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Siglo XIX > 1810-1819 > 1813

Oficio de José María Morelos a Ignacio Rayón para convocar a la elección y establecimiento de un Congreso Nacional.
Acapulco, Agosto 5 de 1813.

Exmo. Sr.–

Por los dos últimos de V. E. de 20 y 23 del próximo pasado julio veo, que reasumiendo en sí todos los poderes, con el pretexto de salvar a la patria, quiere que esta perezca: pues mirándola peligrar, trata de atar las manos a todo ciudadano para que no ponga el remedio conveniente, ni aun provisional, como hasta aquí lo llevábamos con la Junta instalada en Zitácuaro, ni V. E. lo pone a tiempo, por guardar puntos de preferencia particular de su persona.

En esta atención, y en la de que no trato de asuntos peculiares míos, sino generales de la nación autorizado por ella, a ella sería yo responsable si suspendiera un instante su salvación por agradar a V. E. quien puede recobrar de la nación misma, los derechos que se figura usurpados.

De estas verdades resulta temerario el juicio que V. E. ha formado injustamente, imputándome la abrogación de su autoridad, valido de la prepotencia de bayonetas, quod absit; porque, estas las hace desaparecer un revés de fortuna, y por lo mismo jamás se me ha llenado la cabeza de viento.

La junta se ha de verificar en Chilpancingo.

Dios mediante, en el siguiente mes y en el modo posible, pues se ha convocado para ella cuatro meses antes.

Por este hecho, ni V. E. queda desairado, ni la patria perece, que es el blanco de todo, ni la expresada Junta carecerá de legitimidad, ni menos será la mofa de nuestros antagonistas, como V. E. asienta en el citado de 20, y sí lo sería, no menos que grande absurdo, aguardar otro año, cuando ya no tengamos un pueblo libre del enemigo en que celebrarla.

V. E. dice que es bueno celebrar la junta, pero sin señalar tiempo ni lugar: dice asimismo que le afligen los enemigos, y yo añado con todos los que tienen ojos y oídos, que seguirán persiguiéndole, y que en la única provincia de Michoacán que es la que pisa., no tiene V. E. un lugar seguro donde se instale el congreso y pueda sostenerse; ni hay por mucho tiempo esperanza de la seguridad necesaria para el efecto.

Ya hemos visto que el enemigo se ha valido de la ocasión para nuestra ruina.

Luego que V. E. resolvió atacar y destruir a nuestros compañeros los Sres. Liceaga y Verduzco, se decidió a las derrotas de Salvatierra, Tlalpujahua y la de Villagrán, porque consideró el enemigo que V. E. no podía ser auxiliado por unos compañeros a quienes perseguía, y en cuyo empeño, divagó la fuerza de Tlalpujahua.

¿Y será justo y puesto en razón que se deje la patria peligrar en medio de estas convulsiones y no se tome providencia, solo porque a V. E. no se le usurpen esos decantados derechos?

Ni a mí ni a ninguno le cabe en el juicio semejante cosa.

Supongamos por un instante que a V. E. le ha sido todo lícito, concediéndole hasta el derecho a la corona; pero si en las actuales circunstancias, V. E. aun no quiere, o más bien no puede libertar a la patria, ¿le hemos de juzgar tan tirano o tan injusto, que por solo su capricho no ha de llevar a bien el que otro la liberte?

De ningún modo, porque eso seria ignominia para V. E. y en creerlo se le haría poco favor.

No perdamos arbitrio para libertar a nuestra común madre que los derechos de V. E. quedan a salvo: de otra suerte será hacer V. E. mismo ilegítimo el poder que reside en su persona, pues no puede ser legítimo el que reducido a fines personales, impide los medios de que la patria se haga independiente.

Yo soy enemigo de fingir, y estaré contento con cualquier destino en que sea útil a la religión y al suelo de mis hermanos.

No pretendo la presidencia: mis funciones cesarán establecida la Junta, y me tendré por muy honrado con el epíteto de humilde siervo de la nación.

Omito repetir a V. E. lo que le dije desde Tehuacán, pero sí le repito, que en obvio de disturbios haré lo que Abraham con su sobrino, que es marchar al viento opuesto, sin que por esto se desenlace la unión del sistema.

No me dejaré ultrajar de nadie, pero no seré injusto invasor de mis conciudadanos.

Dios guarde a V. E. muchos años.

Acapulco, Agosto 5 de 1813.

José María Morelos.

Exmo. Sr. capitán general Lic. D. Ignacio Rayón.

Fuente:

Independencia Nacional Tomo II. Morelos – Consumación. Coordinador: Tarsicio García Díaz. Instituto de Investigaciones Bibliográficas. Seminario de Independencia Nacional. Universidad Nacional Autónoma de México – Biblioteca Nacional – Hemeroteca Nacional. México, 2005. Páginas 54-55. Tomado de: Luis González. El Congreso de Anáhuac, pp. 63-65.