Buscar en  
  Página principal

  Conquista

  Independencia

  Revolución

  Siglo XXI

  Siglo XX

  Siglo XIX

      1890-1899

      1880-1889

      1870-1879

      1860-1869

      1850-1859

      1840-1849

      1830-1839

      1820-1829

      1810-1819

          1819

          1818

          1817

          1816

          1815

          1814

          1813

          1812

          1811

          1810

      1800-1809

  Siglo XVIII

  Siglo XVII

  Siglo XVI

  Siglo XV

Siglo XIX > 1810-1819 > 1814

Partes en que da noticia de las acciones de Valladolid y Hacienda de Puruarán; Ciriaco del Llano a José de la Cruz; Pátzcuaro, enero 12 de 1814.
Guadalajara, enero 29 de 1814.

El señor brigadier don Ciriaco de Llano general en jefe del ejército del Norte se ha servido comunicarme en el oficio siguiente que acabo de recibir, los felicísimos sucesos que ha obtenido el ejército de su mando contra las gavillas del rebelde cura Morelos que he dispuesto imprimir sin pérdida de instantes para noticia y satisfacción de todos los fieles habitantes de este reino de Nueva Galicia:

Desde últimos de noviembre del año pasado de 1813 que el rebelde Morelos principió sus movimientos con todas las gavillas del Sud, dirigiéndose a esta provincia, me dio orden el excelentísimo señor virrey de tener dispuesta para marchar la división de mi mando que estaba en Toluca.

Y en 2 de diciembre salió de México el batallón de Nueva España y alguna caballería a unirse en Toluca. Reunidas las fuerzas de mi mando en Ixtlahuaca, pasé a Marabatío, en donde debía mantenerme hasta saber de cierto la dirección de las gavillas de Morelos, Matamoros, Galiana, Bravo, y otros, que se hallaban en Oaxaca, provincia de Puebla y camino de Acapulco; y constando cierto ya, que estos cabecillas se hallaban en Huetamo, y que no podían dirigirse a otros puntos que a las cercanías de Valladolid, me aproximé a aquella ciudad, habiéndoseme reunido el señor coronel don Agustín de Iturbide con su división en Acámbaro.

En este pueblo recibí una orden del excelentísimo señor virrey, por la que me nombraba general del ejército del Norte, con el mando de las provincias de Guanajuato y Valladolid nombrando dicho señor por mi segundo al señor coronel Iturbide.

El 23 de diciembre estando en el pueblo de Charo, en marcha para Valladolid, en compañía del señor Iturbide, tuve aviso de que Morelos con todas sus fuerzas, estaba en Santa María (media legua de Valladolid) y que amenazaba el ataque de la ciudad por tres puntos.

En efecto, a mi llegada a las cercanías de Valladolid, por el Zapote, el enemigo con un gran cuerpo de caballería e infantería, con tres piezas me embarazaba aquél paso, único entonces para mi entrada.

Siendo preciso forzar este paso, dispuse el atacarlos; y hallándome entonces con el segundo batallón de la corona, 2 piezas y 180 caballos, fue derrotado completamente el enemigo, matándoles 500 infantes, tomándoles 200 prisioneros y las 3 piezas.

El cuerpo de rebeldes lo mandaban Galiana, Bravo y Sesma fueron perseguidos por el señor Iturbide hasta las lomas de la Hacienda del Rincón; y recogidos los fusiles, municiones y demás despojos, entré en la plaza, que a este tiempo se defendía por otros puntos.

Los enemigos amanecieron el 24 acampados en Santa María; y no siéndome aún posible descubrir todas sus fuerzas, dispuse que el señor Iturbide con una división saliese a hacer un reconocimiento.

Creo que los rebeldes pensaban lo mismo, respecto a nuestras fuerzas, pues aproximaron a la llanura de Santa Catalina dos batallones de infantería, tres piezas y una columna de cerca de mil caballos.

El señor Iturbide avanzó sobre ellos, y habiéndose empeñado la acción con un fuego muy vivo, despaché a mi ayudante de campo capitán don Alexandro de Arana con 3 compañías del batallón fijo de México y 150 caballos para que lo reforzase. Había ya anochecido y empeñada más y más la acción, la caballería de dragones fieles del Potosí atravesó el campo del enemigo, dejándolo a su tránsito lleno de cadáveres.

El señor Iturbide volvió a la ciudad en el mejor orden a las ocho de la noche, trayendo tres cañones tomados a los rebeldes.

Estos aún el 25 amanecieron acampados, y dispuse salir con todas mis fuerzas, y al ver ellos mi columna de ataque, abandonaron el campo, dejando en él 27 piezas de todos calibres; muchas municiones, víveres, etc.

Se siguió el alcance, y se tomaron 20 cargas de municiones.

Los enemigos perdieron en estos tres días 1,500 hombres muertos; las piezas de artillería arriba dichas y una dispersión en sus gavillas de la mayor consideración.

Nuestra pérdida en los tres días ha consistido en veinte muertos y cincuenta heridos.

Morelos, Matamoros y demás cabecillas podían reunir aún en algunos de los puntos de tierra caliente, fuerza de consideración; pues a su paso por la derecha del río de Mexcala, o las Balsas reunían 70 infantes, y de 40 a 50 caballos. Siendo tan interesante, perseguir a estos cabecillas principales, me propuse seguirlos hasta donde los encontrase.

Y en efecto el 5 de enero con parte de mi ejército después de haber vencido los mayores obstáculos para el tránsito de la artillería, los avisté en la hacienda de Puruarán (veinticuatro leguas al suroeste de Valladolid) parapetados y en estado de defenderse.

Situada mi artillería, mandé romper el fuego con un obús y 2 cañones de a 4, protegiendo el reconocimiento que dispuse hacer, con el batallón fijo de México; el 2o. de la corona, una pieza y 250 caballos, todo al mando del teniente coronel graduado don Francisco Orrantia.

Al acercarse a sus parapetos nuestra división en toda formación rompieron los rebeldes el fuego; y empeñados mutuamente los dos batallones de infantería dichos tomaron por asalto las cercas fortificadas de la hacienda.

Trastornada la formación de los enemigos, siguió nuestra caballería el alcance, y después de dos leguas de persecución, volvió a la hacienda, a donde yo había bajado ya con toda la artillería y resto del ejército.

Los enemigos, perdieron más de 600 hombres muertos, con muchos jefes, 700 prisioneros, 23 piezas; 150 cargas de todas municiones; y más de 1,200 fusiles. Está prisionero el teniente general de los rebeldes licenciado Mariano Matamoros (segundo de Morelos).

Nuestra pérdida consiste en 5 muertos y 36 heridos.

Pareciéndome interesante el comunicar a vuestra señoría estas noticias, dirijo este aviso; en inteligencia, que Morelos ha vuelto por el mismo camino que vino a esta provincia, por Huetamo, con la diferencia que la víspera de la acción de la hacienda de Puruarán, salió con una compañía de caballería de su guardia, quedando todo el resto de sus grandes fuerzas, enteramente dispersas.

Dios guarde a vuestra excelencia muchos años.

Páztcuaro 12 de enero de 1814.

A las cinco de la tarde.

Ciríaco de Llano.

Muy ilustre señor presidente mariscal de campo don José de la Cruz.

Ved pueblos (si hasta ahora no estáis desengañados) que el brazo omnipotente del Dios de los ejércitos ha combatido entre las filas de nuestros soldados; y considerad que su suprema sabiduría ha iluminado y dirigido al ilustre general, que con tanta gloria ha peleado y pelea por su santa causa; como asimismo que ha dado también un nuevo impulso a todos los dignos y esforzados jefes, oficiales y benemérita tropa del ejército del Norte.

Reflexionad que este victorioso y aguerrido ejército, la quinta parte menor en número que el que componían las gavillas de rebeldes, ha sabido hacer desaparecer en momentos todos los esfuerzos de esos cabecillas enemigos de su patria, quienes a fuerza de crímenes habían conseguido reunir la prodigiosa multitud que disminuida y errante maldecirá, sin duda, a sus corifeos que la precipitaron en un abismo de males y ocasionaron la pérdida de su reposo, y de aquellos bienes que sólo se disfrutan en el seno de la paz.

Tan grandes y señaladas victorias se celebrarán con triple salva de artillería, y con un solemne Te Deum que mañana a las once de ella se cantará en esta santa iglesia catedral con asistencia de todas las autoridades y corporaciones; cuya igual demostración de gracias y regocijo se practicará en todas las ciudades, villas y lugares de este reino en el siguiente día de recibir estas noticias, anunciándose al público inmediatamente que lleguen con repique general de campanas, todo en la propia forma que se ha hecho en esta capital.

Guadalajara 29 de enero de 1814.

José de la Cruz.

Fuente:

En la Insurgencia. Quinta Campaña Militar (1813-1814) Tomo VII, en José María Morelos y Pavón. Documentos de su Vida y Lucha Revolucionaria (1750-1816). Segunda Parte. Coordinador General: Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Tercera Edición Electrónica. México, 2013. Investigación, Selección, Arreglo, Revisión y Notas del Presente Volumen: Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva y María del Carmen Berdejo Bravo.

Tomado de: AGN, Operaciones de Guerra, José de la Cruz, t. 11. Morelos, 1927, I, pp 78-81.