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Siglo XIX > 1810-1819 > 1814

Emotiva carta de Sotero de Castañeda, exponiendo los muchos inconvenientes que se presentan al Congreso por residir en Apatzingán.
Pedro Pablo, 16 de diciembre de 1814.

Sr. Lic. D. José Ma. Ponce de León.

Mi querido compañero, amigo y señor.

Agradezco a Ud. sobre mi corazón el sentimiento que sin mérito mío tomó por la muerte de mi difunto padre, y le suplico que siempre que pueda lo encomiende a Dios en sus oraciones.

Sé que el Sr. Herrera tomó el mayor empeño en sus honras, a quien espero darle las gracias personalmente y al Supremo Congreso, que en esta vez ha aumentado sus favores respecto de mis merecimientos, le daré las más expresivas gracias, luego que sepa positivamente que se han hecho las exequias.

Las noticias que Ud. me comunica, son todas dolorosas. Para comentarlas era necesario que habláramos tres o cuatro tardes, por lo que reduciéndome a dos puntos, digo a Ud. que me choca que los que no componían Congreso pudieran elegir vocales.

La segunda reflexión es que, ¿por qué dejan vuestras mercedes al león devorador metido en su cueva de Tiripitío, pudiendo distraerlo para que no inflame a sus hermanos?

No me parece bien que se determine el Congreso a pasar el invierno en ese pueblo, porque ha estado apestado; el temperamento no es nada benigno y los soldados han de ir [se] acabando poco a poco, hasta extinguir la escolta.

Yo no sé por qué no se ha determinado hacer barracas o jacales en Tumbiscatio, donde proveyéndolo de víveres que no faltan en los contornos, pasaríamos con tranquilidad el tiempo de la campaña que no podemos resistir, aunque el Supremo Gobierno se quede, si le conviene, en Apatzingán.

Vaya de chisme. Me ha asegurado un sujeto del Bajío que el Pachón, ensoberbecido con sus victorias, con sus fusiles y con el dinero que le ha quitado al enemigo, no quiere reconocer ni a Rosas ni al padre Torres; que se produce mal en sus conversaciones privadas, y que con el tiempo puede darnos una pesadumbre.

Ahora está el Sr. Liceaga por allá, lo domina al Pachón, puede informarse de lo que hay en la realidad; no deje Ud. de decirle esto al Sr. Cos.

Salúdeme Ud. al Sr. Presidente con expresión, y a todos los demás Sres. Excmos., sin excluir a nadie, porque no hago excepción.

Reciba Ud. expresiones de mis muchachos y mande lo que guste a su afectísimo amigo que su mano besa.

José Sotero de Castañeda [rúbrica].

Fuente:

Ernesto Lemoine Villicaña. Morelos, su vida revolucionaria a través de sus escritos y de otros testimonios de la época. Universidad Nacional Autónoma de México. Primera edición. México, 1965. p. 510-511.

Nota de Ernesto Lemoine Villicaña: Archivo General de la Nación (AGN), Operaciones de Guerra, t. 939, ff. 608-9. Original.