Buscar en  
  Página principal

  Conquista

  Independencia

  Revolución

  Siglo XXI

  Siglo XX

  Siglo XIX

      1890-1899

      1880-1889

      1870-1879

      1860-1869

      1850-1859

      1840-1849

      1830-1839

      1820-1829

          1829

          1828

          1827

          1826

          1825

          1824

          1823

          1822

          1821

          1820

      1810-1819

      1800-1809

  Siglo XVIII

  Siglo XVII

  Siglo XVI

  Siglo XV

Siglo XIX > 1820-1829 > 1822

Decreto. Reglamento de la milicia civica.
Agosto 3 de 1822.

El soberano congreso constituyente mexicano, tuvo á bien decretar el siguiente reglamento provisional para la milicia cívica.

CAPITULO I.

Formacion y fuerza de la milicia.

Art. 1.- Se compondra de todos los ciudadanos de la edad de diez y ocho á cincuenta años, excepto los ordenados in sacris, y los de primera tonsura y órdenes menores, que guarden las prevenciones del santo concilio de Trento, y último concordato; los marineros, los simples jornaleros, los que tengan impedimento físico para el manejo de las armas, y los funcionarios públicos civiles y miltares, quedando á la voluntad de los exentos que no sean eclesiásticos, entrar á esta milicia, en cuyo caso los jueces de primera instancia y los alcaldes no padrán pasar de simples, milicianos mientras sirvan estos cargos.

Art. 2.- En el pueblo en donde el número de milicianos no pase de diez, se formará una escuadra con un cabo.

Art. 3.- Pasando de diez sin llegar á veinte, formarán una escuadra con un cabo primero y un segundo.

Art. 4.- De veinte á treinta harán piquete que mandrá un subteniente, con un sargento segundo y dos cabos.

Art. 5.- De treinta á sesenta milicianos harán una mitad de compañía con teniente, subteniente, dos sargentos segundos, tres cabos primeros, tres segundos y un tambor.

Art. 6.- De sesenta á cien hombres será la fuerza de una compañía con capitan, dos tenientes, dos subtenientes, sargento primero, cuatro segundos, seis cabos primeros, seis segundos, dos tambores y un pito.

Art. 7.- Donde hubiere fuerza bastante para dos ó mas compañías, será comandante el capitan mas antiguo, y entre los de igual tiempo el de mayor edad.

Art. 8.- Siendo dos ó tres las compañías, se nombrará un ayudante con la graduacion de teniente.

Art. 9.- De cuatro á siete compañías inclusive, formarán batallon, cuya plana mayor será un teniente coronel comandante, un primer ayudante capitan, un segundo teniente y un abanderado. De ocho á once compañías harán dos batallones, cada uno con plana mayor como se ha dicho; y para el mando de ámbos, se nombrará coronel y teniente coronel mayor. De doce á quince compañías, se harán tres batallones. Llegando éstos á cuatro, formarán dos regimientos.

Art. 10.- Los batallones y las compañías, se distinguirán por el órden numeral; sin que esto importe preferencia, ni disminuya un ápice la igualdad con que deben considerarse entre sí.

Art. 11.- Las milicias cívicas que subsisten hasta hoy se arreglarán luego á esta ley, y procederán á nueva eleccion de oficiales y gefes, pudiendo reelegir á los que hoy tienen y sin precisar con pretexto alguno á que continuen de milicianos á los jornaleros y demas exentos que no quieran continuar.

CAPITULO II.

De las obligaciones de esta milicia.

Art. 12.- Dará la guardia llamada principal en las casas capitulares ó lugar mas proporcionado, cuando las circunstancias lo requieran.

Art. 13.- Dará patrullas para la pública seguridad, y concurrirá á las funciones de regocijo, cuando no hubiere fuerza de milicia permanente ó parezca oportuno á la autoridad civil.

Art. 14.- Perseguirá y aprehenderá en los términos de su pueblo, á los desertores y malhechores, no habiendo milicia permanente que pueda hacerlo: y si en la conduccion de los aprehendidos, ó por cualquier motivo saliere de su pueblo, se le socorrerá con el haber que correspondiera á su clase y arma en el ejército.

Art. 15.- La obligacion prevenida en el anterior artículo, se permitira al miliciano que la desempeñe por substituto, que sea tambien de la milicia, que la satisfaccion del gefe, y gratificado por quien debia hacer el servicio.

Art. 16.- Escoltará en defecto de otra tropa, á los presos y caudales nacionales que se conduzcan desde su pueblo hasta el inmediato donde haya milicia.

Art. 17.- Si en el pueblo cuya milicia ha de continuar en la conduccion, no hubiere fuerza suficiente, se empleará la que haya, y se completará al número preciso con milicianos de los que venian conduciendo, electos por convenio ó suerte, y ésto serán revelados en el pueblo inmediato.

Art. 18.- Defenderá la milicia los hogares de su pueblo en todo su término, contra cualquier enemigo interior y exterior.

Art. 19.- Las autoridades políticas que necesiten de la milicia del pueblo inmediato, por no ser bastante la del suyo en caso extraordinario, la pedirán por carta, expresando los motivos de la necesidad, y el alcalde ó el ayuntamiento á quien se pida, no la negará y será responsable al mal que sobrevenga por falta de este auxilio á tiempo oportuno.

Art. 20.- Siendo dos ó mas milicianos de una misma familia, se les distribuirá el servicio que les corresponda en distintos dias, para que no queden abandonados sus intereses y negociaciones.

Art. 21.- Los milicianos que sigan carrera literaria, solo serán obligados al servicio en tiempo de vacaciones.

Art. 22.- A ningun miliciano se impedirá que salga del pueblo de su domicilio, avisando á su comandante, quien hará anotar el servicio que le corresponda durante su ausencia, á fin de que á su regreso cubra el atrasado en lo correspondiente á un mes, y no mas.

Art. 23.- La milicia cívica no dará guardia de honor á persona alguna, por elevada que sea: mas dará una ordenanza al gefe del batallon ó regimiento, segun sea, siendo aquel teniente coronel ó coronel, y hallándose en servicio. Tampoco hará honores estando de faccion, si no fuere á la Magestad divina.

CAPITULO III.

Nombramiento de oficiales.

Art. 24.- Los oficiales de compañía, sargentos y cabos, se elegirán por los individuos de ella, á pluralidad de votos de los concurrentes ante los ayuntamientos, bajo las circunstancias para los oficiales de que han de ser nacidos en esta América, ó tener siete años de vecindad en el pueblo respectivo, notoriamente adictos á la independencia, sin cuyos requisitos será nulo el nombramiento. Las vacantes se cubrirán por escala de los mas antiguos, ó de los mayores de edad en igualdad de fechas: los cabos se remplazarán por eleccion; y en todo caso los despachos de los empleados se darán gratuitamente dentro del tercero dia por los ayuntamientos.

Art. 25.- Antes éstos y bajo las mismas circunstancias, elegirán los oficiales, á pluralidad absoluta de votos, á los que han de servir los empleos de plana mayor de cada batallon ó regimiento. Sus vacantes se cubrirán por escala, á excepcion de las de últimos ayudantes y abanderados, que se llenarán por eleccion.

Art. 26.- A todo oficial , despues de habre servido dos años en esa clase, si pidiere reducirse á la de soldado, se le otorgará.

Art. 27.- Los oficlales retirados del ejército y armada, y los que de los cuerpos urbanos tengan despacho del gobierno, podrán ser elegidos para desempeñar en la milicia cívica las funciones de su grado ó de otro superior, mas no las de inferior contra su voluntad; y la aceptacion en este caso será vista como un acto laudable, y quedarán dichos oficiales cuando se retiren, en uso de la libertad que ofrece el artículo anterior, en el grado en que se hallaban cuando entraron en la milicia cívica.

Art. 28.- Esos oficiales retirados no usarán, en el servicio de la milicia cívica, otro distintivo que el de su grado en ella, ni gozarán de mas antigüedad que la de su nombramiento en la misma.

Art. 29.- La milicia cívica estará bajo las órdenes de la autoridad superior política local, quien en todo caso grave obrará de acuerdo con el ayuntamiento.

Art. 30.- En las formaciones á que concurran cuerpos de la milicia permanente y batallones de la cívica, formarán en alternativa, empezando con el mas antiguo de aquellos.

Art. 31.- Siempre que en acto de servicio concurrente fuerza de las dos clases referidas, corresponderá el mando al oficial ó gefe mas graduado; y en igualdad al de la milicia permanente, á ménos que el de la cívica sea retirado del ejército, en cuyo caso, si esta desempeñando en ella las funciones del último empleo que obtuvo en este, y fuere anterior su despacho, tomará el mando conceptuándose vivo en aquella accion.

CAPITULO IV.

Instruccion.

Art. 32.- Los oficiales y sargentos recibirán la primera instruccion de los oficiales retirados que se hallen alistados en la milicia cívica, ó de los otros que hubiere en el pueblo; y á falta de éstos, de los que el ejército, que nombrare el gefe militar á solicitud del ayuntamiento.

Art. 33.- Instruidos los oficiales y sargentos, instruirán á sus cuerpos en los dias festivos que señalen los comandantes, quienes serán responsables á la mas constante disciplina, y á establecer la mejor subordinacion en materias de servicio.

CAPITULO V.

Juramento.

Art. 34.- En el primer domingo, despues de arreglada la milicia, pasará en formacion á la iglesia á asistir á la misa mayor, despues de la cual el parroco hará una exhortacion, en que recuerde á los milicianos sus obligaciones para con la patria, de defender su independencia y libertad civil, y la constitucion del estado; y en seguida la autoridad política superior local recibirá allí mismo al comandante, juramento bajo esta fórmula:

 "¿Jurais á Dios nuestro Señor emplear las armas de la nacion pone en nuestras manos, en defensa de la religion católica, apostólica, romana, conservar el órden interior del estado, obedecer y hacer obedecer lo sancionado por el congreso nacional, guardándole la mas acendrada fidelidad, como á depositario de la soberanía, obedecer exactamente á las autoridades locales civiles, y guardar la debida consideracion á los demas ciudadanos?"

El comandante responderá "Sí juro."

Art. 35.- Este recibirá acto contínuo el juramento á sus subordinados bajo la misma fórmula, substituyendo, en vez de la obediencia á las autoridades civiles, la que determina la siguiente pregunta: "¿Jurais obedecer cumplidamente á los gefes que habeis nombrado no abandonándolos jamas en cualquier caso del servicio?" Y cerrará requeriendo la debida consideracion á los demas ciudadanos. Y habiendo respondido toda la milicia "Sí juro," continuará el parroco: "Yo por mi ministerio, pedire á Dios que si así lo hiciereris. os ayude, y si nó, os lo demande."

Art. 36.- En los pueblos en que hubiere dos ó mas batallones, prestarán el juramento en las parroquias que designe la autoridad civil, asistiendo á una el gefe político, á otra el alcalde, y á las demas los regidores por suerte.

CAPITULO VI.

Subordinacion y penas correcionales.

Art. 37.- Los gefes de esta milicia se conducirán como ciudadanos que mandan á ciudadanos.

Art. 38.- Todo miliciano, acabado el servicio á que fuere llamado , queda en la clase comun del ciudadano, y por tanto en solo aquel acto estará sujeto á las leyes de subordinacion.

Art. 39.- Ningun gefe reunirá el todo ó parte de esta milicia, sin anuencia de la primera autoridad civil local, ó para instruccion en los dias señalados; mas los milicianos se reunirán sin dilacion con sola la órden de su gefe, sin perjuicio de la responsabilidad de éste.

Art. 40.- Las penas por desobediencia ó falta de respeto á los gefes, ó por defectos en el servicio, serán iguales para oficiales, sargentos, cabos y soldados.

Art. 41.- Por desobediencia simple, la pena será arresto, que no pasará de dos dias.

Art. 42.- Si la desobediencia fuere acompañada de falta de respeto, ó de injuria leve hácia algun oficial, sargento ó cabo, la pena será arresto por tres dias, ó prision en encierrro por veinte y cuatro horas.

Art. 43.- Si la injuria es grave, el arresto será por ocho dias, ó la prision por cuatro.

Art. 44.- Al que incurra en falta del servicio, ó del cumplimiento de alguna órden, se le sumariará por el cuerpo, dando aviso al gefe político, ó al que haga sus veces, si la milicia llega al batallon ó compañía; y si no llega á tal fuerza, se sumariará al miliciano por el juez de primera instancia, y en ambos casos se le impondrá pena pecuniaria, que no baje de diez pesos, ni pase de doscientos, segun las facultades del sugeto, y on aplicacion á los fondos de la misma milicia.

Art. 45.- El miliciano que hallándose de centinela, abandonare el punto, sufrirá ocho dias de prision.

Art. 46.- El que en el mismo caso se hallare dormido, se castigará con prision por seis dias; si se deja mudar por otro que no sea su cabo, se le sujetará á cuatro dias de prision; é incurrirá en esta pena si no avisare de cualquier novedad que advierta.

Art. 47.- El miliciano que hallándose de guardia se separe de ella sin licencia del comandante de la misma, será castigado con arresto por cuatro dias, ó con prision por dos.

Art. 48.- Si toda una guardia abandonare el punto, sufrirán los que la componian ochos dias de prision, y si el oficial resultare culpado, será depuesto de su empleo.

Art. 49.- La pena del que estando de faccion pusiere mano á las armas para ofender á otro empleado en el mismo servicio, y á quien no este subordinado, será prision por ocho dias.

Art. 50.- Quien en el mismo caso tomare armas para ofender á su superior de cualquier grado, será arrestado inmediatamente y procesado por el cuerpo, dando aviso al que haga veces de gefe político, si la milicia llega cuando ménos á una compañía; y no llegando, le procesará al juez respectivo; y en aquel caso como en este, se le impondrá la pena designada por las leyes al desacto ó resistencia á la justicia, graduándola segun las circunstancias.

Art. 51.- Al que escitare á insubordinacion, se inpondrá prision por ocho dias, si aquella, mno tuviere resulta; mas si tuviere efecto, ó hubiere algun desórden, la prision será por diez dias, y se añadirá la pena pecuniaria que señala el artículo 44.

Art. 52.- La reincidencia en alguna falta de la expresadas, se castigará con pena doble de las prevenidas: al que delinquiere por tercera vez, se duplicará la pena establecida para los reos de segunda; y quien incurriere en una misma falta por cuarta vez, será despedido de la milicia y privado por cuatro años de los derechos de ciudadano, necesitando por fin para rehacerse de ellos, de decreto de la autoridad civil.

Art. 53.- El que comete delito comun por el cual incurra al mismo tiempo en alguna de las faltas expresadas, será castigado en cuanto á ésta con la pena correcional que le toque por los anteriores artículos; y en cuanto al delito comun sufrirá la pena que las leyes tengan señaladas, á cuyo fin será remitido con la sumaria al juez respectivo.

Art. 54.- La imposicion de las penas correcionales, corresponden al comandante de la fuerza empleada en el acto del servicio en que fué cometida la falta.

Art. 55.- El miliciano es obligado á sufrir la pena que se le imponga; mas habiendo obedecido puede reclamar para ser indemnizado.

Art. 56.- la resolucion sobre las reclamaciones por las penas correcionales, á excepcion de la prevenida en el artículo 44, corresponde á un consejo que ha de titularse de subordinacion y diciplina.

Art. 57.- Este consejo que será convocado por el comandante luego que haya reclamacion de los que quedan á salvo en el artículo 55, se compondrá del comandante como presidente, de los dos capitanes, los dos tenientes, los dos subtenientes y de los dos sargentos que sean de mayor edad en todo el batallon y de los dos cabos que sean mayores de edad de la compañía á que toque el turno, pues cada una por su órden numerico irán nombrando de seis en seis meses dos cabos, y cuando toque otra vez á una compañía el nombramiento, no comprenderá á los que hayan desempéñado ese cargo hasta que hayan alterado todos. El secretario del consejo se nombrará de entre los individuos que le compongan, á pluralidad de votos de los mismos.

Art. 58.- En los pueblos en que la milicia no llegue á un batallon, el consejo se compondrá de todos los oficiales, con los sargentos, dos cabos y cuatro milicianos de mayor edad; y en el caso de que la milicia no llegue á una compañía, formarán consejo el alcade y dos milicianos de cada clase, ó al ménos uno de cada una si mas no hubiere.

Art. 59.- El consejo no podrá imponer á los que reclamen sin justicia pena superior á las establecidas; pero si hallare que la impuesta por el comandante del acto del servicio es injusta, hara sufrir al que resulte culpado igual pena, y que rezarsa al agraviado los prejuicios regulados desde cuatro reales hasta dos pesos diarios á juicio del consejo.

Art. 60.- No asistirá á él, aunque sea vocal, el individuo contra quien se diere la queja.

Art. 61.- Las resoluciones del consejo en los casos de sus atribuciones serán inapelables, excepto si se trata de la pena que señala el artículo 53 á los reincidentes de cuarta vez, en cuyo casose dará cuenta con el proceso á la audiencia territorial en los términos que previene la segunda parte del artículo 20, capítulo 2 de la ley de 9 de Octubre de 1812.

Art. 62.- Las penas señaladas se aplicarán en el caso en que la milicia cívica no salga formada de su provincia, ó dentro de ella no se reuna contra los enemigos de la libertad civil, ó de la independencia nacional; pues en los casos contrarios las penas serán las de la ordenanza de la milicia permanente. Asimismo el miliciano que encargado de la custodia de un reo, ó de la de caudales públicos, ó con comision de igual gravedad dejare de cumplir, sufrirá la pena que imponen las leyes á los individuos de la milicia permanente; y por último, si alguno de la civica en sus faltas de las prevenidas en este reglamento, perjudicare á tercero, será responsable con la pena que la ley civil señala segun las circunstancias.

Art. 63.- Las penas de ordenanza de la milicia permanente á los que insultan á centinelas y patrullas, se aplicarán á los que insultaren á los civicos empleados en dicho servicio.

CAPITULO VII.

Uniforme. (Ver nota 1)

Art. 64.- El de esta milicia será casaca, pantalon y forro azul celeste; cuello, vuelta y vivo amarillos: boton de oro la infantería, y de plata la caballería, y ningun miliciano será obligado á llevar el uniforme aun en los actos de servicio; mas en estos no le faltarán escarapela, fornitura y las armas respectivas.

Art. 65.- Cada batallon de esta milicia tendra bandera cuya asta será de once cuartos de altura con el regaton y moharra, forrada el asta de paño encargado: el cuadro será de tafetan de cinco cuartas en tres listas verticales, verde la inmediata á la asta, blanca la del centro, y encarnada la del extremo. En la blanca se estampará una águila en disposicion de volar, y al rededor de ella, con letras de oro las palabras: religion, independencia y union.

En la parte superior de la lista blanca se leerá el nombre de la provincia: debajo del águila: constitucion mexicana; y en la parte mas baja el nombre del púeblo y el número del batallon si hubiere mas de uno. Las corbatas serán de los tres colores expresados. Los escuadrones tendrán estandarte de los mismos tres colores, con los mismos adornos de las banderas y con las dimensiones que los estandartes del ejército.

CAPITULO VIII.

Armamento.

Art. 66.- Entretanto se puede proveer de los almacenes nacionales á la milicia cívica de armas y fornituras, se adoptarán los medios siguientes por su órden.

Primero: el gobierno mandará reponer á los pueblos las armas que habian adquirido á sus expensas, prévia justificacion de haber sido privados de ellas.

Segundo: los gefes políticos pediran á los gefes militares de plaza en que haya depósito de armas, las que necesiten para distribuir entre los cuerpos de milicia cívica de toda su provincia, y se les franquearán cuantas no sean de urgente necesidad para la milicia permanente.

Tercero: en el puesto de haber de ser escaso el resultado del medio anterior, todo miliciano que tenga armamento propio será obligado á presentarle para hacer el servicio con él, guardándosele siempre el derecho de propiedad al mismo.

Cuarto: si no quedare por esos medios armada la milicia, los ayuntamientos con aprobacion de las diputaciones provinciales, usarán de los fondos públicos en cuanto sea posible; y no siendo éstos suficientes, las diputaciones por conducto de los gefes políticos y por medio del gobierno, propondrán al congreso los arbitrios adaptables á fin de conseguir cuanto ántes el completo armamento de la milicia cívica.

Art. 67.- Se apreciará como acto patriótico que los individuos de esta milicia usen vestido y armamento de fábricas nacionales.

CAPITULO IX.

Caballería.

Art. 68.- Las partidas de caballerías hasta veinte hombres se formarán bajo el órden prevenido en los artículos 4 y 5. Veinte hombres formarán tercio de compañía nombrado de ellos un subteniente, un sargento, un cabo primero, y un segundo: cuarenta y un hombres, de ellos dos sargentos, dos cabos primeros, dos segundos y un trompeta, formarán dos tercios con un teniente y un subteniente: y con setenta y dos hombres con un sargento primero, tres segundos, tres cabos primeros, tres segundos y dos trompetas, formarán compañía con capitan, teniente y dos subteniente. Segun la poblacion y la circunstancia de cada pueblo, podra haber una compañía con diez hombres mas, un tercio ó dos de otra, dos ó mas compañías.

De dos á tres, se hará un escuadron: de cuatro á cinco dos, y así sucesivamente. En cada escuadron habrá un comandante y un ayudante mayor, elegidos segun el artículo 25.

Art. 69.- Los que se alisten en la caballería, lo verificarán con caballo y montura.

CAPITULO X.

Fondos de la milicia.

Art. 70.- Se aplicarán á ellos las penas pecuniarias que se impongan á los milicianos por los artículos 44 y 51.

Art. 71.- Las diputaciones provinciales oyendo á los ayuntamientos, propondrán al gobierno los arbitrios ménos gravosos, a fin de que aprobados por el poder legislativo puedan servir para fondos de esta milicia.

Art. 72.- Los fondos se depositarán en las casas de ayuntamiento de cada pueblo en arca de tres llaves, de que tendrá una el alcalde primero, otra el tesorero del ayuntamiento, y otra el oficial de mayor graduacion de la milicia, prefiriendo el mas antiguo por nombramiento, ó por edad: y cuando sean pedidos por los consejos de subordinacion, se entregará con aprobacion de las diputaciones, lo necesario á la paga de trompetas, tambores y pitos, compra de instrumentos y municiones de guerra, y á la composicion de armas por primera vez.

Art. 73.- Anualmente los tres depositarios de los fondos darán cuenta probada de su inversion á las diputaciones provinciales; y examinada por éstas, se remitirá al gobierno, quien las pasará con la debida glosa al congreso para su aprobacion.

CAPITULO XI.

Reglas generales.

Art. 74.- Este reglamento deberá estar cumplido en toda su plenitud, dentro de sesenta dias desde el de su recibo en las provincias, á las que se comunicará inmediatamente.

Art. 75.- Los alcaldes remitirán al gefe político de su provincia, dentro de sesenta dias, un estado de la fuerza de la milicia cívica de sus pueblos, y aquel gefe pasará otro general duplicado al gobierno, para el mismo y para el congreso, arreglándose al formulario que aquel le circulará.

Art. 76.- Las diputaciones provinciales con presencia de este reglamento, resolverán, sin ulterior recurso, las quejas y dudas sobre la formacion y servicio de esta milicia; mas serán obedecidas inmedatamente las providencias de la autoridad política superior del pueblo, entre tanto que la diputacion resuelva la duda.

Art. 77.- Si la diputacion no se hallare reunida, y fuere tan urgente la resolucion que no permita tardanza, la dará el gefe político, pasando el expediente á la diputacion luego que se reuna, para su conocimiento, que se considerará privativo de sus atribuciones, no obstante esa facultad accidental, y para casos extraordinarios, que se dá al gefe político.

Art. 78.- Lo prevenido en los dos últimos artículos, se entendera sin perjuicio de consultar al superior de los casos graves que no puedan resolverse por este reglamento.

Art. 79.- Por funcionarios públicos se entienden los empleados con nombramientos del poder ejecutivo, los diputados al congreso, los de provincia, y los individuos del ayuntamiento.

Art. 80.- La bendicion de banderas y estandartes de la milicia cívica, se arreglará al artículo 3 título 1º de las ordenanzas de la milicia permanete, y la exhortacion que ha de hacerse en este acto será la siguiente. Milicianos: todos los que tenemos la honra de estar alistados bajo de esta bandera nacional, que Dios nuestro Señor se ha dignado bendecir, para que nos sirva de punto de union contra los enemigos de nuestra independencia y libertad civil, estamos obligados á conservarla y defenderla hasta perder nuestras vidas, por que así lo exige la gloria de la nacion, el crédito del cuerpo, y nuestro honor cifrado en el cumplimiento de la solemne promesa que hemos hecho, de emplear lar armas que la pátria ha puesto en nuestras manos en defensa de su constitucion política: y en fé y señal que así lo prometemos...preparen armas...apunten...fuego.

Fuente:

Legislación mexicana o colección completa de las disposiciones legislativas expedidas desde la independencia de la República. Ordenada por los licenciados Manuel Dublán y José María Lozano.

http://www.biblioweb.dgsca.unam.mx/dublanylozano/

NOTAS:

1.- Véase la orden de 3 de Mayor de 1823.