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Siglo XIX > 1810-1819 > 1817

Décima octava declaración.
4 de diciembre de 1817.

En el Santo Oficio de la Inquisición de México a cuatro días de diciembre de mil ochocientos diecisiete, estando en su audiencia de la mañana el señor inquisidor, doctor don José Antonio Tirado, y Priego mandó subir a ella de su cárcel al dicho doctor don Servando Mier, el cual so cargo del juramento que fecho tiene, y en continuación de la audiencia que se suspendió el día veintiuno de noviembre le fue dicho si trae algo acordado que deba decir sobre su negocio, y causa.

Continúa la relación de su vida.

Dijo que en continuación del punto que quedó pendiente que habiendo a fines de septiembre de ochocientos once presentándose a todos los americanos por si le mandaban algo para Nueva España a donde se venía un joven llamado Acuña, por sobrenombre Tacones, ocurrió al americano Prada, que el tal joven podría servir para propagar la sociedad en el reino de México; y no estando abierta la sociedad entonces por estar Alvear en la isla a causa de tener una hija enferma; dicho Prada llevó a Acuña al castillo de Santa Catalina, donde estaba el orador de la sociedad que es Urriola habanero, que le parece que ahora está en España, y éste (que estaba preso en dicho castillo) admitió a Acuña a la sociedad sin ceremonia alguna, y como llaman por comunicación, encargándole de palabra procurase propagar la sociedad en México pues las había en todas las ciudades grandes de la América del Sur, y aun en otras de España fuera de Cádiz y uno y otro era mentira.

Y advierte que admitir por comunicación se llama tanto en esta secta como en masónica ser recibido sin formalidad ni ceremonia por el jefe de la sociedad, debiendo cuando pueda presentarse a donde puedan ser recibidos solemnemente.

Que el confesante conoció al Tacones en Cádiz, de cuya boca supo lo que queda expresado y después lo supo por el mismo Urreola, Prada y Alvear porque se dio aviso de la agregación a la tal sociedad y se le puso en la lista.

Que recuerda habérsele dicho ser de la sociedad el célebre insurgente Álvarez Toledo, y ciertamente conoció en Cádiz a un Ortiz oriundo le parece de Guadalajara, criado del diputado Mendiola, con el que se descompuso después y le parece que se fue a Nueva Orleáns.

Que además de esta sociedad de Caballeros racionales era público y notorio que había logias de francmasones así de angloamericanos, como de ingleses y de españoles a donde concurrían según se decía embajadores, extranjeros, algunos miembros de las Cortes Generales y covachuelos de que en particular no sabe de nadie; y esto es lo único que sabe en cuanto a francmasones, pues no sabe que ni en Cádiz ni en otra alguna parte de los Estados Unidos haya determinadamente tal o cual logia que el confesante haya visto, o conozca alguno de los individuos, pues aun de los que vinieron en la expedición, no puede decir de ninguno en particular que lo sea y sabe ciertamente que Mina no lo era; que tampoco ha visto ninguna patente o pasaporte de francmasones, ni sabe como son ni en qué papel están escritas, ni ha leído ningún libro que trate de francmasonería si no es los que la impugnan, y es lo único que puede decir en esta parte.

Que a la pregunta que se le ha hecho sobre cuántos pasaportes le dieron en Francia el año de catorce y para que lugares, dice que ya tiene asentado que pasó de Londres a Francia en julio de ochocientos catorce y permaneció en París hasta veinticinco de abril de ochocientos quince; que hacia noviembre pensó en ir a Burdeos y pidió pasaporte, y no se acuerda, si puso que para volverse a América su patria, o para los Estados Unidos, porque se acuerda que había grandes dificultades en la policía sobre ir para España aunque de Burdeos le hubiera sido fácil; el otro pasaporte fue para irse a Londres huyendo de Napoleón que acababa de llegar a París, y así lo pidió para Londres.

Y en este estado se suspendió esta audiencia para continuarla cuando haya lugar y amonestado que lo piense bien y diga verdad fue mandado volver a su cárcel, y antes lo señaló con una cruz por no poder firmarlo, hizolo el señor inquisidor por él, de que certifico.

Doctor Tirado.

Una rúbrica.

Una cruz.

Don José María Ris, secretario.

Una rúbrica.

Fuente:

J. E. Hernández y Dávalos. Historia de la Guerra de Independencia de México. Seis tomos. Primera edición 1877, José M. Sandoval, impresor. Edición facsimilar 1985. Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana. Comisión Nacional para las Celebraciones del 175 Aniversario de la Independencia Nacional y 75 Aniversario de la Revolución Mexicana. Edición 2007. Universidad Nacional Autónoma de México.

Versión digitalizada por la UNAM: http://www.pim.unam.mx/catalogos/juanhdzc.html