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Siglo XIX > 1810-1819 > 1814

Informe dirigido a José María Morelos acerca del deplorable estado de defensa en que se hallaba el puerto de Acapulco.
Acapulco, 30 de enero de 1814.

Sr. Generalísimo D. José María Morelos.

Serenísimo Sr. Me manda V.A.S. en su superior orden de 22 del que acaba, que recoja los herreros y carpinteros de estas inmediaciones, pero debo decir a V.A.S. que según me he informado, no los hay por aquí y los pocos que han venido son de Chilpancingo; sin embargo, con esta fecha los pido al Sr. intendente Ayala, por si pudiese remitírmelos.

Las medidas más activas que ha tomado la Junta, no han sido poderosas para surtir de víveres esta plaza. No hay repuesto de maíz ni de totopo, y lo muy poco que ha llegado lo necesita la guarnición para la subsistencia diaria y todo el pueblo está reducido a la mayor calamidad. Carnes tenemos algunas, pero no hay sal.

Soldados instruidos hay nomás los del Sr. Irrigaray, pero cuasi todos enfermos, lo mismo la oficialidad y enfermo también Irrigaray. Los de Huetamo parecen cadáveres y saben muy poco de milicia. De la dotación del castillo no hay un fusil útil y los útiles de San Ignacio no llegan a ochenta.

El Sr. intendente ha mandado al comandante Avila que me entregue su gente, que son ochenta hombres con quince fusiles, pero éste me ha asegurado que son insubordinados, que sólo conseguirá traerlos en cuerda y que deben encerrarse en la fortaleza, lo cual será matarlos, como ha sucedido con la demás guarnición, infestada de calenturas y algún escorbuto.

La Compañía de Coyuca, que el Sr. intendente me anuncia, debe venir; no sé cual será su fuerza de armas y plazas y su disciplina; parece que es gente inútil y desarmada.

Un aljibe que está limpio, mañana comenzará a llenarse, y el otro aún no se ha limpiado. Leña no hay ninguna y ahora se están haciendo hachas para cortarla.

El Sr. intendente me significa que no me fie de los soldados del país, de suerte que veo realizado cuanto en Chilpancingo se me anunció; muchos males más que no se me habían dicho y otros que escaparán a mi exposición.

Sólo agregaré la poca exactitud con que se obedecen las órdenes en los pueblos y el acobardamiento que ha infundido en cuasi todos los ánimos los desgraciados sucesos de las armas nacionales, que pregonan los desertores, de modo que la fortaleza de Acapulco, en las circunstancias en que se halla, no puede defenderse y según noticia del Sr. asesor Ponce, que hoy hemos recibido con fecha 25, el Congreso se ha salido de Chilpancingo y lo mismo sus vecinos, porque el enemigo pasó el río y los señores Bravos se retiraron de los puestos que ocupaban.

No será extraño que se nos aproxime el enemigo, bien sea aquél mismo o Reguera, y si lo intenta y otras fuerzas exteriores no nos defienden, no podemos hacer oposición.

Mañana pasan los señores Arrollase e Irrigaray al Veladero para trazar su fortificación, y en caso que sea preciso, que sea el refugio de esta miserable guarnición.

Para conservar ahora a Acapulco, es necesario que V.A.S. haga que se impida al enemigo el internarse, porque Acapulco no puede defenderse.

Continuaremos trabajando con tesón y ojalá tengamos tiempo y oportunidad para llenar los deseos de V.A.S. y mis deberes, si se nos pueden ministrar los auxilios necesarios.

Las atenciones de este gobierno son muy vastas y no hay aquí sujetos de quiénes echar mano. Sírvase V.A.S. ir destinando a este punto a los que calcule su penetración que puedan ser útiles.

La fragata subsiste a la vista y esperamos las órdenes de V.A.S. por conducto del Sr. intendente, y aunque dice que nada se comercia hasta su venida, puede que las circunstancias me estrechen a permitirlo.

Han llegado sin novedad los prisioneros que me mandó entregar V.A.S. en Puruarán; de orden del Sr. intendente le he dirigido hoy a Tecpan treinta y ocho prisioneros europeos, incluso Longori, cuya causa inconclusa le incluí.

Quedan en el hospital diez enfermos que no pueden caminar y han muerto veintitrés.

Dios Nuestro Señor guarde a V.A.S. muchos años.

Acapulco, 30 de enero de 1814.

Serenísimo Sr. Patricio Fernández Giraldes.

Es copia.

Armijo [rúbrica].

Fuente:

Ernesto Lemoine Villicaña. Morelos, su vida revolucionaria a través de sus escritos y de otros testimonios de la época. Universidad Nacional Autónoma de México. Primera edición. México, 1965. p. 456-458.

Nota de Ernesto Lemoine Villicaña: Archivo General de la Nación (AGN), Operaciones de Guerra, t. 72, ff. 16-7. Copia realista.

Este angustioso relato anuncia, por sí solo, que la plaza, conquistada por Morelos con tantos esfuerzos, no podría resistir —como no resistió—una seria embestida del enemigo. Véase Doc. 162.