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Siglo XIX > 1820-1829 > 1825

Arenga hecha por Nicolás María de Berazaluce a los ciudadanos del partido de Querétaro para que voten.
Querétaro, Septiembre 7 de 1825.

CIUDADANOS del partido de Querétaro, oíd con indulgencia al que tiene el honor de presidir esta municipalidad. El Domingo II, del corriente se van a celebrar las juntas primarias.

Este acto único en que el pueblo por sí mismo ejerce su soberanía, es el que más influye en nuestra futura suerte.

De él depende el acierto en la elección de individuos instruidos y virtuosos, que nombren dignos Legisladores y el Gobierno Liberal e Ilustrado.

¿Cuáles serían las calamidades y padecimientos a que nos condenasen un Congreso falto de sabidurías y buena fe, y un gobernador que despóticamente excediera el círculo de las atribuciones, o que careciese de la necesaria energía para llevar al cabo el cumplimiento de las leyes?

Desgraciados, si éstas se dictan en el calor de las pasiones, o su objeto es el interés particular y no el general de nuestra asociación.

Desgraciados mucho más, si el encargado de hacerlas ejecutar las menosprecia, entorpece y traspasa.

Cuando aquellas no mejoran nuestra situación, señal de que son injustas, o de que el Poder Ejecutivo no cumple su deber.

Esta es una verdad evidentemente demostrada.

En tiempo que dependimos de la vieja España, éramos desgraciados; así porque las instituciones no estaban en forma con nuestro carácter y nuestra ilustración; como por el intolerable abuso que hacían de su poder los viles mandarines que sobrepuestos a la ley, cargaban sobre nosotros el enorme peso de su despotismo.

Sangre y muerte costó derribarlo, y dichosamente nos hallamos emancipados de una madrasta prostituida y cruel, en plena posesión de los grandes derechos concedidos al hombre por su autor, constituidos políticamente del modo más perfecto que han alcanzado las sociedades, y con abundancia de gérmenes de riqueza y felicidad, que sólo esperan manos inteligentes para su cultivo y desarrollo, y que son muy más preciosos que de los que hacen alarde las naciones productoras que hasta ahora se conocen.

Si nuestros elementos son los de la prosperidad, si nuestro sistema es el más adecuado a su fomento, si no tenemos que llorar la esclavitud de la cara patria ni que luchar con los tiranos, y si en fin vamos a voluntariamente someternos bajo el imperio dulce de una ley fundamental ¿porqué no hemos de ser felices? ¿porqué no hemos de gozar los bienes de la paz y de la libertad?

En nuestra mano está Queridos Ciudadanos, la felicidad o la ruina del Estado, nuestra idea será la culpa si lo precipitamos en un abismo de miles, que acaso necesitarían sangre y destrozos para remediarse.

En el funesto caso que los Diputados para el primer Congreso Constitucional y el Gobernador que van a elegirse fuesen indignos de la confianza del pueblo, sería porque los electores no tendrán la firmeza, imparcialidad y conocimientos necesarios para nombrar los que convengan a los intereses públicos, no a los privados de unos cuantos que por lo común maestrean en estas (ideas).

Por lo mismo el Eclesiástico, el Militar, el empleado, el labrador, el comerciante, el artesano (con) obligación de contribuir con sus votos a la pública felicidad; pues que siendo sabios y ( ) los legisladores y el gobierno, la religión triunfará de la incredulidad y del fanatismo, la (agricultura) será aliviada de la multitud de pensiones que recarga, el comercio será protegido por buenos reglamentos, por las reposiciones de caminos que faciliten el transporte y ( ) de bagage bien sistemado para que no pese de una manera tan fatal en los conductores la ( ) será perfeccionada por los últimos descubrimientos y por la maquinaria, el vecindario aumentará con virtuosos y útiles ciudadanos por medio de la colonización; y finalmente nuestra (Ciudad) será elevada a rango sublime que sus fecundos elementos la preparan.

Este es el objeto ( ) a que todos aspiramos: porque los deseos de todos no son ni pueden ser otros que los (de la utilidad).

El que quiere un fin debe querer los medios (que lo conduzcan a) la felicidad: luego si queremos la de ( ) en que vivimos debemos practicar los medios que a nuestro alcance estén para conseguir ( ) tenemos obligación de contribuir con nuestros votos en las juntas próximas al nombramiento (de) ciudadanos idóneos que nos den buenos diputados y gobierno digno que haga nuestra felicidad (no las) abandonemos a la voluntad de los afanosos intrigantes que a su capricho quieren disponer ( ) suerte común.

Conozcamos todo el mal que nos pueden proporcionar y aprendamos a precaverlo, (fomentando) otros partidos, porque estos cheques cuando no están sistemados perjudican a la comunidad (sino) haciendo todos el único uso de la soberanía popular que la ley nos concede.

Son de muy grave consecuencia ( ) que de asistir o no a las elecciones se siguen, para que veamos con indiferencia un acto que no ( ) en asuntos de tanta gravedad, y seguramente debemos compararlo a un hijo que debiendo (salvar los) padres de los peligros en que pueden perecer, no los socorre, sino antes desnaturalizadamente (tenga) en manos de asesinos que lo privan de aquellos objetos respetables y de la rica herencia (que) con su conservación hubiera disfrutado.

Así Nerón asesinó vilmente a la madre que dio al (mundo) fiera tan abominable y que desde la roca tarpeya se complació en el incendio de su patria, (cantando) versos de Homero, al par que sus semejantes perecían.

Venturosos queretanos que gozan (un carácter) dulce como vuestro clima para hacernos amar de los demás hombres, que depositáis en (vuestro) territorio gérmenes de verdadera riqueza para disfrutar de la abundancia, que necesitáis de (leyes) ( ) hábil ejecutor de ellas mismas para ser felices, no desprecéis la sagrada obligación de poner (los más) fáciles medios para conseguir aquel fin, os designa la ley el próximo Domingo; no dejéis (abandonada) en manos de intrigantes la suerte de vuestra madre patria; ni seáis indiferentes a los clamores de la naturaleza y de sorteus (vuestros) hermanos: socorredlos en ocasión tan oportuna y veréis como contrariáis los intereses privados cooperando al bien comunal, y lográis la dichosa suerte que disfrutan las sociedades paternal y sabiamente gobernadas.

Querétaro, Septiembre 7 de 1825.

Nicolás María de Berazaluce.

Fuente:

Ángela Moyano Pahissa, recopilación e introducción. Antología documental para la historia de la conformación política del Estado de Querétaro, 1824-1845. Universidad Autónoma de Querétaro. Primera edición, enero de 2005. México, 83pp. Incluye un CD con los documentos. Documentos obtenidos del Fondo Fernando Díaz Ramírez, que se encuentra en la Capilla Alfonsina de la Biblioteca de la Universidad Autónoma de Nuevo León.