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Siglo XIX > 1810-1819 > 1813

José María Morelos al Cabildo Eclesiástico de Oaxaca, ordenándole que se abstenga de hablar y obrar contra la causa insurgente.
Acapulco, 5 de julio de 1813.

Muy Ilustre y Venerable Señor Deán y Cabildo de la Santa Iglesia Catedral de Oaxaca.

Son frecuentes las relaciones que me llegan de que ese ilustre Cabildo y cuantos eclesiásticos europeos habitan en esa ciudad, así seglares como seculares, son unos declamadores perpetuos del gobierno americano en los estrados de mujeres y en las juntas secretas que celebran con el fin de desahogar su rabioso encono, exaltando hasta los cielos el mando europeo y divulgando falsas noticias que hacen más animosos a los mal contentos y tímidos a los adictos que no tienen la virtud necesaria para exponer la vida por la patria.

A pesar de que varias de estas denuncias son dadas por sujetos veraces, no he querido darles asenso en el todo, porque necesita mucha violencia el discurso para llegar a persuadirse de tan monstruosa ilusión e ingratitud en unos hombres que han visto los rayos de luz pura que despiden nuestros papeles públicos, que han palpado de cerca nuestra conducta, contraria a las deformes mentiras que el intruso gobierno prodigaba, que ha observado la inaudita mansedumbre con que han sido tratados nuestros enemigos, traspasando los límites del derecho de guerra adoptado por todas las naciones desde que se conoce sobre la tierra ese azote; que, en fin, han sido beneficiados ellos mismos con la conservación y aumento de sus rentas y con cuanto ha dado de sí el sumo aprecio y respeto con que miro el Estado.

Pero, aun cuando no hubiese ninguna de estas consideraciones, bastaba sólo la de que es una política infructuosa y grosera producirse de esa suerte en un pueblo que está lleno de americanos celosos de su Nación, y en que ustedes mismos han repetido que ninguna intervención deben tener en asuntos de esta clase.

Repito que dudo mucho de unos procedimientos tan ajenos de todo el que raciocina, pero si alguno de ese venerable cuerpo hubiese incurrido en semejante debilidad, es necesario que entienda que los derechos de la patria son más sagrados que los de cualquiera individuo o corporación, y que si insiste con pertinacia en ultrajarlos, tomaré providencias capaces de escarmentarlo, en el concepto de que son muchos los que velan sobre sus acciones y de que si alguno, por exceso de escrúpulo u otro principio, dudare todavía del sistema, sofocando sus sentimientos en el público, podrá en secreto proponer las dificultades que le ocurran, y se le contestarán amistosamente, con la protesta de que yo y todo mi ejército dejaremos las armas de las manos, convencida que sea la injusticia de nuestros intentos.

Y para que todos y cada uno de los miembros de esa corporación quede enterado de mi resolución, se leerá en un cabildo que se celebre al efecto, guardando sobre su contenido el más reservado sigilo.

Dios guarde a V.S.I. muchos años.

Acapulco, julio 5 de 1813.

José María Morelos.

Fuente:

Ernesto Lemoine Villicaña. Morelos, su vida revolucionaria a través de sus escritos y de otros testimonios de la época. Universidad Nacional Autónoma de México. Primera edición. México, 1965. p. 329-331.

Nota de Ernesto Lemoine Villicaña: Hernández y Dávalos, op. cit., t. vi, p. 480.

Compárese esta reconvención de Morelos al clero oaxaqueño, con la que posteriormente le dirigió al mismo cuerpo el licenciado Bustamante (Doc. 125).