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Siglo XIX > 1810-1819 > 1815

Declaración de don José María Murguía.
30 de diciembre de 1815.

En cumplimiento del precedente decreto compareció en la mañana de este día don José María Murguía y Galardi vecino de esta ciudad quien entendido del pedimento del señor fiscal dijo: parecerle no estar comprendido en el juicio que ha formado su señoría de los testigos que suscriben la información dada por el señor canónigo tesorero de esta iglesia doctor don Antonio José Ibáñez de Corvera, pues procediendo éste de que aquellos han dicho que el señor Ibáñez no concurrió a juntas públicas, ni privadas de los rebeldes en el tiempo que ocuparon esta ciudad, él en la suya no ha expuesto, ni tentado semejante proposición; y aunque sí dijo que no le había conocido afecto interior, o exterior a favor de la revolución, no dudó sentarlo porque siempre ha conocido los buenos sentimientos del señor Ibáñez a pesar de que en los actos públicos manifestase su opinión anuente a las ideas revolucionarias pues le parece que esto no era más que un procedimiento cuyo origen provenía de la fuerza y dominación en que todos nos hallábamos oprimidos de ellos, y que por lo mismo necesitábamos en caso de manifestar nuestros verdaderos sentimientos de fidelidad, exponernos a la muerte o al destierro.

Que el caso que en su declaración cita del jueves santo del año trece, y los excesos del diácono don Ignacio Ordoño son de público y notorio constantes en toda la ciudad, como si su señoría el señor intendente es servido puede nombrar tres testigos a su arbitrio de esta vecindad, y examinarlos para que positivamente quede satisfecho de la verdad de su dicho en grado de notorio.

Por último como el que declara hubiese tenido la desgracia de ser intendente en este tiempo calamitoso (como ya tiene instruido al superior gobierno) sabe por práctica experiencia las aflicciones de espíritu que padeció en sí, y tocó algunas de las que sufrió el señor Ibáñez y de aquí es todo lo que manifiesta en su declaración sobre la necesidad de haber obrado estudiando siempre el arte de disimular, aparentando ser lo que no eran ni querían ser, ni podían, pues la insurrección no puede avenirse a las ideas de los hombres verdaderamente cristianos, y verdaderamente políticos, cuyas cualidades cree han adornado siempre al señor doctor Ibáñez.

Y no teniendo más que decir se concluyó esta diligencia que firmó con su señoría de que doy fe.

Álvarez.

José María Murguía y Galardi.

José Álvarez.

Fuente:

J. E. Hernández y Dávalos. Historia de la Guerra de Independencia de México. Seis tomos. Primera edición 1877, José M. Sandoval, impresor. Edición facsimilar 1985. Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana. Comisión Nacional para las Celebraciones del 175 Aniversario de la Independencia Nacional y 75 Aniversario de la Revolución Mexicana. Edición 2007. Universidad Nacional Autónoma de México.

Versión digitalizada por la UNAM: http://www.pim.unam.mx/catalogos/juanhdzc.html