Tampoco se podrá sacudir por los parajes de que habla el artículo anterior, alfombras, petates, ropas ni demas que causen incomodidad, como regar los coches en las calles, bañar los caballos, fregar los trastos ó utensilios, lavar las ropas en caños ó fuentes públicas, y otras iguales operaciones, por cuya infraccion se impondrá la propia multa en la forma dicha.

4.- Ninguno tendrá jaulas, macetas, tinajas ni otra clase de vasijas en las ventanas, balcones, rejas ó bordes de las azoteas que caen á la calle, sino poniéndolas de modo que no perjudiquen á los transeuntes, y en caso contrario, ademas de incurrir en la multa ya dicha, resarcirán el daño que causen.

5.- Las fruteras, verdulerias, carboneros y cualesquiera otros tratantes de loza, vidrios y demas efectos que vienen acomodados con zacate, paja ó yerbas, serán obligados á recojer todo esto y extraerlo fuera de la ciudad, so las penas enunciadas.

6.- Todos los vecinos estarán obligados á hacer barrer el frente, los costados, espaldas y cerca de sus casas, donde las hubiere, los lúnes, miércoles y sábados de todo el año, aunque sean festivos, entre seis y ocho de la mañana , y á que se riegue diariamente, excepto cuando haya llovido, cuidando de que el riego no se haga con agua del caño: y la misma obligacion tendrán los conventos, iglesias, hospitales y demas que tengan edificios de establecimientos públicos ó piadosos, y finalmente, tambien la tendrán los dueños de casas y accesorias que estuvieren vacías, desde el dia en que reciban las llaves hasta el en que arrienden las fincas, bajo la pena de la multa indicada.

7.- El barrido se hará despues de regado el sitio, sin descarnar ni destruir el empedrado, llevando la basura de las atarjeas ó caños para la banqueta, donde la recojerá el que barriere, y depositará dentro de su casa ó accesoria con la que hubiere en ella, hasta el tránsito de los carros destinados para la limpieza, bajo la dicha multa.

8.- En las almuercerías, fondas, hosterías y demas casas de esta clase, no se arrojarán á la calle las plumas y despojos de las aves, ni alguna otra inmundicia; ni en las puertas de las carnicerías se colgarán carnes, de modo que salgan á la calle y manchen á los que transiten por ellas, en cuyo caso no solo sufrirán la multa expresada, sino que pagarán el daño que ocasionen.

9.- Asimismo, los panaderos y otros tratantes, cuando se descarguen en sus casas harinas, leña, carbon ú otros efectos, cuidarán de que los carros y recuas no ocupen toda la calle, sino solamente en la acera respectiva; como tambien de que se barra y limpie, en el momento lo que se hubiere ensuciado, pena de pagar la misma multa.

10.- Los comerciantes que no tengan proporcion de enfardelar dentro de sus casas, lo harán en las calles; pero de modo que no embaracen el paso, y con la precisa calidad de dejarlas limpias: y lo mismo deberán hacer los que ciernan el cacao y otros efectos, con tal que lo hagan entre seis y ocho de la mañana, prohibiéndose esta operacion respecto del chile, por ser nocivo y molesto su polvo, bajo la multa á los contraventores de esta clase, de tres pesos por la primera, seis por la segunda y doce por la tercera.

11.- Los vinateros y cafeteros tendrán limpias las banquetas y enlosados contiguos á sus puertas, cuidando, ademas, de que los consumidores de caldos no los ensucien; y si no pudiesen impedirlo, acudirán al alcalde, regidor ó auxiliar mas inmediato para que tome providencia, quedando los dueños de dichas tiendas por su omision, sujetos á las penas que se han mencionado en el artículo anterior.

12.- Los administradores de pulquerías tendrán aseadas las cincuenta varas de los costados y frentes de tales oficinas, y estarán obligados á tener aseados los comunes, y hacer conducir á su costa los cajetes rotos y basuras de que regularmente abundan estos parajes para arrojarlos en los señalados, bajo la multa de cuatro pesos; y lo mismo deberá ejecutarse con los escombros de curtidurías, tocinerías y otras oficinas de esta clase, cuyos dueños deberán cuidar de que se saquen diariamente con la debida precaucion, en el concepto de que se les exigierá la multa siempre que dejen correr las inmundicias por las atarjeas o caños, con perjuicio del público.

13.- Los dueños ó administradores de las casas de matanzas, sean de ganado lanar o vacuno, estarán igualmente obligados á hacer tirar diariamente las suciedades é inmundicias que dejan los animales, cuidando de que los mozos destinados á esta operacion no transiten por la banqueta, sino por enmedio de la calle, y que los barriles en que las llevan vayan bien tapados para evitar el derrame y el fetor insufrible que causan aquellos á su tránsito: y de la misma suerte cuidarán de que no corran tales suciedades por los caños ó atarjeas, sufriendo los contraventores de este artículo la multa de cuatro pesos.

14.- Los aguadores, que pocas veces limpian las fuentes de donde se proveen, resultando de esta omision que el cieno corrompido inficione el agua, tenga mal olor y se haga insalubre, limpiarán indispensablemente los dias primeros de cada mes las fuentes descubiertas, pena de doce reales por la primera vez, que se aumentará á proprcion de la reincidencia, prorrateándose entre los que ocurren con frecuencia al lugar de la infraccion.

15.- Los maestros de obra y oficiales de albañileria, cuidaran, bajo la misma multa, aumentada en casos de reincidencia, de que la cal, arena, ladrillo y demas utensilios y materiales, se tengan dentro de las casas ó tapiales, para allí se hagan las mezclas; y cuando por ser reducidas aquellas falte esta proporcion, acudirán al regidor del cuartel para que les señale un paraje que sea proporcionado y excuse incomodidad al público. Y por lo respectivo al cascajo y escombros que no puedan aprovecharse en la obra, se sacarán á costa del dueño, al lugar destinado para acopio de las basuras.

16.- Los vecinos luego que oigan la campanilla de los carros de la limpia, saldran á vaciar las basuras, y si las arrojaren en las calles, se les exijirá la multa de doce reales, y el duplo ó triple si se repetiere la infraccion.

17.- Las caseras de las casas de vecindad cuidaran de anunciar la llegada del carro, de manera que la entiendan los que habitan las viviendas y cuartos, celando que sin dilacion extraigan las basuras y las viertan en el carreton, y denunciando al que no lo hiciere para que se tome providencia por el alcalde, regidor ó auxiliar del cuartel, so pena de pagar la misma multa, tanto la casera, como los vecinos en su respectivo caso.

18.- Tambien se le exigirá irremisiblemente ó se le dará un destino correccional por el alcalde ó regidor del cuartel, á cualquiera persona de ambos sexos que contra las reglas del pudor y la decencia, se ensuciare en las calles, plazuelas, y parajes públicos, como tambien contra el que en ellos pusiere ó derrame vasos de inmundicia; haciéndose extensiva esta providencia á los padres de familia y maestros ó maestras de escuelas ó amigas, que no impidan á los niños salgan a ensuciarse en las calles, por cuyo descuido se les hace responsable, y sufriran la exaccion de la misma multa.

19.- Todo maestro de obras que se encargue de la fábrica de algunas casas ó accesorias, deberá construir letrinas en las primeras y albañales en las segundas bajo la pena de hacerlas á su costa.

20.- Cundo sea necesario limpiar los cubos de aquellos sumideros, se practicará desde las diez de la noche en adelante, precediendo aviso á los inmediatos vecinos y al guarda-faroles de la calle , haciendo ántes conducir al paraje donde se ha de hacer esta operacion el estiercol ó materias que sean precisas, y efectuando todo esto con la brevedad posible, de manera que si no pudiere concluirse ántes de las seis de la mañana, se suspenderá dicha operacion para finalizarla en la noche siguiente: y los contravinieren á cualquiera de estos puntos, se les multará en seis pesos.

21.- Se prohibe que en las calles, banquetas y esquinas se pongan mesas, puestos con dulces, vendimias, comistrajos, tripas, ni asaduras, ni que se vendan éstas por las calles, sino precisamente en los puestos que á cada uno se señalen en las plazas, y aun en éstas no se llevarán en palos por el perjuicio que ocasionan, no solo manchando á los vecinos que transitan por ellas y perjudicando la limpieza, sino embarazando el tránsito que debe estar franco; y á los contraventores, sobre la multa de doce reales, se les harán quitar las mesas por los celadores de la policia.

22.- De la misma manera, y bajo igual multa, se prohibe el expendio de zapatos, mantas, ropas, muebles y cualesquiera otros efectos en los pagares que se refiere el anterior.

23.- Las mulas, caballos, perros y otros animales muertos, se harán conducir sin pérdida de tiempo, por los dueños á los tiraderos de basura; y si fueren omisos, se llevarán á su costa é incurrirán en la multa de doce reales.

24.- Los que tengan permiso para ordeña, se arreglarán en un todo á lo prevenido por este ayuntamiento en bando de 27 de julio del año proximo anterior; y en consecuencia, sufrirán las penas allí prevenidas en sus respectivos casos.

25.- No se consentirá que anden por las banquetas ó enlozados, ni parar en éstos ó aquellas, cabalgaduras sueltas ni amarradas, ni que se paren en las calles coches y carruajes sin mulas, bajo la multa de doce reales.

26.- Los dueños de casas ó administradores de las de vecindad, tendran particular cuidado de que en los zaguanes no falte luz desde las oraciones de la noche hasta las diez en que debe cerrarse; y tambien estarán obligados á que el azulejo del numero ó letra de las puertas se conserve claroy descubierto, y á reponerlo donde faltare, en concepto de que por la inobservancia de cualquiera de los extremos de este artículo, se tendrán por incursos en la multa expresada.

27.- En las calles en que todavía hay rejas bajas que sobresalgan,ó escalones fuera de los quicios ó algunos otros salidizos, se deberán introducir de manera que queden á nivel, ó levantar las primeras á dos y media varas de altura, ejecutándose dentro de dos meses; por cuya omision se hará por uno de los maestros de la ciudad á costa de los dueños.

28.- En todas las fincas, sean de conventos ó de particulares, se pondrán chiflones de hojadelata en las canales que no los tuvieren, en disposicion de que derramen fuera de la banqueta: lo que se verificará dentro del término de tres meses, y sin perjuicio de la providencia que rige sobre que en las casas que se construyeren se pongan canales interiores: estando entendidos los dueños de fincas, contraventores á esta prevencion, que se les exigirá tres pesos de multa y se pondrán los chiflones de su cuenta ó de la de los arrendamientos de la misma finca.

29.- La propia multa se aplica á los que sin prévio exámen de los regidores comisionados de educacion para que corrijan los defectos de ortografía y caligrafía, pusieren inscripcion alguna sobre las puertas de los estanquillos, vinaterías, cafeterías y casas donde se venden efectos ó comestibles, ni en las targetas que se acostumbra colgar de una asta en las mismas puertas.

30.- Se prohibe particularmente á lo dueños de cerdos, que los dejen vagos por las calles, suburbios y muladares de esta ciudad, bajo la pena de que se decomisarán dichos ganados y se aplicará su importe á los fondos públicos, en conformidad de lo acordado por este ayuntamiento en cabildo de 6 de Febrero de 1822, cuya providencia se avisó al público en 9 del propio mes.

31.- Tambien se prohibe la introduccion de carnes muertas, excepto las secas, ya sean para vender al público ó para el consumo de los particulares, aunque vengan de sus haciendas ó de regalo, bajo la pena de comiso y de la multa de doce reales, que se aumentará á proporcion de la reincidencia, repartiéndose las carnes, si fueren buenas, á los asilos de piedad y hospitales, y solo se permitirá la introduccion de aves muertas y la de conejos, liebres ó cabritos, viniendo de piel, cabeza y pies, conforme á lo acordado por este ayuntamiento en cabildo de 15 de Junio de 1821, y se participó al público en 23 de dicho mes.

32.- Se repite lo prohibido por la propia corporacian y en la citada fecha, sobre que ningun vecino salga por las calzadas y calles á violentar á los introductores de carbon, exigiendoles su venta, é impidiendo con este reprobado arbitrio el libre consumo de un artículo de primera necesidad á toda clase de habitantes: y esta misma prohibicion se hace extensiva respecto de los granos, animales y demas efectos de consumo diario, bajo la pena de dos pesos por la primera vez, cuatro por la segunda y seis por la tercera, á mas de la extraordinaria que sufrirá el contraventor por la autoridad á quien corresponda, y con presencia de las circunstancias y de la clase del artículo que trate de monopolizar.

33.- Tambien se prohibe muy particularmente, que los cocheros del sitio se separen de la línea cuando no estén ocupados, y que excedan del flete corriente, aun en los dias de lluvias, de fiestas particulares ó de cualquiera otra funcion; y manifestando los interesados á los alcaldes, regidores o auxiliares la contravencion sobre cualquiera de estos puntos, pagará irremisiblemente el contraventor la multa de cuatro pesos por la primera vez, doble por la segunda y triple por la tercera.

34.- Se reproducen los bandos de 21 de Noviembre de 1790, de 9 de Junio de 1800 y 29 de Diciembre de 1802, anunciados por acuerdo de este ayuntamiento en 6 de Octubre de 1820, prohibiendo que se chen papelotes en las azoteas, calles y plazas, moderando las penas que en ellos se refieren á las de diez pesos por primera vez, veinte por la segunda y cuarenta por la tercera: en la inteligencia de que recaerán sobre los padres, tutores y demas encargados de la educacion de los jóvenes, siempre que éstos no se hallen en estado de sufrirlas.

35.- Se prohiben sin licencia del gobierno ó del alcalde primero, los víctores y cualquiera manifestacion de regocijo que se verifique en reuniones con gritos ó algazara; y ejecutándose alguna sin aquel requisito, se procederá á la prision de los autores, castigándose con arreglo á las leyes por la autoridad á quien toque.

36.- No se permiten diversiones algunas en las casas particulares, como coloquios, pastorelas, bailes de extraordinaria concurrencia y particularmente la de suscricionn sin la correspondiente prévia licencia que deberá sacar el interesado, y desde luego se le concederá llanamente por los respectivos auxiliares sabido el objeto, y siendo responsable por algun desórden ó desgracia, pues en caso de haberla, procederá contra él á lo que hubiere lugar.

37.- Se renuevan las providencias y penas dictadas para evitar los desórdenes que los muchachos y otras personas causen en las parroquias con ocasion de los bautismos.

38.- Los dueños ó arrendatarios de los potreros inmediatos á esta ciudad, deberán poner puentes para que pasen los animales y no perjudiquen las zanjas contiguas á las calzadas ó caminos públicos.

39.- El que se hallare una criatura, algun animal, y generalmente cualquiera otra cosa, dará aviso al alcalde de la diputacion, para que los dueños sepan dónde deben ocurrir.

40.- Las mulas que conducen carnes a las casillas, así cuando van á ellas como cuando vuelven, las llevarán sujetas del ronzal los conductores, so pena de incurrir en la multa de doce reales, que se aumentará con la reincidencia.

41.- Los coches no andarán á paso desordenado por las calles, especialmente donde hubiere funciones; y á los cocheros contraventores se les aplicará la propia multa.

42.- Los encargados de funciones en que haya procesiones, tendrán obligacion de atravesar cordeles en las boca-calles de tránsito, para embarazar la entrada de los coches y cabalgaduras.

43.- Se prohibe á los que andan á caballo lo ejecuten á carrera abierta, como así mismo que anden amansando béstias cerreras por las calles, bajo la multa expresada.

44.- Todo el que tenga alguna casa ó puesto público de panadería, tocinería, semillería, velería y de otros artículos semejantes, deberá cumplir exactamente con las tarifas ó precios que anuncien, bajo la pena de dos pesos por primera vez, doble por la segunda y triple por la tercera, de que tendrá el denunciante la parte que le corresponde.

45.- Siendo repetidos y muy frecuentes los gravísimos daños que se originan con la indiscrecion de tirar á mano los cohetes, y el márgen que con este uso se dá á cualquiera vecino sea insultado y burlado, se prohibe absolutamente el que tiren cohetes á mano en ningun caso; y solo quedará permitido para las celebridades el uso de los castillos, ruedas, cámaras y cohetes de cuerda, llamados corredizos ó voladores.

46.- El que contraviene á lo prevenido en el artículo anterior, ademas de sujetarse segun las leyes, á resarcir el daño que ocasionare, ante la autoridad competente, sufrirá por primera vez doce reales de multa, por la segunda doble, y triple por la tercera.

47.- Cualquier ciudadano podrá denunciar á los contraventores de las providencias referidas, en el concepto de que pondrá el mayor cuidado y esmero en que se le satisfaga la parte de la multa que le corresponde, segun la distribucion que se hizo en el artículo primero.

48.- En todos los casos arriba expresados, siempre que el contraventor no tenga con que satisfacer la multa en que fuere incurso, el alcalde ó regidor á quien respectivamente corresponda le dará el destino correccional que estime proporcionado, teniendo consideracion á la clase, fortuna y otras circunstancias agravantes ó diminuentes de la persona que hubiere de escarmentarse.

49.- Con el fin de evitar los frecuentes abusos que se cometen por los recaudadores de las multas, quedando en parte infructuoso su objeto, se previene que los que por la contravension de alguno de los artículos anteriores incurriere en la pena pecuniaria que establezca, exhiban la cantidad respectiva ante el alcalde, regidor ó auxiliar del cuartel á que correspondan, de quien recojeran el recibo oportuno.

50.- Como en materias de policia, segun las leyes vigentes, estan obligados todos los habitantes de esta capital y demas lugares del Distrito, de cualquier clase y estado que sean, á la observancia de las prevensiones referidas, quedarán sujetos igualmente en caso de contravencion á las penas que se han desiguado, las que se exigirán respecto de los aforados, con arreglo á lo que está prevenido en el particular.

Fuente:

Legislación mexicana o colección completa de las disposiciones legislativas expedidas desde la independencia de la República. Ordenada por los licenciados Manuel Dublán y José María Lozano.

http://www.biblioweb.dgsca.unam.mx/dublanylozano/