Buscar en  
  Página principal

  Conquista

  Independencia

  Revolución

  Siglo XXI

  Siglo XX

  Siglo XIX

      1890-1899

      1880-1889

      1870-1879

      1860-1869

      1850-1859

      1840-1849

      1830-1839

      1820-1829

      1810-1819

          1819

          1818

          1817

          1816

          1815

          1814

          1813

          1812

          1811

          1810

      1800-1809

  Siglo XVIII

  Siglo XVII

  Siglo XVI

  Siglo XV

Siglo XIX > 1810-1819 > 1813

Se logra retiro de tropas realistas por los rumbos de Zacatlán y Chignahuapan; José Osorno a José María Morelos.
Atalmaxac, septiembre 30 de 1813.

Excelentísimo señor.

Después de la completa derrota del cabecilla Salceda, de que ya tengo dado parte a vuestra excelencia, se reunieron los enemigos de orden del pérfido virrey en número como de quinientos hombres, y se dirigieron hacia estos lugares comandadas por el que se titula comandante de Pachuca, Carlos María Llorente; y habiendo yo sabido la aproximación de estos malvados, marché con toda la tropa de mi cargo la noche del 19 de agosto inmediato pasado a los fosos de Acopinalco con el objeto de atacarlos allí, pero después tuve a bien el dejarlos entrar, lo que lograron el día 20 retirándonos nosotros de aquel punto y dirigiéndonos al de Zacatlán, habiéndoles cogido la retaguardia.

Llegaron a esta hacienda y traté de que se les pusiese a la vista el sargento mayor don Rafael Posos con ocho hombres; no obstante, ellos siguieron su marcha para el pueblo de Chicnahuapa, dejando una emboscada de sesenta infantes en el paraje nombrado las Casillas con el fin de sorprendernos.

En efecto, luego que llegamos al lugar indicado nos rompieron vivo fuego, al que les correspondimos de la misma suerte y logramos herirles a un gachupín, sin que por nuestra parte hubiera habido hasta ese entonces la novedad más mínima.

El 21 en la tarde me acampé yo con trescientos hombres en el cerrito inmediato a Chicnahuapa, donde actualmente estaba el enemigo, a cuyo campamento salió una de sus avanzadas compuesta de un capitán, un sargento, un cabo y doce dragones, y luego tomaron rumbo para la hacienda de Cuacoyunga, que se halla a corta distancia del lugar en donde estábamos.

Allí cogieron al teniente don Antonio Gálvez y dos soldados que había yo mandado con el fin de surtirme de víveres; pero habiendo visto todo esto, dispuse que partiesen sobre la avanzada, lo que se verificó inmediatamente por el señor coronel Inclán, sargento mayor Posos y capitán don Rafael Saldierna, quienes lograron dispersarla, matándoles a cuatro, cogiéndoles un prisionero, el cual fue arcabuceado inmediatamente, e hiriéndoles gravemente al capitán que comandaba la avanzada referida, en cuyo acto se les tomaron cinco carabinas, ocho caballos y tres pistolas, sin que por nuestra parte hubiese habido más pérdida que la de un dragón muerto, pues el teniente Gálvez fue quitado y libre de sus manos, sin lesión alguna.

El 22 emprendió el enemigo su marcha para Zacatlán, y nosotros hicimos lo mismo por la retaguardia en número de cuatrocientos hombres de caballería al mando inmediato del señor coronel don Miguel Serrano, del señor coronel don Miguel Inclán, del teniente coronal don Vicente Gómez y del actual coronel del regimiento de Otumba don Pedro Espinosa, siendo el director de todos ellos el referido sargento mayor Posos.

Llegamos a la entrada de Zacatlán, de donde se dirigieron para el punto de San Miguel en que estaba el señor coronel don Vicente Beristáin con veinte y cinco fusileros, un obús y cinco cañones, por cuyo motivo quizá no se atrevieron a llegar y se quedaron en el pueblo de San Pedro, en donde se les atacó parte del día y de la noche; y aunque se determinaban algunos a bajar esa misma tarde no lo consiguieron hasta el 23 que tuvieron aviso por los indios de San Miguel que el dicho comandante Beristáin se había retirado, dejando enterrados los cañones, con cuyo motivo ascendieron impunemente a San Miguel y comenzaron a incendiar las casas, habiendo hecho lo mismo en San Pedro, por lo que nos vimos en la precisión de retirarnos con el fin de acamparnos en esta hacienda para que se repusiese nuestra caballería y los dragones que estaban todos muy fatigados del ataque y de las crecidas lluvias que experimentamos en todo este tiempo.

El 25 marcharon los perversos a esta hacienda; pero habiéndolos atacado fuertemente se replegaron a Chignahuapa y nosotros los seguimos hasta sus inmediaciones, y se dispuso por el sargento mayor Posos que nos acampáramos en el rancho de la Quinta con todas las precauciones que en semejantes casos se requieren.

El 26 determinó su retirada formal el enemigo, trayendo consigo cuatro tapeztles con heridos, en cuya vista traté de poner mi tropa en disposición de atacarlos, y de facto salió la guerrilla comandada por el señor coronel Inclán al frente de ellos y las demás divisiones a sus costados, haciéndoles un fuego graneado muy vivo al que correspondieron en los mismos términos, y advirtiendo que su caballería nos atacaba por retaguardia traté inmediatamente de retirarme pero siempre haciéndoles fuego muy vivo, tanto a su infantería como a su caballería; no obstante que íbamos perdiendo terreno, cuya resistencia les hizo tomar la precaución de montar en ancas de los caballos a la infantería que traían, pues sólo de este modo podrían habernos quitado nuestro punto.

El fuego duró cinco horas, y viendo ellos que el rumbo por donde habían de salir de estos lugares aun todavía se hallaba ocupado por nosotros, hicieron como que se replegaban a esta hacienda y tomaron mediante un perverso guía que llevaban otro camino, para el pueblo de Tlaxco, sin atender a la distancia que media de aquí a allá, y que ya eran las cuatro o cinco de la tarde; caminaron toda la noche con cuya precipitada fuga nos dieron a conocer el pavor y miedo que habían cobrado a nuestras valerosas armas, sin que hasta la fecha presente hayan vuelto a pensar en venir a estos lugares; lo que pongo en la superior noticia de vuestra excelencia para su conocimiento.

Dios guarde la importante vida de vuestra excelencia muchos años.

Cuartel general de Atalmaxac y septiembre 30 de 1813.

Excelentísimo señor.

José Osorno.

Excelentísimo señor capitán general vocal da la suprema junta, don José María Morelos.

Fuente:

José María Morelos y Pavón. Documentos de su vida y lucha revolucionaria. Tomo VI. Congreso de Chilpancingo. 1813. Segunda parte. En la insurgencia. Centro de Investigaciones y Ediciones Históricas, A. C. Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco. Secretaría de Cultura de Michoacán. Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca. Investigación, selección, arreglo, revisión y notas de: Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva y María del Carmen Berdejo Bravo. CD ROM. México, Primera edición electrónica, 2012.

[Correo Americano del Sur, XXXVI, Oaxaca, noviembre 5 de 1813.]