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Siglo XIX > 1810-1819 > 1816

Informe del Virrey al ministro de la Guerra sobre el estado de la insurrección, particularmente en la provincia de Veracruz.
México, octubre 31 de 1816.

Excelentísimo señor ministro de la Guerra.

Número 1

Reservada.

No tengo noticia de que haya ocurrido novedad en las Provincias de Occidente, que siguen disfrutando desde el año 1811 la quietud en la que las dejó la prisión y castigo de los primeros cabecillas de la rebelión.

Por lo que respecta a las de Oriente las indicaciones que vuestra excelencia se sirve hacerme en reales órdenes, de primero y cuatro de junio del presente año, a que contesto en cartas separadas y las noticias que por el conducto del gobernador de la isla de Cuba, con referencia al encargado de negocios de su majestad cerca de los Estados Unidos, don Luis de Onís, he recibido en estos días, de que quedaba habilitada a fines de agosto en Nueva York y Baltimore, una expedición de diez y ocho a veinte buques, con cosa de dos mil hombres y doscientos oficiales con el objeto de dar un golpe en el Seno Mexicano y establecer un puerto en Boquilla de Piedra u otro punto de la costa, me han obligado a prevenir al comandante general de dichas provincias, brigadier don Joaquín de Arredondo, que tenga reunidas y prontas a operar las tropas de su cargo y a disponer que el regimiento de Extremadura que se halla en San Luis Potosí, marche inmediatamente a Tampico, formándose provisionalmente de aquella jurisdicción y de las de Tuxpan y Huejutla un distrito militar al cargo de coronel de dicho cuerpo don Benito Armiñán, para que reuniéndose bajo de una mano las fuerzas y recursos del país, se opongan a los designios de los enemigos, los bata y los persiga, evitando que se internen y que se les reúnan las gavillas de lo interior.

Como han pasado dos meses desde que dicha expedición debió salir de sus puertos y no se tiene noticia alguna de que se haya avistado sobre nuestras costas, he prevenido a Armiñán que en el distrito de su marcha a Tampico tome noticias fidedignas del punto en que se desembarquen los enemigos, y si fuere en la bahía del Espíritu Santo u otro de Texas se dirija a dicha provincia desde el paraje en que se asegure y rectifique que amagan por aquella parte, encargando también al brigadier Arredondo comunique a Armiñán en toda diligencia los avisos y noticias que adquiera de los designios y fuerzas de los facciosos, enviando a este fin exploradores y espías fieles a la frontera y puertos de Texas; y en el caso de que los enemigos no hayan desembarcado en ningún punto, ni se rectifique las noticias de que puedan verificarlo próximamente, se dirigirá Armiñán sobre Boquilla de Piedra y demás puestos que los rebeldes ocupan entre Tuxpan y Veracruz, los atacará y arrojados que sean, dejará allí las guarniciones necesarias y marchará a perseguir las gavillas que existen a la proximidad de las costas.

Al noroeste de Tulancingo, se halla la jurisdicción de Huejutla, en la Huasteca, donde se ha formado desde mediados de este año una gavilla de rebeldes acaudillada por José Joaquín Aguilar, reuniéndosele los dispersos de Zacatlán y Huauchinango, que han cometido en aquella demarcación y en el de Tampico, robos, destrozos de pueblos y otras hostilidades, y actualmente se halla en marcha el comandante de Tuxpan, teniente coronel don Carlos María Llorente para perseguirlos, con prevención de no regresar a dicho destino, hasta lograr su exterminio o reclusión y franquear el camino de los puertos de Barlovento que han obstruido aquellos rebeldes; los cuales mantienen relaciones con los de Misantla, Boquilla de Piedra y otros puntos de la costa, por donde reciben armas, municiones y demás auxilios.

Llorente, según dice, tiene la gente necesaria y ésta es la queja general de todos los Comandantes.

El distrito que media entre Puebla y las villas de Orizaba y Córdoba por el valle de San Andrés, se halla todavía a merced de los rebeldes y como estamos en la necesidad de hacer frecuentes expediciones, para conducir tabaco de aquella factoría a la de Puebla y por otra parte está enteramente interceptada la comunicación entre Veracruz y dichas villas, he dispuesto que éstas se separen del gobierno de aquella plaza y se agreguen como lo estaban antes, a la provincia de Puebla y demarcación de ejército del Sur, de quien recibirán en caso necesario, mayores y más prontos socorros.

En Monteblanco inmediato a Orizaba ha construido el cabecilla Guadalupe Victoria en los últimos meses una fortificación, que no sé por qué no pudo impedir, ni ha podido tomar el coronel don José Ruiz, teniendo en aquel territorio una fuerza respetable.

La provincia de Veracruz a pesar de los recursos que tiene en sí misma y del número de tropas que la cubren, está muy lejos de la pacificación: inundada de gavillas que ocupan a derecha e izquierda el camino de Jalapa, a dicha plaza se sostiene con mucho trabajo y costos los puestos militares que el brigadier Miyares estableció de uno a otro punto, y yo mandé rectificar y mejorar a mi paso, como también que se tomase a Boquilla de Piedra dejando detallado todo lo concerniente al efecto.

Los rebeldes señorean la campaña, tienen cortada la comunicación y son dueños de dicho punto de Boquilla de Piedra y otros que han fortificado en Tuxpan y Veracruz, por donde se comunican con los piratas y los facciosos de la Luisiana que les suministran armas, municiones, gente y todo género de auxilios.

Guadalupe Victoria que acaudilla las reuniones de aquel rumbo atacó hace tres semanas a Jalapa, con el objeto de divertir a las guarniciones mientras se situaba, como lo verificó, en el cerro de el Iquimite, inmediato aquella villa, donde se ha parapetado, teniéndola medio bloqueada y estrechando más la comunicación con Veracruz.

Esta ocurrencia y las desavenencias suscitadas, entre el ayuntamiento de Jalapa y el comandante militar, teniente coronel don Vicente Patiño, me obligaron a encargar aquel mando al brigadier don Joaquín del Castillo y Bustamante, que ya lo tuvo otra ocasión y se hallaba en aquella villa.

El día 15 del presente se puso en marcha un convoy destinado a Veracruz, conduciendo de esta capital, tres millones quinientos veinte mil trescientos noventa y seis pesos en moneda y llegó sin novedad a Puebla, desde cuyo punto saldrá para su destino, luego que regresen a aquella ciudad las muías enviadas a las villas de Córdoba y Orizaba, por tabacos de que carecen estas fábricas, reuniéndosele los caudales remisibles de Puebla, que podrán ser cosa de medio millón.

Con el objeto de asegurar la marcha del convoy, he dispuesto que el coronel Márquez salga con una fuerte división a desembarazar el camino de las gavillas que se han congregado para asaltarlo y allane cuantos obstáculos encuentre, y tres o cuatro días después saldrá el convoy escoltado por el regimiento de Zamora, que lo sacó de esta capital a cargo de su coronel don Rafael Bracho y un trozo competente de caballería; marchan al propio tiempo por derecha e izquierda del camino dos cuerpos de tropas a las órdenes de los coroneles don José Morán y don Manuel de la Concha, que protegerán el tránsito hasta las alturas de Perote o Jalapa, dejándolo asegurado en este último punto, desde el cual lo conducirá a Veracruz por los puestos militares, el coronel Márquez, ocupándose en este servicio todas las fuerzas disponibles, para evitar dé una sorpresa aquel interesante cargamento, que si cayese en manos de los enemigos, nos causaría incalculables males.

Para ocurrir en cuanto sea dable al mal estado en que se halla la provincia de Veracruz, he dispuesto que el coronel Márquez con el regimiento de Lobera de su cargo, quede en ella, luego que el convoy regrese de aquella plaza a Jalapa, con el objeto de que cubra los puestos de la vía militar y destruir las reuniones que infestan el país, y en el caso de que el coronel Armiñán por las noticias que reciba de las Provincias de Oriente, tenga que dirigirse a las de Texas, destinará Márquez a la mayor brevedad un competente número de tropas que arrojen a los enemigos de Boquilla de Piedra, auxiliándolo por mar el gobernador de Veracruz con las fuerzas de que pueda disponer y por tierra el comandante de Tuxpan.

El regimiento de Zamora quedará en el ejército del Sur en relevo del de Lobera, para que pueda auxiliar a Veracruz por Perote y las Villas y en esta capital se reunirá el de Ordenes, del cual han venido conmigo tres compañías, que con un resto del batallón de Fernando VII y doscientos hombres, del de Tres Villas que saqué de la división de Tula, reemplazándolos allí con realistas de caballería hacen el servicio de guarnición y es la única tropa de línea que hay en ella para todo.

La plaza de Veracruz necesita un jefe activo, de resolución y experiencia que reúna el mando de las fuerzas de mar y tierra y que animado de mucho celo, tome prontas y eficaces providencias en las difíciles ocurrencias que puedan sobrevenir.

Conviene, pues, que un capitán del navío o brigadier de marina sea el gobernador político y militar y que el comandante general e intendente de la provincia que conceptúo debe ser un brigadier o general del ejército para las operaciones militares, resida en Jalapa, lo que traerá grandes ventajas al real servicio, a lo menos mientras dure la revolución, pues uno de los males que adolece la provincia es la incomunicación entre su jefe y este superior gobierno.

Por lo que respecta a fuerzas navales para cruzar Veracruz y sus costas, he dispuesto quede allí la corbeta Diana que me condujo de La Habana, la cual con el bergantín Saeta y la goleta Proserpina serán bastante por ahora para convoyar el cabotaje de la costa al Norte y Sur de Veracruz y porque en aquellas cajas siempre dicen, que hay falta de dinero por cuya causa con dificultad podrán mantenerse estos tres buques, y cuando me halle actuando de lo que rinden la aduana y demás ramos de Veracruz; podré tomar otras medidas que sean suficientes para corsear en el Seno Mexicano.

Dios guarde a vuestra excelencia muchos años.

México, octubre 31 de 1816.

Excelentísimo Señor.

[Juan Ruiz de Apodaca]

Fuente original:

BAGN (Boletín del Archivo General de la Nación), 2a. s. t. XIII, pp. 251-254.

Fuente:

Carlos Herrejón Peredo y Carmen Saucedo Zarco. Guadalupe Victoria. Documentos. Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México. Secretaría de Educación Pública. México, 2012. Primera edición. 557 pp.