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Siglo XIX > 1810-1819 > 1814

Un informante realista habla de las actividades de José María Morelos y del Congreso, por los días en que se discutía el Decreto Constitucional de Apatzingán.
20 de agosto de 1814.

Morelos sigue en Atijo, por otro nombre Pueblo Viejo. Tiene varias maestranzas y en ellas trabajan de día y de noche con el mayor empeño. No hay pueblo ni rancho donde no hagan zapatos, ropa, sillas, etcétera.

Tiene imprenta, casa de moneda, capilla, etcétera. Ha formado más de tre(s)cientas casuquillas de tajamanil: esto es cierto, estoy bien informado.

Bajo su firma he visto que pide varias cosas de los lugares, y aquí pidió, por carta muy expresiva a estos naturales, porción de gruesas de crisoles, cuatro cargas de borcelanas y unos alambiques, diciendo se lo pongan todo en Santa Cruz y que allí se les pagará prontamente.

En una palabra, él se está reponiendo con toda violencia. ¡ Dios contenga esta infernal furia! Y si no se atiende ahora al remedio, nos costará sangre.

Éstos y otros males se pueden en el día evitar, con sólo acercarse una partida respetable, pues en el momento se desalojan y se desbaratan todos sus planes.

Con no menos empeño trabaja Muñiz en sus maestranzas, especialmente en una tiene ya compuestos más de cuatrocientos fusiles y componiendo muchos. Tiene, asimismo, siete cañones montados y otros por montar.

Está en Tacámbaro y La Loma camina de acuerdo con Morelos. Éste, hace catorce días mandó por veinte mil cartuchos de .fusil y dos cañones montados y se los mandó Muñiz: todo lo juzgo cierto.

Navarrete está en Zacapo; tiene más de cien indios de fusil; está a su mando la gente de Arias que tomó Huerta, y :se mantiene en dicho punto y sus inmediaciones. Sáenz tiene su gavilla aparte y se titula segundo de Navarrete.

Remití el bando de Cos contra las noticias de España y tengo en mi poder una respuesta de Torres a una carta que con la última Gaceta le dirigió el Sr. Negrete, cuya carta, cierta o falsa, da principio a este papelucho, pero consta de, cinco hojas y por esto no puede ir ahora.

Dicen también que el Sr. virrey escribió a la Junta y mandó la Gaceta, exhortándolos a la unión; y que Cos y Argándar habían sido convidados para discutir y responder.

La expuesta Junta sigue donde sabernos, haciendo esfuerzos para reponerse, y que no pierde tiempo.

Sanó Delgado y lo han hecho vocal de la misma, del Poder Ejecutivo.

La sagacidad de Cos ha conseguido que todos se unan, o por lo menos que no se perciban las desavenencias. Dicen que MUfiiz ha sacado a luz sus armas y fuerza para imponer a Cos.

Que Navarrete también está manifestando sus fuerzas, aunque lleva íntima alianza con Cos. Sólo consiguieron que se reuniera la gente de Arias, mudándose Huerta a Zacapo con Navarrete; por esta causa se halla Pátzcuaro con sólo quince [hombres] que tiene Montaño.

Éste, aunque paralítico, va a juntar su antigua gente; se le ha dado la comandancia de Pátzcuaro y va a repartir su gavilla en todos estos caminos.

De resultas de la revolución en Pátzcuaro, a causa de la prisión de los eclesiásticos, ha manado Cos por los primeros que levantaron la voz a favor de los eclesiásticos. A Páez lo quitaron; pasó por aquí con comisiones para Puruándiro.

Una de las gavillas que componen el todo de la de Vargas, al mando de un tal Maldonado, tuvo una acción en un lugar inmediato a Zapotlán; mató en ella 85 de los nuestros, hizo 65 prisioneros, entre ellos al comandante, y los pasó por las armas; que los demás escaparon a favor de los buenos caballos; tomó 134 fusiles, el parque, dos cañones, sables, pistolas, etcétera.

Así lo dice Cos, trasladando el parte que da Vargas en 14 de julio pasado.

Cos sigue en Taretan; poco ha aumentado su fuerza, pero sí la reforma y mejora cada día más. Me parece nos da un susto si se le deja más tiempo, porque no perdona medios para rehacerse.

A más de la victoria referida de Vargas, hablan de otra en los Llanos de Apan, por Osorno, que quitó más de ochocientos mil pesos de un convoy; que acabó la división que lo traía con otra que iba a auxiliarlo. Hubo por esto salva en Taretan.

Esta noticia, más circunstanciada y contraria a nosotros, me la dio un mozo que vino de México hace doce días; pero la tuve por de insurgente y tal es su espíritu del dicho.

Otro de ésta que vino en su compañía, me dijo que sólo había quitado Osorno unas cuantas cargas; que él había visto entrar la mayor parte en México; que aunque Osorno traía mucha fuerza, pero que lo tenían sitiado los nuestros en dichos Llanos; que si vio una fuerte leva, etcétera.

Dicen que por Acapulco, Dávila con uno de los Galeanas -y otros, han logrado ventajas en cuatro ocasiones; que los nuestros estaban reducidos a la Ciudadela, en corto número; que aquéllos cogieron un correo que mandaban a Tixtla y México por socorro de gente.

Un arriero formal me aseguró haber visto dicho correo, que con otros prisioneros mandaron a Morelos, y que a él, habiéndolo hecho cargar víveres, después lo obligaron a cargar pertrechos, y a poco le avisaron que ya no eran necesarios porque ya se había ganado el ataque; y que, en efecto, en aquellos países todos convenían en la aflicción de los nuestros, a pesar de que se les habían reunido todos los vecinos de por allí; que el hambre y escasez eran tales, que valía doce pesos arroba de harina, seis pesos el almud de maíz, y así de lo demás.

En una palabra, están los insurgentes muy alucinados y creen muy pujante su inicuo partido; pero siempre que ellos se juzgan débiles, ocurren al angloamericano, asegurando su venida, como ahora está sucediendo y se verá por el parte que traslado.

Tengo este dato para no dar crédito a sus victorias, que están tocando su debilidad y, en mi concepto, se hallan sin fuerzas capaces de intimidar, aunque sí bastantes para causar males y molestar.

Hasta aquí he dicho lo que sé de Morelos, Cos, Vargas, Muñiz, etcétera. Sus miras son de no dar ataque, sino retirarse, y sólo cuando una división nuestra sea corta y esté en proporción de atacarla.

Cos no ha estado en Pátzcuaro, como se dijo en ésa, y asegura que no ha de ocupar ese punto hasta que no esté en aptitud de recibir y resistir la fuerza que intente desalojarlo.

He dicho, en fin, lo que me parece más verosímil; tal vez será falso, pero relata, refiero, digo lo que he adquirido.

Nuestro juicioso gobierno sabrá combinar las cosas con arreglo a éstos y otros datos; pero los que presento son de los más exactos.

Parte dado por el cabecilla padre Pedroza al cabecilla Ignacio Rayón:

"Excmo. Sr. General, D. Ignacio Rayón.

El 19 de junio de 1814, a las cuatro de la tarde, se avistó un barco inclinándose a entrar por la Barra Nueva; despachó una lancha, se le tiró un cañonazo desde el parapeto que se mudó a la lengua de agua, se volvió a la embarcación.

Yo no dormí en toda la noche, ni la gente de este pueblo, temerosos de que fuera el enemigo; velaron en la playa para observar los movimientos y al amanecer pusieron bandera blanca; se correspondió con otra.

Volvió la lancha con cinco hombres y los recibí con los brazos abiertos, por haber conocido ser angloamericanos enviados por el general Lambert, quien se ha desembarcado ya y manifestado los papeles que trae de su gobierno para defender la independencia mexicana.

Instruido en sus buenas intenciones, y que quería marchar al instante a verse con V.E. y con S.A.S., el señor Morelos; y, asimismo, al ver que muchos de la tripulación de dicho barco son criollos, y aun uno de ellos que ha vivido en este pueblo, y últimamente, al cerciorarme que el día antes habían echado a pique una goleta de Tuxpan que iba para Veracruz con arma y pilón, los acogí, se les dio entrada y los he obsequiado.

La embarcación se llama el Tiguere, su capitán Dominies, con 125 de tripulación, con tres mil arrobas de pólvora.

Este barco se mantendrá costeando desde Tampico a Veracruz, mientras el general Lambert vuelve con las órdenes de V.E., quedando en este pueblo guarnición y pertrecho de dicho barco, sujetos estos soldados a las órdenes del comandante de la plaza, D. Felipe Alvarez.

Está para llegar otra embarcación de los mismos, llamada la Dorada, su capitán Mr. Larriga; y con ella el Filantro, su capitán Mr. Gonoy; el Talant, su capitán Mr. Calisbront; el Sarpris, su capitán Mariat.

La primera, que está aquí, ha preso en la mañana dos barcos que venían de Veracruz para Tuxpan, y otro que venía de Tuxpan a Veracruz; ignoro su cargamento y prisioneros, porque el comandante de esta plaza fue llamado por Dominies y aún no viene, por lo que no doy cuenta a V.E. y sólo digo que quedan a mi disposición estos barcos.

Yo, dejando mi familia al cuidado de este pueblo, y enfermo, salgo mañana 23 acompañando al general Lambert ante V.E., que trate los asuntos de la Nación.

Dios guarde, etcétera.

Nautla, junio 22 de 1814.

Fray José Pedroza.

Es copia.

Zacatlán, etcétera.

Camacho.

Es copia.

Palacio Nacional de Tiripitío, agosto 4 de 1814.

Pedro José Bermeo."

Rayón remite el parte que antecede a la Junta y ésta a Cos. Éste asegura se va a tratar de la respuesta al señor virrey, y que la Junta se dirige al indicado puerto para acercarse al anglo. Todo lo juzgo falso pero lo copio para inteligencia de nuestro gobierno.

También diré que a esta ridícula papeleta o parte, agregan que por otros conductos hay noticias de 10 de agosto que confirman las del expuesto parte, y que Cos ha hecho salva en Taretan.

Sola esta parte creo, corno también la violencia con que Morelos, Muñiz y los demás se están reponiendo.

Es también cierto que Torres cuenta por Pénjamo con 1,700 fusiles, fuera de los que antes tenía en sus gavillas.

El expresado Torres mandó a Morelos la imprenta que he referido con oficiales hábiles, dirigido todo de México, y todo pasó por Erongarícuaro.

De Guanajuato e Irapuato mandan a Torres cuantas armas y auxilios pueden.

Domingo Landázuri [rúbrica].

Agosto 24,

El parte que trasladé del padre Pedroza dirigido a Rayón, lo comunica éste a Morelos y éste a la Junta y Cos; este último habla también de otro desembarco por Altamira. Siguen hablando de estas noticias y los insurgentes los creen como de fe.

Ahora añaden que Nambert [sic] y Rayón están con la Junta, que ésta salió de Tiripitío, que se halla en Santa Efigenia con dirección a Uruapan en donde, acabada ya e impresa su Constitución, van a jurarla con toda celebridad en dicho Uruapan y en estos días.

También se asegura que los acompaña a esta función el expuesto general o embajador Nombert [sic]. Son muchos los que aseguran haber visto su llegada y recibimiento que le hizo la Junta.

Ésta, no hay duda, se halla en el punto referido y con dirección a Uruapan; mañana saldrá tal vez lo contrario, pero todo esto corre hasta hoy por cierto.

Los insurgentes dicen que en ésa se trata de combinar el ataque contra el anglo o, por lo menos, que de ésa [ciudad de México] sale gente para Guadalajara y Zamora con el. mismo fin. Convendrá una salida, como dije en mi anterior, para embarazar los planes de estos rebeldes.

Pátzcuaro sigue con Montaño y veinte hombres, y su gente dividida o repartida en los caminos. Huerta con la gavilla de Arias en Cuenco y todos, como digo en mis anteriores, cada día manifiestan más entusiasmo o, mejor diré, obcecación.

Hay personas que aseguran lo del anglo de tal modo, que se han puesto en camino para conocerlo y hallarse en la jura de la expuesta Constitución.

Se dice también que en estos días llegó parte de Torres, comunicando que una de sus partidas, al mando de González, auxiliado de Ortiz "el Pachón", había tenido una acción en los Altos de Ibarra, en que hizo noventa prisioneros, muertos más de ciento y apoderá(n)dose del campo y armas.

La carta del señor Negrete, que digo en mi anterior y remito, es la misma que mandaron al que tenían aquí puesto y nombrado violentamente Comandante de Patriotas, y me la ha entregado con objeto de que la envíe a nuestro gobierno.

Este infeliz, cuya adhesión a la buena causa es inconcusa, se desvela por adquirir y conseguir cuantas noticias puede de los insurgentes, sus movimientos, etcétera. Sin embargo, se halla cada día más afligido, por no poder sacarse el lazo que le han echado.

Morelos, Muñiz, etcétera, siguen trabajando, como dije en mi anterior.

Agosto 26.

Hasta hoy no ha sido fácil despachar el anterior, y sólo tengo que añadir que cada momento se asegura y confirma más la venida del angloamericano, quien con la Junta se halla actualmente en Ario con dirección a Uruapan, y con el objeto repetido de la inmediata jura.

Que dicha Junta trae como quinientos hombres bien armados, aunque entre ellos do(s)cientos de la escolta de Nambert.

Que los desembarcados por Altamira son como seis mil, e igualmente por la Barra Vieja. Parece que en Uruapan concurrirán como mil hombres armados de Vargas.

Convienen en esta reunión con todos esos cabecillas, Junta, Nombert, etcétera, a no fugarse aunque los nuestros se acerquen.

Mucho de lo que escribo saldrá acaso falso, pero es voz general recibida con certeza.

Repito lo de siempre: que nuestro gobierno reciba mis cordiales deseos del mejor acierto, y que esté convencido de que mis relatos son, en mi concepto, adquiridos por los conductos más seguros, y los comunico para que se haga de todo el uso conveniente.

Domingo Landázuri [rúbrica].

Fuente:

Ernesto Lemoine Villicaña. Morelos, su vida revolucionaria a través de sus escritos y de otros testimonios de la época. Universidad Nacional Autónoma de México. Primera edición. México, 1965. p. 479-485.

Nota de Ernesto Lemoine Villicaña: Archivo General de la Nación (AGN), Historia. t. 116, f f. 314-6.

Original, con la siguiente acotación: "Noticias remitidas al Excmo. Sr. Virrey por los Sres. Comandante General del Ejército del Norte y de las Armas de Valladolid, con fechas de 31 de agosto y 8 de septiembre."

No sabemos el nombre del diligente espía que con tanto cuidado seguía los pasos de los patriotas, ya que este relato lo firma el "Comandante de las Armas de Valladolid" Domingo Landázuri.

Lo cierto es que, pese a las falsedades e infundios recogidos por el autor del escrito, abundan en él datos de una asombrosa exactitud, que no podían menos que facilitar al enemigo sus futuras operaciones en la tierra caliente michoacana, para desalojar de ahí a Morelos y a los sufridos legisladores que entonces trabajaban, en medio de sacrificios sin cuento, su proyecto constitucional.