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Siglo XIX > 1820-1829 > 1823

Discurso pronunciado por el diputado Feliz Osores, para que se reconozca a Querétaro como estado de la Federación.
21 de diciembre de 1823

DISCURSO, QUE EL DIA 21 DE DICIEMBRE DE 1823 PRONUNCIÓ EL DOCTOR DON FELIZ OSORES, DIPUTADO POR QUERÉTARO AL DISCUTIRSE EL ARTICULO 7 DE LA ACTA CONSTITUTIVA.

Lo dedican á la misma Provincia de Querétaro sus diputados al Congreso constituyente mexicano, Osores, Ecala y Guerra.

MÉXICO: AÑO DE 1824
Imprenta del Ciudadano Alejandro Valdés

Señores:

Desde que se discutió el acta en general, se virtieron expresiones que directamente se dirigían a Querétaro, aunque no se les nombraba; y aun cuando se le señaló bastantemente con el dedo, todavía se afectó que no se hablaba por las provincias de corto territorio, y de situación que hacían inverificable, o innecesaria la federación y la declaración de estados separados.

También se quiso persuadir por otros caminos, la insuficiencia ó falta de elementos para que con la separación pudiese ser estado, no queriéndosele reconocer como provincia, sino a merced de cierta condescendencia ó gracia: concluyendo por último con que México no había dado motivo para quejas, y menos para separaciones.

Tomando yo la voz de Querétaro á nombre de toda aquella provincia, debo protestar y protesto desde luego, que á la de México, ni a su diputación provisional, ni al ayuntamiento de esta capital, tiene Querétaro por qué inculpar en lo que se siente agraviada; por el contrario, siempre le será grata la armonía con que está y ha estado respecto de las mencionadas corporaciones.

Protesto también al Congreso que no voy á fastidiarlo queriendo desvanecer falsos y siniestros conceptos contra Querétaro, lamentándome si, grandemente, de que no siendo aquella provincia tan poca cosa que no ocupe un lugar tan visible en nuestras cartas geográficas, no se consulten estas ni á los cronologistas peculiares, ni aun se lean los artículos que hablan de Querétaro en las obras de Góngora, Villaseñor, Murillo, Moreri, Ponce, la Enciclopedia, Alcedo, Humboldt, etc. antes de pronunciar incapacidades é insuficiencias; pues no habiendo la instrucción suficiente, ni en la historia, ni en los derechos de Querétaro, puede muy fácilmente agraviársele y cometerse una grave injusticia.

Por lo mismo manifestaré muy en breve lo que no es Querétaro, lo que es, debe y ha podido ser.

Los que han habitado aquella provincia desde la dominación española o desde1535, animados incesantemente del amor al bien y dedicados al cultivo de aquellos territorios y a la ilustración de aquellos pueblos, aumentaron tanto la población de la capital y la adornaron con tan buenos edificios y con tan útiles establecimientos, que á los cincuenta años ó en 1606 tuvo ya el título de villa.

Continuaron asiduamente con tanta o mayor dedicación y esto aumentó el vecindario y recursos de aquellos países y el esplendor de la capital, por manera que en 1654 en consideración a lo indicado, auxiliando de exhibición considerable, se le concedió por terminantes estipulaciones el título de ciudad; pero de ciudad como las episcopales, con las mismas, y con todas las atribuciones de las ciudades de Burgos y de la Puebla de los Angeles: tan vigorosamente, que por cláusula expresa se declaró desde entonces le bastase á Querétaro un certificado de alguno de los secretarios de dichas ciudades que acreditase cualquier derecho ú excelencia que tuvieran, para que gozase de ellos.

Por lo mismo ha tenido voto en cortés, un ayuntamiento tan numeroso como el de los capitales de obispado; y aunque con un territorio mayor que el de los partidos, y un poco más que posteriormente se le ha agregado en cuenta de mayor cantidad. aun no está reintegrada en este ni en otros derechos.

Aquella provincia se gobernó á los principios por comandantes militares con título de generales, aun después que en México hubo gobernadores y corregidores; pero desde la última época citada ya tuvo magistrado con título de adelantado y alcalde mayor hasta 1700, en que se le dió un corregidor, que según una de las leyes de Indias, tuviese la jurisdicción insolidum, y juntamente con el corregimiento de administrador de la república.

Esta jurisdicción en virtud de otra de las mismas leyes de Indias era independiente del gobernador de México y de cualquiera otra provincia, porque las cabeceras, dice la ley, y pueblos principales que estén en corregimiento, queden separados y fuera de la jurisdicción de México: añadiendo la misma ley, no debiendo por eso los virreyes entrometerse en cosas, ni en causas que estén en corregimiento.

No obstante, como el marqués de Sonora, cuando formó ordenanza de intendencias no puso entre ellas á Querétaro, así como ni á Tlaxcala, se dudó algún tanto después del establecimiento de las intendencias sobre la jerarquía de Querétaro, siéndole á esta precisos recursos dispendiosos, para que se le desagraviase y corrigiese el error, por medio de uno que llamaremos diptongo, pues pudiéndose fácilmente decir que Querétaro era una intendencia, como lo ha sido en la realidad y en todos los efectos, se dejó este camino y se tomó en 17 de junio de 1794, el de decretarla, corregimiento de letras; único en toda la extensión del antiguo virreinato, mandando al mismo tiempo que el corregidor fuese de nominación del rey, y a su propuesta de la real cámara; asignándole por sueldo mas de tres mil pesos en pensiones y árbitros, y el cinco por ciento del tributo que se recaudaba en toda la provincia, todo lo que daba al corregidor mucho más de seis mil pesos.

Corrieron así las cosas, á pesar de algunas competencias con una y otra de las autoridades de México, sin que por eso la jurisdicción de Querétaro perdiese alguna vez su separación.

Llegó por fin el tiempo en la que la junta central convocase para las cortes extraordinarias de Cádiz en 1810, y como para estas partes se crió y autorizó la junta que se llamó preparatoria, para que designase las capitales que habían que elegir diputados, siendo una de ellas Querétaro por su población, y por tener de antemano ganado voto en cortés, se le mandó que eligiese diputado; y por fortuna ó porque la junta no tenia conocimiento de los pueblos de Querétaro, ó porque quiso reintegrarla del territorio que se le adeuda, ó por aliviar el partido de la villa de Cadereyta que está casi a la espalda de Querétaro, en su contacto, y que por todo género de relaciones se une con ella, le agregó a dicho partido para el efecto solo de elecciones: yen efecto, así se hicieron, no solo las primeras, sino las siguientes hasta las últimas para los cuatro diputados, que conforme á la convocatoria debe tener en éste Congreso aquella provincia.

Pero el primer jefe de la independencia, y el gobierno de octubre de 1821, dispusieron que Cadereyta reconociese por jefe en lo político y de justicia al de Querétaro, sin que aquellos vecinos los contradijesen, si no es uno ú otro que por intereses privados amagaba oponerse, como si le fuera dado perjudicar á los demás, que con la providencia dictada tenían a la mano, ó á un paso de distancia, los recursos con incomparable ahorro de gasto.

Verdad es que esto se contradijo un tanto en el anterior Congreso, primero cuando se resolvieron las dudas que propuso ésta diputación provincial sobre el descuento de Cadereyta, mandándose que este partido quedáse único en cuanto á elecciones a Querétaro: últimamente, cuando se resolvieron las de la diputación de aquella provincia, en cuanto a la complicación y monstruosidad que resultaba de elegir Cadereyta individuos de su mismo partido para diputados provinciales en Querétaro, sin estar sometidos á sus determinaciones: entonces pues el Congreso decretó definitivamente, que la agregación fuese absoluta.

No fue por tanto una donación graciosa, o una condescendencia liberal que México haya querido tener, y esto porque Querétaro pueda tener diputaciones y ser algo, según se ha insinuado en una de estas discusiones.

La agregación ha sido para Querétaro un abono en cuenta de mayor cantidad; pero aún sin ella, jamás ha sido cualquier cosa, é incapaz de figurar como estado.

Señor: si alguno pone en duda la suficiencia de Querétaro, y la quiere agregar á otra provincia, no es porque nada vale, ó por lo que no es, sino por lo que cierta y realmente es: ni por esto me atreveré á decir que es un astro de gran magnitud, pero siempre negaré que sea un satélite: no es un gigante, pero tampoco un pigmeo: es un hombre de regular estatura que puede ladearse con otros hombres: es una provincia que puede ponerse como otras sus semejantes, entre los estados de nuestra federación, pues que para ellos tiene los elementos necesarios, que son en razón compuesta y proporcional, los de extensión, población, y recursos.

La extensión de aquella provincia en sus tres partidos, que son el de la capital, el de San Juan del Río, y el de Villa de Cadereyta, no es demasiada, ni la que por sus antiguos pactos regulada como episcopal ha debido tener conforme á la ley, que da quince lenguas de la capital á cada viento, y por consiguiente una superficie de novecientas leguas cuadradas.

Sin lo de Cadereyta no tenía ni la mitad de lo que la correspondía, y con ellos todavía no está á saldo, y con todo lo que se le debe tiene más de seiscientas leguas cuadradas, según los datos que para esta suma dan los más prácticos en aquellas tierras.

Su población, por lo que resulta de padrones formados en los últimos tiempos en que aún se ocultaban muchísimos, porque auxiliaban para los cabezones ó matrículas de tributarios, y anotaban en primer lugar las personas obligadas á cumplir con los preceptos eclesiásticos de confesión y comunión anual, dan un total de ciento ochenta y ocho mil habitantes: y el censo formado que ha servido para las últimas elecciones, dá doscientos y tantos mil, que por muy buenas reflexiones hacen el día de hoy la población que ha dado para éste Congreso cuatro diputados, dando por no importante la fracción, ó un sobrante considerable.

Esta ha sido más de dos siglos la población de Querétaro: de ella se han poblado varios lugares, y de ella se formó la colonia del nuevo Santander, á la que Querétaro debe ver como su hija.

Hay sin duda en Querétaro más extensión y más población que la que en otras partes se pide para formar un estado, mas por ventura los que no están porque Querétaro figure, se avanzarán á pedir no solo mucha población ilustrada, y de donde puedan sacarse hombres para los Congresos, gobiernos y tribunales provinciales, conforme al sistema que se adapta; pero si Querétaro tiene y ha tenido hijos beneméritos, todos los años y en todos tiempos para doce o catorce corporaciones eclesiásticas, para regimientos de línea, provinciales y cívicos, para ayuntamientos y para diputaciones. ¿Por qué desde hoy ha de ser estéril?

Sabido es que aquellas tierras en estos años lo mismo que en los antiguos, con frecuencia, y en muchas partes, producen semillas desde cuatrocientas hasta quinientas por una, y yo no veo porque no subsista esta misma fecundidad en los talentos queretanos, cuando a ellos les debe la América Mexicana la disolución del más pernicioso equívoco: me tomo la licencia que uno de los señores preopinantes se tomó en la discusión de Tlaxcala, para decir, que en Roma, en la misma Roma, y en lo principal de España se desengañaron del mal concepto que habían formado de la capacidad de los americanos, con solo el trato del Exmo. é Illmo. Sr. Monroy, de lo que se gloria Querétaro, así como de ver que hoy mismo tiene á la cabeza de nuestro ejército en Jalisco y en México á los señores Quintanar y Marqués de Vivanco que tanto la honran.

Y pues la verdadera riqueza de las naciones consiste en los más y más brazos que la saben adquirir, ya que se deja entender cuál es y cuánta debe ser la de Querétaro en adelante, en que sin estorbos en la multitud de sus habitantes, desentrañará las venas metálicas, labrará sus fértiles campos, aumentará y perfeccionará sus manufacturas, pues que en todos y en cada uno de los territorios de aquella provincia, sin salir un paso entero de su capital, puede ser toda ella á un mismo tiempo agricultura, minera, manufacturera, y en consecuencia comerciante.

La agricultura es comúnmente según las tierras. Querétaro pues, tiene tierras feracísimas, que empiezan más acá del pueblo de San Juan del Río, y están comprendidas en el gran distrito de lo que los buenos conocedores de nuestros países llaman el granero general, que principia desde dicho punto y va á terminar más allá de León; tierras fecundas no solo en determinadas especies, sino en las más necesarias y apreciables, como trigo, maíz, frijol, chile, garbanzo, arroz, etc., que se cosechan en ciento y tantas haciendas de labor, y algunas de cría de ganado mayor y menor, bien aperadas por lo general, con graneros y oficinas excelentes, y con ingeniosísimas sacas y reservas de agua, en cajas artificiales útiles al paso que costosas, lo que hace valer aquellas fincas centenares de miles; siendo muy raras las que puedan compararse por veinte ó treinta mil pesos.

Esto ha hecho necesario como dos y medio diezmatorios, que en años regulares recaudan doscientos y tantos mil pesos, del valor de más de dos millones que importan los efectos.

En cuanto a minería bastará que se sepa que en aquella provincia está la Diputación de minería del real del Doctor, con más de catorce asientos ó reales de minas, de mármol y bellísimo jaspe, principalmente en Bizarron que ha dado el de las columnas del hermoso panteón de la santa iglesia Catedral de la Puebla; de magistral muy bueno para el beneficio de platas, por patio de plomo, Especialmente en lamina de la cata del real de Targea, que provee á Guanajuato en tantísimos quintales, que necesita cuando tiene en corriente sus minas; de azogue en lamina de san Vicente del mismo real, de donde sin ejemplar hasta aquí se han extraído y presentado en las cajas de Guanajuato, en sierra de Pinos y Álamos muchos quintales de azogue en caldo, de oro y de plata, que en años corrientes han quintado quinientas ó seiscientas barras, ó más de ochenta mil marcos; sin traer á cálculo los rendimientos de la mina nombrada S. Juan Nepomuceno en el real de Doctor, que en menos de treinta años, ó desde su descubrimiento hasta 1809, produjo diez y ocho millones.

Realícese el nuevo sistema; proporcione éste desagüe, mejor beneficio, y avíos, y aquellos minerales podrán dar riquezas que en comparación de las considerables que he referido, vengan á ser la unidad de las que se prometen.

Es tan manufacturera aquella provincia, principalmente en su capital, que algunos viajeros con conocimiento de la Europa y de la América, le han dado el título de nueva Barcelona.

En la capital y en sus inmediaciones se consumen anualmente más de cincuenta mil arrobas de lana en tejidos anchos y angostos, ordinarios y finos, de que se viste mucha tropa, y que algunas veces se han venido según correspondencias y facturas, hasta en las mismas tiendas de Veracruz, que sé yo si con nombres de paños de la fábrica del rey: hay también tejidos de algodón: se curten millares de pieles: se hacen buenos sombreros; y es lo de San Juan de Río además multitud de zapatos y curtidos que se traen á vender á esta ciudad: en lo de Cadereyta hay fuera de lo insinuado, las manufacturas de jarcia y lechiguilla, que va á expanderse á Zacatecas, Sombrerete y á otras muchas partes, y esto forma un giro de gran importancia y utilidad.

Lo de paños en solo Querétaro hace una cuantía de seiscientos á ochocientos mil pesos.

De lo indicado resulta un comercio muy considerable, como es preciso que sea, en último resultado de tan excelente agricultura, regular minería, y no muy imperfecta industria.

Por eso cuando las calamidades de las epidemias ó de las revoluciones, no han perpetuado el comercio de los tres partidos de aquella provincia, por datos fundados ha rendido de alcabalas en año común, cosa de doscientos ochenta mil pesos, lo que supone un capital de tres millones en giro.

Y yo pregunto ahora: ¿es o no Querétaro suficiente para numerarse entre los estados de la federación por sí, y comparativamente á otros que nombra el artículo de la discusión?

Repito por tanto que sise hacen insinuaciones para denotar que buena moral, son afectos á la agricultura, á la industria de las artes productoras, y á la ilustración científica, por lo que han mantenido algunas comunidades religiosas, y cátedra de latinidad.

Que Querétaro no sea mayor de edad, y que tal vez se postule bajo la tutela que repugna, no es por lo que le falta, ni por la consideración en que se le tiene para que no se le perjudique con los nuevos gastos del sistema, que se abultan demasiado, y se suponen sin reintegro.

El ma. está en que aún se sigue en varias exposiciones la perjudicial rutina de antaño, que es contra la que ha reclamado y reclamará siempre Querétaro.

Ni tiene ni ha tenido por qué rivalizar con México, ni por qué quejarse de esta provincia.

Se ha lamentado de los desaciertos del gobierno; de aquel gobierno que mandó que hubiese platerías en solo México, no permitiéndole a Puebla que tuviese mas que uno ú otro remendón: que exigió la contribución de pulperías en México á solo los pulperos, y en Guadalajara hasta las tiendas ó cajones de lienzos de Asia y Europa, por el pretexto de que en México había gremio de pulperos: de aquel gobierno por fin que estableció contribuciones generales para el defensor y para los hospitales de indios en México, aunque en las demás partes vejasen infinito a los indios, y las enfermedades principalmente epidémicas llevasen millones de ellos al sepulcro.

Querétaro á nadie rivaliza ni da que sentir: dice y ha dicho: Da mibi ortion em substantia, y ahora recomienda a la justificación del Congreso lo que es y puede ser, para que le dé el lugar que le corresponde entre los estados que van á formar la federación mexicana.

Fuente:

Ángela Moyano Pahissa, recopilación e introducción. Antología documental para la historia de la conformación política del Estado de Querétaro, 1824-1845. Universidad Autónoma de Querétaro. Primera edición, enero de 2005. México, 83pp. Incluye un CD con los documentos. Documentos obtenidos del Fondo Fernando Díaz Ramírez, que se encuentra en la Capilla Alfonsina de la Biblioteca de la Universidad Autónoma de Nuevo León.