Buscar en  
  Página principal

  Conquista

  Independencia

  Revolución

  Siglo XXI

  Siglo XX

  Siglo XIX

      1890-1899

      1880-1889

      1870-1879

      1860-1869

      1850-1859

      1840-1849

      1830-1839

      1820-1829

      1810-1819

          1819

          1818

          1817

          1816

          1815

          1814

          1813

          1812

          1811

          1810

      1800-1809

  Siglo XVIII

  Siglo XVII

  Siglo XVI

  Siglo XV

Siglo XIX > 1810-1819 > 1814

José Manuel de Herrera insta a los diputados del Congreso a reunirse en el pueblo de Tancítaro.
Santa Efigenia, noviembre 13 de 1814.

Señores Excelentísimos.

La situación del enemigo en Pátzcuaro, de donde se ha dicho que intenta moverse con dirección a este punto, según informa el Supremo Gobierno en oficio de 10 del corriente, me ha obligado a disponer nuestro regreso a Tancítaro.

Así lo aviso con esta fecha al mismo Supremo Gobierno, que por igual consideración piensa fijar su residencia en Uruapan, y lo comunico a ustedes para que tomen la ruta que los conduzca con menos rodeo a aquel pueblo.

Quizá en esta vez nos reuniremos para lograr cuatro días de tranquilidad y contraer nuestra atención a graves asuntos que tenemos entre manos.

El Sr. Soria, único compañero que se halla conmigo, lleva a bien esta determinación, que no dudo aprobarán ustedes, a quienes desea ver sanos y llenos de satisfacción, su afectísimo compañero y amigo que besa su mano.

Joseph Manuel de Herrera [rúbrica].

Fuente:

Ernesto Lemoine Villicaña. Morelos, su vida revolucionaria a través de sus escritos y de otros testimonios de la época. Universidad Nacional Autónoma de México. Primera edición. México, 1965. p. 504-505.

Nota de Ernesto Lemoine Villicaña: Archivo General de la Nación (AGN), Operaciones de Guerra, t. 942, f. 17. Original.

No será raro encontrar por estas fechas, avisos apremiantes y reiterados para que los miembros de los Poderes se concentren en algún lugar a desempeñar sus funciones, pues todos vivían a salto de mata, perseguidos sin descanso por las partidas realistas que operaban en Michoacán.